Cultivos Agrícolas CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Introducción. Las plantas cultivadas pueden ser de ciclo vegetativo anual o permanente, según su duración en el terreno.Cultivos anuales. Integran este grupo la mayor parte de los c. herbáceos explotados. Comprende: los de cereales y leguminosas (tanto para su aprovechamiento en grano como en verde), parte de los forrajeros, los que proporcionan tubérculos y raíces y la mayor parte de los hortícolas.Cultivos permanentes. Principalmente pertenecen a este grupo los c. leñosos, tanto frutales como los aprovechados por su madera, res¡ -, etc. Entre los c. herbáceos, las praderas naturales que incluyen leguminosas y gramíneas, son también permanentes, aunque su duración en el terreno sea menor que la de los leñosos. También hay c. hortícolas que permanecen varios años en el terreno con buena producción, como son la fresa, el espárrago, la alcachofa, etc.Labores de un año agrícola típico. Las labores básicas de una explotación agrícola son:Preparatorias del suelo. Tienen por objeto enterrar los restos vegetales y remover el terreno apelmazado por las cosechas anteriores, facilitando la penetración de las raíces de los c. a implantar, así como su aireación y almacenamiento de agua. Comprenden labores profundas de desfonde o subsolado y superficiales de arado.Preparatorias para la siembra. Con ellas se consigue un desmenuzamiento del terreno para facilitar la labor de la siembra. Las máquinas más apropiadas son: fresadora, grada, rodillos y rastros, o rastrillos, así como desterronadoras-pulverizadoras.Siembra. Existen muy diferentes formas de realizar esta operación, según la semilla y otros factores, abarcando desde los procedimientos de siembra a mano o a voleo hasta la utilización de sembradoras de precisión.Abonado. La fertilización comienza con un estercolado, normalmente en el c. que encabeza la rotación de los mismos. La fertilización mineral se hace en la siembra, mediante un abonado de fondo, con el `que se aportan principalmente ácido fosfórico y potasa, elementos que por su pequeña movilidad pueden permanecer en el suelo sin peligro de pérdidas considerables. No ocurre igual con el abonado nitrogenado (en forma nítrica) que ha de suministrarse en los periodos críticos en que la planta lo necesite, pues de otro modo, y debido a su gran movilidad en el suelo, existiría el riesgo de su pérdida, sobre todo en los regadíos.Tratamientos contra plagas. Paralelamente al desarrollo de la planta cultivada y en competencia con ella, van apareciendo una serie de plagas: plantas, animales o enfermedades, que reducen el rendimiento del c. Para combatirlas se aplican herbicidas, insecticidas, fungicidas (v.) y demás productos fitosanitarios. Estos cuidados dependen del c. y de la zona donde se localice la explotación. La intervención se hace en el momento más vulnerable para la plaga .y más resistente para el c. La mecanización de estas operaciones es cada vez más necesaria para una mayor eficacia y rendimiento, tanto del c. como de la mano de obra.Labores de cultivo. La planta necesita durante su vida una serie de ayudas encaminadas a favorecer su desarrollo. Esto se logra conservando la humedad del suelo, facilitando la aireación y alimentación de las raíces, limpiando el suelo de malas hierbas y activando la vida microbiana. Todo ello exige la práctica de las labores de cultivador, aclareador y entresacadora, principalmente. En los c. de regadío hay que añadir la necesidad de aporte de agua, adaptada a las exigencias de la planta, mediante el riego.Labores de recolección. Constituyen la fase final del c. y están encaminadas a recoger y seleccionar los productos agrícolas para su posterior uso. El proceso de recolección varía según la clase de c., y la finalidad posterior del producto recolectado. Las labores de recolección incluyen los trabajos de siega, ya sea en verde para forraje, o en seco, para recogida del producto en gavillas, haces, o en hileras; trilla posterior para algunos c., transporte y selección del grano, o almacenaje, según los casos. Otras veces la recolección abarca labores de arrancado y selección, como ocurre en las plantas cultivadas por sus raíces o tubérculos.Cultivos hortícolas. Son c. de plantas herbáceas explotadas en régimen intensivo, cuyos productos son aprovechados ya en estado natural, ya después de una transformación. Se caracterizan por su rápida vegetación y por requerir condiciones de suelo especiales y cuidados muy intensos, que se exponen a continuación.Suelo. En la elección del terreno para huerta se ha de procurar que sea ligeramente arcilloso, permeable y, naturalmente, con posibilidad de riego.Abonado. Como consecuencia de la rápida sucesión de varios c. al año sobre el mismo terreno, se requieren unas cantidades considerables de elementos fertilizantes, estimadas de dos a cuatro veces las indispensables en un c. normal. Aunque las necesidades de los c. de huerta son diferentes de una especie a otra, se puede decir que de los tres elementos fertilizantes básicos (nitrógeno, . ácido fosfórico y potasa), los de mayor demanda son el nitrógeno y la potasa.El abonado orgánico en la huerta es fundamental, pero no ha de aportarse de una forma masiva, pues además de no poseer los elementos fertilizantes en las proporciones requeridas por estos c., resulta caro. Es más eficaz y menos gravoso aportar menos estiércol y mantener el grado de fertilidad con abonos minerales. En el abonado nitrogenado pueden utilizarse todos los abonos minerales, pues la preferencia por una forma de nitrógeno se atenúa cuando aumentan las dosis. Las reservas, o abonado de fondo, de ácido fosfórico se pueden hacer con fosfatos naturales y con escorias Thomas. Con abonos más solubles, como superfosfatos y fosfatos, se atenderá sólo en los momentos precisos. Respecto al abonado potásico, los productos más recomendables son el sulfato y nitrato de potasio.La época de empleo de los abonos varía considerablemente. En los c. de siembra anual, el abonado de fondo, potásico y fosfórico, se hará algunos días antes de la siembra o trasplante, enterrando el conjunto por medio de una labor superficial. Análogamente se hará con el abonado nitrogenado si es en forma de sulfato amónico. El nitrato, por el contrario, se esparcirá sin enterrarlo al iniciar la floración en las plantas de frutos o tubérculos y cuando las plantas estén desarrollándose.Siembra. La siembra puede hacerse en el terreno de asiento o en semillero, para, de éste trasplantar al terreno definitivo. El semillero será de tierra fina, ligera y bien abonado. La semilla, una vez en el terreno, se cubrirá y regará moderadamente con el fin de mantenerla fresca. La siembra en el terreno de asiento ha de hacerse cuidando que la semilla tenga aire, calor y humedad. La semilla se cubrirá con un volumen de tierra tres o cuatro veces superior al de aquélla.Riego. La cantidad de agua necesaria depende de cada especie y de su estado de desarrollo vegetativo. Son preferidas las aguas aireadas y soleadas a las frías de los pozos. El riego no se hará a las horas de sol si éste es intenso.Otros cuidados en las huertas son principalmente los de tratamientos contra parásitos o enfermedades, y las labores de quitar las malas hierbas.Cultivos de regadío extensivo. Nos vamos a referir a los c. típicos de regadío, excluyendo todos los de secano, que con regadío aumentarían notablemente su rendimiento.a) Cereales (v.). El maíz y el arroz son los más típicos. Maíz (v.). Con la incorporación de variedades híbridas se obtienen buenos rendimientos, pero con grandes exigencias de fertilizantes. Como todos los cereales, tiene sus necesidades alimenticias máximas en el momento de la floración y de la formación del grano, siendo, sobre todo, de potasa y nitrógeno. La aplicación de estos fertilizantes se hará con un abonado de fondo, compuesto de potasa y ácido fosfórico, antes de la siembra, fraccionando el abonado nitrogenado con los riegos según las exigencias de la planta. El maíz es planta que requiere atenciones especiales, encaminadas a extirpar las malas hierbas y consistentes en sucesivas escardas mecánicas o químicas. El riego es fundamental en este cultivo ya sea para la obtención de grano o de forraje.Arroz (v.). Planta exigente en calor, humedad y luz. Es sensible a un buen abonado orgánico efectuado en otoño. El abono nitrogenado es el que determina su ahijado y, por tanto, el nivel de rendimiento. De este tipo de abonos, los amoniacales son los mejor retenidos por el suelo y los más recomendables. Siguen en importancia el abono fosfórico que deberá suministrarse en forma soluble, como superfosfatos, para facilitar el enraizamiento de las plantitas. Menos importancia tiene el abono potásico.El arroz se siembra en semillero y se trasplanta luego al terreno definitivo. Es poco exigente en terreno, con preferencia por los fuertes y poco permeables. Después del trasplante todos los cuidados se reducen a vigilar que nunca falte agua al campo y destruir las malas hierbas. También se aconseja renovar con frecuencia el agua para evitar plagas.b) Plantas forrajeras. Constituyen las praderas artificiales temporales y están representadas principalmente por la alfalfa y el trébol. Las nudosidades de las raíces de estas leguminosas les aseguran su nutrición nitrogenada a partir del nitrógeno del aire. Son muy ávidas de ácido fosfórico, potasa y cal. La alfalfa extrae, además, cantidades importantes de azufre y magnesio, por lo cual interesa alternar las aportaciones de superfosfato, rico en azufre, y de escorias, ricas en magnesio. En la preparación del terreno para alfalfa interesa hacer una labor profunda de subsolado para facilitar la penetración de las raíces. Estas precauciones no son necesarias para el trébol. Los cuidados en estas forrajeras se reducen a hacer los aportes periódicos de agua y fertilizantes.c) Raíces y tubérculos. Comprenden plantas cuyo producto principal está formado por órganos subterráneos. Los representantes más típicos son la remolacha y la patata. Van en cabeza de las alternativas y requieren una buena aportación de estiércol que se entierra en otoño. Las exigencias de fertilizantes minerales son distintas en ambas, pues mientras la patata requiere ácido fosfórico para favorecer la formación del tubérculo, la remolacha es más exigente en potasa, sobre todo la remolacha azucarera, para lograr mayor riqueza de azúcar. El aporte de nitrógeno se hará fraccionado, según las necesidades de la planta. Este abonado en la patata no ha de ser fuerte, pues retrasaría la madurez.Como los dos son c. de escarda, todos los cuidados, durante su periodo vegetativo, se encaminarán a hacer desaparecer las malas hierbas y al riego. Éste se aplicará periódicamente. La remolacha reacciona muy favorablemente con el riego por aspersión.d) Plantas industriales. Suministran primeras materias para su posterior elaboración industrial. Las más típicas de regadío son: algodonero, cáñamo, lino, remolacha azucarera, caña de azúcar, tabaco y soja. Nos vamos a referir concretamente al algodonero y al tabaco.Algodón (v.). Se da en todos los climas en que no existen heladas desde febrero a diciembre; con preferencia en los cálidos o muy templados. Las labores de este c. comienzan con un buen esponjamiento del terreno antes de la siembra. Durante todo el periodo vegetativo se debe evitar el desarrollo de malas hierbas. Cuando la planta ha adquirido todo su desarrollo, conviene despuntar las ramas para nutrir mejor los frutos en formación. Para su recolección, como es planta que tiene varias floraciones, convendrá a veces hacer dos pases de recogida de las cápsulas en tiempos distintos. El algodón es exigente, sobre todo, en nitrógeno, en menor cantidad, en potasa y, menos aún, en ácido fosfórico. La distribución del nitrógeno se cuidará para evitar un desarrollo excesivo de forraje en la planta con perjuicio del fruto.Tabaco (v.). También requiere climas cálidos. Los cuidados se reducen a escardas, riegos y abonado. Cuando se inicia la floración convendrá a veces descabezar la planta, cortando su crecimiento, para conseguir un mar yar vigor en las hojas. Para su abonado suele darse primeramente un estercolado y se completa la fertilización con abonos minerales. Se evitará el aporte de abonos con ion cloro, por ser perjudicial en la conservación y combustión del tabaco.Cultivos de secano. Están integrados, en su mayor parte, por cereales y leguminosas, principalmente para la obtención de grano.Cereales (v.). Los cuidados que exigen se reducen a las labores de preparación del terreno, siembra, escarda y recolección, con un pequeño aporte de elementos fertilizantes. Los cereales presentan características comunes en cuanto a su vegetación. El ahijado tiene importancia, pues de él depende la densidad de espigas y, por tanto, el rendimiento. En esta fase crítica la planta tiene grandes necesidades de nitrógeno, de tal forma que su rendimiento depende mucho del abonado nitrogenado que se suministre. La fase vegetativa más activa es la comprendida entre el espigado y la granazón, época en que la planta se nutre con las reservas del suelo. El agua aquí es factor limitativo.Leguminosas (v.). Tienen suma importancia en las zonas secas, debido a su rusticidad y poca exigencia en clima y terreno. Poseen la propiedad de fijar el nitrógeno atmosférico y emplearlo en su nutrición, por lo que deben reducirse considerablemente los abonos nitrogenados. Además de ácido fosfórico y potasio, estas plantas son exigentes en otros elementos, principalmente cal. Los cuidados que requieren son reducidos y van encaminados a conservar la humedad y evitar el desarrollo de malas hierbas. Debido a la dehiscencia del fruto, la recolección debe hacerse sin estar la legumbre completamente seca, para evitar pérdidas de las semillas.Alternativa. También denominada rotación de c., es la sucesión razonada de los c. sobre una misma parcela, para la obtención de un mayor rendimiento en menor tiempo y terreno. Aprovecha a la vez al máximo la fertilidad del terreno y sus circunstancias climatológicas. Para el establecimiento de una alternativa han de tenerse en cuenta algunas normas, como son la de alternar c. de cereales con leguminosas y otros de raíces y tubérculos. Se procurará alternar plantas con diferentes profundidades de raíces y con necesidades nutritivas distintas. La introducción en la alternativa de c. de escarda beneficia notablemente a los c. siguientes. Los aportes de estiércol se han de procurar hacer en c. de escarda o muy exigentes y nunca en los de cereales.,V. t.:ABONOS Y FERTILIZANTES;REGADí0; TRASPLANTES (Botánica); CEREALES; HORTALIZAS; LEGUMINOSAS; FRUTO; PIENSOS Y FORRAJES.F. GARCÍA LOZANO.
BIBL.: A. LÉON GARRE, Manual de Agricultura, Barcelona 1955; A. GROS, Abonos. Guía práctica de la lertiliza_ión, 4 ed. Madrid 1967; M. Box, Leguminosas para grano, Barcelona 1961; P. MEZA MEZA, Cultivos de secano y cultivos de regadío, Madrid 1963.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.