Cuba Ix. Medios de Información y Comunicación Social. MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
C. es uno de los, países que presenta más diferenciados y palpables los efectos de los medios de comunicación sobre la transformación de las estructuras políticoeconómicas en la sociedad del presente. Los más ambiciosos supuestos teóricos sobre el poder de la propaganda y sobre la eficacia de los medios de comunicación para transformar las sociedades nos lo ofrece confirmados la historia de esos medios y de su. empleo en la pequeña isla del Caribe. El orden o jerarquía de potencia de estos medios, en cuanto determinaron una influencia decisiva en el proceso, es el siguiente de menor a mayor: cine, prensa, radio y televisión.Cine. La influencia del cine, medio menos desarrollado que los otros, por lo menos en su carácter de "medio nacional" o de elaboración propia, es mucho más sutil y difusa que la de los otros medios, y parece ser mucho más débil. La cinematografía cubana sólo ha alcanzado rango artístico después de la revolución de F. Castro. En 1920 se produjeron ya seis filmes, y menor número en años posteriores. Hasta 1958 eran muy pobres y espaciadas las películas producidas en C., aunque a partir de 1940 cobraron auge los noticieros nacionales o documentales de actualidad periodística. De 1931 a 1961 se realizaron tan sólo 52 filmes. En cuanto al número dé salas y de asistencia a las mismas, C. estaba entre los cinco primeros países de América. La influencia del cine norteamericano tenía el mismo carácter que se observa hoy a escala mundial en cuanto a la formación ideológica, la toma de partido en cuestiones internacionales, modas, etc., pero puede afirmarse que no era decisiva esa influencia ni en la formación ni en la conducta del pueblo. C. participa ya en los festivales cinematográficos internacionales, y la industria, por la acción del Estado, alcanza un nivel importante desde 1966, aun cuando no es todavía un país fuerte en la exportación de películas. El Inst. Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), creado en 1961, pretende crear una industria netamente nacional.Prensa. El 24 oct. 1790 apareció el primer periódico cubano: Papel Periódico de La Habana. Desde 1764se publicaba una Gaceta de La Habana, pero dedicada a noticias oficiales y comerciales. Desde 1790, la historia del periodismo cubano no deja de reflejar toda la realidad social, política y económica. Al promulgarse en España la Constitución de Cádiz, se concedió libertad de prensa, y en C. surgieron numerosos periódicos: El Trueno, El Rayo, La Avispa, El Mosquito, Don Circunstancias, etc., reflejando las inquietudes de una sociedad que temía la independencia, por miedo al elemento negro mayoritario en C. hasta 1866, pero que reclamaba de España reducciones de impuestos y libertad de comercio, principalmente con EE. UU. Los periódicos se dividieron en integristas o defensores sin condiciones del poder metropolitano, y reformistas (más tarde autonomistas) que querían seguir tutelados por España, pero obteniendo del Gobierno ventajas para la industria y la agricultura cubanas. Fueron cuajando así dos periódicos: El Siglo, del conde de Pozos Dulces y Suzarte, y El Diario de la Marina (v.). Más tarde, la opinión autonomista la llevaba el periódico El País, de gran tradición literaria. La prensa separatista fue débil y clandestina durante la guerra del 68 y después de la paz de Zanjón. Pero al dictar el Tribunal Supremo de España en 1893 un fallo absolutorio para el periodista Juan Gualberto Gómez, declaró que "las ideas no delinquen", y en consecuencia surgieron más de 20 periódicos separatistas en todo el país, lo cual fue obviamente estímulo importantísimo para el estallido de la guerra de Independencia (189598). En la manigua publicaban los mambises el diario El Cubano Libre, que desapareció en la República. Subsistieron en ésta El Diario de la Marina y El País, ya con otra orientación, y en 1901 nació El Mundo, pronorteamericano. Hizo su aparición El Heraldo de Cuba, que con La Lucha y los ya existentes daban carácter muy político y polémico a la prensa. Los dos grandes partidos de aquella época, conservador y liberal, tenían su periódico. La libertad de prensa, reconocida ya por Máximo Gómez, era completa. Bajo el gobierno de Zayas (192125) esa libertad llegó a extremos reprobables. El poder moral de un gran periódico fue sustituido por el terror a la prensa. Bajo el Gobierno de Gerardo Machado (192533) surgió la lucha entre éste y la prensa, iniciándose las violencias físicas (muerte del periodista Bartolomé Sagaró por injurias personales a la familia presidencial) y las represiones de todo tipo. Apareció en los medios oficiales la frase: "A la prensa se le paga o se le pega", y nada pudo detener ya la lucha entre el Gobierno y el periodismo.Cuando cayó Machado en 1933 y se abrió el periodo revolucionario, de anarquía hasta 1940, la libertad de prensa alcanzó otra vez niveles inconcebibles en una sociedad que aspire a vivir en paz. Nadie se atrevía a insinuar siquiera un estatuto o una norma jurídica que fijase la responsabilidad de los periodistas. Los Gobiernos, según fueran democráticos o dictatoriales "pagaban" o "pegaban". El poder de la prensa llegó a ser excepcional. Revistas como Bohemia, de izquierda democrática y de oposición perpetua, daban el tono de la violencia y del desafío a los poderes públicos. Estos se limitaban a organizar sus relaciones con la prensa, fundamentalmente en términos económicos, que por distintas vías alcanzaban niveles mensuales de millones de dólares. Desde el Departamento de Prensa del Palacio Presidencial hasta la concesión de contratas de carreteras, créditos especiales, puestos en las nóminas del Estado, etc., la prensa, a través de las empresas y de los periodistas, era "la niña mimada" de los Gobiernos hasta el 31 dic. 1958.Las organizaciones profesionales periodísticas recibíanayuda cuantiosa. Estas organizaciones se iniciaron en 1902 con la fundación de la "Asoc. de la Prensa", donde por haber sido elegido presidente Nicolás Rivero se produjo un cisma que dio lugar al nacimiento de la "Asoc. de Reporters de La Habana", la cual llegó a ser la más poderosa organización periodística, y la que en 1944, al crearse el Colegio Nac. de Periodistas, era prácticamente el portavoz de toda la profesión. En 1943 se fundó la Escuela de Periodismo para responder a una necesidad cultural hondamente sentida. Se cursaba en cuatro años, al final de los cuales se expedía el título de periodista profesional. La profesión estaba amparada además por la Ley de Retiro de Periodistas, de agosto de 1935, por los contratos de trabajo entre las empresas y el Colegio Nacional, y por toda la legislación social cubana. Entre el Estado y las firmas comerciales, se ofrecían anualmente más de 50.000 dólares en premios, exclusivos para colegiados. Los agregados de prensa en las embajadas de la República eran también colegiados. El Retiro Periodístico, la Asociación de Reporteros y el Colegio Nacional poseían clínicas y sanatorios para la atención médica, y seguros sociales de enfermedad, invalidez y muerte.En 1959, se publicaban en C. 58 periódicos, con una tirada de 796.000 ejemplares diarios, más revistas semanales como Bohemia, Carteles y Vanidades, de circulación continental (Bohemia y Vanidades se editan ya en Venezuela como propiedad de una poderosa cadena periodística venezolana). En los primeros días de la revolución, la prensa creyó que podía volver al uso ¡limitado de la libertad, pero muy pronto comprendió que se iniciaba un periodo nunca conocido antes en su larga historia. Castro se apoderó , de periódicos gubernamentales, y comenzó en enero a publicar Revolución, La Calle, Sierra Maestra, etc.; poco después, cuando ya tenía en sus manos los sindicatos periodísticos, imponía las "coletillas", o sea, que el sindicato obligaba a las empresas a dejar colocar al final de editoriales o noticias los comentarios "revolucionarios" que el Gobierno quisiese hacer. De las coletillas se pasó a las confiscaciones, y así fueron cayendo uno tras otro los periódicos. Sólo siguió publicándose, de la prensa anterior, El Mundo, servido por antiguos empleados que se pasaron al Gobierno, y Bohemia como semanario. El periódico Revolución, órgano del Movimiento 26 de julio, o sea, castrista, fue eliminado junto con el órgano Hoy del partido comunista de Moscú, fundiéndose ambos por Castro en el periódico Granma, órgano del partido comunista cubano. Más de 700 periodistas fueron al exilio.Según declaraciones de Castro "la libertad de prensa es necesaria cuando la revolución no está en el poder, pero una vez conquistado el poder por la revolución, ¿para qué hace falta la libertad de prensa?". El Gobierno cubano ha creado una agencia internacional de noticias, muy poderosa, con el nombre de Prensa Latina. Todos los talleres, maquinarias y empleados de los antiguos periódicos y revistas han pasado a formar parte de la Imprenta Nacional, editora de los libros, revistas y periódicos del régimen. Funciona la Escuela de Periodistas y se aplica la Ley del Retiro en cuanto a seguridad social, enfermedad, vejez e invalidez. Los salarios de los periodistas son mayores que antes de la revolución, pero la adhesión al régimen tiene que ser absoluta.En 1970, se editaban los siguientes diarios: en La Habana, Granma (1965), con 327.000 ejemplares, y Juventud Rebelde (1965), con 68.000 ejemplares; en Camagüey, Adelante (1959), con 14.000 ejemplares; en Holguín, Ahora, con 5.000 ejemplares, y Surcos; en Matanzas, Girón (1962), con 8.000 ejemplares; en Las Villas, Vanguardia (1962), con 12.000 ejemplares, y La Correspondencia; en Santiago de C., Sierra Maestra (1959), con 23.000 ejemplares; en Pinar del Río, El Socialista (1962), con 6.000 ejemplares. Se editan además otros periódicos, entre semanarios, revistas mensuales y distintas publicaciones de diversa periodicidad. El semanario satírico Palante, editado en La Habana, es el de mayor circulación: 150.000 ejemplares.Radio. Desde 1921 funciona en C. la radio, con carácter de empresa privada y comercial. En 1958 había 160 estaciones transmisoras, y alrededor de 1 millón de aparatos receptores, todo lo cual la convertía en el primer país de Hispanoamérica en este sector. Desde el Circuito CMQ, el más poderoso de la nación, hasta las estaciones locales, todos rivalizaban en conquistar la audiencia, a fin de elevar el rating (clasificación), ofreciéndole al gran público lo que éste demandaba. Así la CMQ aseguraba su rating con el programa dominical de Eduardo Chibas, y con el programa diario "La guantanamera", que llevaba a los hogares la radioescenificación del crimen del día.Otras grandes radioemisoras de alcance nacional eran RHC, Radio Progreso, Cadena Oriental, etc. Todas alquilaban espacios a los grupos políticos; todas poseían los llamados "periódicos radiofónicos", con opinión editorial de la empresa o del propietario del periódico, y desde la mañana a la noche el país vivía bajo la excitación y la cuasi histeria de los insultos, escándalos y agresiones verbales sin medida. Todo era atacado y todo era destruido. Existía en la CMQ un servicio permanente de noticias, Radio Reloj, que daba la hora y noticias las 24 horas del día. El pueblo era un radioyente muy curioso, muy atento a las noticias y debates. La publicidad en la radio superaba a la que se hacía en la prensa, por el valor del tiempo y por el monto de anuncios, particularmente de artículos de consumo popular (cigarrillos, cervezas, detergentes, etc.). Proliferaron a partir de 1934 los "periódicos radiofónicos" o prensa hablada, llegando a constituirse en uno de los males mayores de la nación. La radio muestra hechos positivos como "La Universidad del Aire", en la CMBZ, dirigida por Jorge Mañach; "Música y sólo música", de la CMBF (transmitía todo el día música selecta, sin anuncios); la CMZ del Ministerio de Educación, que en 1943 incluía a Alejo Carpentier y a otros famosos escritores, etc.De las 18 emisoras de radio existentes en 1969, la principal es Radio Habana C. Se ha creado el Inst. Cubano de Radiodifusión, y todo lo referente a la radio depende del Ministerio de Comunicaciones. En 1969 había 1.326.000 receptores.Televisión. La primera planta de televisión funcionó en Cuba en 1950. Fue su propietario Gaspar Pumarejo y su canal era Unión Radio. En ese mismo año, la CMO inauguró su planta y se inició así un proceso que culminó en 1958 con la existencia de 23 estaciones transmisoras, con siete canales solamente en La Habana, hechas ya las pruebas para la televisión en color, y con más de 400.000 televisores instalados. Tanto la televisión como la radio produjeron un renacimiento del teatro y una multiplicación de artistas notables. Hasta entonces, el teatro languidecía, era prácticamente labor de cámara, de minorías universitarias, pero fue la televisión sobre todo la que motivó el renacimiento. Los efectos de la televisión fueron notables sobre los otros medios, ante todo en el aspecto publicitario. Los periódicos percibieron elimpacto y se decidieron a tener por lo menos un canal de televisión. El Mundo era propietario de una planta de alcance nacional. La rivalidad entre los grandes circuitos producía la natural elevación constante de la calidad. Los salarios llegaron a cifras astronómicas. Se desplazó hacia la televisión el interés político; las polémicas, las "mesas redondas", los debates abiertos, con un moderador nombrado por la planta, acaparaban la atención. El cinematógrafo sintió más que nadie el efecto económico.El valor decisivo de la televisión se advirtió cuando Fidel Castro adoptó este medio como instrumento esencial y casi único de su comunicación con el pueblo. La vieja devoción hispanoamericana a los caudillos se remozaba y enriquecía ahora con esta presencia personal dentro de la casa de cada cual. Castro lo ha discutido todo en la televisión, y esto ha dado la sensación de que ha consultado con todo el mundo y de que se ha explicado individualmente con todos los cubanos. Ha sido realmente mágico el efecto de su comunicación, y nadie duda de que ni a través de la radio, ni del cine, ni de la prensa, hubiera conseguido esta personalización tan rotunda del régimen. La experiencia de la televisión en C. ha obligado a rectificar muchas de las creencias que parecían mejor fundadas, y a comprender que en realidad el mundo no había descubierto todavía la infinita capacidad de comunicación y por ende de influencia que la televisión encierra. La televisión en manos del Estado comunista ofrece grandes programas, da empleos a los artistas leales, y mantiene unidos al pueblo con el gobernante.En 1969 había 13 estaciones de TV en el país dependientes de Televisión Nacional. El número de receptores de TV en el mismo año era de 250.000.GASTÓN BAQUERO.
BIBL.: The Europa Year Book 1970, 11, Londres 1970, 430432; EDITOR AND PUBLISHER, International Year BOOK, Nueva York 1967; El periodismo en Cuba, La Habana 1943; E. DOVIFAT, Handbuch der Auslandspresse, Berlín 1960; UNESCO, Pinlormation á travers le monde, París 1966; Internationales Handbuch tür Rundlunk und Fernsehen, Hamburgo 1966.
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