Creacionismo (literatura) I. Literatura Universal. LIT.
Categoria:
Literatura
Concepto. Es, entre los movimientos literarios de vanguardia del siglo actual, uno de los que más se han prestado a la discusión, yaque sus mismos orígenes, a fines de la I Guerra mundial son un tanto polémicos por el hecho de nacer casi simultáneamente en las obras del poeta chileno Vicente Huidobro (v.) y en las de otro poeta francés, P. Reverdy (18891960), que disputó al hispanoamericano no sólo la primacía de la idea, sino también la forma de la nueva corriente, la cual se podría definir como la concepción poética que consiste en afirmar la autonomía del poema y su carácter de independencia con relación a la realidad circundante.Sin embargo, el c. supone antes que la facultad de una verdadera creación original, el afán, por parte del poeta, de introducirse él mismo, incluso de una manera exaltada o subversiva, en los entresijos del lenguaje, con la aspiración de crear un poema, tomando de la vida sus motivos y transformándolos para darles una vida nueva e independiente. Tal es el criterio de su máximo teorizador, el ya citado Vicente Huidobro (18931948), para quien "la poesía es el lenguaje de la creación. Por eso, dice, sólo los que llevan el recuerdo de aquel tiempo, sólo los que no han olvidado los vagidos del parto universal, ni los acentos del mundo en su formación, son poetas", porque,"el poema creacionista, según afirma en otro manifiesto, se compone de imágenes creadas, de situaciones creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de poesía tradicional, sólo que aquí esos elementos son todos inventados, sin ninguna preocupación por lo real o por la verdad anterior al acto de realización. No hay poema si no hay lo inhabitual. El poeta consiste en tener tal dosis de humanidad especial, que confiere a todo lo que pasa a través de su organismo una electricidad atómica profunda, un calor jamás dado por otros a esas mismas palabras, un calor que hace que las palabras cambien de dimensión y de color".El espejo del agua (1961), viene a ser algo así como el código poético de Huidobro. Según Juan Eduardo Cirlot, el c. de este poeta es, quizá, el que más importancia específica o típica puede tener para el estudio de las peculiaridades de este movimiento literario, ya que ha sabido recoger la herencia de dos poetas muy significativos, los franceses Apollinaire (v.) y Max Jacob (18761944), si bien mejorándola en algún aspecto, a la vez de influir personalmente en la poesía hispanoamericana y en la española derivada del c. más o menos seguido por Gerardo Diego (v.) y algunos más, como Rafael Laffón (n. 1908), en su pirueta ultracreacionista titulada "Signo + " (1927), o como Guillermo de Torre (190071), testigo especial y particular historiador de éste y otros "ismos" vanguardistas, Antonio Espina (n. 1894), Mauricio Bacarisse (18951931), Max Aub (v.), Juan José Domenchina (18981959), Pedro Garfias, José Quiroga Pla (190255), Juan Larrea (n. 1895), Rafael Cansinos Asséns (18831964), Vando Villar o Rivas Panedas, si bien promiscuando con otro movimiento paralelo y en algún aspecto semejante: el ultraísmo (v.), en cuyas mismas rev. minoritarias ("Ultra", "Tableros", "Los Cuatro Vientos", "Caballo Verde", "Cosmópolis", "Grecia", "Isla", "Litoral"), convivió, aproximadamente, entre los a. 19181922.Ya en otro manifiesto, orgullosamente titulado Non serviam, leído en 1914 en Santiago de Chile, había dicho Vicente Huidobro de una manera rotunda: "Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada... No he de ser tu esclavo, Madre Natura". Y, años más tarde, en una conferencia pronunciada en París, añadiría: "Aparte de la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la única que nos interesa... En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta... El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. El lector corriente no se da cuenta de que el mundo rebasa fuera del valor de las palabras; que queda siempre un más allá fuera de la vida humana; un campo inmenso lejos de las fórmulas del tráfico diario", porque "una obra de arte es una nueva realidad cósmica que el artista agrega a la Naturaleza, y que debe tener, como los astros, una atmósfera suya, más una fuerza centrípeta y otra centrífuga. Fuerzas que le dan un fuerte equilibrio y le arrojan fuera del centro productor".Carácter del movimiento. En su artículo Creacionismo, Huidobro resume aún con mayor precisión el carácter de este movimiento, cuando afirma: "El creacionismo no es una escuela que yo haya querido ’imponer; es una teoría estética general que comencé a elaborar hacia 1912... Os diré lo que entiendo por poema creador: es un poema en el que cada parte constitutiva y el conjunto presentan un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de toda otra realidad que él mismo, pues toma lugar en el mundo como un fenómeno particular aparte y diferente de los otros fenómenos... Cuando yo escribo `El pájaro anidado en el arco iris’, os presento un fenómeno nuevo, una cosa que nunca habéis visto, que no vemos jamás y que, sin embargo, os gustaría ver"... Y, así, al leer su poema Astro, encontramos versos como éstos:"Yo miro tu recuerdo náufrago y aquel pájaro ingenuo bebiendo el agua del espejo",o estos otros, entresacados de su poema Noche: "De una mirada encendí mi cigarro."Miro la estrella que humea entre mis dedos" Cada vez que abro mis labiosinundo de nubes el vacío"...,versos todos ellos que ejemplifican, significativa y expresivamente, sus propias teorías.El c. ha sido para la poesía española e hispanoamericana una especie de gimnasia lírica, algo así como un entrenamiento verbal, porque quiso hacer de la imagen el centro o nervio del poema, en el cual puso gotas de humorismo y del que trató de arrancar todo nexo gramaticalmente necesario aunque poéticamente ineficaz. Pese a su fugacidad, el c. no ha dejado de ser uno de los caminos más interesantes para la renovadora poesía de vanguardia (v. VANGUARDISMO), tanto en España como en América. En Francia ha postulado principios afines Pierre Reverdy, quien, como se ha dicho antes, ha disputado a Huidobro la paternidad del movimiento. Reverdy, al que alguien ha llamado "el primer clásico del espíritu nuevo", cree que "debe exigirse un arte que sólo pida a la vida los elementos de la realidad imprescindibles, y que con la ayuda de éstos y de medios puramente artísticos llegue, sin copiar ni imitar nada, a crear una obra de arte por sí misma; obra que deberá poseer realidad propia, utilidad artística, vida independiente, y que no evocará otra cosa que ella misma. Si la obra produce entonces una emoción, será emoción artística, y de aquellas que nos agitan cuando en la calle, acaece un accidenteviolento ante nuestra vista... La poesía, concluye, no es más que el resultado de una aspiración hacia la realidad absoluta"... Tales teorías podemos verlas ejemplificadas en casi toda su obra y, muy especialmente, en Les épaves du Ciel (Los bienes del cielo), recopilación hecha en 1924 de gran número de sus poemas publicados hasta entonces y coincidentes con los años de ebullición del movimiento creacionista.Polémica en torno a su origen. Pero, ¿quién fue su verdadero iniciador? ¿El francés Reverdy o el chileno Huidobro? Es difícil tomar partido por éste o por aquél, ya que, a menudo, se producen las más insospechadas coincidencias estéticas, incluso en los puntos en apariencia más distantes y distintos, quizá como demostración de lo que Goethe denominaba "las afinidades electivas". Contamos, sin embargo, con un testigo y crítico de singular excepción, Guillermo de Torre, quien nos ilustra suficientemente sobre este punto en su interesante obra Literaturas europeas de vanguardia (1925), de la que, por su gran valor documental, reproducimos literalmente estos párrafos:"Esta divagación prefacial tiende únicamente a abrir la exposición de una interesante pugna polémica de la que fuimos testigos y actores indirectos en el estío de 1920. Protagonistas: el poeta chileno Vicente Huidobro y el francés Pierre Reverdy. Motivo: la vindicación de su modalidad creacionista, recabada por ambos y a ninguno de los dos perteneciente. Mas no anticipemos el desenlace. Causa promovedora: en principio, la publicación en `Grecia’ de unas notas mías 1919, y después, determinante, un artículo de Gómez Carrillo en `El Liberal’, de Madrid 30 de junio de 1920, en que este gran cronista transcribía, a propósito de direcciones recientes, una conversación sostenida con M. Reverdy. Éste decía, aproximadamente: `Sí, ya estoy enterado de que existe en lengua española un movimiento de vanguardia interesante, del que se dice importador ignoro con qué motivos un tal señor Huidobro, que se titula allí iniciador del movimiento cubista de acá. Este poeta chileno, muy influenciable, tuvo la debilidad de sugestionarse ante mis obras. Y, hábilmente, publicó en París un libro antidatado, con el perverso fin de hacer creer que éramos nosotros quienes le imitábamos a él y no él quien imitabaCREACIONISMO I IIa los demás...’. Como puede verse, continúa G. de Torre, el tono polémico utilizado por Reverdy no era el más suave y adecuado para tratar de elucidar tamaño pleito polémico. Ya que el pleito del creacionismo pudiera ser, en rigor, el pleito de toda la estética vanguardista y el núcleo de las teorías pertenecientes al arte de creación, por encima del arte de concepción"...En suma: ni Reverdy ni Vicente Huidobro pueden atribuirse plenamente la paternidad del c. literario, el cual vino a ser una derivación del cubismo en algunas obras o en poemas de Max Jacob; en otras de Paul Dermée; de un modo todavía más amplio, en las de Guillaume Apollinaire, que tanta influencia había de ejercer no sólo en éste sino de manera general en otros movimientos de vanguardia (principalmente, Méditations esthétiques, 1912), autor con el que parece guardar Huidobro una especial vinculación, reflejada sobre todo en su poema Altazor, concebido en 1919 y publicado en 1931, y en el que el poeta chileno cristalizó muchos de sus principios creacionistas; en las obras de PierreAlbert Birot y en las de algunos otros gestores del movimiento cubista.Pero, remontándonos mucho más atrás, retrotrayéndonos incluso al s. xix, basta repasar la historia de la literatura universal para comprobar que el c. ya había tenido, en cierto modo, algunos ilustres antecesores en determinados rasgos, p. ej., del poeta norteamericano Walt Whitman (v.) y principalmente en su Song of Myself (Canto a mí mismo); en el pensador y ensayista, también norteamericano, Ralph Waldo Emerson (180382), cuyas ideas dieron origen a no pocas de las reflexiones estéticas de Huidobro; en los poetas franceses Stéphane Mallarmé (v.) y JeanArthur Rimbaud (v.); en el "snobismo" y eJ "dandysmo" atrevido y desconcertante del inglés Oscar Wilde (v.); en la teatralidad latina del italiano Gabriele d’Annunzio (v.), y en la indudable modernidad del uruguayo Julio Herrera y Reissig (v.).V. t.: VANGUARDISMO.J. A. PÉREZ RIOJA.
BIBL.: J. E. CIRLOT, El estilo del siglo XX, Barcelona 1952; V. HuIDOBRO, Manifiestos, 1925 (de los cuales se han entresacado diversos párrafos en este artículo), en Obras completas, Santiago de Chile 1964; R. GÓMEZ DE LA SERNA, Ismos, Buenos Aires 1943 (con una visión literaria, muy general, de todos los movimientos de vanguardia contemporáneos); P. REVERDY, Les épaves du Ciel, 1924 (de gran interés no sólo antológico, sino documental para la estética de este movimiento); G. DE TORRE, Literaturas europeas de vanguardia, Madrid 1965.
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