Costes I. en General. ECON.
Categoria:
Economía
Introducción. El c. es uno de los componentes esenciales de todo acto económico. Un acto económico supone, en cuanto tal, el empleo de determinados recursos escasos para la consecución de ciertos fines; como los recursos son escasos, una vez que han sido empleados, usados o consumidos en una dirección determinada, se pierde la posibilidad de alcanzar con ellos otros fines que quizá podrían haberse obtenido mediante un empleo distinto de esos mismos recursos. El c. es precisamente esta pérdida.La medida del c., es decir, la medida de la magnitud pérdida en que consiste el c., debe tener en cuenta el grado de escasez de los recursos empleados en la operación económica de que se trate. También se puede decir que el c. de una determinada operación es, para el sujeto económico que la realiza, el valor que éste atribuye a los recursos económicos empleados; valor que necesariamente es tanto mayor cuanto más grande es la escasez de los recursos respecto a los fines que puedan alcanzarse. Se comprende, pues, que una operación económica tendrá sentido cuando su resultado sea mayor que su c., entendiendo por resultado el valor que el sujeto económico atribuye al fin conseguido con la operación en cuestión.Con respecto al sistema económico en su conjunto, el grado de escasez de cualquier recurso que quiera emplearse para obtener un fin determinado se mide por su precio respectivo. El valor monetario de losmedios empleados en una operación económica facilita, por tanto, una medida del c. de tal operación.Los costes en Teoría económica. El análisis de los c. constituye un capítulo importante de la Teoría económica, tanto para la economía política como para la economía de explotación. En un esquema de producción simple el c. total se define como el valor de los medios de producción consumidos por una empresa en la unidad de tiempo. Si estas entradas de medios aparecen en un plan económico concreto como inalterables, el c. correspondiente recibe el nombre de fijo. Si estas entradas tienen que variar según una escala del volumen de producción, el c. correspondiente se llama variable. C. variables y fijos son las dos partes que integran el c. total (v. fig.).El c. marginal es el incremento del c. por unidad de producción; representa el grado de elevación del total en función de la producción. Como el total sólo puede modificarse en su parte variable, el marginal mide al mismo tiempo la elevación del variable. El c. unitario o medio se obtiene dividiendo el total por el número deunidades de producto obtenidas, o, dicho más brevemente, por el volumen de producción. El variable medio se obtiene, a su vez, dividiendo el variable por el volumen de producción. El volumen de producción, cuyo c. total medio es mínimo, recibe el nombre de óptimo. De esta forma, si la empresa encuentra su salida óptima, se dice que realiza su óptimo de producción. Siendo constante una parte de las entradas, en el óptimo de producción se obtiene la unidad de producto más barata posible. Análogamente, llamamos mínimo al volumen de producción, para el cual el c. variable medio es mínimo. Si la empresa produce su salida mínima, se dice que se encuentra en su mínimo de producción. La división del c. total en fijo y variable no es rígida. Su contenido resulta del campo temporal que la visión abarque en cada caso.En una explotación ya establecida, si se trata de averiguar cómo se conduce frente a variaciones de los precios que se suponen pasajeras y que requerirían una adaptación rápida de la producción, hay que considerar estrecho el ámbito de las entradas variables y, por consiguiente, relativamente alta la parte del c. fijo en el total. Si la explotación ha de amoldarse a una variación del precio que se tiene por más duradera, se considera como variable una parte mayor de las entradas. En la acomodación a plazo medio es mayor la parte del variable en el total. Cuando en los precios se estiman cambios que por lo pronto se deben considerar como permanentes, la explotación se acomodará a ellos en toda la línea. Una explotación ya existente puede hacer con el tiempo todos los cambios que juzgue necesarios. En la acomodación a largo plazo todos los c. son, por consiguiente, variables; la parte del c. fijo es cero.Como se ha visto en la producción simple, el c. total, que soporta por unidad de tiempo la explotación, depende de la salida de un producto considerado homogéneo. En la producción compuesta, el c. total depende de las salidas de todas las clases de bienes producidos. En la producción compuesta se puede también dividir el c. total en fijo y variable, dependiendo el variable, como el total, de la combinación de bienes producida en cada caso. El límite entre el variable y el fijo depende también aquí de que se considere el plan económico de la empresa a corto o largo plazo. Cuanto a más largo plazo es el plan económico, mayor es el ámbito de los variables.El c. marginal de un producto cualquiera es la medida de la elevación del c. total (o del variable) por el aumento de la salida de este producto, en tanto en cuanto permanezcan constantes las salidas de todos los demás productos. Se obtiene esta medida de la elevación dividiendo el aumento del c. por el incremento de la salida y definiendo el cociente como el c. marginal de la salida media (media aritmética de las salidas antigua y nueva). En la producción compuesta el c. marginal de un producto cualquiera es igual al cociente de dividir el precio de cualquier medio productivo por la productividad marginal de este medio, expresada en aquel producto.Los costes en la empresa. Todo proceso de fabricación exige el consumo de factores productivos. En un sentido real las cantidades de factores de producción, consumidas en el proceso de obtención de los productos, constituyen los c. del mismo; pero en un sistema de economía dineraria, más que las magnitudes reales consumidas, interesa considerar, desde el punto de vista económico y contable, la expresión monetaria de las mismas, y éste es el auténtico concepto económico de c. El c. es el consumo, valorado en dinero, de bienes y servicios necesarios para la producción, que constituye el objetivo de la empresa. Otra cuestión a precisar en el estudio económico de los c. es la relativa a las fases lógicas de clasificación, localización e imputación de los c. A la primera fase, o de clasificación, corresponde el conjunto de procedimientos y técnicas de agrupación de los c., según las características físicas y económicas de los factores que las han producido. Así, se habla de c. de primeras materias, amortizaciones, mano de obra, etc. La segunda fase en la elaboración de los c. se refiere a la localización de los mismos o distribución de ellos entre los centros o secciones a los que el proceso productivo se encuentra vinculado. La última fase, en el análisis lógico del c., comprende la imputación o atribución de los c. a los objetos o unidades de producto obtenidos. El proceso productivo se inicia fundiendo mano de obra, primeras materias y energía bajo una misma dirección técnica y económica, y en colaboración con el equipo capital de la empresa. La mano de obra incorporada al proceso productivo, las primeras materias y la energía consumidas son valoradas determinando la suma monetaria expresiva de tales consumos, que se denomina c. primario o directo del proceso productivo.El gasto originado por la dirección técnica del proceso productivo, como asimismo el correspondiente consumo del equipo capital que interviene en la producción, se suman en un siguiente estrato al c. definido anteriormente, para determinar el industrial.Ahora bien, para que el proceso productivo haya podido realizarse ha sido necesaria una financiación, antecedente y consecuente al mismo. Esa financiación da lugar a unos gastos; adicionando dichos gastos al c. industrial se obtiene, a partir del mismo, el de explotación. A su vez, la producción ha sido posible mediante una organización de los factores y de las ventas y, en definitiva, una planificación u ordenación de la empresa. Esa adecuada dirección económica en todos los órdenes tiene a su vez un c. Los gastos que originan la organización y dirección, adicionados al c. de explotación, proporcionan el concepto de c. de empresa, esto es, el c. total de la corriente de bienes o servicios generada por una determinada unidad económica. Los c. de empresa son variables de unas a otras, aun bajo unos mismos supuestos técnicos y financieros, toda vez que el c. de organización y dirección es distinto en cada unidad.Respecto al problema del c., si la dimensión crece, es posible capitalizar más intensamente el proceso productivo y llevar más adelante la división del trabajo (v. TRABAJO HUMANO III) y la especialización, con las consiguientes ventajas económicas. La producción en serie resulta evidentemente más barata que la artesana. Ahora bien, la economía en los c. se alcanzará siempre y cuando la mayor capacidad de la empresa sea explotada adecuadamente. Así, pues, se encuentran íntimamente ligados los conceptos de c., dimensión de la empresa (v.) y nivel de ocupación en la misma (v. EMPLEO r DESEMPLEO I).Contabilidad de costes. El c. es una magnitud definida en el ámbito económico en donde surge. La contabilidad se ha de limitar, tal como corresponde a su función de representación y medida económica, a captar el proceso de formación de dicha magnitud económica y a su cálculo. El c. de empresa, c. total de los productos vendidos y escalón último del proceso microeconómico (v. MACROECONOMÍA y MICROECONOMÍA), es ante todo una magnitud relativa en cuanto que procede, en parte, de consumas ciertos expresados en forma inequívoca por el importe de los pagos que han originado, pero formada, en otra parte, por consumos que no reúnen ese grado de certeza en cuanto a su valoración.A la contabilidad corresponde el establecimiento de los principios y el desarrollo de la técnica más adecuada para el conocimiento más aproximado del c. económico, bajo el sistema de condiciones e hipótesis preestablecidas y a las que su determinación ha de ajustarse. La problemática contable en torno a los c. se refiere fundamentalmente a la valoración de los consumos necesarios en el proceso productivo. La estimación de estos consumos a veces viene dada automáticamente y no origina ningún complicado proceso de valoración, limitándose entonces el contador al simple registro de un pago; pero en otras ocasiones la estimación de los consumos exige el establecimiento de una serie de conjeturas y premisas y hasta el desarrollo de laboriosas teorías. La determinación de los c. entraña, pues, dos clases de problemas: de naturaleza estrictamente técnica, consistentes en la medida, en unidades técnicas, de los consumos realizados en el proceso productivo; de naturaleza económica, problemas derivados de la valoración económica de los consumos técnicos efectuados. A la Economía y Contabilidad interesan estos últimos.Ahora bien, es preciso tener presente que el c. no es una magnitud inequívocamente determinada y que la elección del cálculo de c. es, sin lugar a duda, un problema de política de la empresa; por lo que la determinación del c. está en función de la propia política seguida por aquélla en el ámbito económico. La importancia que tiene en la determinación del c. la mentalidad del empresario y sus expectativas es fundamental.El conocimiento de, la magnitud económica c. está íntimamente relacionado con la investigación y cálculo de rendimientos. Por tanto, la contabilidad de c. no comprenderá tan sólo el estudio de los c. en sentido estricto, sino también el de la productividad o rendimientos. Además, la contabilidad de c. tiene multitud de formas y particularidades en consonancia con la realidad económica de las empresas a las que se refiere. Sus fines son: el registro histórico, exacto y ordenado, de los hechos económicos que dan lugar a la determinación contable de los c.; el establecimiento de un control sobre las actividades de la empresa en este orden; la medida de la eficiencia de las operaciones realizadas. En términos generales se puede afirmar que los elementos formativos del c. son: las primeras materias, base o elemento fundamental del proceso productivo; la mano de obra incorporada al mismo; los gastos generales industriales.Existen dos sistemas fundamentales de realizar la contabilidad de c.; uno se denomina de c. históricos o a posteriori, limitándose a recoger la expresión monetaria de los consumos realizados en el proceso productivo, con el detalle y clasificación que exija la complejidad del proceso económico; el otro sistema se llama de c. a priori, standard o presupuestos, que consiste, en líneas generales, en establecer el desarrollo sobre la base de previsiones y realizaciones simultáneas. Ahora bien, el desarrollo de la contabilidad por c. históricos o a posteriori, presenta un primer y grave inconveniente, al hacer depender la magnitud económica c. de las variaciones de tipo estacional o de los mayores o menores rendimientos de los factores productivos en los periodos considerados, a los que el c. se refiere. Para evitar este inconveniente se ha llegado a la conclusión de que es conveniente determinar el c. previamente, después de realizar un análisis técnicoeconómico del proceso de producción y desarrollar después la contabilidad de c. sobre la base de patrones o standard establecidos para, en todo caso, medir y controlar las diferencias entre las realizaciones y las previsiones. La finalidad de este procedimiento es doble: medir la eficiencia de la gestión empresarial, en cuanto a c. y productividad, y uniformar los precios de venta basados en los c., eliminando de ellos las influencias de tipo estacionario o de temporada. El standard es, por consiguiente, una medida de la eficiencia de la empresa, referida a los c. y bajo el sistema de condiciones que definen su desenvolvimiento económico.V. t.: PRECIO; PRODUCCIÓN I; EMPRESA I; CAPITAL I; TRABAJO HUMANO IV, 2.C. HORNILLOS GARCÍA.
BIBL.: J. CASTAÑEDA CHORNET, Lecciones de Teoría económica, Madrid 1968; A. CONDE LÓPEZ, Análisis económico de la empresa y reducción de costes, MadridBarcelona 1968; J. M. FERNÁNDEZPIRLA, Economía, control y gestión de la empresa, Madrid 1968; íD, Teoría económica de la Contabilidad, Madrid 1965; C. NAPoLEóN, Diccionario de Economía política, Madrid 1962; E. SCHNEIDER, Economía política y Economía de la empresa, Barcelona 1968; H. STACKELBERG, Principios de Teoría económica, Madrid 1959.
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