Costa de Marfil (cóte D'ivoire) I. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Situada entre los 4 y los 10° de latitud N, la república de C. de M. tiene una extensión de 319.822 Kmz. Limitada por Guinea y Liberia al O, Malí y el Alto Volta al N, y Ghana al E, termina al S en el Atlántico, en el golfo de Guinea, sobre el que presenta una costa de 640 Km. de longitud.Medio físico. Relieve. Las unidades que constituyen el territorio de C. de M. son, en primer término, la faja costera con la que el país toma contacto con el mar; una costa baja, rectilínea, que no tiene refugios naturales apropiados para la instalación de puertos importantes y en la que además es enorme el volumen de arena transportado por las corrientes (en Abidján se estima aprox. 1.500.000 m3 por año). Por otra parte, la línea de costa va precedida por una serie de dunas y está formada por un cordón litoral tras el que se suceden las lagunas que tipifican esta región. Las lagunas son casi todas paralelas a la orilla, y forman prácticamente una línea continua, separándose sólo unas de otras por deltas, y comunicándose con el mar a través de canales naturales. La segunda unidad, que caracteriza topográficamente a C. de M., es la penillanura hacia la que se eleva paulatinamente el territorio a partir de la costa, hasta alcanzar los 400600 m. de altitud, en los que se mantiene casi constante. En algunos puntos, la penillanura se rompe por fuertes resaltes de granitos o cuarcitas, especialmente al O: montes Man (1.300 m.), montes Nimba (1.800 m.).Clima. Las condiciones climáticas de C. de M. son distintas en sus diversas regiones, pero en general puede decirse que es un país de temperaturas no excesivamente elevadas y bien regado. La zona meridional es la más típicamente ecuatorial; sus temperaturas oscilan entre los 24 y los 28,7°, y recibe anualmente una cantidad de lluvia que va de los 1.500 a los 2.300 mm. y que cae repartida aprox. en 140 días. Hacia el N varían estas condiciones; las temperaturas extremas se hacen más marcadas (de los 14° de mínima a un máximo de casi 40°), cae menos lluvia (aunque la humedad relativa media es de 71 %) y el agua se recoge en menos días. En el norte se exageran todavía más las diferencias térmicas absolutas que van de los 10 a los 41°; disminuye la humedad (que es del orden del 66%), y las lluvias, que son menos abundantes, caen con violencia en muy pocos días, generalmente en agosto.Hidrografía. Todo el territorio está surcado por numerosos ríos que tienen un régimen ecuatorial. Los tres principales, de O a E, son el Sassandra, que a través de los afluentes de su margen derecha aumenta el caudal por los abundantes aportes de agua que esos afluentes reciben del macizo de los Dans; el Bandama y el Comoé. Como puede esperarse de las formas de relieve, todos los ríos tienen rápidos y cascadas, y algunos de ellos no desembocan directamente en el Atlántico sino en las formaciones lagunares de la costa. Así ocurre con el mismo Comoé que, con el Me, va a parar a la laguna Ebrié; y con el Abí y el Aboisso, que desembocan en el Bia. La red fluvial tiene interés como medio de comunicación, y se utiliza como tal en más de 250 Km.Vegetación. Las características de clima y suelo hacen que puedan distinguirse tres grandes zonas de vegetación: una primera al sur que parte de la costa y está cubierta por el denso bosque húmedo, con árboles de gran altura. Hay en ella caoba, ébano, okumé, etc. A partir de la línea marcada por Touba, Dimbokro y Boudoukou, el bosque va haciéndose menos espeso, cambiando además las especies por árboles de hoja caduca a medida que asciende hacia la penillanura, y formando así la segunda zona de vegetación. Mas al N se extiende la sabana, en la que los espacios cultivados alternan con las praderas salpicadas o festoneadas de árboles.Población. C. de M. cuenta con 3.712.200 hab. (1963) que forman una población muy joven (el 45% no llega a los 15 años), pero que da una densidad media baja(10,4 hab/Km2) que es más débil todavía en grandes áreas de su territorio. Unos 30.000 son europeos y, de ellos, casi la mitad viven en la capital, Abidján (285.000 hab., la aglomeración).C. de M. está dividida administrativamente en seis departamentos, que enumeramos a continuación con sus correspondientes capitales: Norte (Korhogo, 23.766 hab.); Sur (Abidján, 285.000); Este (Abengourou, 15.825); Centro (Bouaké, 53.000); Oeste (Man, 34.663); CentroOeste (Daloa, 25.736). Datos de 1963.Sobre el suelo de C. de M. viven hombres y civilizaciones muy diversas, las principales de las cuales pueden ser representadas por cinco grupos distintos: a) las tribus de la selva, que aparecen como la forma más antigua de vida asociada; b) los grupos que viven en las llanuras de la costa, cuyo principal tronco es el de los avikam y que, de acuerdo con su medio, son pescadores; c) los mandé, sénoufo y lobi, que proceden del Alto Volta y tienen ascendencia sudanesa, pueblan la sabana y son sobre todo agricultores; d) los kru, "hombres fuertes" u "hombres de la selva", que aparecen mezclados con un pueblo liberiano, los grebo, y dedican su actividad casi exclusivamente a la navegación; y e) los ashanti, abrono, agni y baule, procedentes de Ghana, que representan las formas de vida y cultura superiores.Recursos económicos. El desenvolvimiento económico de C. de M. se apoya primordialmente en la agricultura que ha pasado, a través de un largo proceso, de la explotación elemental del bosque al cultivo de frutos apropiados para la exportación. A pesar de la evidente evolución económica desarrollada por C. de M., su mayor riqueza sigue siendo, prácticamente, la madera que obtiene en abundancia de la selva y exporta a través de sus puertos Tabou, Sassandra, Gran Lahou, Gran Bassan hacia Francia, Italia, Alemania, Holanda y los Estados Unidos, países con los que, sobre todo en esta especialidad, sostiene relaciones comerciales. La madera más abundante y de mayor interés dentro de este comercio es la caoba.pero con ella se explotan asimismo el ébano, el palisandro, el okumé, etc.El café es el producto agrícola que ha alcanzado mayor importancia en la producción y en el comercio, y su línea de exportación tiene una marcha marcadamente ascendente: en 1930 se exportaron 445 t.; en 1960, 150.000; en 1965, 200.000. Las principales plantaciones han ido invadiendo la zona de bosque en el extremo sudeste, en Elima, al borde de la laguna Aby. Le sigue en importancia el cacao, cuya explotación habían comenzado los indígenas entre 1870 y 1880 (todavía hoy gran parte de la producción se debe a estas plantaciones puramente africanas), pero es a principios del siglo actual cuando esta explotación se racionaliza y se va sistematizando. El hecho que determina la nueva orientación es el impacto recibido por todos los países africanos vecinos de Ghana, por la transformación económica que este país experimentó, precisamente a raíz de la puesta en cultivo del cacao. C. de M., que reúne las condiciones precisas para dicho cultivo, lo incorpora a su economía, y hoy es una de las principales mercancías de su comercio exterior (en 1964 exportó casi 100.000 t.).La banana y el algodón completan el cuadro de los cultivos de exportación. La banana se produce desde 1934 y supone un volumen de 168.000 t. El algodón, cultivo típicamente indígena, se utilizó siempre en la actividad textil artesana. Se le dedican 78.000 Ha. y, como ha ocurrido con otros productos, se ha planificado su explotación dirigiéndola en parte al exterior (8.000 t. de semilla y 4.000 de fibra exportadas en 1964) y en parte la industria nacional (en Bouaké hay una fábrica textil). Tiene menos importancia, pero reúne también un buen tonelaje en el comercio exterior el aceite de palma (25.000 t. en 1964). Los africanos han explotado también el caucho mediante plantaciones a partir de 1953 (región de Dabu, Bingezville y Grand Bassan), pero su comercialización no ha pasado de la etapa experimental.Aparte de estos productos comercializados, hay otros dedicados al consumo interior y que están protegidos por el Gobierno, porque son insuficientes (todos los años de importarse una buena cantidad de arroz). Ocupan am plias extensiones de tierras cultivadas: 275.000 Ha. 1: batata; 248.000 el maíz; 244 el arroz; y, con menos es pacio, la mandioca (que con la batata son los cultivo; característicos del sur), el mijo y el sorgo, que a su ve: caracterizan la agricultura del norte, junto con el maízel arroz.Otra actividad primaria, característica de C. de M., e la pesca, que también fue en principio un simple medi( de subsistencia y que adquiere más importancia a medidi que la industrialización el pescado se seca o enlatase desarrolla. En 1963 salieron de C. de M., por el puer to de Abidján, 45.000 t. de pescado.C. de M. tiene por fin otro aspecto en su desarroll( económico: la industria, que ha recibido un impulso no table y que se desenvuelve con relativa rapidez gracia a las instalaciones hidroeléctricas del Bia. Las industria posibles son las que utilizan como materia prima los pro ductos agrícolas; las reservas minerales se limitan a al gunos depósitos auríferos aluviales, al centro diamantífe ro explotado al sur de Korkogo y a los yacimientos di manganeso de la región del Gran Lahou. Se ha citad( la hilatura de algodón de Bouaké; hay instalaciones parí la elaboración del café en Bada y Dabou, y en 1965 se h; inaugurado una refinería en Vridi que cuenta con el pe tróleo de Argelia, Gabón y Nigeria; pero el núcleo indus trial clave de C. de M. es su capital, Abidján, que une a hecho de su propio desarrollo industrial tiene fábrica de jabones, aserraderos, una cervecería, conservas de fru tas y pescados, y hay en proyecto nuevos centros indus triales, el de ser el segundo puerto comercial del oeste africano, después de Dakar (v.), el de poseer el únic( aeropuerto del país y el de centrar las vías de comunica ción. Por estas razones, Abidján es un polo de atracciól para los habitantes del interior, ofreciendo el ejemplo di una ciudad en rápido desenvolvimiento en su economía y de una efectiva evolución en su sociedad, que podemo considerar representativa de C. de M. En la ciudad si encuentra ya con bastante frecuencia el tipo de agricultor que explota su tierra, pero que vive (no sólo en la capital, sino en muchos pueblos) un género de vida ciudadano.M. SOLANS CASTRO.
BIBL.: P. VIDAL DE LA BLACHE, Geografía Universal, XV, Barcelona 192855; A. SECK y A. MONDJANNAGNI, L’Afrique Occidentale, París 1967.
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