Cosme y Damián, Santos
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Biografía GER
Fueron dos nobles hermanos, nacidos en Arabia, en el seno de una familia cristiana, en la primera mitad del s. III. Estudiaron Medicina para ejercer la caridad en los cuerpos enfermos y expandir la fe cristiana en las almas. Ejercieron su profesión de médicos por puro amor de Dios, sin cobrar nunca a los enfermos, recibiendo por ello el nombre de Anárgiros, "los sin dinero". Dios los llenaba de gracia en el ejercicio de su arte, y no había enfermedad que se resistiera a sus prescripciones médicas. El pueblo los amaba y respetaba como a seres extraordinarios, los fieles como a santos, los paganos como a hechiceros. A muchos cuerpos devolvieron la salud, pero en más almas depositaron la luz del Evangelio.Cuando irrumpió la persecución de Diocleciano y Maximiano, y se hizo cargo el prefecto Lisias de ejecutar sus órdenes contra los cristianos en Egea, hizo éste comparecer ante su presencia a los dos hermanos que confesaron intrépidamente su fe. Sus actas tienen al principio todos los visos de auténticas, pero luego se aprecia que han sido incrementadas por la leyenda. Dice el Martirologio romano en el día 27 de septiembre: "En Egea, ciudad del Asia Menor, los dos santos hermanos Cosme y Damián, en la persecución de Diocleciano, sufrieron diversos tormentos, pues habiendo sido cargados de cadenas, arrojados a la cárcel, pasados por el agua y por el fuego, crucificados y después asaeteados, sin experimentar daño alguno gracias al auxilio divino, acabaron siendo decapitados hacia el año 300". Enterrados por los cristianos en Egea, sus cuerpos fueron luego trasladados a Roma.Lo que no puede dudarse es que el culto a estos mártires se extendió rápidamente por todo el Oriente, y desde Bizancio pasó también muy temprano, quizá con sus reliquias, a Roma y a todo el Occidente en alas de la fama de los milagros que se obraban en su sepulcro. Dice S. Gregorio de Tours: "Los dos hermanos gemelos Cosme y Damián, médicos de profesión, después que se hicieron cristianos, espantaban las enfermedades por el mérito de sus virtudes y la intercesión de sus oraciones...; coronados tras diversos martirios, se juntaron en el cielo y hacen numerosos milagros. Porque, si algún enfermo acude a orar sobre su tumba, al momento obtiene la curación. Muchos refieren también que estos santos se aparecen en sueños a los enfermos, indicándoles lo que deben hacer, y luego que lo ejecutan, se encuentran curados. Sobre esto yo he oído referir muchas cosas que sería demasiado largo de contar, estimando que lo dicho es suficiente" (De glor. Martirum, 1,98). En el conc. II de Nicea, act. 4, se refieren algunos de estos milagros.El papa Símaco (498514) les consagró un oratorio en el Esquilino (Liber Pontificalis, 1,262; Symmachus, 80); S. Félix IV, hacia el 530, les dedicó un templo en la Via Sacra, transformando para ello dos edificios antiguos (cfr. H. Grisar, Roma alla fine del mondo antico, Roma 1943, 1,203209). En el Misal romano tienen dos misas, una la del jueves después del tercer domingo de Cuaresma que se refiere al aniversario del martirio, con múltiples alusiones a la salud, a los enfermos y a las curaciones, que hacen imposible olvidarse de la popularidad del culto que en otro tiempo se tributaba a los santos Anárgiros (cfr. card. Schuster. Liber Sacramentorum, III, Barcelona 1942, 120123). La otra es la que empieza Sapientiam sanctorum, que ahora se usa para común de mártires. En la inscripción de S. Félix IV, todavía existente al pie del hermoso mosaico del ábsidede la iglesia que les dedicó, se lee en grandes letras de oro: "El aula de Dios, en su belleza de mosaicos, brilla ahora mucho más espléndida por la fe y la dedicación a los dos médicos que lograron el martirio, médicos que son para el pueblo esperanza segura de salud" (cfr. Analecta Romana, 1,81; G. R. de Rossi, Inscript. christ. 11,71,134,152).S. Isidoro de Sevilla tenía colocadas sus imágenes en los lugares preferentes de su botica. Bellos mosaicos en Rávena y en Roma presentan sus figuras venerables. Son patronos de los médicos y de los farmacéuticos. Su fiesta se celebra actualmente el 26 de septiembre.JOSÉ GUILLÉN.
BIBL.: BARONIO, Martyrologio, 27 de septiembre; P. RIBADENEIRA, Flos SanCtOrUm, Barcelona 1623, 27 de septiembre; G. BARDY, Cosme et Damien, en Catholicisme, 2,13341335; C. SÁNCHEz ALISEDA, Año cristiano, Madrid 1959, 27 de septiembre; 1. PÉREZ DE URBEL, Año cristiano, 27 de septiembre; F. CARAFFAM. L. CASANOVA, Cosma e Damiano, en Bibl. Sanct. 4,223237.
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