Córdoba (españa) III. Historia de la Iglesia. HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
Puede afirmarse que la diócesis de C. (Cordubensis) es una de las más antiguas de España. Algunos historiadores piensan que su evangelización tuvo lugar en tiempos apostólicos, sosteniendo que el mismo S. Pablo enviase a alguno de sus discípulos durante su muy posible estancia por tierras de España. No se olvide a este respecto que C. en tiempos de la dominación romana era capital de la Bética y un gran centro cultural. No obstante, y ciñéndonos a los documentos más antiguos existentes, sólo podemos hablar con rigor, a partir de mediados del s. III. Como es natural, los primeros pasos del cristianismo cordobés se vieron sometidos a las luchas y vicisitudes impuestas por el imperialismo romano. Sus primeros mártires nos son conocidos gracias al libro de Prudencio, Corduba Acisclum dabit et Zoillum tresque coronas (Peristephánon, IV,1920). Por su parte, el martirologio jeronimiano, los primeros calendarios mozárabes y los antiguos libros litúrgicos, recogen el día de la celebración de dichos mártires. En cuanto a S. Victoria, patrona actual de la ciudad, aparece por primera vez en el prólogo del antifonario de León, que data de 1066 (cfr. Flórez’X). El primer obispo cordobés que conocemos es Severo, de la segunda mitad del s. III, si bien no existen documentos muy fidedignos. Le suceden Grato y Beroso. El 294 ocupa la sede obispal cordobesa Osio (v.), prohombre del cristianismo cordobés. Es nombrado presidente y legado papal del Conc. de Nicea (325; v.), para combatir la herejía arriana (v. ARRIO Y ARRIANISMO). Permanece al frente de su diócesis hasta el año de su muerte en el 357. Según el testimonio de Sulpicio, tiene por sucesor a Igino, primer impugnador de la herejía prisciliana (v. PRISCILIANO Y PRISCILIANISMO).En tiempos de la invasión árabe surgen los mozárabes (v.), cristianos que adaptan su convivencia a la nueva situación impuesta por el invasor. En un principio se ven favorecidos con una cierta tolerancia, permitiéndoseles incluso el mantenimiento de algunas de sus iglesias, escuelas y bibliotecas. Bien poco dura esta situación y, ya en tiempos de Abderramán I y a raíz de la construcción de la famosa mezquita, se desencadena una sistemática represión que, salvo algún lapso, no cesará hasta la Reconquista. Nuevos mártires vienen a fortalecer la Iglesia cordobesa, destacando entre ellos Eulogio (v.), educado en la escuela del abad Speraindeo sucesora de la tradición isidoriana; de esta misma escuela hay que destacar la figura del abad Sansón, el pensador más notable de los mozárabes cordobeses. Durante el reinado de Alhakem conoce C. un florecimiento científico y literario y de estrecha colaboración entre pensadores cristianos, árabes y judíos. Destacan las figuras del monje Gerberto, más tarde Silvestre II, el judío Maimónides (v.) y el cordobés Averroes (v.), comentador de Aristóteles.Tras 524 años de dominación árabe y mediando algunas sublevaciones del pueblo cristiano contra los almorávides, la ciudad es reconquistada por S. Fernando (1236; v. FERNANDO III DE CASTILLA Y LEÓN). A raíz de estos hechos la Iglesia cordobesa conoce un nuevo periodo de expansión. Los centros religiosos árabes quedan convertidos en iglesias cristianas y los nuevos pueblos reconquistados van anexionándose a la diócesis. Reconquistada Sevilla (1248) y normalizada la situación cristiana, se intenta señalar los límites de ambas diócesis, hecho que acarrea disgustos por parte de los cordobeses que pretendían se les adjudicara, el almojarifazgo de Écija. Con el obispo Lope de Fitero se reanuda la serie episcopal de la sede cordobesa, no interrumpida hasta nuestros días. En 1583 se funda el seminario conciliar de S. Pelagio, obra del obispo Antonio Mauricio de Pazos. A raíz del Concordato de 1851 pasa la diócesis cordobesa a ser sufragánea del arzobispado de Sevilla.La diócesis de C. ocupa 13.718 Kmz con un total de 204 parroquias y 359 sacerdotes seculares que, junto a los 215 regulares, atienden a una población de hecho de 802.700 hab. (Ann. Pont. 1971).M. PÉREZ GALLEGOS.
BIBL.: Flórez, XXI; J. GÓMEZ BRAVO, Catálogo de los obispos de Córdoba, Córdoba 1778; M. GÓMEZMORENO, Iglesias mozárabes, Madrid 1919; J. PÉREZ DE URBEL, San Eulogio de Córdoba, Madrid 1928; Anuario religioso español, Madrid 1970; Ann. Pont. 1971.
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