Córdoba (españa) II. Historia. HIST.
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Historia
Edad Antigua. La palabra C. quiere decir "junto al río", y es el Guadalquivir el que la cruza formando con su puente romano un paisaje único. Originariamente C. era un castro romano, fundado por Claudio Marcelo en el 169 a. C., que fue creciendo en importancia, como lo demuestran las ruinas del templo romano de la calle Claudio Marcelo y la cantidad y calidad de mosaicos romanos encontrados. Su situación estratégica en la llamada vía Augusta le proporcionó un gran florecimiento comercial. Cerca de Montilla lucharon las huestes de César y Pompeyo, y en la colonia patricia nacieron Séneca (v.), el poeta e historiador Lucano (v.) y el obispo Osio.El primer obispo de C. fue Severo, en el s. III. Osio (v.) lo fue desde el 294 y asistió al concilio español de Ilíberis o Elvira (ca. 300) Granada, y al de Nicea (325). Se atribuye a Osio la creación de las ermitas, a semejanza de las de Egipto; de todos modos la existencia de los ermitaños cordobeses se pierde en los tiempos más remotos, y se sabe que habitaban en el desierto de Albaida, muy cerca de C. Suprimidos los ermitaños en 1836, se volvieron a admitir en 1846 con gran satisfacción de los cordobeses. Leovigildo (v.) conquistó C. a los bizantinos en el 572, pero los cordobeses tomaron partido por S. Hermenegildo (v.) en contra de su padre Leovigildo; S. Hermenegildo fue apresado (584) y, terminada la rebelión, la ciudad era ya plenamente visigoda. El último rey visigodo D. Rodrigo (v.) se titulaba duque de C. y su derrota por las tropas musulmanas de Táriq (711) dio lugar a una nueva civilización que tuvo por centro a C. (V. CÓRDOBA, EMIRATO Y CALIFATO DE).Edad Media. Primero fue C. un emirato dependiente del califato de Damasco. El primer emir, Abderramán 1 (v.), comenzó hacia el 780 la edificación de la mezquita (v. IV), aprovechando el muro de la basílica visigoda de S. Vicente, así como sus capiteles y columnas. Hixem I mandó construir el primer alminar, y Abderramán II ordenó empedrar sus calles, y fundó asilos y hospitales. La liberalidad de estos emires y califas permitió la edificación de monasterios mozárabes y sinagogas judías. Hasta un pueblo entero, Lucena, era feudo de una comunidad hebraica. Sin embargo, de vez en vez, la represión de los árabes hacía surgir mártires, como S. Eulogio (v.), S. Acisclo y S. Victoria.La C. califal era la más bella ciudad de Occidente. Ya no solamente su magnífica mezquita, sino otras muchas mezquitas y sinagogas, baños públicos y consultas de sabios le daban un carácter único. Maimónides (v.) y Averroes (v.) son dos figuras, cuya mención no puede faltar. El primer califa, Abderramán III (912961; v.) creó la más potente monarquía europea. Su flota era la primera de los mares y derrotó en varias ocasiones a los normandos; eran notables los astilleros de C. y Pechina (Almería). Sus conquistas llegaron hasta Santiago de Compostela. A su muerte, Alhaquem II (v.), sabio y artista, amplió la mezquita (961968) y acrecentó la biblioteca de C., la primera de Occidente. Almanzor (v.) hizo una nueva mezquita paralela a la antigua, con lo que se formó la mayor del mundo islámico. También extendió el área del califato. Con su muerte (1002) vino la decadencia y una pluralidad de reinos y sublevaciones internas devoraron el califato, de lo cual fue un triste ejemplo la destrucción del Palacio de Medina Azahara (v.) por los beréberes (1013). Los reinos de Sevilla y Toledo (v. TAIFAS, REINOS DE) se disputaban C. A ésta sólo le quedaba la cultura, una cultura mundial en todos los aspectos; médico, científico y artístico.En 1031 llegó a su fin el califato de C., que quedó sin gobierno hasta que el mexuar (maswar), acordó la destitución de Hixem (Hisám) III, y C. se gobernó interinamente por un Consejo de Estado. Luego Almotadid (alMu’tadid) de Sevilla se apoderó de C. (1069), más tarde pasó a depender del rey Almanzor de Toledo, hasta que los almorávides la ocuparon. En enero de 1236, los cristianos se apoderaron por sorpresa de la Ajarquia (alSarquiyya), un arrabal de C.; allí esperaban socorros de Jaén y la llegada del rey. El 29 de junio, por fin, los árabes abandonaban C. y entraban las tropas cristianas bajo el mando de S. Fernando. Desde este día quedaba subsumida en la monarquía castellana. Se puede decir que el s. x es el siglo de oro de la cultura de C.S. Fernando (V. FERNANDO III DE CASTILLA Y LEÓN) fundó las parroquias cristianas, de la que es un ejemplo vivo la de la Magdalena, y dividió la ciudad en dos partes, la Ajarquia o ciudad baja, y la alta o Medina. Sus barrios fueron encerrados en un recinto amurallado, que aún hoy puede contemplarse. Las comunidades hebreas y árabes convivían con la cristiana. Esta tenía un repartimiento de tierras y una ley: el Fuero de C. Un bisnieto de S. Fernando, Fernando IV, y su hijo, Alfonso XI, están enterrados en la Colegiata de S. Hipólito de Córdoba. Al segundo se le debe el más bello edificio medieval: el Alcázar de los Reyes Cristianos. En la conquista de América, C. proporcionó muchos de sus hombres, y en su Alcázar tuvo lugar la entrevista de Colón (que vivía en la ciudad con una cordobesa, Beatriz de Arana, madre de Hernando Colón) con Isabel la Católica. Una lápida recuerda el hecho.Tiempos modernos. El s. xvi no solamente dio en C. la gran figura de Gonzalo Fernández de Córdoba (v.), el Gran Capitán, sino también otras, como la del arquitecto Hernán Ruiz I y Luis de Góngora (v.). Cervantes vivió aquí mucho tiempo, P. de Céspedes (v.) pintó sus muros, E. Arfe (v.) hizo una custodia única, fray Luis de Granada pensaba en su convento, y la escuela de primitivos cordobeses lanzaba a todas partes su mensaje de arte (v. iv). No se olvide en este recorrido histórico la convocatoria a Cortes en esta ciudad por Felipe II y cuyo cronista fue el cordobés Ambrosio de Morales. En el s. XVII C. sufrió las consecuencias de los grandes hombres que asolaron la región andaluza: fue especialmente notable la. de 1652, que desencadenó una rebelión de los cordobeses contra su corregidor.En el s. XIX, hay que hacer constar la resistencia a las tropas napoleónicas en el puente de Alcolea, eJ 7 jun. 1808. Fue C. una de las primeras ciudades de España que se resistieron a su paso y que, con poquísimos elementos de armas, municiones y soldados, ayudados por voluntarios mal instruidos y capitaneados todos por el general Echavarri, libraron una auténtica batalla al general Dupont y a casi 10.000 soldados franceses. Aunque los franceses penetraron en C., fue a costa de muchas bajas y dio esto ocasión a que el general Castaños formalizara la defensa de Sevilla y Cádiz, pues la batalla del puente de Alcolea retrasó la marcha triunfal del enemigo. Otro acontecimiento del s. xix es la creación de la R. A. de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, merced a la diligencia de un gran literato, Manuel María de Arjona y Cubas, la Academia sería la rectora de la intelectualidad cordobesa en todo el siglo.En 1836 tuvo lugar una batalla entre realistas y carlistas, haciendo una heroica defensa del Alcázar cordobés el coronel Francisco de Villar, quien murió en poder del enemigo. La expedición del general carlista Miguel Gómez Damas, que venía huyendo desde Villarrobledo, donde las fuerzas victoriosas del general cordobés Diego de León le infligieran duro castigo, se adueñó de varios pueblos de la provincia hasta que las tropas de Alaix la desalojaron de sus posiciones. En 1868 tuvo lugar otra batalla en el puente de Alcolea, cerca de C., en la que los sublevados desde Cádiz por el almirante Topete derrotaron a las fuerzas realistas e hicieron que Isabel II huyese a Francia.. Entre las personalidades de la política del s. XIX destacan en C. los marqueses de la Vega de Armijo y Cabriñana, Barroso y Sánchez Guerra, y los que ya se unen con los de este siglo, entre los que figura el primer presidente de la II República española Niceto Alcalá Zamora (v.).La sublevación contra la República, el 18 jul. 1936, contó en C. con la ayuda valiosa del coronel Cascajo y el oficial Aguilar Galindo, los cuales en pocas horas sumaron C. a la causa nacional, enlazando con Sevilla,donde el general Queipo de Llano (v.) ayudó a C. cuando ésta fue sitiada por el ejército republicano en el verano de 1936. El general Varela con sus tropas de regulares levantaron un auténtico sitio a C., a la que unieron al Movimiento con una considerable masa de soldados y efectivos.J. VALVERDE MADRID.
BIBL.: L. M. RAMÍREZ DE LAS CASAS, Indicador Cordobés, manual histórico topográfico, Córdoba 1867; A. JAÉN MORENTE, Historia de la ciudad de Córdoba, Madrid 1935; J. M. REY DfAZ, Breve historia de Córdoba, Córdoba 1919; H. A. ORTf BELMONTE, Córdoba durante la guerra de la Independencia: 18081814, Córdoba 1930; R. RAMÍREZ DE ARELLANO, Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba, Madrid 1922; fD, Historia de Córdoba desde su fundación hasta la muerte de Isabel la Católica, Ciudad Real 191519; A. SARAZÁ MURCIA, Córdoba, ciudad de los califas, Córdoba 1933; L. M. RAM1REZ DE LAS CASAS, Anales de la ciudad de Córdoba, "Bol. de la R. A. de Córdoba", 195060.
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