Colombia. Etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
La diversidad etnofolklórica de C. se comprende por la aportación de lo amerindio, español y africano, así como por su variedad geográfica.Vivienda. En la región de Dibulla, aún se utilizan los primitivos bohíos que los españoles llamaron ramados, por la especie de porche que prolongaba el techo sobre los horcones (maderos verticales que sirven de columna). La vivienda criolla de la costa procede del bohío caribearauaco, que a su vez deriva de otra cultura anterior, e inicialmente constaba de un cuarto, con dos puertas, construida de paja y piso de tierra. La casa de paredes de caña con techo de paja a cuatro vertientes, piso de madera y cobertizo delante de la puerta, se utiliza en algunos poblados como habitación individual. De este tipo de vivienda, con bahareque, madera y mampostería como principales elementos de construcción, parten los españoles en C. para la edificación de casas con dos pisos y sobrado. En las viviendas de dos cuartos, uno con puertas a la calle y al patio, es sala durante el día y alcoba de noche para los hombres; otro cuarto, con ventana a la calle y puerta al patio, sirve de alcoba para las mujeres; y un cobertizo detrás de la sala es dormitorio de hijos mayores. Tanto en poblados como en ciudades, es costumbre decorar el frente de la casa; puertas pintadas, rejas en las ventanas, cenefa en la parte baja de la pared. En cuanto a la elaboración de la vivienda, se observa que en los caseríos de La Guajira se está pasando del bohío de paredes de caña a la casa de baharaque de dos cuartos. De la barraca española de Levante proviene un tipo de casa de dos cuartos con poyos en el frente, a ambos lados de la puerta. Se sigue utilizando en Barranquilla.Las casas de mampostería y techo de paja, generalmente de tres cuartos, suponen una cierta evolución social. En la ornamentación en colores, en principio sobre puertas, ventanas y zócalos para resaltar el encalado de la pared, y luego en cornisas, dinteles, etc., se manifiesta la influencia andaluza y levantina.Última fase del desarrollo de la vivienda ha sido la casa doble de seis cuartos, éstos más grandes y de paredes más altas, con techo de mampostería. A fines del s. XII se comienza a construir la casa de azotea, aunque con anterioridad ya se conocía este tipo de vivienda en Barranquilla, donde adquiere mayor perfeccionamiento: rejas de hierro en las ventanas, patio embaldosado, entablamento con friso y cornisa de azulejos.Vestimenta. El sombrero, de caña o paja, como en la época española, es de uso general. El sombrero de fieltro, para ambos sexos, ha desplazado al jipi, importado del Ecuador. Los chibchas al servicio de los españoles adoptaron las camisas con mangas y se cortaron los cabellos. La vestimenta de los campesinos de nuestro tiempo es como la usada en el s. XVlii: faldas tableadas en las mujeres, alpargatas y sombrero. En las zonas menos cálidas el vestido español permitía protegerse mejor que las liquiras (faldas) de las nativas y las túnicas de los hombres. No obstante, muchos chibchas no se cubrían el pecho y usaban chircates (mantas), ajustadas a la cintura con chumbes (faja ancha). Del poncho se cree que deriva la ruana (poncho corto), aunque hay quien piensa que ésta es una adaptación de las mantas chibchas. Se cree que el poncho lo introdujeron los quechuas yanaconas (indios al servicio de los españoles). Es rectangular, con agujero en el centro para la cabeza, y llega más abajo de las rodillas. El poncho quechua se obtenía cosiendo los huecos laterales de los oncos o camisas que llegaban hasta el suelo. La adaptación colombiana del onco quechua es el bayetón, prenda distinguida usada por los campesinos de posición y sustituida por la ruana en las faenas, que llega a nuestros días. La pampanilla o guayuco es un taparrabo de la costa del Pacífico, ceñido a la cintura mediante una cuerda llamada verijera. Otro tipo de pantalón es el overol, con cremallera en la parte inferior de las piernas.Alimentación y bebida. Los españoles procedentes de los dominios de la Corona de Aragón importaron la salazón de carnes y la preparación de embutidos. La butifarra catalana se conoce en toda la costa colombiana. Entre las comidas típicas pueden citarse el cunche, el sancocho, la mazamorra (de sal, de maíz fresco, de maíz dulce) y el arroz en distintas variedades. La dulcería y bollería es abundante: dulces de toronja, de tomate, de leche, de arracacha, de auyama; cocadas de panela, de leche de piña; cocas y arepas de’ maíz, buñuelos de yuca. La bebida nacional, generalizada entre los indios, es la chicha, de maíz fermentado en agua azucarada. Entre los indios, la chicha, también llamada guarapo, tiene gran importancia social y dietética, y es consumida por todos. La coca, como infusión, amortigua la sensación de hambre.Artesanía. Entre los quimbayas del Oeste, en los actuales departamentos de Antioquia y Caldas, se conocía la cerámica policromada, punteada, escasa, modelada, con técnica de pintura negativa, etc. En el alto Sinú hay abundantes muestras de vasos efigies; en el Magdalena, urnas funerarias; en Tumaco, figuras antropomorfas. A la llegada de los españoles, los quimbayas eran expertos en el repujado, vaciado a la cera perdida, dorado, alambrado, engarzado y otras técnicas usadas en la hechura de ídolos. Igualmente son famosos los trabajos en oro de los chibchas. Tanto éstos como los quimbayas tenían una excelente industria del tejido en el s. XVl, con mantas ornamentadas, pintadas y entretejidas. La industria de las mantas se ha conservado en el Oriente colombiano hasta hace poco. Los españoles aportaron el vidriado (Boyacá y Cundinamarca). Entre los indígenas aún se trabaja la espartería y cestería (Llanos orientales), la plumería y los productos de tela de corteza, pero en líneas generales la artesanía tradicional es escasa actualmente, porque el mayor contingente de la población activa, blancos y mestizos, se dedica a la agricultura, a la industria o a los servicios. De la artesanía popular, gran parte es de origen ecuatoriano. De carácter autóctono son los tejidos de palma pintada de colores brillantes.Música popular. Instrumentos musicales más conocidos son: flauta, clarinete, pistón, barítono, trombón, acordeón, órgano, dulzaina, pífano y trompa (aerófonos); violín, tiple, bandola y guitarra (cordófonos); maraca, guará o sonajero de madera y carraca (idiófonos); platillo, clave, tambora, requinta o redoblante, bongó, cununo y marimba (percusivos). Los intérpretes, sobre todo de los percusivos, son principalmente negros. Padre del bongó, que es cubano, se considera el cununo, cónico, hecho de tronco de árbol, propio del Cauca. De origen africano son la clave, la marimba, la maraca y el guasá; de origen español, la bandola y el tiple; éste deriva de la guitarra andaluza. Instrumento de viento por excelencia de los campesinos es la travesera o flauta de carrizo. La guitarra y el tiple acompañan a merengues, porros y cumbias. El órgano fue introducido por los misioneros. El conjunto musical callejero más conocido en la costa del Pacífico es la chirimía; se compone de tambora, requinta, platillos de metal, clarinete y bugle o fiscono bajo. El canto se ejecuta en trabajos que exigen movimiento del cuerpo y en fiestas de cualquier orden social. Canciones como Lamento chocano contienen historia de sabor patrio. Hay coplas, para cantar y recitar, propias de Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Santander, Tolima, etc.; amorosas y dulces en su mayoría, picarescas otras, conteniendo casi siempre una sentencia. Los cantos de boga del bajo Magdalena son de carácter afroflamenco.El baile carnavalito, originario del Altiplano, lo ejecutan hombres y mujeres por separado, en círculos giratorios, levantando y bajando el tronco al ritmo del movimiento de las piernas, con los brazos casi inermes. El baile popular guabina surgió en la romería que se celebra en el santuario mariano de Chiquinquirá. Baile exclusivo de Los Llanos es el galerón. En el bambuco, que es el canto y baile más nacional, se aprecian influencias españolas, africanas e indígenas. Los ritmos africanos han originado la conga, la cumbia, el baile más representativo de C., y el porro. El joropo llanero se canta y se baila desde Villavicencio hasta el golfo de Paria. Otros bailes populares son: bunde, caña, corrido o torbellino, cumbiamba, danzón, fandanguillo, pasillo, etc.Costumbres y creencias. La influencia española es bien visible en las celebraciones de Navidad y Semana Santa,fiesta de los Santos Inocentes, etc. Pero tanto lo indígena como lo español, mezclados, caracterizan muchas costumbres propias de C. Para implorar cambios de tiempo se mezclan ritos de iglesia con ceremonias mágicas domésticas. En las regiones de la costa son frecuentes las prácticas de magia y brujería. Las riñas de gallos, de los que España exporta gran número, son muy comunes. Se juega al tejo o turmequé, cucaña, bolos, etc. Los velatorios varían de un lugar a otro del país, aún se conserva el velatorio de niños con canto y baile, porque son ángeles que van al cielo. En algunas regiones, no se corta el cabello a los niños, menos aún a las niñas, hasta cierta edad. Las prácticas de medicina popular son corrientes especialmente a base de hierbas. Las supersticiones están muy extendidas: uso del azabache contra el mal de ojo, arañas vistas de noche o a medio día son señal de buena suerte, candela que chirría anuncia visita, presagio de matrimonio con viuda al que le toca lo último de la olla, de las bebidas o del paquete de cigarrillos.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: R. FRANCO, Antropogeogralía colombiana, Manizales 1941; J. A. OSORIO, Colombia, donde los Andes se desenvuelven, Santiago de Chile 1955; D. ORTEGA, Folklore indígena, "Rev. Colombiana de Folclor" 6, Bogotá 1951; J. P. HAMILTON, Viajes por el interior de las provincias de Colombia, Bogotá 1955; J. T. O’LEARY (ed.), Ethnographie Bibliography of South América, New Haven 1963; G. REICHEL-DOLMATOFF, indígenas de Colombia, "América Indígena" 4, México 1959, 245-253; R. CASTILLO, Ensayo sobre el desarrollo de la vivienda en los departamentos de la Costa Atlántica, "Rev. de Folklore" 1 (1952) 129-176; J. 1. PERDOMO ESCOBAR, Historia de la música en Colombia, Bogotá 1945; A. J. RESTREPO, De la poesía popular en Colombia, en Epístolas y estampas del ingenioso hidalgo Don A. J. Restrepo, Medellín 1955, 352-382.
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