Colombia. Arte Posterior. A. Periodo Colonial. ARTE
Categoria:
Arte
En el periodo colonial, con muestras desde lo gótico y mudéjar a lo neoclásico, destaca la arquitectura, en la que prevalece una concepción espacial española basada en la adición de cuantos espaciales; así los conjuntos de Cartago, Mompos... En cuanto a la decoración, los más genuinos edificios neogranadinos despliegan sus paramentos desnudos para definir los volúmenes puros y rotundos. A lo hispánico se une lo indígena, con contenidos muy expresivos en los s. XVI al XVIII en el llamado arte mestizo, con decoración peculiar a base de motivos zoomorfos, fitomorfos, antropomorfos y míticos.Sobre lo español, fundamento del arte neogranadino, se fueron sedimentando y dando carácter propio otros varios influjos. La más antigua influencia europea (no española) corresponde a una pieza de orfebrería del convento caleño de La Merced, realizada por el artífice de Augsburgo Cristóbal Ghissler (1574); el influjo de Durero se manifestó por medio de su famoso grabado del rinoceronte, y se completó la influencia germana con la serie de los 14 cuadritos del palacio arzobispal de Popayán, inspirada, al parecer, en los grabados de José Sebastián y Juan Bautista Klauber, y también la Mater Inviolata de la basílica de Buga. Otro vehículo de esta influencia fue el de los legos de la Compañía de Jesús, Diego Loessing (Luissinch) y Simón Schenherr; el primero trabajó en el s. XVII en el templo de S. Ignacio de Bogotá, y el segundo intervino, en la centuria siguiente, en eJ templo de la misma Orden en Popayán. El influjo francés se manifiesta claramente en la casa tunjana (V. TUNDA III) de Juan de Vargas; la mayor parte de sus decoraciones pictóricas son copia de grabados realizados por artistas educados en el gran foco manierista de Fontainebleau (v.). Júpiter, Minerva y Diana proceden de grabados de René Boyvin, hechos sobre obras originales del holandés Leonard Thiry; también fue copiado el grabado del Invierno, creado por Marc Duval. Martín Soria, el sagaz investigador de este conjunto pictórico, ha dicho: "Así es que una línea recta nos lleva del Olimpo griego, vía Pompeya y Fontainebleau, a Tunja, perla imperecedera, si no la destruimos físicamente, como estamos en trance de hacerlo, de la Nueva Granada colonial". La influencia manierista francesa se sintió en el s. XVII, baste como muestra el retablo mayor de la iglesia tunjana del Topo, con estípites que parecen derivar de la escuela borgoñona. El influjo italiano penetró, a fines del s. XVI, con el aluvión renacentista y manierista. A Tunja llegó el pintor Angelino Medoro, nacido y formado en Roma, que decoró la capilla catedralicia de los Mancipes. Como era de esperar, el prestigio de Miguel Ángel se dejó sentir tanto en los escorzos de algunas imágenes como en la arquitectura de retablos; a este respecto es muy significativa la portada miguelangelesca de la Villa Grimani, que inspiró tres portadas en C. durante el s. XVII: las del Sagrario y S. Agustín, en Bogotá, y la del templo de S. Juan, en Pasto. El detalle del friso convexo, que se encuentra en Palladio (v.), apareció ca. 1580 en la portada de S. Domingo, de Cartagena. La época del auge italianista corresponde al s. XVII, y a ello contribuyeron la presencia de arquitectos italianos y los tratados de arquitectura, especialmente los de Serlio y Vignola; el arquitecto Coluccini, venido de Italia, fue el introductor directo del manierismo. El neoclasicismo en C. supuso una vuelta a los tratadistas italianos.La influencia flamenca aparece activa desde fines del s. XVI, primero en el campo de la decoración arquitectónica y luego en la pintura. Los grabados de Vredeman de Vries determinaron la creación de los soportes antropomorfos que hay en la sillería de la catedral de Tunja (1598-1603). Las estampas y grabados producidos por el centro de Amberes extendieron el gusto estético de Rubens (V.) y de su círculo, sirviendo de base para la formación de la escuela santafereña, de la que sería su mejor exponente el pintor bogotano G. Vázquez de Arce (v.). Modernas investigaciones han puesto de relieve la relación entre México y C. durante la época colonial; así, p. ej., en la construcción de las capillas abiertas, pues en 1566 se ordenó que se tuvieran en cuenta las experiencias realizadas en Nueva España; y a fines del s. XVIII la fantasía delirante que denuncian los retablos de la iglesia bogotana de la Orden tercera, extraños al devenir del arte colombiano, dan la impresión de ser importados, y aparecen, a primera vista, vinculados al ultrabarroco mexicano.Estudiadas por separado las principales ciudades (V. BOGOTÁ IV, CARTAGENA IV, POPAYÁN III, TUNDA 111 y CALI IV), se enumeran a continuación otros lugares del país dignos de consideración. En la parte central hay monumentos de interés en Honda, Guaduas, Fontibón, Chía y Zipaquirá. La región más rica es la de Boyacá con centros tan importantes como Villa de Leiva, Chiquinquirá, Tópaga y Monguí, estos dos últimos, además del interés de los conjuntos arquitectónicos, son notables por la riqueza de las obras reunidas. En la zona de la costa atlántica hay dos centros dieciochescos, Santa Marta y Mompos, este último gracias a su aislamiento conserva muestras de arte popular del mayor interés, que difieren un tanto del arte del resto del país. En la parte occidental quedan importantes monumentos en Medellín, La Ceja, Ríonegro y especialmente Santa Fe de Antioquia, cuyo conjunto urbanístico permanece casi intacto. En el Valle del Cauca, además de las haciendas, hay muestras interesantes en Cartago, Buga, Jamundi, El Salado, Amaime, Guacarí y El Cerrito. Es este último un arte surgido de las exigencias de la tierra y del pueblo, formado con materiales deleznables, fundamentalmente madera y ladrillo; por ello esta arquitectura tiene como denominador común el mudejarismo (V. MUDÉJARES II). El centro más importante al sur de C. es Pasto, con restos importantes del s. XVI y del XVII, estos últimos muy relacionados con el arte de Quito (V. QUITO IV).b. Época de la independencia. La arquitectura colombiana del s. XX tiene un marcado carácter social: casas en serie (1961) de Enrique Triana Uribe. El CINVA (Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento) fue fundado en 1951 en Bogotá y está encaminado a este mismo fin: abaratamiento de las construcciones. Figuras notables de la arquitectura colombiana son Ezquerra, Sáenz, Urdaneta y Samper. Guillermo Bermúdez es autor de importantes obras, y Cuéllar, Serrano y Gómez son autores del aeropuerto internacional de Bogotá y el edificio de la Flota mercante.En pintura, Eugenio Peña (1860-1944), Francisco Cano (1865-1935), Ricardo Acevedo Bernal (1867-1930) sirven de vínculo entre los movimientos pictóricos de finales del XII y principios del XX. Roberto Pinazo Restrepo (n. 1910), que estudió con J. Sorolla, pertenece a una generación posterior. Luis Alberto Acuña (n. 1910) cultiva el costumbrismo indígena. El vanguardismo -pop, arte abstracto, etc.- está en manos de los jóvenes pintores: Alberto Gutiérrez, Juan Antonio Roda, David Manzur, María Teresa Negreiros, Nirma Zárate, etc. Sin embargo, algunos artistas como Enrique Grau no tienen inconveniente en seguir cultivando el género costumbrista. Otros pintores notables son Ignacio Gómez Jaramillo, Luciano Jaramillo, ambos expresionistas, y Jorge Elías Triana, cubista. Entre los escultores destacan el también pintor Luis Alberto Acuña, a la cabeza; Edgar Negret (n. 1920), indigenista, Cardona (n. 1921) y otros.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ANGULO IÑIGUEZ, Historia del Arte Hispanoamericano, Barcelona 1945-56; G. GIRALDO JARAMILLO, La pintura en Colombia, México 1946; S. SEBASTIÁN y C. ARBELÁEZ CAMACHO, Las artes en Colombia, XX, Bogotá 1967; P. KELEMEN, Baroque and Rococo in Latin America, Nueva York 1951.
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