Colette (Sidonie-Gabrielle-Claudine Colette)
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Biografía GER
Novelista francesa; n. en Saint-Sauveur-en-Puisaye (Yonne) el 28 en. 1873 y m. en París el 3 abr. 1954. Vigorosa estilista dotada de una poderosa inventiva, llevó a la novela psicológica la problemática del amor más apasionante hacia los niños, los animales y el placer, justificados en una frase feliz: "mon royaume est sur la terre".Vida y obra. C. vive inmersa desde su infancia en dos mundos fascinantes: la naturaleza representada por el campo borgoñón, los animales y las flores que llenarán muy hermosos atardeceres de su vida, y las lecturas compartidas a ratos con sueños sobre imposibles. No sabe de la lucha por la vida hasta su llegada a París, donde recibe las primeras experiencias amargas. Éstas se presentan poco después de contraer matrimonio con el frustrado Willy (H. G. Villars), fracasado escritor que arranca a su mujer los mejores momentos de Claudine y Minne, sus primeros personajes literarios. C., desengañada, aprende, a través de un mundo desenfrenado de placer y amor orgiásticos, a refugiarse en un paganismo clasicista más estudiado que sincero.Vive vertiginosamente el brillante mundillo parisino del music hall y en sus ratos de tremenda soledad van apareciendo nostálgicas novelas amorosas de muy variada problemática. A partir de 1911 decide seguir la carrera literaria con andaduras propias y en 1914 se plantea seriamente el abandono de una vida que la consume. Deja la escena y contrae nuevo matrimonio con el político H. de Jouvenel. Su marido rehace una vida destrozada. Vive años felices con su hija, inmortalizada con el sugestivo nombre de Bel-Gazou. Reencuentra la naturaleza, hacía tiempo soterrada en su alma, y desde Saint-Tropez escribe hermosas páginas vibrantes de sensualidad. Va olvidando el pasado hasta que se produce una nueva separación. La soledad le arredra y el miedo instintivo a la vejez le induce a unirse con M. Goudeket.En el filo de los 50 años de edad escribe sus obras más significativas, cuando remansada la pasión avasalladora se rodea de gatos y lee cuentos que la transportan a su infancia. Un vago panteísmo naturalista da cierto toque espiritual a su existir y vivifica con el encanto el alocado mundo de sus personajes. Su obra, vista en conjunto, carece de unidad, se mueve al compás de los tiempos, pero hay un tema obsesivo, el amor, bien como motivo central o subyacente, que le da un tono muy personal. Hay novelas de muy distinta época donde los aspectos y problemas entrañables de las relaciones humanas nos llevan desde la simple motivación dramática, tal es el caso de La Retraite sentimentale (La retirada sentimental), 1907, hasta la crisis de la adolescencia en Le Blé en herbe (El trigo en la hierba), 1923, donde la autora deja todas las experiencias vivenciales de su juventud envueltas en un mundo neblinoso y apasionante. Dentro de la misma temática se sitúa Les Plaisirs (Los placeres), 1932, donde se armonizan amor y misterio y Duo (1934), poderoso drama en torno al terrible problema de los celos tormentosos.Mención aparte merecen Chéri (Querido), 1920, y su continuación, La fin de Chéri (El fin de Chéri), 1926, experiencias amorosas donde el dolor alcanza su plenitud. En la problemática del amor no se ha logrado llegar tan hondo. Son novelas insustituibles para conocer el alma llena de contrastes de C., su mundo disonante y disoluto. Si se prefiere la novelista encantadora e ingenua a la apasionada de los animales, las flores y los niños, se ha de seleccionar La Maison de Claudine (La casa de Claudine), 1922, remanso de felicidad, transmutación poética de C. ante el universo infantil, y Sept dialogues de bétes (Siete diálogos de animales). 1904, Les Vrilles de la Vigne (Los zarcillos de la viña), 1908, y La Paix chez les bétes (La paz entre los animales), 1916, donde se fusionan en una armonía desconcertante el feminismo de su alma con la animalidad sensitiva. Algo parecido acontece en La Chatte (La gata), 1933. Al dar una nota entrañablemente humana a la gata Saha, despierta los terribles celos de Camille, la enamorada de Alain. C. evoca en un par de novelas el recuerdo de su madre, guía de sus primeras inquietudes; La Naissance du jour (El nacimiento del día), 1928, y Sido (1930) conducen a su infancia soñadora, como Gigi (1944) evoca el alegre 1900 con sus desenvueltas mujeres, sus muchachas ingenuas y picaronas y sus hombres de mundo; todo ello unido a los pequeños problemas del corazón humano.Dos rasgos obsesivos y diferenciadores se pueden señalar en la extensa producción de C. El primero responde a una actitud muy de época. Influencia tal vez del simbolismo fin de siglo. C. es uno de los creadores de la prosa artística francesa. Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que C. poseía un alma lírica y soñadora templada en la desgracia, poderosamente pasional, que no quiso encerrarla en las estrecheces formales del verso. Su tersa prosa, llena de exquisiteces y voluptuosidades, tiene cierto parentesco con la de G. Miró (v.). El segundo aspecto, complementario del anterior, es haber sabido plasmar a la perfección el mundo de las sensaciones físicas, bien a través, de su propia alma atormentada, bien a través de la armonía existente entre la naturaleza y el mundo animal. Cabe hablar de ún panteísmo poético, más plástico que existencial. Dinamismo y sencillez, tierra y cielos azules, intimismo y sensualidad desbordada perfilan la obra de la hasta hoy más completa novelista de Francia.P. CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: COLETTE, Obras completas, 4 vol., Barcelona 1969; A. LAGARDE-L. MICHARD, XXe siécle. Les grands auteurs franFais, París 1964; TH. MAULNIER, Introduction á Colette, París 1957; P. TRAHARD, L’art de Colette, París 1953; 1. LARNAC, Colette, París 1931.
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