Cobre.economia. ECON.
Categoria:
Economía
Aunque antiguamente el c. fue, junto con el bronce, un metal muy utilizado para la construcción de herramientas, armas, adornos y otros utensilios, el posterior conocimiento de metales más adecuados para la obtención de los productos de mayor uso provocó un descenso en la relativa importancia que había adquirido. Es a partir de 1850, con el nacimiento de la industria eléctrica, cuando el c. se convierte en un valioso mineral, cuya demanda creció a medida que iban apareciendo nuevas formas de utilización de la electricidad. El bajo contenido de metal que se encuentra en el mineral de c. constituyó durante mucho tiempo un freno para su expansión, hasta que los progresos técnicos logrados en su tratamiento han permitido explotar provechosamente inmensas cantidades de mineral que pocos años antes se desechaban por considerarse antieconómica la proporción de c. que contenían.El papel relevante del c. en la actividad económica, por sus múltiples aplicaciones industriales y su creciente utilización para fines militares, explican que sea considerado como uno de los cuatro grandes minerales, juntamente con el hierro, manganeso y aluminio. Las naciones industrializadas han dominado tradicionalmente los yacimientos ubicados en los países subdesarrollados, pero en estos últimos años ha comenzado una fuerte tendencia hacia la nacionalización de las compañías mineras de estos países (Zambia, Chipre), con el fin de controlar su producción y distribución y realizar el proceso de transformación para obtener el metal dentro de sus propios territorios.La producción mundial de c.; en contenido de metal, se calcula alrededor de los 5 millones de t., siendo el principal país productor Estados Unidos, con 1,35 millones de t.; Unión Soviética (900.000); Chile (600-800.000); Zambia (750.000); Canadá (470.000); y Congo Kinshasa (340.000). La producción de c. en España, también en contenido de metal, totalizó, en 1966, 8.400 t., siendo la de c. bruto para afino de 45.000 t. y la de c. refinado, de 62.000. La producción en Iberoamérica está concentrada en Chile y Perú, que en conjunto obtienen unas 800.000900.000 t.El consumo del c. se localiza fundamentalmente en los países desarrollados, destacando los Estados Unidos, que en 1966 utilizaron más de 2 millones de t., seguidos de la Comunidad Económica Europea y el bloque de los países socialistas, que absorbieron más de un millón cada uno, el Reino Unido e Irlanda del Norte, con 600.000, y Japón, con 480.000. Iberoamérica absorbe una mínima parte de su producción, que exporta a los países más desarrollados. En España la relación producción consumo del cobre bruto para afino es del 60%. El ritmo de crecimiento del consumo de c. ha experimentado una sensible disminución en los últimos años, debido, sobre todo, a la sustitución por otros metales, en particular por el aluminio (v.). Dos factores influyen decisivamente en ese proceso de sustitución: la relación de precios entre ambos metales, desfavorable para el c., y la estabilidad a largo plazo del precio del aluminio, mientras que el del c. tiene bruscas fluctuaciones.Como ocurre con casi todos los productos básicos, el comercio internacional del c. se basa en la exportación del mineral desde los países subdesarrollados a los desarrollados. El valor de las exportaciones efectuadas en 1966 por los primeros se elevó a 1.720 millones de dólares. El 90% de las exportaciones fueron realizadas por cuatro países solamente: dos sudamericanos (Chile y Perú) y dos africanos (Congo y Zambia). España importó mineral de c. por un valor aproXImado de 6-7 millones de dólares.La industrialización del c. abarca diversos sectores de máXIma trascendencia, destacando su utilización en la industria eléctrica, cuyo desarrollo ha sido el factor determinante de la mayor utilización de aquel metal. También tiene gran importancia como materia prima para la industria del automóvil, telégrafo, aparatos electrodomésticos y, de una manera muy especial, para la fabricación de los más variados instrumentos y aparatos militares a los que Estados Unidos destina una parte de su producción de c.R. MARTÍNEZ CORTIÑA.
BIBL.: NACIONES UNIDAS, Estudio económico sobre los productos básicos, Nueva York 1968; !D, Statistical Yearbook, 1967, Nueva York 1968; J. L. SAMPEDRO y R. MARTÍNEZ CORTIÑA, Estructura -económica. Teoría básica y estructura mundial, Barcelona 1969.
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