Clavicordio MÚSICA
Categoria:
Música
Instrumento de cuerda y tecla, más antiguo que el clave, que se caracteriza por su manera de obtener el sonido, ya que las cuerdas no son pulsadas, sino golpeadas (percutidas) dulcemente por una lámina de metal llamada tangente. El c. primitivo (francés clavidorde; italiano spinetta sorda, o sordino; alemán Klavichord) del s. XVI, consistía en una caja rectangular, pequeña y chata, sin soporte propio, donde se colocaban las cuerdas paralelamente al teclado único. Al presionar la tecla, la tangente golpeaba la cuerda y se quedaba adherida a ella mientras el tañedor no levantase la tecla; al soltarla, el sonido cesaba instantáneamente, como en el órgano. La tangente, en contacto con la cuerda, la divide en dos secciones, una sonora y otra que se apaga por una tira de fieltro. Este mecanismo explica el que una misma cuerda, al ser golpeada por diferentes tangentes en diferentes sitios, pueda producir varias notas, como las cuerdasfrotadas de los instrumentos de arco al ser pisadas por los dedos del tañedor. Pero, como es lógico, estas notas sobre una misma cuerda, no pueden tañerse a la vez. Es decir, el c. tenía más teclas que cuerdas, al contrario que el clave (v.), y esto era, ciertamente, una limitación. No obstante, las ventajas del instrumento eran singulares. En primer lugar, el sonido, pequeño, hasta pobre si se quiere, pero de una dulzura extremada. En segundo lugar, el tañedor puede controlar la expresividad de la cuerda casi como en un instrumento frotado o pulsado a mano, ya que puede presionar la cuerda sin soltar la tecla, produciendo un vibrato parecido al del violinista. Asimismo, puede controlar la intensidad sonora de la cuerda sin variar excesivamente su altura, y aun cuando su sonido es pequeño, como sus pianos son increíbles, sus fortísimos, por contraste, nos parecen más que suficientes. Es un mundo sonoro, pues, totalmente distinto al del clave, mucho más moderno e infinitamente más delicado, aunque técnicamente más pobre.El origen del c. es discutido. Según C. Sachs, procede del monacordio de múltiples cuerdas, aun cuando se ignore el eslabón que les une. Según Bragard-de Hen, el c. procede, al igual que el clave, de la familia de las cítaras medievales, a las que se ha añadido el teclado. Las cítaras conocieron en la Baja Edad Media dos modelos principales: el salterio, pulsado con la mano o con plectro, de una de cuyas variedades se deriva el clave, y el tympanon, percutido con dos mazos, del que se deriva el c. El eslabón entre ambos sería el exaquier, instrumento de tecla y cuerdas abundantemente mencionado en los documentos de la época y del que no disponemos ni una sola mención iconográfica segura. En nuestra opinión, merece más crédito la de Sachs, diferenciando el c., derivado del monacordio, del dulcimer o dulcemelos, éste sí derivado del tympanon o dulcema y, como la cítara, percutido con un martillo que vuelve a su posición una vez golpeada la cuerda.Gracias a su pequeño tamaño y a la dulzura de su sonido, el c. clásico cobra un auge en la intimidad de los hogares que no logra barrer el más brillante clave. A principios del s. XVIn, el c. ya dispone de una cuerda para cada tecla, y es entonces cuando recibe los famosos elogios de la familia Bach e incluso del mismo Beethoven, que alaba su expresividad. Es difícil distinguir la literatura del clave y del c., pues no se precisa en la mayoría de las partituras de la época a qué instrumento se destinaba la composición. Donnington cree que los inmortales 48 preludios y fugas de J. S. Bach, monumento erigido a la gloria del temperamento igual (V. AFINACIóN) fueron compuestos para el c. Lo cierto es que, pese a las simpatías que suscitaba, el vendaval romántico que se presiente en las postrimerías del s. XVIII eXIgía un instrumento igualmente expresivo, pero de mucha más garra y potencia. El pianoforte, al igual que con la familia de los claves, arrasa la dulzura del c., y de todo instrumento de cuerda y tecla para imponer un dominio absoluto que aún hoy perdura.V. t.: ORGANOLOGíA;CLAVE.A. GALLEGO GALLEGO.
BIBL.: F. A. GOEHLINGER, Geschichte des Mavichords, Basilea 1910; R. RussEL, The Harpsichord and Clavichord, Londres 1959; T. NORLINO, Geschichte des Klaviers, Hannover 1939.
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