Claudio 1, Tiberio Nerón
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Biografía GER
Emperador romano (a. 41-54). N. en Lyon el 10 a. C., Sus padres fueron Druso y Antonia. Considerado como el menos inteligente de la familia (un tema glosado amplia e injustamente por Séneca), vivió alejado de la vida oficial, lo cual le permitió salvarse de las numerosas depuraciones y muertes repentinas que caracterizan a la familia Julio-Claudia (v.) y dedicarse a estudios históricos y literarios. En realidad, su gobierno le acredita como hombre inteligente y buen orador, de notable fuerza de voluntad, aunque aquejado de ocasionales lapsus o distracciones. Su vocación de historiador y su capacidad de observación explican sus dotes de gobierno. Sus numerosas obras históricas, entre ellas sus Memorias, se han perdido. Antes de su proclamación contrajo matrimonio con Plautia Urgulanila, Aelia Petina y Valeria Mesalina. El a. 41 nació su hijo, único varón superviviente en el momento de iniciar su reinado, Tiberio Claudio Británico, fruto de su segundo matrimonio.Emperador. Los conjurados que asesinaron a Calígula (v.) se proponían instaurar un gobierno senatorial, república o principado. El ejército pretoriano proclamó a C. la noche del 24 al 25 en. 41. C. evitó una guerra civil o una lucha callejera, estableciendo un compromiso con el Senado. Distribuyó un donativo a las tropas, como herencia de Calígula, según la costumbre establecida, y consiguió la ejecución de los asesinos de su predecesor. Devolvió la libertad y los bienes confiscados a los eXIliados, siguiendo el modelo de Augusto. Todo ello no le libró de la oposición aristocrática, que fomentó los panfletos de Séneca y la tradición hostil recogida por Suetonio. El gobierno de C. se orientó hacia formas más monárquicas que los de sus predecesores, pero sin la autocracia de Calígula o el rigorismo de Tiberio (v.). Poco a poco sus libertos se convirtieron, al igual que bajo sus predecesores, en "ministros" y jefes de sus oficinas. Esto influyó en las relaciones con la aristocracia, a la que pertenecía el propio C., cargando con culpas ajenas. No faltaron, por tanto, procesos, condenas y ejecuciones debidas en buena parte al temor de nuevas conspiraciones, fomentados por Mesalina y sus libertos. EXIstían nostálgicos que aún soñaban con restaurar la república. El a. 42 lo intentó el legado de Dalmacia, pero fue ejecutado por sus tropas, fieles a la dinastía. Los atentados se repitieron en los a. 43, 46, 47, 48 y 52. La muerte de Mesalina y el nuevo matrimonio con Agripina no facilitaron las cosas. Agripina, madre de L. Domicio Enobarbo, el futuro Nerón (v.), insistió en asegurar el trono a su hijo.C. tuvo que concluir las guerras y expediciones iniciadas por Calígula en Mauritania (a. 41-42) y Britania (v.), y atender los asuntos de Oriente, singularmente los referentes a los principados creados por Calígula y los problemas de Judea. Otros conflictos motivaron la incorporación del reino de Tracia, la supresión de la autonomía de Rodas y Licia. Intervino en los conflictos sucesorios de las tribus de Germania y en la defensa de las fronteras, sin intentar ampliar sus dominios. Otra campaña se realizó contra los sármatas para defender las ciudades del mar Negro. Resurgió el eterno conflicto con los partos, motivado por los problemas sucesorios de Armenia y las cuestiones dinásticas de la propia Partia. Continuó la política tradicional de fundación de colonias de veteranos en Italia, las Galias, Mauritania, Britania, Dalmacia, Germania, Panonia, Tracia, Siria, etc. Quizá por ser nativo de Lyon favoreció el acceso a la ciudadanía de hispanos y galos, llevándolos incluso al Senado. Otras ciudades, que mantenían el estatuto de federadas, pasaron a ser provincias. Sin ser un Emperador soldado, fue muy querido del ejército y se preocupó especialmente de la defensa de las fronteras y de las vías de comunicación de mayor interés militar.Conservador y paternalista, se inclinó especialmente a favor de los provinciales. Se acentuó el carácter de funcionarios de los gobernadores de las provincias, fueran senatoriales o imperiales. Las seis nuevas provincias que creó fueron gobernadas por procuradores ecuestres. Especialmente notable, en este sentido, fue la reforma de la administración financiera. Suprimió algunas magis traturas, como los cuestores navales, que no tenían ya otra razón de ser que el inmovilismo imperante en el Senado. Organizó los suministros de trigo a Roma y los facilitó construyendo un gran puerto en Ostia. Regularizó la situación jurídica de los "latinos junianos" y, dados sus escrúpulos por la justicia y equidad, multiplicó leyes y tribunales. Cuidó especialmente los servicios públicos, como el correo imperial; se preocupó de sostener la política religiosa tradicional y mantuvo la habitual desconfianza frente a los cultos orientales. Su tolerancia tuvo por consecuencia que los alejandrinos le acusaran de convivencia con los hebreos.El gobierno de C. podría ser definido como un "despotismo ilustrado". Todo juicio positivo debe atenerse a este principio. Como tal, el gobierno de C. fue paternalista y, por ello, sujeto a influencias y presiones de diversos sectores, singularmente los familiares. La edad de C. explica cierto declinar en sus últimos años, incluso algunos aspectos ridículos, como el plebiscito para incluir tres nuevas letras en el alfabeto. La meticulosidad de C. Se advierte en su formación como estudioso y fue causa de que se le acusara de pedante. Su formación no era la de hombre de acción ni de gobierno. Nunca fue preparado para ello aunque se lanzó a estas actividades con el ímpetu y los prejuicios del hombre de estudio. Como gobernante, fue un autodidacta honesto víctima de su familia, como en la adopción de Nerón y probablemente en algunas de las represiones realizadas tras las numerosas conjuras de su reinado. No extraña en este caso que muriera envenenado, cuando era ya sólo un obstáculo para la gloria de Agripina y Nerón, y las ambiciones de Séneca y Burro. Su reinado señalaba un camino al Imperio que no sería el de Nerón, pero sí el de Vespasiano, tras un nuevo e inútil intento de gobierno senatorial.V. t.: ROMA 111, 2;JULIO-CLAUDIA, DINASTÍA.ALBERTO BALIL.
BIBL.: A. GARZETTI, VImperio da Tiberio agli Antonini, Bolonia 1960; A. MOMIGLIANO, L’opera dell’imperatore Claudio, Florencia 1934.
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