Ciro II el Grande
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Biografía GER
Rey persa, S. VI a. C.; n. probablemente en el a. 574 a. C. Su juventud queda en la mayor oscuridad y sólo sobresalen algunos hechos envueltos en un ambiente de leyenda. Heródoto (v.) nos dice que C. era el hijo de Cambises y de la meda Mandana, hija de Astiages. Éste tuvo un sueño que, interpretado por los magos, presagiaba que su nieto iba a ser muy poderoso y que podía llegar a destronarle. Astiages lo mandó matar. El primer ministro Harpago, desobedeciendo al rey, lo entregó a un pastor que no sólo no le asesinó, sino que le cuidó como si fuese un hijo propio. Un incidente entre el joven C. y el hijo de un noble meda provocó la intervención del rey Astiages, quien notó el asombroso parecido de los rasgos del joven Ciro y de su hija Mandana. El pastor y Harpago confesaron toda la verdad y Astiages reconoció oficialmente a C., arrepentido de su primera decisión. C. marchó a Persia con sus padres, donde transcurrió el resto de su juventud, de la que no se conoce nada. Hacia el 560 a. C., C. capitaneó la rebelión contra el yugo meda y se declaró independiente. Astiages trató de oponerse a la rebelión, pero fue vencido y hecho prisionero. Esto es lo que nos narra Heródoto. Ctesias, que pudo tener acceso a los archivos reales persas, dice que C. no era nieto ni pariente de Astiages. Su nombre auténtico fue Agradato y era el rey del país de Anzán, situado entre el Elam y Persia. Lo cierto es que, en el a. 549 a. C., C. figura ya con el título de rey de Anzán y a partir del 546 ostenta el de rey de Persia. Esto parece debido a que tras la toma de Ecbatana los medos pidieron que fuese su rey.Primeras conquistas. El soberano inició una política de expansión. El rey de Lidia, Creso, tenía un gran poder sobre el Asia Menor, dominando incluso a las colonias griegas de la lonia. Su fuerza militar, basada en una magnífica caballería y en el reclutamiento en gran escala de buenos mercenarios griegos, era muy considerable. Por otra parte, Creso contaba con el apoyo de dos grandes potencias: Babilonia y Egipto. Enterado C. de que Creso había iniciado el reclutamiento de tropas griegas, tomó la iniciativa y en una sensacional expedición atravesó el Tigris, pasó por Mesopotamia y atacó a Creso. Se produjeron varias batallas, entre las que destacó la de Pterium, de suerte indecisa. Los lidios confiaban en una posible intervención babilónica que atacase la retaguardia de C. y le obligase a una rápida retirada, pero este auXIlio no llegó. Vino el invierno y las tropas lidias suspendieron las operaciones confiando en la inactividad de los persas, pero C. avanzó y se dio una gran batalla en la llanura del Hermus, que ganaron los persas. En el 546 a. C., Sardes, la gran capital de Lidia, cae fácilmente gracias a la hábil labor de espionaje que permite conocer la manera de introducirse en la ciudad. Tras Lidia van cayendo las colonias griegas, produciéndose una gran emigración de jonios por vía marítima, ya que los persas no disponían entonces de flota. Esta emigración tendrá enormes repercusiones, incluso en el Mediterráneo occidental (Focea y sus colonias).Conquista de Babilonia. Desde el 545 al 539 a. C., C. emprende numerosas expediciones entre el Caspio y el Indo. Toma Babch y avanza hasta el Yaxartes. Babilonia (v.) sigue incólume a la expansión persa. Su rey, Nabónides, se había enemistado con los sacerdotes al introducir el culto de los dioses de Ur. Esta circunstancia, además del descontento casi general contra el rey, permite al hábil político que era C. tomar la ciudad sin esfuerzo. En el 539 a. C., C. se dirige al encuentro del ejército que manda el príncipe Balthazar, al que derrota. Gobrias, partidario de C., entra en Babilonia sin derramamiento de sangre. C. es consagrado como rey de Babilonia, pero no trata de imponer la religión de su pueblo y respeta las imágenes de la ciudad. Autoriza a los judíos a regresar a Palestina y les devuelve los vasos de oro y plata del templo de Jerusalén; la causa de esta acción es oscura.Muerte de Ciro. Es mal conocida. Según Heródoto, murió luchando contra los masagetas; Ctesias nos dice que fue contra los derbicas, en el 529 a. C. Jenofonte cree que falleció de muerte natural. Lo cierto, según Estrabón, es que el cuerpo del gran rey fue sepultado en un magnífico monumento construido en el valle del Polvar (Persia), cerca de Pasargada, mandado erigir por su hijo Cambises (v. PERSIA III). Esta sepultura fue saqueada por los macedonios y restaurada por orden de Alejandro. En dicho monumento había la inscripción siguiente: " ¡Oh mortal! Yo soy Ciro, hijo de Cambises, que ha establecido la supremacía de los persas y ha reinado sobre el Asia. No me prives de este monumento".C. casó con Casandana, de la que tuvo dos hijos varones: Cambises, su sucesor, y Emerdis. Tuvo asimismo varias hijas, entre ellas Atosa, que casó más adelante con Darío (v.). En el aspecto religioso estableció el culto de Ormuz y las ideas de Zoroastro.Valoración. C. es uno de los grandes jefes de Estado de la Historia. Basta considerar el camino recorrido desde sus comienzos como reyezuelo de Anzán hasta llegar a fundar el gran Imperio persa. Para ello destruyó o absorbió tres grandes Estados: el Imperio medo (v.), Lidia y el reino babilónico. Contó con un ejército fuerte dotado de soldados excepcionales, especialmente por su organización y armamento. El arco y la pica larga constituyeron en las manos de los hombres de C. dos buenos instrumentos de guerra. Por otra parte, supo enfrentarse por separado a sus mayores enemigos, destruyéndolos uno tras otro, sin sufrir ataques por la retaguardia. Si hábil fue C. en lo militar, más excepcional fue en la política. Supo granjearse muchos amigos al respetar la religión de los pueblos vencidos, restituyéndoles incluso las imágenes que les habían sido robadas. Esto constituía en Oriente un hecho totalmente insólito, en especial si lo comparamos con la política seguida en este aspecto por los asirios. Por otra parte, el ejército persa no destruía las ciudades sometidas, sino que se contentaba con su sumisión. No se puede comprender el rápido crecimiento del dominio persa si no se tiene en cuenta el aprovechamiento de los grupos descontentos que eXIstían en la época, especialmente en Babilonia. Con sus sucesores el imperio persa llegará al máXImo de su potencia, lo que les llevará a un inevitable enfrentamiento con el mundo griego.V. t.: PERSIA IV; DARÍO I EL GRANDE; CRONOLOGÍA II, 4.MARTÍ JUSMET
BIBL.: R. GHIRSHMAN, Iran from the earliest times to the Islamic Conquest, Londres 1954.,( E. RIPOLL PERELLV F.
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