Cinematografía. Cine Infantil. ARTE
Categoria:
Arte
Cine producido especialmente para los niños, utilizando técnicas comprensibles para la mentalidad infantil y argumentos que contribuyan simultáneamente a su formación humana y a su diversión.El c. i. debe ser primordialmente entretenimiento. Su acción moralizante será, pues, en todo caso indirecta. La especialista Mary Field, que organizó la producción británica de películas para niños y luego pasó a ocuparse de los programas infantiles de la televisión inglesa, insiste que la intención pedagógica o educativa debe subordinarse a la recreativa. Esto no quiere decir, naturalmente, que no se tenga en cuenta el aspecto formativo de los temas y su tratamiento cinematográfico; pero es un aspecto que debe surgir espontáneo de la misma contemplación del pequeño espectador. A éste se le presentan problemas comprensibles para su desarrollo mental, y se le dan visualmente los elementos de solución. La moraleja surge, pues, con naturalidad, evitando que el niño descubra en la diversión del c. un fin educativo que debe quedar relegado explícitamente a la escuela. La identificación del niño con los personajes infantiles, y a veces con los pequeños animales, humanizados en dibujos o muñecos, ayuda implícitamente a la eficacia formativa del c. i. En los argumentos escogidos se puede fomentar en el niño, con el ejemplo, una serie de virtudes humanas que le beneficien espiritualmente, como, por ej., el sentido de responsabilidad y el buen uso de la libertad.Una muestra de la eficacia de este procedimiento fue la primera película producida en Inglaterra por Children’s Entertainment Films, antecesora de la Children’s Film Foundation. Cuando en 1943 regresaron a Londres los niños que habían sido evacuados a provincias más alejadas con motivo de los bombardeos, revelaron una falta de disciplina general que se manifestaba en pequeños hurtos en las sesiones de cine. A petición de la gerencia de una cadena de salas, la CEF realizó La carrera de Tom, el relato de un niño que, sorteando una serie de obstáculos, vuela en su bicicleta a devolver a una anciana señora, a punto de tomar el tren, el portamonedas que perdió en la calle. El resultado fue que durante varias semanas después de proyectarse el film los niños acudían a los gerentes de los cines para devolver objetos que habían encontrado.Límites y conveniencias de la edad. Aunque no pueden marcarse límites categóricos de edad, ya que hay diferencias en el desarrollo intelectual de los niños, puede formarse un grupo inicial con los menores de siete años. La opinión general es que éstos sólo deben ver c. especial para ellos, y conforme a su mentalidad, pues están muy condicionados por dos factores: uno es su elevado nivel de impresionabilidad, que los hace propensos al miedo, por lo que jamás deben asistir niños solos a las sesiones comerciales de c. Su falta de diferenciación entre lo real y lo imaginario contribuye igualmente a que se atemoricen ante lo fantástico, y que se aturdan con excesivos colores o sonidos. El segundo factor es su limitada capacidad de atención, que provoca un fácil aburrimiento en los films largos. Por ello es preferible presentarles sesiones de varios cortometrajes. Este c. para menores de siete años ha de ser, pues, muy elemental, y no importa la repetición de temas o detalles, pues precisamente en la idéntica repetición del relato está uno de los atractivos de los cuentos infantiles.Los niños entre siete y ocho y 12-14 años, límite máXImo que los separa del público juvenil, son diversamente considerados por los especialistas del c. para menores.Por ej., la opinión de la filmoteca infantil norteamericana es que entre los ocho y 12 años los niños no necesitan f ilms especiales en tanto no sean nocivos, puesto que para ellos ver películas equivale a la contemplación de la vida. La Conferencia de Venecia de 1950 fue más concreta, recomendando la eliminación de temas sexuales y de violencia. Pero en la técnica cinematográfica hay etapas de comprensión que han de tenerse en cuenta. Un relato sencillo no tiene dificultades para los seis-siete años; a los 11 años se distingue bien la sucesión espacio-tiempo; y a partir de los 12 se interpretan sin dificultades los ángulos de cámara y los saltos en el tiempo. Hay que evitar aún los simbolismos poco claros, pero se distingue ya fácilmente la realidad de la ficción, y se mantiene la identificación con los personajes, propia de todas las mentalidades impresionables. De los 12-14 años en adelante se va afirmando la normal comprensión del lenguaje cinematográfico, y es la edad más importante por la mayor influencia práctica del c. y la mayor libertad del individuo.De esta breve exposición se deduce que la edad concreta a tener en cuenta para la producción de c. específicamente infantil es la comprendida de los siete-ocho a los 12-14 años. Por debajo de esa edad no conviene que los niños asistan a sesiones de c. comercial, y por encima de ella se plantea la cuestión del c. juvenil, tal vez la más interesante pero la menos cuidada.Géneros del cine infantil y su producción. Ante todo hay que tener en consideración la diferencia de gustos del público infantil según el sexo. Las niñas prefieren sucesivamente los temas sentimentales, de aventuras, los dibujos animados y los films cómicos. Los niños prefieren primero las películas de aventuras y luego las cómicas. El tema amoroso aburre por igual a todos hasta la adolescencia.Los lilms de aventuras exigen la inmediata clasificación de los personajes en "buenos" y "malos", y el empleo de argumentos sencillos y lineales. Agrada a los niños la belleza de los paisajes y la presentación de animales, si no abundan las fieras peligrosas. Las fantasías de imaginación también gustan, si se presentan con claridad y naturalidad. Los cuentos y leyendas encantan a los niños a condición de que, si son cuentos conocidos, no se omita ningún detalle en su adaptación cinematográfica. De aquí que haya narraciones con elementos de terror (ogros, brujas) que no convenga llevar al c., si figuran en pasajes de crueldad que podrían asustar en la imagen. Es interesante notar, sin embargo, que el mismo Walt Disney (v.) se manifestó contrario a evitar a los niños las escenas de miedo, ya que opinaba que un desenlace positivo equilibraba emocionalmente la impresión recibida. El c. cómico tiene su mejor acogida en el público infantil, si la trama y situaciones son sencillas y si a los "malos", si los hay, se los presenta con parodias ridículas. Los f ilms de dibujos animados y muñecos exigen que su tratamiento sea fluido y sin fuertes impresiones de sonido o color. Por ello no hay duda de que muchos de los dibujos de los cines y la televisión inquietan a los niños al parodiar peleas, golpes y venganzas que sólo pueden ser captadas inocuamente por los adultos. Finalmente, los documentales de lugares exóticos o la fauna del mundo también gustan en cuanto tratan del mundo vivo y no se limitan a la presentación inanimada de parajes o ciudades. El público infantil prefiere los diálogos al comentario del narrador, y su atención hacia los personajes que aparecen en la pantalla se dirige, de más a menos, hacia los niños, animales y adultos.La mejor producción de c. i. es la inglesa, organizada desde 1951 en la Children’s Film Foundation, organización no comercial financiada por la industria cinematográfica británica y cuyos ingresos por las sesiones de los clubs infantiles se destinan a aumentar el capital de producción. La nacionalización del cine en los países del bloque socialista ha favorecido el florecimiento de un c. i. de elevada calidad, especialmente en Polonia y Checoslovaquia. Hay producción esporádica en Alemania, Francia, donde Sonika Bó fundó en 1933 el célebre club Cendrillon para programar c. i., Italia, Norteamérica, España y Japón. En España la protección a las películas infantiles se llevó al extremo de imponer su exhibición obligatoria en los cines comerciales, pero el experimento no fue eficaz. La distribución del c.¡. ha de hacerse a través de colegios, clubs y asociaciones de niños, en tanto el llamado c. familiar no llegue a ser un hecho.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: M. FIELD, Good company, Londres 1952; L. LUNDERS, Los problemas del cine y la juventud, Madrid 1957; El cine y los niños, "Temas de cine" 13, Madrid 1961.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.