Ciclo Económico ECON.
Categoria:
Economía
Naturaleza de los ciclos económicos. La actividad económica de un país no se desarrolla linealmente, sino según un movimiento cíclico, en el cual, a etapas de negocios prósperos, elevado empleo y optimismo, siguen otras de producción reducida, alto porcentaje de parados y pesimismo. A esta sucesión ininterrumpida de periodos de expansión, recesión, depresión y recuperación, se suele llamar tradicionalmente "ciclo económico" (business cycle o trade cycle). Los c. son fenómenos de carácter recurrente o repetido, pero no periódico; o sea, los c. sucesivos no tienen la misma longitud, ni en su conjunto ni en cada una de sus partes, ni se ha encontrado ley alguna que permita predecir su duración (aparte de algunas observaciones elementales, como la de que si la expansión fue suave, la depresión que viene después suele ser también suave y viceversa).Al hablar de los c. no debe creerse que se hace referencia a movimientos definidos de alguna magnitud económica determinada. Numerosas variables económicas, si se estudian a lo largo del tiempo, tienen un comportamiento cíclico; sin embargo, no todas se mueven así y, lo que es aún más importante, las ondas de unas no coinciden con las de otras. Los puntos máximos y mínimos de las diversas series están ampliamente distribuidos a lo largo del tiempo, y no siempre en el mismo orden. Dado que ninguna magnitud puede llamarse con propiedad la representativa del c. e., éste ha de ser forzosamente una construcción artificial. El método de medición que popularizaron Mitchell y Burns (v. bibl.) y el Nat. Bureau of Economic Research norteamericano es el del "índice de difusión", que se mide por el porcentaje de las series utilizadas de cifras económicas que está en su fase expansiva; cuando dicho porcentaje es del 50% y está descendiendo, el punto en que eso se dé se considera como el punto máXImo del c., a partir del cual se inicia la depresión; cuando el índice es del 50% y está subiendo, la economía se halla en el punto mínimo, a partir del cual empieza la recuperación.El hecho de que las magnitudes individuales no varíen cíclicamente con simultaneidad no es sino un resultado de los retardos y adelantos de unas actividades respecto de otras. P. ej., la serie de cifras de producción de bienes de consumo no duradero suele adelantarse a las demás series en la mayoría de los c., en tanto que las de ventas al detall e índice del coste de la vida suelen ser series retrasadas respecto del resto.Fases del ciclo. Tradicionalmente se viene dividiendo el c. e. en cuatro etapas: depresión, recuperación, prosperidad y crisis o recesión. El c. exige que estas fases se repitan siempre e inexorablemente en este orden; sin embargo, no hay regla alguna sobre la duración absoluta o relativa de las mismas.La depresión (v.) se caracteriza por una fuerte reducción en la producción y el empleo, que suele empezar en los sectores productores de bienes de consumo y que se transmite luego a los de bienes de inversión. Los precios tienen tendencia a reducirse; los beneficios son bajos (y, en general, todas las rentas); los stocks son excesivos; el porvenir se ve con pesimismo y se evitan nuevas inversiones, debido a lo cual los bancos tienen liquidez sobrante y escasas peticiones de créditos.Cuando la depresión ha llegado a sus niveles mínimos, empieza a resultar rentable aumentar la demanda de primeras materias, solicitar nuevos créditos, reemplazar maquinaria depreciada, etc. Estos factores, entre otros, dan lugar a la reanimación de la actividad que caracteriza la fase de recuperación. En ella las inversiones se reanudan, a un ritmo cada vez más fuerte; el empleo y la demanda crecen, y las expectativas vuelven a ser halagüeñas, debido a lo cual se emprenden nuevos proyectos de inversión y se solicitan nuevos créditos a los bancos.Casi imperceptiblemente se pasa de la fase de recuperación a la de prosperidad, expansión o auge. En ella, las fuerzas impulsoras antes citadas siguen actuando, y empiezan a aparecer, cada vez más claramente, dificultades para la expansión: estrangulamientos en la producción de primeras materias; escasez de mano de obra; limitaciones de crédito (debidas a que los bancos operan ya cerca del límite de su capacidad); etc. Frutos de todo ello son precios y costes en alza, unas expectativas favorables y, por tanto, con grandes inversiones (pese al aumento del coste del crédito). Frecuentemente la fase de auge coincidirá con una inflación (y la de depresión con una deflación), aunque son dos fenómenos distintos, que no tienen por qué ir necesariamente conectados (V. DEFLACIÓN; INFLACIÓN).En las últimas etapas de la prosperidad, empiezan a darse las condiciones que llevarán a la recesión: los costes elevados, la escasez de crédito, la revisión de las expectativas, cte., conducen a una reducción de la demanda y de la producción, dando paso a una contracción del empleo y de la renta (y, consiguientemente, de la demanda, una vez más). El esfuerzo de las empresas por desprenderse de los stocks sobrantes les lleva a reducir los precios y la producción, lo cual agrava el problema, enlazando con la fase de depresión. El tránsito de la expansión a la contracción puede ser suave (recesión) o violento (crisis), acompañado en este caso de pérdidas de confianza en los bancos, bajas intensas en la Bolsa, quiebras ruidosas de empresas, malestar social, etc.Duración de los ciclos. Los primeros estudios sobre estos fenómenos se fijaron únicamente en las crisis, como hechos aislados. Una vez reconocida la naturaleza cíclica de la actividad económica, se iniciaron trabajos para su medición, encontrándose ondas de diversa longitud. La primera medición la hizo C. Juglar en 1860, hallando un c. no regular, de una duración media de 9-10 años. Posteriormente, J. Kitchin localizó un segundo c. más corto, de unos 40 meses de duración en promedio (v. bibl.). Por último, N. D. Kondratieff, en 1925, sugirió la existencia de una larga onda con una duración de entre 48 y 60 años (v. bibl.); sin embargo, mientras la existencia de los ciclos "Juglar" y "Kitchin" ha sido ampliamente verificada, los ciclos "Kondratieff" han dejado de ocupar a los estudiosos, pricipalmente debido a que no hay evidencia de que sean tanto un fenómeno de naturaleza real como, simplemente, fruto de los movimientos cíclicos de los índices de precios.Más recientemente se ha estudiado una nueva onda, llamada "de Kuznets" en honor de uno de sus descubridores. Su duración es de unos 15-20 años, y no resulta seguro que sea un verdadero c. autogenerado, sino que puede tratarse de un movimiento ondulatorio de la tasa de crecimiento. Sus causas son tanto una oscilación en la disponibilidad de recursos como en el ritmo de uso de los mismos y en la demanda agregada (v. bibl.).Teorías explicativas del ciclo. Durante largas épocas, el c. e. fue un fenómeno sufrido, pero no estudiado, debido a que la teoría clásica defendía la ausencia de desequilibrios en el funcionamiento de la economía (sobreproducción, paro general, desequilibrio, equilibrio sin pleno empleo, cte.) que pudiesen justificarlos. Las crisis se veían como fenómenos ocasionales, fruto de desajustes temporales o de fuerzas exógenas, tales como las malas cosechas (relacionando los c. e. con los metereológicos, p. ej.), los hallazgos de minas de oro y plata o los pánicos y otros fenómenos psicológicos. Posteriormente, algunos autores, como Spiethoff, Cassel y Aftalion, explicaron los c. por la sobreinversión: es un exceso de la inversión en relación con el consumo (o con el ahorro) el que provoca la recesión, y una insuficiencia de aquélla la que empuja a la recuperación. Muy relacionadas con esta teoría están las versiones monetarias de la sobreinversión (Hayek), en que es concretamente el crecimiento del crédito el que favorece la inversión; la expansión de ésta es tal que se produce un desequilibrio en relación con la producción de bienes de consumo (que proporciona la demanda de bienes de inversión); de ahí resulta una recesión, etc. Otras teorías monetarias explican los e. por las variaciones en la cantidad de dinero: éstas afectan al tipo de interés y, a través de él, a toda la economía. Tal es la tesis de Hawtrey. En cuanto a las del subconsumo (Hobson, y más antiguamente Malthus, Lauderdale, cte.), justifican las recesiones por un aumento del ahorro, que reduce la demanda de bienes de consumo y, de manera derivada y ampliada, la de bienes de inversión.La tesis de Schumpeter (v.) está relacionada con el carácter discontinuo de las innovaciones: la aparición dé éstas y su imitación da lugar a una fase de expansión, cuya conclusión invierte el proceso, principalmente debido a la corrección de los errores y excesos cometidos en la prosperidad. En cuanto a Keynes (v.), relacionaba las recesiones con una disminución de la "eficiencia marginal del capital" o rendimiento de las inversiones, que reducía éstas; la recuperación no se iniciaba hasta que las inversiones volvían a ser rentables de nuevo.Las teorías modernas sobre los c. los relacionan con el crecimiento. El c. es el modo concreto de operar la economía de un país en su proceso de crecimiento. Las modernas tesis no suelen proporcionar explicaciones generales de los c., sino que se trata más bien de modelos específicos, de alto nivel de agregación, en que las fluctuaciones aparecen como procesos autogenerados, esto es, que no necesitan de causas ajenas que expliquen por qué se producen los cambios de tendencia.En las nuevas teorías concurren tres factores explicativos del c.: la existencia de bienes duraderos (que hacen que la demanda de bienes de consumo no dé lugar a variaciones proporcionales en la demanda de los demás bienes); el carácter duradero de los procesos de producción, que introduce un factor de incertidumbre y origina desajustes entre la fecha de creación de una demanda y la de su satisfacción, y la existencia del dinero con sus efectos sobre el tipo de interés (v.) y, a través de él, sobre la inversión; sobre el atesoramiento; etc.En las explicaciones actuales, el carácter acumulativo de los movimientos cíclicos y de crecimiento viene explicado por la combinación del multiplicador (v.) y del principio de aceleración (v.). El primero relaciona un aumento de la inversión, o de cualquier otro componente de la demanda, con un aumento posterior de la renta. El segundo explica cómo estos aumentos de la renta se traducen en aumentos de la inversión, el componente más volátil de la demanda. Junto a ambos operan las expectativas y los aumentos de beneficios resultantes de los adelantos de los precios respecto de los costes. Pero este proceso tiene unos límites superiores e inferiores: de un lado, la producción no puede rebasar la frontera que supone la capacidad productiva total (pleno empleo) o de algunos sectores (principalmente el de bienes de capital); de otro lado, no se puede llegar a una inversión negativa (es más, siempre habría sectores con una cierta inversión positiva), en tanto que el consumo de ciertos bienes nunca se reducirá excesivamente. El techo superior explica que el ritmo de crecimiento se reduzca al alcanzado, lo cual pone en marcha un proceso contrario; el techo inferior justifica que el ritmo de la depresión mengüe, y una vez más el movimiento se invierta.Las teorías modernas sobre las fluctuaciones arrancan del modelo de Samuelson (v. bibl.) en que se combinan el acelerador y el multiplicador. Samuelson demostró que, según sean los valores de ambos, el proceso de crecimiento podría ser cíclico-explosivo, cíclico-amortiguado, expansivo no cíclico, etc. La recesión tiene lugar, en su modelo, porque la demanda crece más despacio, obligando a menguar la inversión y, con ello, de nuevo la demanda. Otros autores la explican porque el stock de capital real, que en toda la fase de expansión ha sido inferior al deseado, consigue por fin alcanzarlo, lo cual lleva a una reducción de la inversión y, a través del multiplicador, a una reducción de la renta. De este tipo son las explicaciones de Kalecki, Kaldor y Goodwin (v. bibl.). Otros explican el cambio de tendencia por la existencia ya citada de topes máximos y mínimos a la capacidad expansiva (y depresiva): tal es el modelo de Hicks (v. bibl.). También merecen mención los modelos de Harrod y Domar, que explican el carácter fluctuante del crecimiento económico, y el de Metzler (v. bibl.), que muestra cómo los movimientos de los stocks amplifican y transmiten las fluctuaciones de la demanda: una reducción en ésta, p. ej., da lugar a un exceso de existencias; éste, a una reducción en la demanda de artículos a los fabricantes y, en consecuencia de la producción y de la renta, por lo cual la demanda sigue bajando y los stocks siguen siendo excesivos. Sólo cuando los inventarios vuelven al nivel deseado respecto de las ventas, se equilibra la producción, con lo que se inicia un aumento de la demanda y, consiguientemente, una reducción de los stocks, que empuja hacia la expansión.En la práctica, el movimiento de la economía no es tan sencillo como estos modelos sugieren. Junto a la intervención de fenómenos monetarios, expectativas, etc., hay que mencionar la existencia de políticas anticíclicas por parte de los Gobiernos, que recurren a sus armas fiscales y monetarias para detener las depresiones y las expansiones excesivas. El éXIto en sus intentos ha dado lugar a que el c. haya dejado de ser un fenómeno inexorable y terrible, para convertirse en una fluctuación alrededor de una línea de crecimiento casi siempre ininterrumpido.V. t.: ACELERACIÓN, PRINCIPIO DE; ESTABILIZACIÓN; FISCAL, POLÍTICA; MULTIPLICADOR; PREVISIÓN ECONÓMICA; POLÍTICA ECONÓMICA.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: Como introducción elemental, cfr.: P. A. SAMUELSON, Curso de Economía moderna, 16 ed. Madrid 1968; R. G.LIPSEY, Introducción a la economía positiva, 3 ed. Barcelona 1969. Tratados sobre el c.: 1. A. ESTEY, Tratado sobre los ciclos económicos, México 1962; G. HABERLER, Prosperidad y depresión, 3 ed. México 1953; M. W. LEE, Economic Fluctuations, Growth and Stability, Homewood 1959; R. C. O. MATTHEWs, Ciclo Económico, Madrid 1965. Colecciones de ensayos: G. HABERLER, Ensayos sobre el ciclo económico, México 1956; AMERICAN ECONOMIC ASSOCIATION, Readings in Business Cycles, Londres 1966.Sobre la duración de los c.: 1. A. SCHUMPETER, Análisis del cambio económico, en Ensayos,o..17-34; W.C. MITCHELL, Los ciclos económicos, en Ensayos, o. c. 55-75;N. D. KONDRATtEFF, Los grandes ciclos de la vida económica, en Ensayos,o. c. 33-56; 1. KITCHIN, Cycles and Trends in Economic Factors, "Rev. of Economic. and Statistics" V (enero 1923) 10-16. Sobre el c. de Kuznets, M. ABRAMOVITZ, The Nature and Significance o( Kuznets Cycles, en Readings, o. c., 519 ss. La obra de MITCHELL citada es Business Cycles: The Problem and Its Setting, Nueva York 1927. El modelo de SAMUELSON v. en Ensayos, o. c., 269-276; el de GOODWIN en Readings, o. c., 6-22; también el de METZLER, 100-129. El de 1. R. HICKS, en Una aportación a la teoría del ciclo económico, Madrid 1963.
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