China. Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
Ch. constituye un mundo lingüístico completamente diferente del resto de la humanidad. Tanto por el número de sus habitantes como por su interés cultural en Asia, por su historia milenaria o por su poderío demográfico, Ch. se importante en el acontecer universal. Su historia literaria es una de las más extensas, variadas y originales.1. Lengua. Pertenece a la familia chinotibetana y tiene las siguientes características: el monosilabismo, la total ausencia de cualquier sistema de inflexiones o de desinencias gramaticales y el uso de los tonos para expresar diferencias semánticas entre las palabras. Lo que singulariza a la lengua china es la simplicidad de sus fundamentos y la complejidad de su aplicación. En un principio, la unidad del vocabulario chino, la palabra, está constituida por una sola sílaba, de estructura muy sencilla: sólo comporta un fonema vocálico, precedido o no de una única consonante y seguido de otra también única que sólo puede ser una nasal (n o ng) : ma, caballo; ta, grande; shan, montaña; chong, medio. Cada uno de los caracteres chinos representa una idea; los hay compuestos de dos o más monosílabos para expresar conceptos más complejos o abstractos: andar+salir=ir; libro+mesa=biblioteca; lectura+libro + hombre = sabio; agua + fuego=calamidad; mujer + niño = bondad. Estas palabras polisílabas están formadas siemprQ por monosílabas que conservan su autonomía funcional, por lo que los vocablos compuestos siempre pueden reducirse a sus elementos.Además, esta unidad monosilábica es invariable; el chino ignora las flexiones, los términos variables y las desinencias occidentales; las palabras representan el concepto en su forma más universal y completa, lo que las hace inmutables. Un ideograma chino puede ser nombre, verbo, pronombre o adjetivo; su valor sintáctico dentro de la frase se precisa a través de tres medios: en primer lugar, las partículas gramaticales que permiten expresar el plural, los tiempos, el género y las categorías y, además, todas las preposiciones de la gramática europea y la puntuación; estas partículas, que alcanzan el número de 69 aprox., forman la esencia de la sintaxis china, y su empleo varía según la naturaleza del texto. El segundo elemento es el paralelismo, que forma parte de la estilística y que repite los mismos giros gramaticales empleados en dos o más frases. El tercer elemento es el ritmo musical de la lengua, impuesto por el monosilabismo y que proviene de la estructura métrica de las sílabas.El alfabeto que traduce esta lengua está compuesto por los caracteres ideográficos; cada signo chino corresponde a un monosílabo hablado. La pronunciación varía según los múltiples dialectos existentes, pero el signo escrito tiene idéntico sentido y expresa el mismo concepto. Los dialectos principales son el cantonés, el wu de Shanghai y el min de Fukien; la lengua principal es el kuo-yu (idioma nacional), hablado en la antigua corte imperial de Pekín e impropiamente llamado mandarín, término deseo nocido en Ch. y que procede de la palabra portuguesa mandarim, que a su vez tiene su origen en el sánscrito mantrin, consejero. Según los dialectos, el mismo tipo chino que significa "hombre" se pronunciará: yen, nyin, nen o len, pero cualquier chino comprenderá la idea si ve el signo escrito. La escritura no ha cambiado desde hace 2.000 años, por lo que una inscripción de la dinastía de los Han (206 a. C.-220 d. C.) se descifra y comprende actualmente del mismo modo que un texto contemporáneo, si bien es cierto que se ignora la pronunciación de dichos caracteres en la época en que fueron escritos.Para que se le considere cultivado, el joven chino debe aprender de 5.000 a 8.000 caracteres; los diccionarios presentan entre 30.000 y 40.000 ideogramas. Una pequeña parte de estos caracteres es puramente pictográfica y representa el objeto enunciado mediante un dibujo esquemático. El resto de los ideogramas está formado por dos elementos, uno que se refiere a la pronunciación y tiene solamente un valor fonético, y otro que sugiere el sentido, el concepto expresado. Los signos básicos son sólo 214 y reciben el nombre de radicales; se les clasifica según el número de trazos que forman el ideograma, que van de 1 a 17. En los diccionarios se ordenan los ideogramas de acuerdo con el radical que forma su base. Se han hecho intentos de romanizar los caracteres chinos para así poderlos transcribir en caracteres alfabéticos latinos, pero, por el momento, el Gobierno de’Pekín ha renunciado a ello.En los diversos estilos escritos se distinguen habitualmente las características siguientes: el estilo antiguo, ku-wen, conciso, que busca la claridad y es empleado por historiadores y filósofos de la Antigüedad china y al que los sabios de las dinastías Tang y Sung concedieron todos los honores; el estilo cadencioso, pien-wen, que busca el ritmo y la elegancia de la frase; y en tercer lugar, el estilo oficial de los Ming y los Tsing, el pa-ku-wen, el estilo de las ocho proposiciones, que fue una de las causas de la decadencia de las letras entre los s. xvi y xix.2. Literatura. Se remonta por lo menos a 3.000 años atrás, con los poemas del She King, que datan del s. xi a. C.; esta literatura ha conocido renacimientos, siglos de oro, romanticismos y decadencias.La literatura anterior a los Han (206 a. C.-220 d. C.) corresponde a las dinastías Yin (aprox. 1500-1000) y Chu (aprox. 1000-771), a la época llamada de los Reinos Combatientes (s. v-ni) y, finalmente, a la dinastía Tsin (221207). Ch. era entonces una confederación de Estados de estructura feudal, formados por nobles y labradores, vasallos de un señor; es ésta la sociedad de nobles ciudadanos descrita en los libros clásicos o canónicos, king. La vida de esta época se conoce solamente a través de los poemas de origen popular recogidos en el She King (Libros de versos). Fue un periodo muy importante para el pensamiento chino, dado que los libros clásicos, colocados todos más o menos directamente bajo el patrocinio de Confucio (v.), fueron la base de la doctrina moral, filosófica y política que dirigió la vida china durante 2.000 años. El número de los clásicos ha variado con el tiempo; la colección actual comprende 13 obras, pero las más importantes son cinco, a las que se añaden los Sse-shu (Los cuatro libros), elevados al rango de los clásicos bajo los Song (960-1280) y que comprenden el Luen-yu (Diálogos de Confucio), el Mong-tse, el Chongyong (El medio invariable) y el Ta-hias (El gran estudio); esta colección contiene solamente textos posteriores a Confucio.Los cinco clásicos son: a) El Yi King (Libro de las mutaciones), colección de fórmulas adivinatorias, las kua, cada una de las cuales está representada por un hexagrama de seis líneas. b) El She King (Libro de la poesía), que es la colección literaria china más antigua; comprende 350 poemas dividos en tres secciones: las long, canciones de origen popular; las ya, poesías de corte; los sung, himnos religiosos cantados con acompañamiento de música y danzas en las ancestrales ceremonias de los templos. Las canciones populares son canciones de amor compuestas sobre temas tradicionales, pero no expresan sentimientos personales. Los sabios han admirado su perfección, pero jamás han intentado imitarla, pues el texto era venerado y considerado como el libro sagrado de la poesía. c) El Shu King (Libro de la historia), colección de documentos que se dicen históricos, de fechas diversas que van del s. xi al vii a. C.; son edictos y discursos imperiales, si bien muchos de ellos se consideran apócrifos. d) El Chuen-tsie (La primavera y los otoños), se compone de crónicas del pequeño país de Lu entre los a. 722y 481 a. C.; de gran interés por sus detalles sobre las costumbres, las creencias y los acontecimientos políticos de esa época. Con los dos textos últimamente citados, Ch. posee desde el s. viii a. C. una serie interrumpida de anales fechados, ya que la historia fue concebida esencialmente como un medio de educación y edificación. Gracias a los comentarios que acompañan estos textos históricos, podemos conocer detalladamente los acoñtecimientos de aquellos tiempos y las costumbres de la nobleza feudal. e) Por fin, el quinto de los clásicos es el Li-ki (Memorias de los ritos), colección de tratados con fechas muy diversas, que van del s. iv al i a. C. y que relatan los diversos ritos matrimoniales, para las fiestas, para el duelo y para las ceremonias religiosas. La Antigüedad china posee, además del She King, la antología poética Chu-toe (Elegías del país de Chu). Esta poesía jamás tuvo el carácter sagrado del She King, pero su importancia fue también muy grande a causa de la influencia que ejerció posteriormente y de la admiración que siempre suscitó en Ch.Fue a finales de esta época cuando se constituyeron las escuelas filosóficas que seguidamente adquirieron gran importancia. Una de las primeras fue, sin duda, la escuela que se agrupó en torno a Confucio, en el pequeño principado de Lu, que reclutaba a sus miembros entre la pequeña nobleza local, amenazada por los acontecimientos políticos. Las enseñanzas de Confucio se.transparentan sobre todo en el Luen-yu (Colección de sus diálogos); el maestro era un hombre esencialmente moral y concedía gran importancia a la cultura personal encaminada a establecer relaciones armoniosas entre los hombres. Después de la muerte de Confucio, Mong-tse y Siun-tse continuaron su tradición dando lugar al confucianismo que desempeñó un papel único y primordial en el pensamiento y en la literatura de Ch. Junto a esta tendencia propia de la moral feudal de aquella época, surgió otro movimiento, místico e individualista, que buscaba el retiro y la libertad fuera de la sociedad, y que reflejaba una cultura ajena al confucianismo. El texto clásico es el Tao-te King, cuyo supuesto autor, Lao-tse (v.), está envuelto en el misterio de la leyenda; el taoísmo (v.) resultante marcó también profundamente el pensamiento chino.La dinastía de los Han (206 a. C.-220 d. C.), iniciada después de la dictadura del primer Emperador de Ch., Shih Huang-ti, devolvió todos los honores al confucianismo y a la antigua literatura tradicional, relegados a un segundo plano en tiempos del Emperador, gran unificador de Ch. y enemigo de la nobleza feudal. Ésta fue transformada en nobleza cortesana. Los Han instituyeron las escuelas ortodoxas de enseñanza confucianista, de donde salían los funcionarios mediante un sistema de exámenes que prevaleció hasta la revolución de 1911. Bajo los Han, la literatura se convirtió en un arte cada vez más erudito y aristocrático que tendía a imitar el pasado. El género poético que mejor caracteriza esta época es el lu o tse-fu, imitación del Chu-tse y de los poemas de Kiu Yuan y de Song Yu. De hecho, los lu se hallan más cerca de la prosa rítmica que de la poesía. Su estilo es rebuscado, raro, a menudo afectado. El autor más ilustre dentro de este estilo es Sse-ma Siang-ju (m. 117 a. C.), que tiene seis célebres fu, de una riqueza lingüística extrema; de manera particular suele citarse el Me¡-¡en lu (La bella), primer ejemplo de literatura consagrada a la belleza femenina de tendencia erótica. Por regla general, se considera la prosa de los Han como representativa de la perfección del estilo escrito; es elegante, sencilla, sin rebuscamientos estéticos, pura, bella, y fue imitada por todos los estilistas posteriores. Uno de los títulos gloriosos de esta época es el She-ki (Memorias históricas), del gran historiador Ssema Tsien (n. hacia el 145 a. C.), modelo de la larga serie de 24 historias dinásticas, que componen una historia general de Ch. desde los tiempos míticos hasta los Han, y que trata además de los ritos y contiene biografías.El periodo de los Tres Reinos (220-265). Se caracteriza por una inquietud cada vez más exclusiva por la belleza formal, el arte por el arte, preocupación que se hace visible en la obra literaria de Ko Hong (250-330), autor de cuentos y filósofo taoísta. Los orígenes del cuento y de la novela se remontan a los Han, si bien las obras de esta época se han perdido. La mayoría de las. antiguas colecciones de cuentos, siao-shuo, que se han conservado, datan de la época de las Seis Dinastías. Por otra parte, los acontecimientos del periodo de los Tres Reinos causaron impresión sobre la imaginación de los chinos e inspiraron un considerable número de relatos históricos y legendarios, novelas y obras de teatro. La novela más leída fue San-kuo che yen-yi (La novela de los Tres Reinos). Los héroes de los s. ic y iti se convirtieron en tipos literarios permanentes. La guerra civil y los sufrimientos del pueblo crearon una literatura de desesperación y de evasión, en busca de un absoluto que hiciera olvidar las desdichas de los tiempos que corrían.Hasta entonces, las letras chinas eran impersonales, morales, filosóficas. La tempestad de la guerra provocó entonces un lirismo personal, un ennoblecimiento de la balada y de las canciones populares con su propio ritmo y versificación. Hubo una renovación en la concepción del arte literario que, en contra de las pretensiones moralizantes y académicas de los Han, se preocupó cada vez más por la belleza formal de la poesía. Esta búsqueda del valor estético de un texto por encima de su contenido fue definida por Tsao Pei en su Luen-wen (Ensayo sobre literatura), donde trata de los siete poetas del periodo Kien-ngan y sólo estudia el valor literario de sus obras. Se puede distinguir en esta crisis social una profunda influencia taoísta, entonces en pleno renacimiento. En ella se canta a la soledad, al misticismo, a la música; las personas letradas se apartaron de la vida pública y de los sistemas administrativos confucianistas, y se agruparon en una pléyade poética según sus afinidades, como en el caso de los Siete Sabios de Chu-lin o del Bosque de Bambúes (s. in), que aunaban el gusto por la libertad, la aversión al mundo y la afición al vino.El periodo de las Seis Dinastías se extienden entre los s. iv y vi; continuaban los tiempos de confusión y se acentuaban los caracteres de la literatura de los Tres Reinos. Los sabios y los escritores se negaron a seguir la política y se alejaron del confucianismo que, a su modo de ver, representaba un fracaso político. Eran taoístas, y el renacimiento del taoísmo filosófico que predicaba una existencia independiente, pobre y libre, equilibró el declinar temporal del confucianismo. La literatura vio florecer entonces verdaderos tratados de arte y crítica literaria; citemos a Lie Hie (s. v), autor de Lijen sin tiao long, el más importante de los antiguos tratados literarios. Otro notable crítico literario fue Chong Yong (s. vi), autor del Che-pin, que intenta clasificar a los poetas en tres categorías y da una teoría crítica de la poesía; se muestra contrario a la erudición en poesía, a las alusiones literarias tan en boga en la poética china; se opone a una observancia demasiado estricta de las reglas prosódicas, y predica la armonía natural de las palabras. Representa, por tanto, la tendencia estética que caracteriza este periodo. El príncipe Chao-ming (501-531), que utilizaba el pseudónimo de Siao Tong, se inmortalizó al crear una célebre antología, Wen-siuan, en la que se recogen textos en poesía y prosa, escogidos en razón de su belleza literaria.Entre los numerosos poetas de aquel tiempo no podemos dejar de citar a Tao Yuan-ming (372-427), uno de los verdaderos genios de la literatura de Ch.; decidió retirarse a vivir en el campo donde escribió poemas admirables sobre la Naturaleza, a la que amaba y comprendía; a él se debe la aparición de una poesía lírica, directa y sencilla, que más tarde serviría de modelo a los grandes poetas Tang y Song; inauguró la era de la poesía pura y, con él, las manifestaciones literarias chinas se convirtieron en verdadero arte que dejó de estar al servicio de la moral confucianista o de la política. Los Emperadores de las pequeñas dinastías que reinaron en el sur de Ch. durante los s. v y vi eran a menudo poetas renombrados.Las dinastías de los Suei y de los Tang (589-907) finalizaron el periodo de división y anarquía, y el Imperio halló por fin su unidad y una nueva era de grandeza y expansión; se amplió el horizonte intelectual mediante la reapertura de las rutas comerciales con el Asia central y Occidente. El budismo renovó la inspiración de los poetas y artistas, pero no hubo pensadores originales ni filósofos notables. La época de los Tang perteneció de hecho a los poetas, y fue la edad de oro de la poesía china, que alcanzó entonces su madurez y perfección. En ella florecieron nuevos géneros poéticos de una sutil diversidad en la métrica. Podemos distinguir el liu she, el kiue kiu, el pai liu, sujetos todos ellos a reglas muy estrictas; las liu, para la prosodia, la rima y el tono. El conjunto recibió el nombre de sin ti, el nuevo estilo, como contraposición al ku ti, el estilo antiguo, que era el de la poesía de los Han y de las Seis Dinastías, en el que los versos podían tener un número indeterminado de sílabas. En la poesía de los Tang distinguimos cuatro periodos: el primero (618-713) fue de transición y en él brillaron cuatro eminentes poetas, "los cuatro príncipes de la poesía": Wang Po (Wang Tse-ngan, 647-675), Yang Riong (m. 692), Lu Chao-lin (640-680) y Lo Pin-wang (s. vi). Todos ellos tuvieron un destino desdichado y murieron jóvenes; sus poesías son bastante semejantes a las de las Seis Dinastías. No debemos olvidar tampoco a Wang Tsi (m. 644), taoísta independiente, gran aficionado al vino, que escribió en un lenguaje simple que contrasta con los refinamientos estilísticos de entonces.La segunda época comenzó en el reinado de Hiuantsong y comprende las dos eras kai-yuan (713-741) y tienpao (742-755), una de las cimas de la cultura china. Los más ilustres poetas de aquel tiempo fueron Li Po (o Li Tai-po, 701-762; v.) y Tu Fu (712-770; v.). Ha habido numerosas traducciones europeas que han dado a estos poetas una audiencia universal, si bien la poesía china traducida pierde de hecho todo lo que la hace bella, excepto su tema que, casi siempre, suele ser banal. El tercer periodo comprende dos grandes poetas: Po kiu-yi (772-848) y Yuan Chen (779-831); el contenido de sus poemas es diferente del habitual en la poesía china; está sacado de la miseria del pueblo, de las desgracias de la época, de las injusticias sociales. En los poetas chinos de aquellos agitados tiempos había un valor profundamente humano y social que no perduró. En el cuarto y último periodo de esta época, es decir, a partir de la segunda mitad del s. ix, la poesía Tang perdió su longitud, su simplicidad de expresión y sus preocupaciones sociales, para retornar al refinamiento literario, al género preciosista y a la poesía pura del periodo de las Seis Dinastías. Esta tendencia estética tiene sus representantes en Tu Mu (803-852) y Li Shang-yin (813-858), que cantan a la mujer y al amor con un lenguaje artificialmente arcaico.Los prosistas de la dinastía Tang, que fueron a menudo grandes poetas, reaccionaron contra el estilo artificial, el pien wen, y crearon una prosa que se acercaba a la de los Han, llamada por esta razón "prosa antigua", ku wen. Durante las Seis Dinastías continúa la afición por los cuentos fantásticos, tales como el Ku King Ki (Memorias relativas a un viejo espejo) de Wang Tu (m. 644) sobre un tema de magia taoísta, y el Pai yuan chuan (Historia del simio blanco), de autor desconocido. Abundan los cuentos morales, llenos a menudo de crítica social, así como los históricos y de aventuras. Aparece también un gran número de historias de amor, género desconocido hasta entonces: Ho Siao-yu chuan (Historia de la cantante Ho Siao-yu), de Tsiang Fang (s. tx), y Li wa chuan (Historia de la cortesana Li), de Po Hingkien (s. viii-ix). Estas novelas muestran la influencia de las cortesanas y de las actrices en los medios intelectuales de aquella época. También el cuento popular se desarrolló mucho; procedía de los antiguos textos de vulgarización búdica en el género pien wen, redactado la mitad en verso y la otra mitad en prosa; estas historias religiosas fueron muy populares y, poco a poco, se convirtieron en historias profanas, populares, totalmente inventadas, siguiendo la forma del antiguo pien wen budista.Durante el medio siglo siguiente a la caída de los Tang, Ch. fue dividida nuevamente en pequeños Estados que luchaban entre sí hasta que la dinastía Song (9601279) restableció la unidad del Imperio. En el aspecto literario esta época rivalizó con la de los Tang. La poesía Song es menos rica que la de los Tang en nombres destacados, pero la inspiración es más variada y la lengua más libre; los poetas cultivaron con gran esplendor un género nuevo, el tse, poema escrito para un aire musical determinado y cuya técnica es distinta de la empleada en la poesía she. El tse es un poema compuesto por versos de longitud irregular, determinados por la música y en los que se tienen en cuenta todas las entonaciones de la lengua. Bajo los Song, el género experimentó un espléndido éxito y varios poetas brillaron en esta composición: citemos a Lie Yong (s. xi) y, sobre todo, a Su She (Su Tong-po, 1037-1101), que hicieron de éste un género literario propiamente dicho. Bajo su influencia, el tse perdió su carácter musical. Un gran músico, Chen Pang-yen (1057-1121), fijó con precisión las reglas musicales de los aires y de la poesía tse. Una poetisa de la época, fue Li Tsing-chao (1081-1140).En cuanto a la prosa, una parte de la literatura novelada de los Song es herencia directa del cuento Tang; la novela popular comenzó a adquirir una gran extensión, intercalando pasajes en verso entre la prosa. Bajo los Song aparecieron algunas historias generales de Ch., tales como el Tse-che tong kien de Sse-ma Kuang (1019-86), que trabajó durante 20 años en lo que habría de ser la obra histórica más notable después del She-ki de la época de los Han. La filosofía confucianista renovó una parte de sus conceptos con Chen Tuen-yi (1017-73) y, sobre todo, con Chu Hi (1130-1200), que llevó por nuevos cauces el estudio de los clásicos antiguos.Los herederos de Gengis-Khan establecieron la dinastía de los Yuan (1280-1368). Desde el punto de vista literario, esta época es interesante sólo por el desarrollo de un nuevo género: el teatro tsakiu. Había comedias, farsas (cantadas y bailadas), ballets y pantomimas. Ha podido comprobarse la existencia de estas representaciones teatrales con las Seis Dinastías y los Tang; unas veces eran de intención satírica, y otras, improvisaciones de los actores. Recordemos la antiquísima existencia de un teatro de sombras y marionetas, primero en papel y más tarde en piel coloreada. Con los Song estuvo muy de moda el ballet. Los mongoles de la dinastía de los Yuan eran muy aficionados al teatro, y los eruditos abandonaron los prejuicios que sentías en contra de este estilo popular. Los autores dramáticos eran originarios del norte de Ch., sobre todo de la región de Ta-tu, el actual Pekín, y a menudo se inspiraban en aires y ritmos bárbaros; los profesionales pusieron a punto este nuevo género y el diálogo reemplazó a los largos monólogos cantados.El primer autor teatral que alcanzó celebridad fue Kuan Han-king (m. 1307), fecundo dramaturgo que debió escribir 63 piezas, autor y actor a la vez. Sus obras, p. ej., Kieu-Jong chen, reproducen la vida social de su tiempo. Sus diálogos son puros, vivos, profundamente psicológicos. Citemos a Wang She-fu (s. xrii-xiv), cuya Si-siang Ki es una de las obras más célebres del teatro chino, sacada de un cuento Tang sobre las aventuras de dos enamorados, que se convirtieron de ese modo durante varias generaciones en el símbolo chino de los amantes; el Wu-tong yu, de Po Ten-fu (s. xiii), tiene por tema la historia del emperador Hiuan-tsong y su célebre favorita Yang Kuei-fei. Cuando los mongoles conquistaron el sur de Ch., el teatro también se desarrolló al S del río Azul con actores de Pekín.La dinastía Ming (1368-1644) nació de una rebelión contra los Yuan. Era una dinastía puramente china que unificó de nuevo el Imperio. Los Ming restauraron los valores tradicionales en todos los ambientes y restablecieron el confucianismo del Estado. La literatura poética fue una imitación servil de los poetas Tang, y, en prosa, fueron los escritores Han los que sirvieron de modelo. La importancia literaria de los Ming reside esencialmente en la novela y el teatro. Su época fue la edad de oro de la novela y de la novela corta. El público no se contentaba ya con escuchar en la calle a los que narraban cuentos, sino que deseaba leer en su propia casa a sus autores favoritos; es muy grande la variedad de temas: novelas de viajes,, de amor, de guerra, de fantasmas, de historia y de aventuras; sus textos poseen unas cualidades descriptivas y psicológicas muy interesantes; el diálogo es vivo y rápido. El estilo teatral de los Yuan se adaptó bajo los Ming al gusto de las gentes del Sur y se convirtió en el teatro del Sur, técnicamente distinto y más refinado que el teatro del Norte. Su obra maestra es el Pi pa ki (Historia de Luth) de Kao Ming (s. xtv), en la que se exalta el tema de la piedad filial; citemos el Chao she ku eul ki (Los huérfanos de la familia Chao) de Ki -Kiun-siang (s. xiii), libro en el que se inspiró el escritor francés Voltaire y, sobre todo, el Mu tan tivrg (El pabellón de las peonías) de Tang Hien-tsu (1550-1617), relato fantástico y sentimental.Aparece, finalmente, la dinastía Manchú de los Tsing cuyo dominio abarca desde 1644 hasta la revolución de 1911. Bajo el punto de vista literario, lo único que hicieron los eruditos fue continuar las tradiciones recibidas sin evidenciar una originalidad propia. Los poetas fueron numerosos, pero ninguno tuvo personalidad, y todos volvieron a servirse de los temas tradicionales de los Tang y de los Song. La poesía se convirtió en un juego de erudición. Bajo la presión de los acontecimientos y las dificultades, los últimos poetas Tsing buscaron una inspiración más verdadera y más próxima a las realidades sociales. Podemos citar a Huang Tuen-hien (1848-1905) y, sobre todo, a Tsiang Chuen-lin (1818-68), gran poeta chino del s. xix. Con los Tsing la novela produjo varias obras maestras, siendo la más célebre de todas ellas el Hong leu mong (El sueño en el pabellón rojo) del escritor manchú Tsao Chan (1719-64), novela sentimental de una gran riqueza psicológica, llena de descripciones de la vida de la época. Wu King-tse (1701-54) escribió una interesante sátira de los medios literarios chinos de su época, el fu lin wai she, mientras que Li Ju-chen (1763-1830) abordó las novelas sociales y el problema femenino en su King hua yuan.Los cuentos, siempre muy en boga, están representados por la conocida obra de Pu Sung-ling (1630-1715), Leao chai che yi (Las extrañas historias del estudio Leao), cuentos fantásticos llenos de espectros y aparecidos del folklore chino. A partir de la segunda mitad del s. xix se publicaron una serie de novelas cuya acción se desarrolla en el ambiente de los actores, cantantes y cortesanas, de escaso valor literario. El teatro de los Tsing continuó la tradición de los Ming. Los autores más conocidos son Li Yu (Li Li-wong, 1611-85), creador de piezas populares, comedias de amor, bien escritas y divertidas; Hong Sheng (1650-1704), que escribió el célebre Chang sheng tien (El palacio de larga vida) que sigue interpretándose en la Ch. moderna; y Kong Sheng-jen (1648-1715), autor del Tao hua shan (El abanico de las flores del melocotonero), historia de amor con fondo histórico, llena de patriotismo y una de las mejores del teatro chino. A finales de la época Kien-long (ca. 1790) desapareció el teatro elegante que dio paso al llamado hua-pu, los teatros populares locales. Más importancia tuvo el teatro de Pekín, que representó y sigue representando al teatro tradicional de Ch. Su género es popular y los aires cantados carecen de la elegancia poética de la gran época de los eruditos Yuan y Ming, pero su refinamiento sigue siendo muy grande y la estilización está llevada al extremo. Los hombres interpretan los papeles femeninos y en las obras heroicas de carácter militar las batallas están representadas por ballets.La época contemporánea ha visto profundos cambios en la literatura china. Después de la revolución de 1911 se multiplicaron las traducciones de libros occidentales y comenzó a la vez una revolución literaria que aún perdura. La primera etapa consistió en emancipar la lengua, es decir, en hacer de la lengua que se habla corrientemente, el pai-hua, el instrumento único de la nueva literatura china. Los escritores Hu She (n. 1891) y ChenTu-sieu (n. 1880) lucharon a favor de esta revolución literaria. Para imponer esta lengua hablada, Hu She escribió el Cheng-kuo che-hio ta-kang (Historia de la filosofía china), libro en el que demostró las posibilidades de este nuevo instrumento en los géneros más elevados. Se crearon sociedades literarias cuyos promotores fueron Lu Siun (Che Shu-jen, 1881-1936), considerado como maestro de la nueva literatura china; Cheu Tso-jen (n. 1885) y, sobre todo, Mao Tuen (v.), así como el grupo literario Creación de Cheng Fang-wu (n. 1893 y Kuo Mo-jo (n. 1893), una de las glorias literarias de la moderna Ch., que orientaron rápidamente la literatura estética hacia la revolucionaria marxista, creando una Liga de Escritores Izquierdistas que fue presentada por las autoridades gubernamentales. Ante la amenaza japonesa, los partidos políticos se unieron y nació una literatura de defensa nacional, patriótica, en la que destacan los nombres de Lao Che (n. 1898) y Pa-kin (n. 1904), autor de la trilogía Torrente y, en 1943, de Fuego. Surgieron igualmente una serie de obras teatrales de tono patriótico, entre las que destacan las de Kuo Mo-jo.La característica del nuevo régimen político de Ch. se la literatura comunista, llamada de Yen-an, capital provisional de Mao Tse-tung. En julio de 1949 tuvo lugar en Pekín un congreso de trabajadores literarios artísticos, en el que se reunieron más de 800 representantes, y en el que Kuo Mo-jo y Mao Tuen fijaron las directrices de la misión literaria de los escritores; Cheu Yang, vicepresidente de la Federación de Trabajadores de Artes y Letras, enarboló nuevamente esa consigna en 1960: la literatura y las bellas artes deben servir a la causa de los obreros, campesinos y soldados y a la lucha de clases, y reflejar el combate contra la ideología capitalista, dentro de un absoluto realismo revolucionario, descartando las teorías burguesas reaccionarias representadas por el amor a la humanidad y el pacifismo.De todo esto resulta una mediocridad literaria en Ch. comunista, donde tan sólo destacan las obras de divulgación comunista que se han multiplicado de manera impresionante; la literatura está representada por las crónicas de las luchas pasadas, la novela en la que el joven revolucionario da su vida por el ideal comunista. Citemos los nombres de Chao Chu-li (n. 1903); Cheu Li-po, premio Stalin por su novela El huracán; Ting Ling (n. 1907), autora de varias novelas feministas entre las que destaca La madre (1933); Liu Pei-yu, que publicó en 1956 Dulzura en la noche de nieve, obra que fue muy estimada; Yang Suo cantó la construcción de los ferrocarriles entre Han-Keu y Cantón. La poesía tiene su maestro revolucionario en Mao Tse-tung (v.), erudito que escribió en lengua clásica varios temas revolucionarios y cuyos pensamientos y aforismos se han convertido en la Biblia de 700 millones de chinos. El teatro ha tenido que seguir la línea oficial y adaptarse a las directrices políticas. El repertorio de las 3.500 compañías teatrales profesionales con que contaba Ch. en 1962 alcanzaba la impresionante cifra de 50.000 obras adaptadas a las normas ideológicas comunistas. Este nuevo teatro está hablado y dialogado con una cierta estilización y con fórmulas convencionales procedentes del fondo tradicional del teatro popular, y en él se entremezclan los ballets. Hay igualInente actividades teatrales no profesionales que agrupan a varios millones de obreros y campesinos de los círculos locales.J. RO
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