Chardin, Jean Baptiste Siméon
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Biografía GER
Pintor francés del s. XVIII. N. en París el 2 nov. 1699. Ch. simboliza, con tanta genialidad como sencillez, un aspecto esencial del París y de la sociedad francesa del s. xvin. Frente a F. Boucher (v.), decorador de los hoteles Luis XV, pintor de una vida mundana, galante y frívola, nos lleva a otro mundo, el de la pequeña burguesía tradicional y laboriosa, con sus viviendas semioscuras y muebles relucientes, muy similares a las de los cuadros holandeses. Nacido en la calle de Seine, de una familia artesana, empieza pintando enseignes para tiendas o barberías y bodegones. Su maestro Cazes, su amigo Aved, apodado El Batavio son imitadores de los holandeses, desdeñados durante el reinado de Luis XIV, pero que van conquistando rápidamente la afición parisina. En la "Exposición de la Juventud" de 1728 (exposición al aire libre que tiene lugar en la Plaza Dauphine, el día del Corpus), Ch. consigue su primer éxito, con un cuadro que representaba una raya (Raya abierta, Louvre).A partir de 1733 empieza a pintar figuras, escenas domésticas en interiores burgueses; su primera obra de este tipo es la Señora sellando una carta, inspirada en los cuadros de género mundano, de J. F. De Troy (v.), entonces pintor de moda. Durante 40 años seguirá su producción limitada a los dos géneros aludidos (salvo algunos retratos de amigos). Consigue una fama sólida (Cuchin le considera como "el más grande pintor que se conozca, en cuanto al grado de ilusión y de belleza que consigue en la imitación de las cosas pintadas del natural") e internacional (entre sus clientes figuran Federico II de Prusia y Catalina de Rusia), pero siempre discreta: admirado por los coleccionistas y críticos, queda al margen de los encargos oficiales. Sólo en 1764 el director de Bellas Artes, marqués de Marigny, le pide algunas sobrepuertas (los Atributos de ciencias y bellas artes) para el castillo de Choisy.Los últimos años del pintor, a pesar de su vida tranquila y desahogada, son bastante tristes por las enfermedades que le aquejan, especialmente la de la vista: medio ciego, tiene que renunciar al óleo, y pinta al pastel en 1777 los admirables autorretratos (así como el retrato de su mujer) que serán su canto del cisne; pero el golpe- más rudo fue la muerte de su único hijo (de su primer matrimonio), también pintor y que murió misteriosamente cuando estaba pensionado en Roma (probablemente a raíz de una riña). M. en París el 6 dic. 1779.A pesar de la monotonía de los temas, el arte de Ch. tiene singular riqueza y profundas resonancias. Primero por la calidad excepcional de la materia pictórica, con sus pinceladas gruesas, sus espesas capas de color, dispuestas en pequeñas manchas que destacan los reflejos (su gama de grises, tostados y rojos, muy típicamente francesa). Los cobres y los jarros que lucen en la penumbra tienen tanto sabor como los peces, las verduras y las frutas que se esconden en las despensas. Tienen su vida propia, individual: "¿Quién os ha dicho que se pinta con colores?, solía decir Ch., se emplean colores, pero se pinta con el sentimiento".Pero, además, las figuras que circulan en el aire denso de estas habitaciones tienen su poesía propia: La cocinera volviendo del mercado, La fregona, La madre enseñando a coser a su hija, El Benedicite que rezan los niños antes de desayunar, evocan un mundo cotidiano, laborioso y apacible, cuyos protagonistas no son los hombres (que están trabajando fuera), sino madres, sirvientas, niños obedientes, sin ningún sentimentalismo, pero donde cada uno se dedica con seriedad a sus quehaceres, incluso el niño que juega con su peonza hace castillos de naipes.Con una calidad pictórica muy superior, Ch. marca la continuidad de una tradición típicamente francesa que encarnaban los hermanos Le Nain (v.), otros muchos pintores de mediados del siglo anterior. Ocupa en Francia una situación parecida a la de J Vermeer (v.) en los Países Bajos, y responde tanto como aquél a las aspiraciones de nuestra sensibilidad.PAUL GUINARD.
BIBL.: P. FRANCASTEL, Historia de la pintura francesa, Madrid 1970; G. WILDENSTEIN, Chardin, L’oeuvre complete, París 1931; B. DENVIR, lean Baptiste Chardin, Barcelona 1966.
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