Champaña (champagne). Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Su privilegiada posición geográfica, entre el Saona y el valle del Mosa, en la encrucijada de las invasiones que desde el norte y centro de Europa se dirigen hacia el Atlántico, nudo de las vías comerciales que, partiendo de Suiza, el Danubio y el Ródano, tomaban la dirección de París y los Países Bajos, ha marcado su importancia histórica que alcanza su culminación entre los s. xli y xiv. Esta posición estratégica se refuerza por su relación con las fronteras de Francia, Borgoña y Lorena, cuyo centro geográfico ocupaba, relación que ha permitido a Ch. conservar durante muchos siglos su autonomía en el juego de poderes e influencias feudales.El país estuvo habitado por los galo-celtas, cuyos pueblos más conocidos fueron los remos, tricases, meldas y lingones. Al pasar a la dominación romana, Ch. formó parte de la Galia Lugdunensis. Sin embargo, sus orígenes políticos podemos remontarlos al reino merovingio (v.), situando el nacimiento del ducado de Ch., oscuro en cualquier caso, en los conflictos posteriores a la sucesión de Clodoveo, cuando aparece un duque, Lupus, reconocido como el primero de una dinastía feudal. El territorio quedó enclavado en el reino de Austrasia (v.), desde finales del s. vi a mediados del s. x, cuando el ducado fue sustituido por un condado autónomo, administrativamente circunscrito a la diócesis de Troyes, que actuaba como capital de la región. Este condado fue convertido en hereditario con Eudes, cuyos descendientes afirmaron de un modo definitivo la personalidad histórica de Ch. A partir de los comienzos del s. xi, el condado quedaba adscrito a la casa de Blois, cuyos condes se esforzaron en recuperar todo el territorio; a la muerte de Teobaldo 11 (ca. 1150) habían conseguido su propósito, con excepción de la ciudad de Reims (v.), ausencia que se compensaba con algunas anexiones feudales, más allá de las fronteras circundantes, en territorio extranjero.De este modo, los condes de Ch. estaban ligados por lazos de vasallaje con el duque de Borgoña y el arzobispo de Reims además del rey de Francia, en una complejidad tal, que la confusión de jurisdicciones facilitaba en la práctica la omisión de todas ellas en una autonomía de facto. La progresión ascendente del poder de los condes, a lo largo del s. xlli, no encuentra más freno que las franquicias urbanas que va consiguiendo una importante burguesía comercial que se beneficia de su posición privilegiada en las rutas del tráfico europeo y que, con su prosperidad económica, pretende abrirse camino hacia el poder. Este esplendor de independencia se vio gravemente amenazado cuando, en 1284, Juana, la heredera del condado, casa con Felipe el Hermoso de Francia; pero el escollo se salvó momentáneamente porque el rey se contentaba con la unión del condado a la corona por los lazos de su persona. No obstante, en el proceso del incremento del poder real a lo largo del s. xiv, no tardó en producirse la definitiva absorción del condado que se realiza en 1364.Este último periodo, comprendido entre finales del s. xii y la primera mitad del s. xiv, constituye, sin duda, la edad de oro de Ch., gracias sobre todo a su esplendor económico apoyado sobre la burguesía traficante, y capaz de manifestarse en una paralela floración cultural. Efectivamente, el condado de Ch. se constituye en esta época, gracias a sus ferias internacionales, en el cruce obligado de las rutas comerciales desde el Mediterráneo al mar del Norte y desde el Danubio al paso de Calais, beneficiándose, simultáneamente, de su situación estratégica y de las oportunas franquicias económicas, muy importantes para el régimen aduanero e impositivo que la autonomía del condado proporcionaba. Las villas más notorias de este.hormiguero de ferias fueron las de Troyes, Bar-surAube, Provins y Lagny. Toda la región tenía elaborado un calendario anual de ferias que cubría un circuito de 20 villas, con lo que prácticamente todo el año era una pura transacción comercial. Su duración media solía ser de seis o siete semanas y la base de las transacciones era eminentemente textil, paños flamencos y brocados italianos. Pirenne ha comparado estas ferias con las exposiciones internacionales contemporáneas. Fueron el órgano fundamental de la evolución bancaria por su complejo sistema de letras de cambio y, en general, de los sistemas de créditos internacionales, controlados casi en exclusiva por la banca florentina y sienesa.A comienzos del s. xiv, con la anexión de Ch. a la corona francesa, se inició la decadencia de las ferias. Las medidas impositivas de la corona y la pérdida de autonomía se unieron a la apertura de nuevas rutas marítimas que ligaban el comercio mediterráneo con el canal de la Mancha y el mar del Norte, desbancando así a las rutas terrestres. A estas causas hay que añadir que el s. xiv supone un periodo de crisis económica y una nueva modalidad de comercio sedentario y no errante como lo eran las ferias; además, al esbozarse la modernidad, el condado de Flandes (v.) iniciaba un largo conflicto con los reyes de Francia (1302-20) imposibiltando las transacciones de los Países Bajos y cooperando así a la decadencia definitiva del esplendor económico de Ch., al que la guerra de los Cien Años (v.) daría el golpe de gracia.A partir de este momento, Ch. se dedica sobre todo al mantenimiento de su economía vitícola. La misma posición privilegiada en la conexión de tantas rutas de la Europa central provocó en el curso del s. xvi al XVIII que fuese también una encrucijada para las guerras y,como consecuencia, hubo de soportar frecuentes invasiones asoladoras. A finales del s. xvil, tal proceso culminaba en las guerras de hegemonía de Luis XIV y, posteriormente, con las campañas napoleónicas y, por supuesto, en las últimas conflagraciones mundiales. La economía de la vid de Ch. y, sobre todo, los problemas de la exportación vinícola han motivado frecuentes situaciones de crisis entre las que sobresalen la de comienzos del s. xx, provocada por la cuestión de la delimitación de la comarca vinícola, que exigió una legislación especial que garantizaba la autenticidad de sus caldos espumosos. Su actual prestigio en este sentido, fundamentado en las zonas de Reims y Épernay, no ha podido suplir al espléndido florecimiento de las ferias medievales.V. t.: FRANCIA IV y V.C. ALVAREZ SANTALÓ.
BIBL.: H. D’ARBOIS DE JUVAINVILLE, Histoire des ducs et des comtes de Champagne, París 1859-65; R. GANDILHON, Histoire de Champagne, Dijon 1947; E. CHAPIN, Las villes de foire en Champagne, des origins au début du XIV siécle, París 1937; R. CROZET, Histoire de Champagne, París 1933.
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