Chamberlain, Joseph
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Biografía GER
Político británico de la segunda mitad del s. xix, director del movimiento colonialista y principal artífice del concepto de Commonwealth. N. en Camberwell, cerca de Londres, el 8 jul. 1836. Su padre tenía una fábrica de tornillos, y Joseph participó en sus actividades industriales y comerciales. Muerto aquél, prefirió seguir el camino de la política, a la que le inclinaban sus tendencias radicales, su ambición y su facilidad de palabra. Eso sí, tal vez por la formación recibida en su juventud, tuvo siempre, en sentido amplio, un espíritu de hombre de empresa. Manchesteriano, como entonces se decía, se manifestó partidario de las grandes reformas internas, de la separación entre Iglesia y Estado, y de una enseñanza laica total y planificada.En 1869 llegó a ser miembro del consejo municipal de Birmingham, y de 1874 a 1876 ejerció el cargo de burgomaestre. Al mismo tiempo, escribía artículos sobre educación en la "Fortnighty Rev.", labor que le condujo a la presidencia de la Liga Nacional de Instrucción. Comienzos de su vida política. En 1876 fue elegido por primera vez diputado de la Cámara de los Comunes, donde pronto se distinguió como uno de los líderes del partido radical. Pese al énfasis que había puesto en sus campañas sobre estatalización de la enseñanza, cuando Gladstone (v.) decidió llamarle para formar parte del gobierno (abril de 1880) le hizo ministro de Comercio, puesto en el que Ch. supo demostrar su preparación, tanto en economía interior como exterior. En aquel cargo permaneció hasta junio de 1885, en que dimitió, junto con su jefe. Volvió a gobernar en enero de 1886, esta vez como ministro del Interior, pero cayó muy poco después, en marzo del mismo año, con motivo de la famosa crisis de la Home Rule. Aquella crisis, que arruinó la vida política de Gladstone, separó también a los dos hombres, puesto que Ch. era partidario de no ceder ante los irlandeses.Su carácter enérgico, que en un principio había encontrado su expresión en el radicalismo, le condujo más y más a la derecha. Separado de Gladstone, pasó a ser uno de los jefes del grupo unionista, partidario de la colaboración con los conservadores. Sin embargo, hasta junio de 1895, a raíz de la dimisión de lord Rosebery, no logró formalizar la ansiada coalición conservadora-unionista, en un gobierno en el que pasó a dirigir el ministerio de Colonias.Política colonial. Allí fue donde Ch., por fin, encontró su sitio. Gran Bretaña vivía por aquellos años la tesitura máxima de su expansión colonialista. Los ingleses ampliaban sus dominios en África, en la India, en el área del Pacífico; y se enorgullecían de una obra que lord Curzon comparaba a la del Imperio Romano. Ch. instigaba nuevas expediciones, organizaba, dirigía y concertaba. La colonización del mundo subdesarrollado era concebida al mismo tiempo como una misión providencial y como un gigantesco negocio. El ministro dedicó una especial atención a la zona sudafricana, donde los recién encontrados yacimientos auríferos de Orange y de diamantes en Kimberley hacían pensar en un país de fabulosas posibilidades. Allí chocaron los británicos con los antiguos colonos holandeses (los boers) que se negaban a ceder los territorios vitales. Es posible, aunque no está demostrado, que Ch. aconsejase el famoso raid lameson, que extendió la zona de influencia británica sobre aquella tierra; pero en gran parte cabe atribuirle el éxito de la guerra de los boers (1899-1902; v.), que Gran Bretaña ganó gracias a la terca obstinación de su ministro de Colonias. Su viaje a África del Sur, en 1903, no sólo fue premio a su voluntad, sino que colocó las bases para la fundación en aquel territorio de un nuevo Dominio.Porque, efectivamente, el mayor esfuerzo de Ch. se centró siempre en la creación de "nuevas Britanias", de países repoblados por ingleses y asimilados a la metrópoli en su régimen político y en sus modos de vida. Ch. soñaba con aquella "más grande Bretaña" que cantaba sir Charles Dilke. Aquella Bretaña mundial se establecería en zonas de clima templado y masiva colonización blanca que mejor pudiesen asimilarse a la metrópoli: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica. Un inteligente sistema de autonomías ponderadas daría a aquellos colonos sentido de responsabilidad al tiempo que sentido de comunidad, a través de los tres principios fundamentales enunciados por Ch.: Conference, Preferente, Defense. La Conferencia reuniría periódicamente a todos los primeros ministros de la comunidad; Ch. la convocaría dos veces, en 1897 y 1902. La Preferencia era el trato de favor que cada país de la comunidad concedería a los demás en sus relaciones comerciales. Y la Defensa obligaba a todos a acudir en defensa de cualquiera de ellos que fuese atacado.Así fue formándose la Commonwealth Británica de Naciones (v.), la más vasta asociación de países de una raza y lengua repartida por el mundo. Las riquezas sudafricanas, los hallazgos auríferos del SO de Australia, los cultivos extensivos del Canadá, consagraron una serie de economías complementarias, bien entendidas entre sí. Un espontáneo equilibrio entre la autonomía de cada país (con gobierno y administración propias) y las normas de interdependencia, hicieron que cada dominio adquiriera una personalidad peculiar y se sintiera a la vez muy "británico". Aunque la palabra Commonwealth no sería empleada en el lenguaje oficial hasta el s. xx, su sentido de patrimonio común está ya perfectamente impreso en la política de Ch. La política colonial hizo de Ch. un partidario del proteccionismo económico, actitud que el ministro consideraba necesaria para defender los intereses comerciales británicos frente a la competencia de otros países. Tal postura tropezó, sin embargo, con la secular tradición librecambista inglesa, y le valió la oposición de muchos de sus compañeros de partido. Aunque más tarde se daría razón a sus puntos de vista, aquel motivo provocó su dimisión en diciembre de 1905.Un tanto amargado, y agotado por una actividad que durante 10 años no había tenido límites, la salud de Ch.se quebrantaba, y le obligó a retirarse definitivamente de la política. M. en Londres, en vísperas de la I Guerra mundial, el 2 jul. 1914. Enérgico y extraordinariamente dinámico, practicó todas las actividades y atravesó todas las gamas políticas. En el fondo, fue un gran hombre de empresa que dio al gran negocio del colonialismo un aire de grandeza muy afín al orgullo británico propio de la era victoriana.
V. t.: COLONIALISMO I;COMMONWEALTH.1.-L. COMELLAS GARCÍA-LLERA.
BIBL.: 1. L. GARVIN y H. 1. AMERY, The life of Joseph Chamberlain, 5 vol., Londres 1932-51; CH. PETRIE, Joseph Chamberlain, Londres 1940; G. HARDY, La politique coloniale et le partage de la terre aux XIX et XX siécles, París 1937.
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