Chaco, Indios Del HIST.
Categoria:
Historia
Ocuparon el centro del continente sudamericano comprendido entre la meseta del Mato Grosso y la pampa argentina. Geográficamente, la zona está limitada al N por el macizo central brasileño y las sierras del sur de Chiquitos, al O por la zona pedemontana de la cordillera andina, al S por las sierras de Córdoba y al E por los ríos Paraguay y Paraná. Como consecuencia de esta posición geográfica los i. del Ch. estuvieron en contacto con grupos andinos, amazónicos y otros, que influyeron grandemente sobre el área sin llegar a borrar el sustrato cultural original. Además, el hecho de que el contacto con el blanco se realizara tardíamente, favoreció el conocimiento de esta cultura en sus manifestaciones originales. Desde el punto de vista lingüístico, se distinguen tres grupos: guaycurú, al que pertenecen las tribus toba, pilagá, mocoví, payaguá, abipón y mbayá; el grupo mataco-mataguayo, con las tribus chorote, ashlushlai, mataco y macá y, finalmente, el grupo lulevilela, cuyos representantes tribales son los tonocoté, chulupí, lule, isistine y sinipé.Economía. La base de su economía residía en la caza y recolección. Esta última era tarea femenina. La pesca constituía, durante dos o tres meses, una importante actividad económica. Se realizaba mediante redes, con arco y flecha o con arpón y, en los lugares favorables, se construían empalizadas en forma de V, provistas en su terminación de una plataforma donde se ubicaba el pescador con su red. La caza se practicaba en forma colectiva o individual y en toda época. Uno de los métodos utilizados era el ojeo. El perro se utilizaba frecuentemente para acorralar la presa. Otro método era incendiar los pajonales y capturar los animales que de allí huían. Construyeron también diversos tipos de trampas, especialmente las de lazo, que accionaban por medio de varas flexibles. Las especies cazadas eran principalmente pecaríes, ciervos y avestruces. La carne se consumía casi asada y a los grandes animales se los destripaba antes de su cocción. Los pescados se comían hervidos o asados. De los animales cazados aprovechaban también las pieles y las plumas como vestimenta y adornos.La agricultura no tuvo gran importancia; los campos de cultivo se hallaban en las cercanías de la aldea o alejados. Tanto la siembra como la cosecha eran tareas femeninas. Cultivaban maíz, patatas dulces, tabaco y habas en extensiones de terreno bastante reducidas.Los utensilios de cocina que disponían eran bastante rudimentarios y simples. Consistían en ollas de barro para hervir los alimentos, varillas aguzadas o hendidas para asarlos y valvas de moluscos o cucharas de palo para comerlos. Hacían fuego mediante el sistema de frotación por trepanación, utilizando un palo corto, provisto de un hoyuelo con una muesca lateral, donde hacían girar velozmenté un palillo engastado en la culata de una flecha.Vivienda y vestimenta. Vivían en aldeas construidas en lugares donde el aprovisionamiento de agua y de alimentos no ofrecía dificultades. Las viviendas diferían según los grupos. Los mataco construían chozas cupuliformes, circulares, dispuestas sin orden alguno, cada una de las cuales albergaba a una familia. Las chozas guaycurú eran ovales y se agrupaban. en semicírculo o en línea recta. Sus dimensiones eran grandes, pues algunas alcanzaban una longitud de 15 m. y albergaban hasta 20 ó 30 individuos. Cada matrimonio tenía un lugar asignado dentro de la choza comunal, mientras que los hombres solteros disponían de una vivienda especial. El armazón de las chozas consistía en ramas encorvadas cubiertas con paja. Las entradas eran muy bajas y, para protegerse del viento, se cubrían, a veces, con ramas o con una mampara. Otro tipo de armazón consistía en tres caballetes bajos, dispuestos paralelamente, que sostenían ramajes colocados en forma de bóveda. La planta de esta choza era oval y la entrada muy amplia. Los guaycurú usan actualmente la tienda transportable de esteras. El mobiliario era muy simple y reducido: horquetas para colgar las bolsas y simples pieles o esteras como lechos.La vestimenta se confeccionabá originariamente con cueros de animales silvestres; posteriormente, cuando el arte textil penetró en el Chaco, se emplearon también prendas tejidas. El manto de pieles se confeccionaba cosiendo entre sí pequeños cueros de animales. La superficie de la prenda desprovista de pelo la decoraban con diseños geométricos rojos y negros. Usaron también un cinturón franjeado, generalmente de cuero de vaca o de tapir, que se llevaba directamente sobre la piel. Las mujeres vestían una especie de falda, por lo general de cuero de ciervo, desprovista de pelos y arrollada a la cintura, y el manto de pieles. La principal prenda tejida era el gran manto cuadrangular con el que se envolvían todo el cuerpo, desde los hombros hasta los tobillos, sujeto a la cintura mediante una faja perineal rectangular de tela, que se pasaba entre las piernas y se sujetaba atrás y adelante mediante una cuerda que rodeaba la cintura. Los adornos eran muy frecuentes, especialmente entre los hombres. Para sujetar el cabello usaban vinchas y cordones adornados con aplicaciones de discos de conchas y con plumas. Éstas eran muy preciadas y con las de avestruz confeccionaban diferentes adornos: tobilleras, penachos y diademas. Las mujeres usaban pulseras de cuero con aplicaciones de hojalata y collares de semillas, discos de conchas o dientes de animales. Era muy común la perforación del lóbulo auricular mediante palillos y tarugos de madera hasta agrandar considerablemente el agujero, lo que permitía introducir en él discos de madera de hasta 6 cm. de diámetro. El tatuaje era una práctica ampliamente difundida, especialmente entre las mujeres. También existía pintura facial y corporal. Cada tribu tenía dibujos propios.Las técnicas textiles y alfareras se hallaban bastante desarrolladas. Mediante la superposición de rodetes de arcilla se fabricaban diferentes vasijas, provistas de asas, generalmente de formas subglobulares, para el transporte de agua, simples marmitas para cocinar y escudillas. La decoración era muy tosca y consistía en diseños geométricos. En cuanto al arte textil, utilizaron como materia prima una fibra vegetal, el caraguatá, para la confección de redes y bolsas.Las armas utilizadas por los indígenas chaquenses fueron el arco y la flecha, de gran difusión en épocas antiguas; los arcos eran de madera y las flechas, de forma lanceolada, tenían originariamente punta de madera, aunque actualmente la tienen de hierro. Un arma muy importante, utilizada para la guerra y la caza, fue la maza rompecabezas, hecha de palo santo, de forma cilíndrica.Organización social y vida espiritual. La banda compuesta, integrada por unas pocas familias extensas y de unos 50 a 200 individuos, era la unidad social básica de estos grupos. Tenían su propio territorio de caza y estaban bajo la autoridad de un cacique. Por encima de éste existía un gran jefe que era reconocido como tal por todas las bandas del distrito. La jefatura rara vez era hereditaria. A la muerte del cacique, tomaba su lugar el hombre que reuniera los requisitos para el cargo, especialmente en lo que se refería a sus condiciones de cazador, pescador y guerrero. La familia era monogámica, con excepción de los caciques, que podían tener varias esposas. El matrimonio se contraía por simple convenio entre los contrayentes, a veces por compra, y no existía impedimento para las relaciones sexuales prematrimoniales. La residencia, después del casamiento, era generalmente matrilocal. Varones y mujeres eran sometidos a ceremonias secretas de iniciación en las que pasaban a través de duras pruebas.En lo que respecta a la vida espiritual, los chaquenses tuvieron la idea de un ser supremo, al que no rendían ningún tipo de culto. Concebían a la naturaleza como animada por diferentes espíritus a los que denominaban con nombres especiales. Los médicos-hechiceros desempeñaron un papel importante. Eran considerados como intermediarios ante los espíritus que gobernaban las fuerzas naturales. Sus funciones eran las de proteger al grupo y a los individuos mediante la curación de las enfermedades y también la de causar daño a los enemigos. El poder del hechicero se transmitía de padres a hijos, así como los instrumentos mágicos. Otra forma de iniciación a la hechicería era por revelación: un ser o un objeto poseedor de una potencia misteriosa comunicaba a alguien su fuerza mágica y determinaba así su vocación. Finalmente, podía haber una iniciación por aprendizaje en la que los médicos-hechiceros ya formados comunicaban a los iniciandos todos los secretos de su,profesión.Las prácticas funerarias consistían en el entierro del cuerpo en plataformas construidas en la copa de los árboles hasta que desaparecían las partes blandas; luego se depositaban los huesos en un cementerio comunal. Otro tipo de enterramiento consistía eh la ubicación del cuerpo en una fosa que dejaban abierta hasta que los huesos quedaran limpios, y luego se los introducía en un nicho lateral, en la misma fosa, acompañados de una calabaza con agua. La muerte era considerada siempre como causada por maleficios, lo que determinaba la venganza por parte de los parientes. Con los cráneos de los enemigos muertos en la guerra confeccionaban vasos trofeos para beber chicha y era también frecuente la extracción de la piel de la cabeza, de la cara y del cuero cabelludo. Acompañaban sus danzas y cantos con instrumentos musicales, como arcos, flautas de caña y hueso y tambores. Conocieron un juego semejante al hockey y una especie de juego de dados; los niños practicaban numerosos juegos inspirados en las actividades de los adultos.Al lado de estos típicos cazadores y pescadores chaquenses vivieron, circundándoles, grupos de pueblos agricultores que se extendían por el oeste y sur del Chaco, así como también por el Oriente, donde moraban los pueblos guaraníes de la cuenca del Paraná y del Paraguay.En la época de la conquista adoptaron el caballo como consecuencia del contacto con los españoles, lo que favoreció la natural belicosidad de los indígenas chaquenses, evidenciada en los numerosos ataques a las poblaciones blancas. Posteriormente las misiones evangelizadoras fundaron reducciones indígenas, algunas de las cuales todavía persisten. Actualmente viven en el Ch. alrededor de 68.000 indígenas, aunque muchas tribus van camino de la extinción y sólo algunas conservan parte de su patrimonio cultural original. La mayoría de los indígenas conviven con la población criolla de la zona trabajando en los obrajes e ingenios.MARCELO BÓRMIDA.
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