Cerámica. Arqueología ARTE
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Arte
1. Introducción. La c. constituye una de las grandes conquistas del hombre, basada en la propiedad que tiene el barro húmedo de perder la plasticidad con el calor. Generalmente su aparición coincide con la del Neolítico, con el sedentarismo y con la economía productiva. La c. presenta notables variedades, ya en el tipo de pasta (tosca o cuidada), ya en su composición química, ya en la técnica de cocción de la que depende esencialmente el color, siendo clara o rojiza si el barro se ha cocido a fuego oXIdante, o negruzca si el fuego ha sido reductor sin corriente de aire en el horno. Generalmente, las más primitivas c. suelen ser toscas y a fuego reductor. La pasta de la c. admite a menudo ciertas inclusiones o desgrasantes de esquisto, mica, cuarzo, etc., que contribuyen a dar cohesión a la arcilla y a evitar que se agriete con el calor. El tipo de pasta determina la porosidad, que frecuentemente se evita con ciertos tratamientos en la superficie, tanto interna como externa.La c. puede ser fabricada a mano y a torno. Las c. a mano son las más primitivas y arcaizantes, mientras que las obtenidas con el torno indican ya una industrialización del producto. El torno aparece en el Próximo Oriente ya en eJ IV milenio a. C., mientras que en Occidente fue introducido por los pueblos colonizadores del Mediterráneo a principio-, del I milenio a. C. La dureza y el color dependen técnicamente de la naturaleza del barro y de la intensidad calorífica del horno. Entre los tratamientos externos que recibe la c. se distinguen el espatulado, el bruñido, el engobe, la pintura, el barniz, el vidriado, etc. El espatulado consiste en pulimentar la superficie del vaso crudo mediante una espátula; es un procedimiento muy utilizado a partir de la Edad del Bronce. El bruñido es el brillo metálico obtenido por una cuidada espatulación. Si este bruñido forma dibujos brillantes, generalmente en retícula, la técnica se denomina retícula bruñida. El engobe es la capa superficial consistente en una lechada de arcilla fina, coloreada o no; es normal en las c. pintadas. La pintura o baño se aplica a la c. generalmente después de la cocción; aparece en Oriente en el VI milenio a. C. y en Occidente con el Eneolítico. El barniz se obtiene con el pintado de la c. antes de la cocción, utilizándose ciertos productos que se endurecen con el fuego. Ya en el IV milenio a. C. en el Próximo Oriente existen las técnicas del esmalte, que evolucionan hasta influir en los productos clásicos de Grecia y Roma. Los esmaltes o vidriados (v. ESMALTES III) consisten en barnices a base de plomo que funde a baja temperatura, muy usados en las terracotas asiro-babilónicas. También se utilizan para el vidriado productos como bórax o feldespato, que funden a alta temperatura, los esmaltes alcalinos son los más usados tanto en Egipto como en Siria y Persia.Además de estos tratamientos, la c. se presenta frecuentemente decorada con una serie de técnicas diferentes como son la impresa, puntillada, estampillada, incisa, acanalada, grabada, excisa, de relieves, de barbotina, de incrustación, etc. Las impresiones se obtienen sobre el barro blando con los dedos (digitales), uñas (ungulares), con conchas (cardium edule: cardiales), con espátulas, etc. Esta técnica de la impresión es hasta ahora la primera decoración que aparece en los estratos más profundos del Neolítico. La técnica del puntillado se consigue con un instrumento de punta más o menos aguda, siendo frecuente en la Edad del Bronce. Si se imprime una matriz sobre el barro blando la decoración es estampillada, muy utilizada entre los pueblos de las estepas, de donde pasa a los celtas. Al rayarse el barro crudo con un punzón agudo la decoración resulta incisa, siendo normal esta técnica desde el Neolítico final de Occidente, pero si el punzón es de punta roma se produce un acanalado, procedimiento propio del Bronce final europeo. Sobre un vaso cocido la incisión produce un grabado o grafito, decoración advertida ya en el Neolítico medio de Liguria. Si, cuando está el barro blando, se extrae parte de él de la superficie, formando un ornamento, la técnica es excisa, apareciendo ya en el campaniforme y afianzándose con la cultura de los Túmulos. El relieve puede reducirse a cordones decorados a su vez con impresiones, o mamelones generalmente para sustentación, indicando siempre una nota de arcaísmo. La barbotina consiste en abultamientos conseguidos con arcilla muy licuada, técnica que llega a su apogeo en las épocas helenística y romana. La decoración de incrustación se efectúa con piedrecillas, betún u objetos metálicos, técnica ésta propia del Bronce final itálico y de los pueblos célticos de Occidente.Aparte de las materias usadas en la fabricación de c., son esenciales las formas de los vasos. Las más primitivas tienen tendencia globular, imitando recipientes naturales cual las calabazas, odres, vejigas, así como también la cestería, y evolucionando hacia otras formas más perfectas y elegantes que tendrán su cenit en los vasos griegos. Para la Arqueología (v.) la c. es un material precioso por razones de datación. Su fragilidad y su facilidad de fabricación hace que sea constantemente renovada y que se mantenga un ritmo continuo de evolución. Por otra parte, el carácter indestructible de los fragmentos la convierte en documento definitivo para el estudio de las culturas; por todo ello, la c. ha sido considerada como su fósil característico.2. Siria y Mesopotamia.Hacia el 6000 a. C en el Neolítico de Hama, Judeidah y Ugarit (v.), la primera c. es de superficie negra o rojiza, con decoración incisa, grabada, impresa (cardial) e incluso con ciertos ornamentos bruñidos. Con el calcolítico prosiguen las c. oscuras. Biblos (v.) tiene sus orígenes en el VI milenio a. C., con vasos oscuros con incisiones de peine, motivos en espiga y triángulos incisos.En Mesopotamia aparece la c. en los niveles inferiores de Jarmo al final del VII milenio. La c. de tipo Samarra (primera mitad del V milenio a. C.) se relaciona con la de Sialk, caracterizándose por tener un engobe rosa pálido o verdoso, sobre el que se pintan motivos de cestería y estilizaciones animales; y está muy dispersa. La c. halafiense (mediados del V milenio a. C.) representa la perfección técnica y artística, con su pasta fina, crema, engobe brillante, decoración de motivos en rojo y negro sobre blanco, dameros, rosáceas, cruces de malta, combinados con bucranios, équidos o cérvidos esquematizados de tipo Samarra.En los comienzos del IV milenio, Susa (v.) sufre la influencia mesopotámica y de Irán, con c. de pasta fina, porosa, de coloraciones verde pálido o rosa. La rica decoración de pintura negra y sin engobe se reduce a motivos geométricos o símbolos (esvásticas, cruces, cruces de malta, series de triángulos, dobles hachas).3. Irán e India. Es un foco de irradiación y de paso en el V milenio. Sialk 1 (5000-4500) presenta varios tipos de c.: oscura, grosera y fina, con engobe. Las formas son sencillas, de fondo plano y troncocónicas. En Sialk II (4500-4000) predomina la c. roja, formas con pie y decoración de cestería con esquematismos animales. Sialk III significa el apogeo (IV milenio), con decoraciones de leopardos y otros animales y pájaros estilizados. En Sialk IV (principios del III milenio) existe una interrupción con c. monocromas rojas de influjo de Susa.La India, al igual que el Irán, es. un centro de irradiación, principalmente el valle del Indo-Mohenjo-Daro (v.) y del Ravi (Harappa). Las c. son suntuosas y a torno rápido. La decoración es de impresiones y pintura. Al final de Mohenjo-Daro aparece una c. policroma con contornos negros sobre fondo crema, rellenos de rojo, verde o amarillo, con motivos vegetales estilizados. Las representaciones de animales o humanas son excepcionales. El círculo de Anau y la India no dejan de influir en las c. chinas.4. Egipto y Palestina. Durante el IV milenio surge en Egipto un mosaico de culturas con cierta variedad de c. En el Alto Egipto, el tasiense en el IV milenio presenta vasos groseros grisáceos y negruzcos o con superficie exterior roja e interior negra. Las formas de la c. fayenses del Bajo Egipto (V y IV milenios) son análogas a las tasienses de tendencia bitroncocónica. La c. merimdiense del Bajo Egipto (IV milenio) tiene la pasta mezclada con paja y la superficie con engobe brillante generalmente rojo, cambiando en negro en la fase III. La cultura badariense aporta una gran perfección técnica en las c. con paredes muy finas y superficie bruñida antes de la cocción con engobe ferruginoso, siendo negros el borde y el interior del vaso, y rojo vivo el exterior (black top). El amritiense (Negada I), en el Alto Egipto, es de cierta variedad de c., aunque de técnica inferior a la badariense. La más común es la de borde negro. Es característica la c. roja con decoración pintada blanca en retícula, con decoración de cestería o representaciones de hombres y animales naturalistas de estilo torpe. En el gerzeense (Negada II), al final del IV milenio en el Alto Egipto, prosigue la c. de borde negro y la roja bruñida, como también un tipo beige con decoración pintada rojo-marrón.El maadiense del Bajo Egipto, al final del IV milenio, tiene una c. bruñida. La decoración es incisa en espiga, apareciendo también pinturas de tipo gerzeense. En las primeras dinastías, a principios del III milenio, se introduce el torno lento, prosiguiendo las c. groseras con paja, rojas o marrones, con formas de antecedentes maadienses. La c. roja bruñida es propia de cuencos con pie (III dinastía), de vasos carenados y con gollete, siendo rara la decoración. En la primera dinastía existen ya ejemplares vidriados y vasos pintados de tipo gerzeense y otros con asas. Se observa cierta influencia sirio-palestina en las jarras con tratamientos rojos bruñidos, con decoraciones de peine y de reticulado bruñido (Bronce antiguo II). Durante todo el periodo dinástico perduran las técnicas del rojo bruñido con formas elegantes de amplia boca, muchas de ellas de la región sirio-palestina.Entre los muchos y ricos yacimientos destaca Jericó (v.), donde aparecen las primeras muestras en el nivel IX (principios del VI milenio). Jericó VIII (principios del IV milenio) entra en el calcolítico con c. groseras y decoraciones de líneas rojizas brillantes sobre fondo claro y con motivos incisos en espiga. Con la Edad del Bronce, existen las c. claras y con engobe rojo (c. metálica) halladas también en Fenicia, siendo sucedidas por las c. bruñidas por espatulado de retículo bruñido.5. Anatolia. Es una de las regiones donde antes surge la c. En Catal-Hüyük aparecen en los niveles X-IX (finales del VII milenio) c. rojas con formas derivadas de la cestería y de la madera. En Hacilar las c. son de buena calidad, de paredes finas, bruñidas y bien cocidas; predomina el gris claro en los niveles XI y VIII (VI milenio) y existe el rojo suave y ocre. El calcolítico inicial presenta c. pintada geométrica de rojo sobre crema. El apogeo de la c. pintada está marcado por Hacilar II (final del VI milenio). Troya (v.) con sus c. significó en el pasado siglo un gran avance para el conocimiento de las culturas egeas. Chipre asimila las c. sirio-anatolias y egeas.6. Asia Occidental (II milenio y principios del l). Conforme la arqueología encuentra hallazgos monumentales y documentos escritos fechables en las grandes culturas orientales, el papel de la c. pasa a segundo término, de tal manera que el conocimiento de su evolución se debilita fuertemente. No obstante, la c. sigue tradiciones antiguas con formas a torno bien modeladas y elegantes, con engobes rojos y cremas o con superficies grisáceas y negruzcas, generalmente brillantes (minias), prosiguiendo incluso los motivos pintados geométricos o florales e imitando prototipos de metal del horizonte de los grandes imperios.7. Egeo. a. Creta. El Neolítico de Cnosos presenta una c. a mano, con formas de cubiletes con pie, vasos globulares, etc., y una decoración incisa de triángulos y franjas puntilladas, análogas a las de los Balcanes. La c. minoica es de una riqueza y variedad enormes. En el minoico antiguo son frecuentes los vasos coloreados y patinados, con toques de bruñido o surcos en semicírculos concéntricos, con engobe rojo ferruginoso y puntos oscuros. Las formas se reducen a píXIdes con gollete y tapadera, jarros con pitorro, teteras, etc. En el minóico medio (2100-1550) el rojo y el amarillo se combinan con el blanco, predominando siempre el dibujo claro sobre fondo oscuro. La decoración utiliza la barbotina y motivos espirales, zig-zags, rosetas, círculos. El minoico medio 11 llega al apogeo con el estilo de Camares, con una artística decoración de plantas, insectos, hombres, etc. La plástica es abundante. En el minoico medio III los tonos son más suaves que los de Camares, apareciendo un fuerte naturalismo en la representación de plantas y animales generalmente marinos. En el minoico reciente se usa el dibujo oscuro sobre fondo claro. En el minoico reciente 1 (1550-1450) los motivos naturalistas se hacen sencillos, tanto los florales como los zoomórficos y geométricos. En el minoico reciente I I (1450-1400) hay tendencia a la estilización y a la rigidez, generalizándose los motivos en espiral e imitándose las decoraciones del estilo palacio. Son abundantes los grandes pithoi de tres asas.b. Cícladas. La c. de las islas del norte es de superficie oscura, frecuentemente decorada con espirales y triángulos excisos, como en el heládico medio. En realidad es un producto de las influencias cretenses anatolias y heládicas.c. Heládico. El Neolítico inicial presesklo (VI milenio) se caracteriza por la c. impresa, relacionada más bien con Siria del norte que con Anatolia.. El Neolítico A o cultura de Sesklo (V milenio) tiene una c. a mano, fina y bruñida, generalmente roja en el norte y negra o con manchas en el sur. La decoración es geométrica, de líneas quebradas y puntos de pintura blanca. El Neolítico B (3500-3000), bien representado en Dímini, tiene en Tesalia oriental decoraciones en espiral, incisas, con pintura blanca, como también negra sobre fondo beige, rojo o marrón. En Boecia a las c. rojas se les aplica un barniz negro (urfirnis). El Bronce griego está definido por el heládico, con c. de influencia cretense. En el heládico antiguo I (2700-2500) cambia la c., apareciendo piXIdes de color natural, vasos con gollete (asco¡) siempre a mano, con decoración incisa y excisa. Es característica del. heládico medio (2000-1570) la c. gris o beige, llamada impropiamente minia (minian). La c. se industrializa con el torno traído de Creta, imitándose las formas minoicas como los cubiletes de asas redondeadas, copas de altas asas, cráteras y ánforas, aunque subsiste la c. a mano, negra, roja pulimentada o marrón. El heládico reciente o micénico (1570-1100) sufre los efectos de los pueblos del mar, apareciendo una c. con barniz mate y de influencia cretense. Al final de este periodo la c. se unifica en todo el Egeo con decoraciones geométricas sencillas sobre engobe amarillento (v. MtCENAS).8. Europa. a. Neolítico. La primera c. del Neolítico en la cuenca del Mediterráneo (V milenio) es la impresa, sobre todo en su especie cardial (impresiones de cardium), apareciendo principalmente en los niveles inferiores de las cuevas ligures (Arene Candide) y del resto de Italia, del sur de Francia (Cháteauneuf), del Levante español (c. del’Or, Carigüela) y del norte de África (Gar Tahal). Esta c. no pasa al N de los Alpes. Las formas son sencillas, ovoides y globulares con gollete y asas. La decoración del Neolítico medio y final, incisa, convive y sustituye a la impresa. Los vasos de boca cuadrada, de origen balcánico, se extienden hasta la península Ibérica, por el norte de Italia y sur de Francia. En el sur de Italia y Sicilia, en el Neolítico medio y final, se dan las primeras cerámicas pintadas de tradición oriental, de tipo Matera (IV milenio), con abundantes facies, y de tipo Diana (3200-2600), de superficie roja brillante, mientras que en el norte la cultura de la Lagozza (principios del III milenio) se caracteriza por c. semiesféricas y globulares, cuencos carenados, asas funiculares, asas de flauta de pan, relacionadas con las de la cultura de Chassey, del sur de Francia (3500-2500), con c. lisas y oscuras.En Europa central la c. de bandas llega hasta Francia. Las c. de Chassey, Cortaillod, Michelsberg y Almería (segúnda mitad del 111 milenio) forman un conjunto unitario del Neolítico final y principios del Bronce. La cultura de Windmillhill (111 milenio), Inglaterra, presenta c. análogas sin decorar o con simples incisiones. El Neolítico balcánico influye en Europa, revelándose en las c. danubianas y de Gumelnita (111 milenio), negruzcas y de superficie bruñida de tipo macedonio. En el Bajo Danubio y sur de Rusia predomina la c. pintada con vivos colores y complejos motivos espiraliformes de la cultura de Cucuteni (IV milenio) e incluso de Tripolfie (111 milenio), cuyo origen en Dímini parece evidente. Entre tanto, en Europa central las culturas neolíticas están bajo el denominador común de la c. de bandas en sus tres fases (linear, angular y puntillada) y de RSssen (IV milenio). La c. de bandas lineales tiene su expresión húngara en la cultura de Kórús (IV milenio). En el norte de Europa se desarrolla la cultura megalítica (desde el III milenio) con vasos de base puntiaguda, suplantados por la c. de cuerdas con formas de golleta y profusas incisiones.b. Metales. En los comienzos del metal, entre Silesia y Hungría, se desarrolla la cultura de Lengyel (III milenio) como eco del Danubio, con vasos de alto pie y decoraciones de bandas y espirales, y en Silesia la de Jordansmühl (III milenio), con sus ánforas de dos asas, vasos con pie alto y decoraciones incisas.El Vaso Campaniforme (desde el III milenio) es la c. de una cultura, o mejor, es un fenómeno cultural que une casi toda Europa, incluidas las islas atlánticas y mediterráneas en loss del Bronce (v. CAMPANIFORME, CULTURA). Tres son las formas principales: el vaso, el cuenco y la cazuela.La civilización checoslovaca de Unetice (desde el 1600) dispone de una c. fina, bien cocida, con formas carenadas en la fase final. La c. del grupo de Adlerberg (Worms) consta de vasos panzudos con asa, copas y rica decoración incisa. El grupo de Straubing (Baja Baviera) tiene formas panzudas con asa y decoración de triángulos puntillados, junto con cuencos. Coetánea a estos grupos centroeuropeos, la cultura de El Argar (v.) resulta la versión hispana del Bronce pleno, con una c. negra o parda pulida y sin decoración, con formas carenadas, cuencos cónicos, ovoides, globulares con borde entrante y copas. La c. de la cultura del Bronce inicial italiano de Lombardía, bien representada en La Polada desde 1800, tiene vasos con asas de apéndice con fuertes variantes. En Italia central y meridional se desarrolla la civilización apenínica caracterizada por una c. con asas exageradamente desarrolladas y con decoración incisa de meandros y espirales.En el Bronce británico existen dos culturas principales: la de los Vasos de comida (Food-Vessel Culture) al N y la de Wessex al S (desde 1600). La primera presenta vasos panzudos con abundante decoración geométrica. La cultura de Wessex utiliza pequeñas copas con decoración de mamelónes o de triángulos puntillados, rombos, etc. En el Bronce medio europeo del grupo herciniano, la c. del Palatinado está representada por las formas principales de ánforas globulares con gollete, decorada con incisiones geométricas en espiga, triángulos y zig-zags, y vasos globulares con gollete troncocónico y decoración horizontal. En Bohemia las formas se reducen a ánforas globulares con gollete y copas de alto pie cónico, siempre con decoración geométrica.En la cultura de los Túmulos de Riegsee (Alta Baviera) la c. comprende vasos globulares con alto cuello eXVasado y decoración acanalada y excisa. En Silesia se desarrolla la civilización de Campos de Urnas (v. URNAS, CULTURA DE LAS) de Lausitz ya del Bronce final (final del II milenio), con c. anchas, cuerpo bicónico y alto cuello, decoradas con mamelones rodeados de acanalados concéntricos. Los grupos renanosuizo y el del Bajo Rin continúan con las c. hallstátticas del Hierro que aparecerán en España a principios del I milenio. En la mitad superior de Italia la cultura del Hierro villanoviana (Benaci y Arnoaldi) continúa la tradición de urnas bitroncocónicas con decoraciones geométricas incisas y acanaladas. En Italia, con el enclave etrusco, las c. villanovianas se sustituyen en Etruria y zonas de influencia por el bucchero negro, especie de c. a torno, de pasta negra y superficie brillante, que imita formas orientalizantes con cierto provincialismo, conviviendo con productos griegos.9. Grecia. La c. griega es la más noble y bella en formas y decoraciones. En sus representaciones pictóricas nos ha dejado testimonio de la vida en todos sus aspectos. La técnica de fabricación de los vasos es de gran complejidad, basada en el contraste del barniz negro con el color claro o rojizos de la arcilla o del engobe. Las formas, a pesar de su variedad, están totalmente definidas, para la vida diaria, para guardar las provisiones, las bebidas, los perfumes, las joyas, etc. Entre los grandes vasos sobresalen las formas pitos (gran tinaja de provisiones), ánfora (gran vaso, generalmente panzudo, con pie y dos asas verticales), pelice (como un ánfora con la panza más baja), hidria (para ir a buscar agua, con las asas horizontales y una vertical), crátera (para mezclar agua o vino, como una gran copa) de tipos variados como la de columnas (con pequeñas asas verticales dobles), de volutas (con asas verticales terminadas en espiral), de campana (con asas horizontales realzadas en la parte superior), de cáliz (con asas horizontales realzadas en la base), stamnos (parecido a la hidria, con tapadera, pero sólo con dos asas horizontales realzadas), dinos (como un caldero de fondo redondeado para colocar sobre un soporte).Los vasos pequeños se reducen a oenocoe (para vino, con boca trilobulada, panza ovoide más o menos ancha o fondo plano y asa vertical), olpe (para agua, variedad del oenocoe con cuerpo estrecho y alargado, boca redonda y asa vertical), aribalos (para perfume, globular o cónico), alabastron (para perfume, de forma alargada con boca de disco), lekitos (para aceite, de cuerpo cilíndrico y con pie), lekitos aribalistico (variedad asociada al lekitos y al aribalos), ascos (para perfume, plano con gollete lateral y asa de cesto), piXIs (caja cilíndrica o esférica con tapadera), lecane (variedad de piXIs más baja), kilix (copa con asas horizontales realzadas), skifos (vaso para beber, de tendencia troncocónica con asas horizontales), cotile (variante del skifos), kiatos (cuenco con alta asa vertical), cántaros (copa con dos altas asas verticales), riton (vaso plástico en forma de cabeza humana o animal para beber), psicter (para el agua fría, de cuerpo globular aplastado con pie), loutroporos (vaso ritual como un ánfora alargada), fiale (cuenco con oMÍAlos para libaciones), coton (abierto y plano con asa horizontal), laginos (jarro sin pico con panza angulosa).a. Estilo geométrico. Con la Edad del Hierro en Grecia aparece este estilo de gran fortuna en la c. La transición está marcada por el protogeométrico, representado en Atenas y recordando por su fondo claro la c. submicénica, con formas de oenocoe, ánfora y copa de decoraciones de series de círculos o semicírculos concéntricos, líneas onduladas, verticales en la primera fase y bandas de triángulos o rombos ajedrezados, etc. en la segunda. El geométrico antiguo (900-850 a. C.) tiene formas sencillas con decoración de líneas horizontales, grecas, líneas oblicuas alternadas, dobles hachas y triángulos negros. El geométrico pleno (850-750) está definido por el primer estilo del Dipilón, con decoración de rombos, personajes estilizados y formas pertenecientes a grandes vasos y a oenocoes, piXIdes y copas. El geométrico reciente está representado por el segundo estilo del Dipilón (750-700), con escenas naturalistas y detallistas y pájaros de alto cuello. Fuera del Ática el estilo geométrico tiene caracteres propios en las Cícladas (800-700) con el estilo de Tera (700-650), prosiguiendo en Creta (750-650), Rodas (700-650), Corinto (750-620) (protocorintio subgeométrico).b. Estilo orientalizante. Radica en Beocia (700-530 a. C.) con c. rústicas, decoradas con líneas onduladas verticales, círculos concéntricos y espirales, palmetas, escenas figuradas y animales en silueta. El protoático (710-600) decora con anchas escenas de tema mitológico. Se divide en tres fases: el antiguo (710-680) con ánforas, hidrias decoradas con elementos curvilíneos de rosetas y espirales y personajes en silueta con detalles incisos; el medio (680-630) se caracteriza por sus ánforas con cuello, cráteras, piXIdes, skifoi, adornadas con figuras de tipo blanco y negro con cierto sentido decadente; el reciente (630-600) presenta ánforas panzudas, cráteras anchas y de columnas con figuras negras y sentido de la proporción, resaltando en la ornamentación las incisiones con detalles de rosetas, de influencia corintia. El protocorintio de figuras negras (680-630) comprende pocos vasos, pero de gran calidad artística, de tipo miniaturista con escenas figuradas. El cicládico (680-580) sigue la misma evolución orientalizante que el protoático. El orientalizante rodio (650-580) es de aspecto puramente ornamental, con series de animales repetidos, sobresaliendo los oenocoes.c. Estilo de figuras negras fuera del Ática. Este estilo adquiere un arte definitivo en Corinto (v.), con sus pequeños vasos de tradición orientalizante. Las copas laconias (600-550 a. C.) de tipo local, son escasas, de elegante forma y llamativa decoración. Los vasos calcídicos (550-510) de Occidente, inspirados en las series corintias y áticas, prosiguen con decoración de animales generalmente. Los vasos beocios (S. VI-IV) imitan- y repiten indefinidamente las fórmulas de los corintios y áticos, con torpeza, pero con sentido de la observación y caricaturesco. Los vasos jonios (560-510) constan de varias series, de formas redondeadas, figuras ligeras, paisaje y decoración vegetal abundante, sobresaliendo los de Clazomene (550-520) y las hidrias caretanas (540-510). De la c. corintia y ática se hicieron abundantes imitaciones en Etruria, pero con formas más pesadas y desproporcionadas.d. Estilo ático de figuras negras. Se extiende su cronología desde el 600 hasta el 480 a. C. Se han establecido claras etapas de su evolución y se ha determinado el importante papel de las grandes personalidades artísticas. En cuanto al dibujo, hasta el 560 los pliegues de los vestidos son rígidos, desde el 550 los paños más sueltos, los pliegues superpuestos son posteriores al 530. Los elementos decorativos se toman de la c. corintia, como fri. sos de palmetas, flores de loto, lengüetas negras y rojas que se esquematizan a finales del S. VI. Desde el 530 se imponen las escenas dionisiacas. Entre el abundante repertorio de vasos y de series de pintores hay que destacar las ánforas panatenaicas (S. VI-IV), que por conservadurismo religioso pertenecen siempre al tipo de figuras negras.e. Estilo ático de figuras rojas: (530-320 a. C.). Desde el final del periodo arcaico hasta el 480 a. C., es la mejor época de la c. ática, con abundancia de pintores; después viene una lenta decadencia con auges esporádicos. El estilo severo (530-480) presenta los elementos decorativos que acompañan a los temas figurados, muy limitados: palmetas, capullos de flores, hojas y meandros.Con el estilo libre (480-380) desaparecen los convencionalismos arcaicos, perdurando cierto hieratismo solemne y un dibujo menos vigoroso. Este estilo libre se subdivide a su vez en primer clasicismo (hieratismo, 480-450), apogeo (plasticismo, 450-425) y florido (425390), con detalles decorativos, superabundancia de pliegues y coronas blancas y doradas. Entre tanto, aparece en el 530 la técnica del fondo blanco y en el 500 los vasos plásticos. El S. IV (390-320) representa un retroceso después de la caída de Atenas, limitándose los estilos a meras repeticiones. El estilo de Kertch (350-340) es de gran efecto de conjunto y de gran valor decorativo, con figuras superpuestas.En Italia, la c. de figuras rojas (440-290) comienza cuando la ática está ya en decadencia, creándose estilos originales, muy recargados, siempre de arte mediocre pero con técnica excelente. El italiota antiguo (440-390) es de tendencia expresionista. La c. de Apulia (S. IV) es la más importante del siglo con su estilo homogéneo de colores. La c. lucania (S. IV) es una derivación del italiota antiguo con carácter provincial y bárbaro. Superior a ésta es el estilo de Pesto (380-290), influenciado por el ápulo y caracterizado por la sobriedad decorativa y dibujo delicado y vigoroso. La c. campaniense de figuras rojas (400-290), influenciada por el estilo de Pesto, de escasa calidad artística, con decoración sobria y policromía discreta. La c. etrusca (500-280), de arte mediocre, en cuanto a los vasos de pintura roja es una torpe imitación del estilo severo ático. El estilo falisco etrusco usa temas homéricos y báquicos, mientras que el de Chiusi es de copas finas skifoi y vasos plásticos.f. Vasos helenísticos. Produciéndose desde el S. III al I, significan el final de la c. de figuras rojas, con la industrialización y la inspiración en las formas metálicas. La c. con pintura blanca y roja (final del S. IV y III a. C.), junto con tonos amarillos, se decora con vegetales en la serie ática, y con vegetales y máscaras en la italiota. El relieve es típico de los S. III y II, destacando los cuencos de Megara. La c. calena (s. tic), de tradición oriental y propia de Grecia e Italia, tiene un esmalte plumb.ífero de tintas vivas, presentando relieves: dé medallones. La c. campaniense romana (s. III-I), fuertemente industrializada, se convierte en la vajilla popular de mesa. Sus talleres radican primeramente en Campania y en Etruria para ser imitada én las. provincias de Roma. Se ha distinguido la precampaniense -(griega no decorada, S. IV), la protocampaniense (primera imitación de la Campania, S. IV y III), campaniense A (pasta roja y barniz negro con fuerte irisación metálica, 250-100), campaniense B (pasta clara y barniz negro opaco, s. i), campaniense C (provincial, pasta gris y barniz negruzco).10. Colonizaciones e ibérico. Las colonizaciones púnica y griega traen a Iberia sus estilos cerámicos, que no dejan de influir técnicamente en los tipos peninsulares. Con la aparición del torno en las colonias de la costa meridional en el S. VIII a. C. los productos se van industrializando, surgiendo la llamada c. ibérica, cuyos antecedentes son en el E los productos jonios arcaizantes y populares de los S. VI y v, consistentes en c. de pastas finas, con engobe crema y decoración pintada de parale’las, círculos y otros motivos sencillos en rojo vinoso. En el sur las c. púnicas de los S. VIII-vi, tanto las pintadas policromas (rojo, negro y naranja sobre engobe crema) y monocromas (negro o rojizo sobre crema) como las de engobe rojo brillante, influyen en la formación de los productos ibéricos. Por otra parte, las c. a mano pintadas, espatuladas y de retícula bruñida, con formas de cuenco de alta carena con borde eXVasado, de la primera mitad del 1 milenio a. C., tienen también raíces orientales. La c. a torno pintada ibérica surge acompañada de otra fina, a torno, bien cocida y de color gris, quizá anterior a la pintada, última expresión de la c. minia oriental del II milenio. En la espléndida c. ibérica pintada, que se extiende, según las zonas, desde el S. VI hasta finales del milenio, se han distinguido el círculo andaluz con formas elegantes y decoración geométrica de paralelas, círculos, onduladas, etc. (tipo Galera-Tugia), el del sudeste con formas sencillas y rica decoración de motivos florales y zoomorfos estilizados (tipo ElcheArchena), el levantino con variedad de formas y decoración geométrica, floral y de escenas (tipo Oliva-Liria), el catalano-francés con formas simples y decoración geométrica (tipo Fontscaldes), el del Valle del Ebro de aspecto provincial con grandes vasos con decoración geométrica y posteriormente barroca, de elementos florales y escenas (tipo Azaila, v.), y el celtibérico con formas rebuscadas y rica decoración policroma de estilizaciones vegetales y animales (tipo Numancia, v.), con los últimos ecos de Clunia.11. Roma. La terra sigillata es la c. que, suplantando a la campaniense de barniz negro, se hace característica del Imperio romano. Aparece en Arezzo (Toscana) hacia el 30 a. C. y termina con la romanización. Se caracteriza por su barniz rojo brillante. La especie aretina (30 a.C.-20 a. C.) tiene el barniz rojo pálido, pasta clara y fractura ondulada, eXIstiendo la modalidad decorada (sigillata) con relieves y la lisa, prosiguiendo la tardoaretina hasta el 50 d. C. La itálica comienza hacia el 20 d. C. con un carácter más industrializado y decadente, durando todo el s. I y prosiguiendo la tardoitálica. La sudgálica es de barniz rojo muy vivo, pasta rojiza y fractura recta y plana, siendo, sin duda, la más abundante con sus importantes talleres de la Graufesenque, Lezoux y otros.La terra sigillata hispánica se extiende desde el s. I al iv, como una imitación de la sudgálica y con algunas formas propias. Es más tosca, con arcilla rojiza, barniz rojo claro-anaranjado, extendiéndose por la Península y norte de África. A partir del S. III d. C. el barniz de la terra sigillata toma una coloración más clara (terra si gillata clara), apareciendo las c. grises con abundantes estampillas decorativas. Otras c. que acompañan a la sigillata a principios del Imperio son la de Acco, la marmorata (imitando vetas de mármol amarillas y rojizas), la de paredes finas, la de barbotina (tanto en terra sigillata como en otras especies), la vidriada (con esmaltes amarillentos y verdosos), etc.V. t.: EGIPTO III; GRECIA III; MESOPOTAMIA IV; EGEA, CIVILIZACIÓN.M. PELLICER CATALÁN.
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