Cela, Camilo José
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Biografía GER
Novelista, acaso el más valioso de los actuales escritores españoles, aunque se le reprocha que no haya dado todavía la gran obra que sus posibilidades permiten esperar de él. N. en Iria Flavia (Padrón, en La Coruña) el 11 mayo 1916. "Tuve, ha dicho C., una niñez dorada... suave. Viví épocas con los abuelos, en Galicia, en el campo. Mi madre es inglesa. Quizá por eso la educación era muy rígida. Era una familia victoriana. Esto marca carácter... Esto se ve a largo plazo". Pertenece a una familia de alta burguesía. Su bisabuelo tuvo una importante fábrica de velas en Inglaterra. Su madre quería que fuera músico o pintor, "todo menos ingeniero de caminos o notario". Según propia confesión, el apellido materno, Trulock, de procedencia inglesa, marca parte de su carácter. Su formación universitaria se vio truncada por la Guerra civil. A partir de 1941 inicia su producción literaria con un volumen de poemas Pisando la dudosa luz del día.Creación novelística. El Pascual Duarte. En 1942 publica La familia de Pascual Duarte, considerada como la primera verdadera novela después de la Guerra civil. En el vacío literario provocado por ésta y la emigración de los escritores republicanos, la aparición de Pascual Duarte, en el momento en que la prosa española amenazaba morir de esterilidad, significó una vuelta al realismo tradicional y crítico, costumbrista y fantástico, de la más auténtica tradición castellana. En la perspectiva actual, Pascual Duarte tiene, sobre todo, una virtud regeneradora de la novela; pero no cabe considerarla intrínsecamente como una obra maestra, sino como un éXIto circunstancial. Se inauguró con esta obra una corriente llamada "tremendista", que no estaba del todo desvinculada del existencialismo europeo de moda, aunque muy españolizado. Hay en el Pascual Duarte una intención satírica, una provocación social y una protesta clara contra las estructuras socioeconómicas del país. El protagonista tiene mucho en común con los personajes de la picaresca. Lo único que en realidad le preocupa es su propia persona, acorralada como un animal en su jaula, que se ve obligada a sobrevivir en un mundo pobre y desfavorable. Personaje anárquico, primario, que no ha tenido acceso a la moral, desconocedor de los principios del bien y del mal, pero también extrañamente real, auténtico, sincero. C. retrataba gran parte de la España olvidada, en sus descripciones de barroco humor negro, con pinceladas goyescas, satíricas y amargas. Con ello conseguía también dar a conocer una verdad que no era sólo literaria, una brutalidad que no tenía nada de espejismo. La cercanía de la guerra vivía, sin duda, en aquellos brochazos bárbaros y en un estilo que resultaba, paradójicamente, demasiado pulcro y literario.En 1944 publica Pabellón de reposo, donde se recurre a la técnica impresionista del puntillismo, del efecto dinámico de la luz y el color, sin entrar en la psicología de los héroes. Se manifiesta con claridad el virtuosismo del novelista que no crea personas, sino bosquejos y retratos de poca vida. En Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944), continúa la corriente de "tremendismo", sin ofrecer nada nuevo. Sigue a esta obra un libro de cuentos Esas nubes que pasan (1945). Su poesía (Pisando la dudosa luz del día, publicada en 1945) resulta dudosa y su lírica carece de genio. Posteriormente crea dos obras importantes: El gallego y su cuadrilla (1949) y La Colmena (1951).La Colmena. Los críticos han señalado esta novela como la obra cumbre de C. Toda su literatura posterior es un descenso. Se manifiesta un aire de renovación clarísimo en la forma de novelar del autor. Está inspirada en el "objetivismo" americano de Dos Passos (v.); así como en este escritor no hay ningún personaje protagonista, sino que retrata la gran ciudad a partir del cruce puntilloso de sus habitantes, igualmente en La Colmena, C. se sitúa como por encima de Madrid y observa la vida cotidiana de una serie de habitantes cuyas vidas carecen de significación, pero cuya historia, al enhebrarse con las de otros muchos, nos ofrece un mosaico realista y un poco caricaturizado del ambiente de la ciudad. Esta novela es un prodigio de técnica, de maestría y de dominio. Da la impresión de una ruleta; pero C. no logra crear seres humanos auténticos, se limita a repetir jugadas y jugadas, a describir nuevas apuestas, a componer un gran friso en el que las amontonadas figuras se repiten periódicamente. De esta novela ha brotado después gran parte de su costumbrismo, representado en Nuevas escenas matritenses, y en sus libros de viajes.Obra varia. El primero de éstos es Viaje a la Alcarria (1948). El escritor camina por pueblos y senderos en busca del alma popular y sobre todo de su lenguaje. Siguen después, en esta línea, Del Miño al Bidasoa (1952), Vagabundo por Castilla (1955) y judíos, moros y cristianos (1956), o Notas de un vagabundaje por Ávila, Segovia y sus tierras, seguramente el mejor de ellos. La siguiente obra importante es Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953), extraño galimatías, a juicio de uno de los críticos, en que la fragmentación narrativa llega a su colmo, y que a todas luces constituye un error. Puzzle compuesto de retazos de temas de aquellos artículos periodísticos que C. publicaba en otros tiempos y que después ha recogido en volúmenes como Mesa revuelta (1945) y Cajón de sastre (1957), a los que habría que añadir Al servicio de algo (1969), según Iglesias Laguna. La crítica no supo qué opinar de esta obra. Después publicó La Catira (1955), historias de Venezuela, novela discutida que sigue la tendencia del tremendismo, donde quiere realizar un esfuerzo supremo para dar una gran obra, pero no logra conseguirlo. Sorprende lo bien trabajado que está el lenguaje, sea o no auténticamente venezolano. Es autor de una serie de narraciones cortas, como Historias de España (1958) y El ciudadano Iscariote Reclús (1966), donde el tremendismo y la picaresca se entrecruzan con un lenguaje barroco, extraordinariamente cuidado a pesar de su apariencia zafia y callejera. Además de su obra narrativa, C. mantiene también una obra interesante como articulista, que se ha publicado en gran parte en "Papeles de Son Armadans", revista mallorquina que fundó en 1956.El ingreso de C. como numerario en la Acad. Española de la Lengua (1957) supone una confirmación expresa de los valores formales de su obra y una desmitificación del hombre inquieto, rebelde y aventurero. La crítica ha dado hasta ahora más importancia al lenguaje que al contenido de su obra; a su preciosismo disfrazado de casticismo, que a su dimensión humana, dramática y novelística.La aparición de San Camilo, 1936, Vísperas, festividad y octava (1969) ha provocado, una vez más, la discordia y la confusión. Esta novela quiere ser un retrato del pueblo madrileño en los días del alzamiento nacional, una interpretación fiel de sus verdaderas preocupaciones, de sus motivos para acudir a la guerra; por sus intenciones, pues, parece la obra más seria de C. La técnica es distinta a todo lo anterior suyo, pero no su lenguaje.Valoración de su obra. No cabe duda de que la mejor legación de su obra, hasta el momento, está en el estilo. La elección de léXIco no es casual, sino deliberada, "obedece a moldes estilísticos que siguen su evolución en una línea sutil y quebradiza" (Sara Suárez). Atendiendo al lenguaje, es posible dividir, siguiendo a Sara Suárez, tres claras etapas. Una primera de iniciación, preclásica, en las obras anteriores a 1948, marcado por la aparición de El viaje a la Alcarria. Una segunda de clasicismo que alcanza su cumbre en La Colmena; es la manifestación de una espléndida madurez, del dominio perfecto de un vocabulario jugoso y castizo, fleXIble y exacto. La tercera se caracteriza por el barroquismo que, poco a poco, va recargando la expresión. En 1949, con El gallego y su cuadrilla, comienza el primer brote de este barroquismo que parece ser el final literario en que hoy se encuentra C. ¿Salvar a C. por su lenguaje? ¿Justificar su vacío humanista por su preciosismo verbal? Esta es la encrucijada en que parece estar enmarcada su obra, aunque la aparición de San Camilo, 1936 parezca introducir nuevas variaciones en estos interrogantes.L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: A. IGLESIAS LAGUNA, Treinta años de novela española, Madrid 1969; S. SUÁREZ, El léXIco de Camilo José Cela, Madrid 1969; A. ZAMORA VICENTE, Camilo José Cela, Madrid 1962; O. PRIEVALINSKY, El sistema estético de Camilo José Cela, con pról. de CELA, Valencia 1960; 1. L. ALBORG, Hora actual de la novela española, Madrid 1959.
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