Catarros CIENCIA
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Ciencia
Es difícil dar una idea precisa de lo que se entiende con el término c. En realidad, es una expresión anatomopatológica, que se refiere a la fluXIón o exudación por parte de alguna de las mucosas del organismo, de un producto segregado muy rico en moco. La reacción ca tarral es un tipo de inflamación, con arreglo a los elementos que contiene el exudado; así, se habla de inflamación serosa, fibrinosa, catarral o purulenta. El c. del aparato respiratorio, mejor dicho, de sus vías aéreas, es una reacción catarral de su mucosa, en tanto que dicha mucosa contiene glándulas y células formadoras de moco. Por ello, puede corresponder a la mucosa de la nariz, faringe, tráquea y bronquios, hasta las últimas ramificaciones de éstos (los bronquiolos terminales) que poseen células mucíparas.El vulgar enfriamiento o resfriado común, se refiere al c. en sentido estricto. Suele comenzar por las fosas nasales -coriza o rinitis aguda-, o bien por tramos más inferiores, extendiéndose- a todas las vías respiratorias, debido a la continuidad y a la casi idéntica estructura (y, por tanto, al igual funcionalismo) del revestimiento de dichas vías. A la reacción catarral pura se añaden en seguida alteraciones de la submucosa (espacio conjuntivo y vascular) con hiperemia y edema, apareciendo un infiltrado cada vez más rico en células, sobre todo de estirpe leucocitaria. Surge así una inflamación de tipo purulento, y entonces ya puede hablarse de rinitis, traqueítis, laringitis y bronquitis (el sufijo itis es sinónimo de inflamoción). El c. o enfriamiento es un proceso de experiencia común. Su frecuencia varía con el individuo y con una serie de circunstancias que lo condicionan. Rara vez es único, y suele repetirse en los meses húmedos y fríos. Su reiteración facilita nuevas invasiones, después de un breve periodo de resistencia o inmunidad, como si la mucosa de las vías respiratorias pusiera en marcha más fácilmente su reactibilidad a los diferentes estímulos.Etiología. Evidentemente, se trata de una enfermedad infecciosa, aunque puede ser producida por múltiples agentes. Los factores primordiales son los virus, muchos de ellos conocidos e identificados: echo, coxsackie, influenza (A, B y C), eaton, adenovirus. En el caso del resfriado común típico suele tratarse de un rinovirus o un corizavirus. Una vez producida la reacción catarral, pueden actuar diferentes bacterias que existen como saprofitas en las vías respiratorias altas, aumentando su virulencia al encontrar un medio adecuado para su multiplicación (bacilo de Pfeiffer, catarralis, neumococo, estreptococos, estafilococos, etc.). Estos gérmenes condicionarían la evolución de un simple c. a un proceso inflamatorio genuino que casi siempre acaba en una bronquitis.Pero existen muchos otros factores que facilitan la reacción catarral: factores locales (alteraciones anatómicas de las fosas nasales); factores generales (especial susceptibilidad de algunos sujetos, p. ej., los que notan la más insignificante corriente de aire); influencias del medio social y de trabajo (panaderos, molineros, industrias de productos químicos y con atmósferas pulverulentas); factores alérgicos y climáticos (enfriamientos, mojaduras).Sintomatología. El paciente nota malestar, dolor difuso de extremidades, dolor de cabeza, sensación febril con temperatura más o menos elevada. Aprecia un rápido y creciente estorbo nasal, con obstrucción, picor, estornudos repetidos, y la intensa secreción de un producto muy fluido y acuoso, que "moja y no mancha los pañuelos" según frase de Lermoyez. Esta secreción se espesa y hace purulenta a las pocas horas. Hay molestias de garganta, sensación raspante y de sequedad, junto con fonación difícil y afonía. Al principio, la tos es seca y desagradable, con dolor urente retroesternal. Apenas si se consigue expulsar algún esputo viscoso y mucoide; más tarde, la expectoración es más abundante y fácil, de aspecto purulento. El c. se va transformando en bronquitis. La repetición periódica del proceso catarral, desde las fosas nasales a los bronquios, origina un cuadro que Jiménez Díaz llamó catarro habitual descendente, que puede evolucionar hasta una bronquitis asmática.Influenza o gripe. Tiene características de epidemia o pandemia. Hay que recordar ataques violentos a todo un hemisferio, como fue la famosa gripe de la posguerra de 1918, que invadió a toda Europa y produjo una gran mortalidad a causa de complicaciones neumónicas y bronconeumónicas.Las diferencias con el c. común serían más bien cuantitativas, con manifestacions clínicas de gran intensidad y complicaciones más probables. El agente etiológico es el virus gripal con sus diferentes tipos. Ya hemos dicho que estos mismos virus, entre otros, pueden producir el c. común.Coriza. Es la reacción catarral de la mucosa de las fosas nasales, ya mencionada, y casi siempre iniciación de toda la crisis.Merece especial mención el coriza alérgico, casi siempre debido a una sensibilización con polen, la llamada fiebre del heno (V. ASMA; ALERGIA Y ANAFILAXIA). La mayoría de las veces el paciente sufre unos años sólo de coriza, hasta que aparecen los ataques asmáticos. En realidad, la respuesta es idéntica, una a nivel de las fosas nasales y otra a nivel de los bronquiolos. Se ha denominado a la fiebre del heno asma nasal. El proceso es estacional (durante la época de polinación) y el cuadro clínico aparatoso: extraordinario picor de las fosas nasales, tandas agotadoras de estornudos, abundante secreción hídrica (hidrorrea), enrojecimiento de la nariz y gran irritación de la mucosa conjuntival. Puede seguir infección bacteriana secundaria y quedar afectadas las cavidades paranasales o senos (sinusitis).Tratamiento. No existe tratamiento específico, excepto para el coriza alérgico o el tratamiento preventivo para la influenza, siempre que se pueda disponer de la vacuna con el tipo de virus gripal que corresponda al momento epidémico. El c. debe combatirse con reposo en cama y dieta adecuada, aspirina y ciertos antibióticos, y vasoconstrictores para las fosas nasales. Los antibióticos se utilizan para evitar y combatir la infección bacteriana secundaria. En el coriza alérgico es muy útil la cortisona y sus derivados, junto con los antihistamínicos; la vacunación específica contra el polen es eficaz.M. BONMA GARCÍA-PUENTE.
BIBL.: C. JIMÉNEz DÍAz, Lecciones de Patología médica, 3 ed. Madrid 1936; A. V. DOMARUS y P. FARRERAS VALENTI, Medicina interna, Barcelona 1967.
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