Castro, Familia de los HIST.
Categoria:
Historia
La minoridad de Alfonso VIII de Castilla (v.) se caracterizó por desarrollarse en ella la primera manifestación del espíritu turbulento de la nobleza del reino. Dos clanes familiares, los Laras (v.) y los C., fueron los protagonistas de una enconada disputa para conseguir la regencia del rey niño.Origen de la familia. El tronco del linaje de los C. se remonta a Fernando Ruiz de C., señor de Castrogeriz, casado, según el P. Luciano Serrano, con Da Mayor Ansúrez, hija de los señores de Valladolid. De esta unión nació uno de los más genuinos representantes de la familia: Gutíerre Fernández de C. (1108-65). Este personaje desempeñó al lado de Da Urraca (v.) el cargo de mayordomo de Palacio entre 1110 y 1117. Combatió contra Alfonso 1 el Batallador (v.) en sus intentos de mediar en la política castellana y fue, según Julio González, el que recogió los restos del ejército castellano derrotado en Candespina y defendió Astorga contra las tropas aragonesas. Parece ser que de esta época datan los orígenes de la rivalidad mantenida por este personaje (junto con Pedro Froilaz y Gómez González), contra Pedro de Lara, de donde arranca un largo periodo de rencillas entre las dos familias. Bajo Alfonso VII (v.) permaneció en el cargo de mayordomo entre 1135 y 1138, asistiendo a los principales hechos de armas del monarca: Coria, Oreja, Almería, etc. Durante algún tiempo desempeñó la tenencia de una serie de fortalezas: Soria, Calahorra, Arnedo y Atienza. La amistad con los monarcas castellanos prosiguió bajo el reinado de Sancho III (v. CASTILLA, REINO DE), del que fue ayo, y más tarde mayordomo hasta 1155. A la muerte de este monarca, le quedó encomendada la tutoría de Alfonso VIII, desempeñándola Gutierre Fernández durante algo más de un año, periodo en el que combatió a los aragoneses, que habían sitiado Calahorra.Durante todo este periodo, se mantiene viva la rivalidad con los representantes de la casa de Lara. Primero contra Pedro González de Lara y luego contra sus hijos, Manrique, Alvar y Nuño Pérez de Lara, que tratan de arrebatarle la tutoría. Sin que se sepan bien las causas, aunque lo más probable haya sido por su avanzada edad, dejó ésta en manos de un pariente (García Garcés de Haza), que la perdió en manos de los Laras.Los Castros y Fernando 11 de León. La herencia de Gutierre Fernández de C., muerto al poco tiempo, sin haber dejado descendencia de su esposa Toda Díaz, pasó a sus sobrinos (hijos de Rodrigo Fernández el Calvo, colaborador también de las tareas militares de Alfonso VII), Fernando, Gutierre y Pedro Ruiz (o Rodríguez) de C. Perseguidos por los Laras, hubieron de abandonar las tenencias que desempeñaban en Castilla, para refugiarse en León al lado de Fernando II (v. ALFONSO VIII DE CASTILLA).Fernando Rodríguez de C., quizá el más significado de todos los hermanos, había sido tenente de la fortaleza de Dueñas bajo Sancho III. Al refugiarse en León, consiguió el favor de su rey, que le casó con su hermana Estefanía y le asoció en sus operaciones militares en tierras de Extremadura. Llegó a convertirse en mayordomo del monarca leonés y a desempeñar tenencias en una serie de fortalezas limítrofes con Castilla y con el territorio musulmán, lo que le permitió ocupar importantes puestos en este periodo.Su posición privilegiada en el reino leonés le facilitó la tarea de vencer a Fernando II para que penetrara en Castilla y solicitara la tutoría de su sobrino Alfonso VIII. En efecto, el monarca leonés invadió Castilla, apoderándose de Toledo, en donde dejó como agente a Fernando Rodríguez de C., aunque no pudo apoderarse de su sobrino, que fue llevado por los Laras primero a San Esteban de Gormaz y luego a Atienza. Dos años más tarde tuvo lugar un choque decisivo en Huete, entre Fernando Rodríguez de C. y los Laras. La victoria se inclinó por el primero, muriendo en la refriega el cabeza de los Laras, Manrique. Sin embargo, su hermano Nuño consiguió seguir desempeñando la regencia de Alfonso VIII.El fin de la minoridad y de la pugna Laras-Castros. Hasta 1169 se desarrolla un periodo un tanto oscuro. Alfonso VIII parece que reside en Segovia y Ávila, hasta que en 1166, la ciudad de Toledo se subleva contra los C. y acoge entusiásticamente al monarca que, en 1169, es proclamado mayor de edad. La toma de Zorita por las tropas reales, plaza que en nombre de los C. mantenía un tal Lope de Arenas, representa para el monarca la definitiva liberación de esta molesta tutela de los clanes nobiliarios.Por estos años, Fernando II abandonaba Castilla, para conjurar la amenaza portuguesa en su reino (v. ALFONSO ENRÍQUEZ). A su lado marchan algunos C. Fernando Rodríguez volverá a Castilla en 1180, para trasladarse (según Julio González) de nuevo a León. De la misma forma, uno de sus hijos, Pedro Fernández de C., desempeña tenencias tanto en Castilla (Castrojeriz), como en León (Salamanca, Coria, Ciudad Rodrigo).V. t.: LARAS, FAMILIA DE LOS.EMILIO MITRE.
BIBL.: Chronica Aldephonsi Imperatoris, ed. SÁNcHEz BELDA, Madrid 1950; Crónica latina de los Reyes de Castilla, ed. G. CIROT, 1912; L. SALAZAR Y CASTRO, Historia de la Casa de Lara, Madrid 1696; ID, Pruebas de la historia de la Casa de Lara, Madrid 1694; L. G. VALDEAVELLANO, Historia de España, I, Madrid 1963; 1. GONZÁLEZ, El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, Madrid 1960; ID, Regesta de Fernando II, Madrid 1943; MARQUÉS DE SALTILLO, Historia nobiliaria española, Madrid 1951 (puede manejarse la obra con ciertas precauciones).
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