Castillo. Historia HIST.
Categoria:
Historia
El c., que deriva su denominación del latín castellum, diminutivo de castrum, plaza fortificada, es una fortaleza residencial que alcanzó su máXIma importancia estratégica y social en la época feudal de la Edad Media. En la Antigüedad se levantaban fortificaciones para la defensa común, y las ciudades se protegían con uno o más cinturones de murallas de notable grosor, que llegaban hasta 20 m. (Pompeya), 23 m. (Pekín) o incluso 25 m. (Babilonia). Los griegos y romanos mantuvieron el concepto comunitario de las fortificaciones, pero las conquistas bizantinas de Belisario, general de Justiniano, hicieron proliferar en Túnez y Argelia una serie de torres que dominaban los valles y pasos estratégicos, y fueron el antecedente de los c. europeos. El estancamiento de las artes de la construcción en el Occidente europeo durante la Alta Edad Media motivó que los c. bizantinos siguieran marcando la pauta general hasta el s. ix. Los primeros c. franceses eran una elevación del terreno rematada por la fortaleza y rodeada en su base por una zanja. Después se aumentó el número de murallas, dejando entre ellas patios, espacios libres para facilitar la acción de sucesivas líneas de defensa. Los montículos eran naturales o artificiales. Las murallas eran siempre de piedra, y posteriormente de ladrillo, mas cuando escaseaban estos materiales se construían de madera los edificios interiores de la vivienda.Las eficaces fortificaciones del Imperio bizantino fueron conquistadas por los sarracenos y utilizadas posteriormente contra los cruzados en Nicea, Antioquía y Jerusalén. La victoria de los cruzados sembró de c. toda la región hasta las aguas del golfo Pérsico. El más famoso es el Krak de los Caballeros, una poderosa fortaleza levantada por los Hospitalarios en Siria, en la que resistieron a los sarracenos desde 1142 a 1271. La experiencia de las fortificaciones bizantinas llegó así a Europa occidental, determinando la situación de los c. en cimas elevadas y de difícil acceso. Las torres de homenaje perdieron en altura, pues ejercían menos que antes la función de atalaya, y en las zonas montañosas los c. se redujeron a recias torres fortificadas, ya que la protección natural de la altura y los accidentes del suelo hacían superfluas las murallas tradicionales.El diseño de los c. se fue haciendo cada vez más complejo, pero cada uno con características propias impuestas por la configuración del terreno. La muralla exterior estaba rodeada de un foso principal, que impedía el acceso a la puerta de entrada a no ser que se bajara el puente levadizo. Podían existir otros fosos interiores, en torno a las sucesivas murallas. La entrada estaba defendida por la barbacana, pequeña fortificación que protegía el acceso al puente, y hacia el interior los atacantes eran detenidos por el enorme y pesado portón claveteado, los rastrillos de roble y hierro, y los matacanes, aberturas de los techos y de las torres para arrojar hacia abajo piedras, flechas, pez derretida, etc. Las aspilleras, saeteras y troneras contribuían a batir desde los muros y las torres todos los ángulos de ataque. El último recinto de la defensa lo constituían los almacenes, la capilla, los alojamientos de la guarnición y el torreón o torre del homenaje, residencia y fortaleza del señor feudal. En caso de derrota, podían evacuarse los c. mediante pasadizos subterráneos y poternas disimuladas.En épocas de paz los señores distraían el ocio con la caza de montería y cetrería. En la sala central, adornada con armas, banderas y tapices, se combatía el frío invernal con enormes chimeneas y cubriendo con pieles las losas del suelo. Allí presidía la familia gobernante la comida general de sus invitados y servidores, y se entretenían con los juegos y la música de juglares y trovadores ambulantes. En torno a las murallas del c. se extendían las viviendas de los siervos, que, en caso de guerra, se acogían a la protección de la fortaleza con sus familias, bienes y ganados. Los caballeros feudatarios de un castellano estaban obligados a prestarle servicio de guarnición o a pagar un impuesto para la soldada de los mercenarios que los sustituían.El fin del feudalismo y la aparición de las armas de fuego ocasionaron la decadencia en la función militar y social de los c. Las fortalezas privadas se habían convertido en una amenaza contra la soberanía de los reyes, y éstos limitaron las autorizaciones para la construcción de nuevos c. a partir del s. XIV, a la vez que fomentaban el traslado de la nobleza a la corte. Del s. XV al XVI los c. dieron paso gradualmente a las modernas fortificaciones militares, pues las fortalezas tradicionales no podían resistir los ataques de la artillería. Los c. evolucionaron igualmente hacia el funcionalismo residencial, bien renovando las antiguas construcciones, bien levantando otras nuevas que tenían más carácter de palacios y mansiones señoriales que de plazas fuertes. Los cháteaux franceses son el ejemplo más concreto: Chambord, Chenonceaux, Azay-le-Rideau, Gaillon, Fontainebleau, etc.En España la reconquista se apoyó en sucesivas líneas de c. que tipificaron y dieron nombre a las dos Castillas, De los c. peninsulares unos eran de tipo europeo (Loarre, Mur, Llussá) y otros mezclaban influencias bizantinas y mudéjares (Olite, Coca, La Mota, Alcázar de Segovia), junto a las alcazabas típicamente árabes (Alhambra de Granada, Málaga, Almería). El c. alemán evolucionó también desde el macizo Burg de la Edad Media al Schloss residencial, y son famosas las fortalezas de Turingia y el valle del Rin. En Italia levantó c. la corona de Aragón en Sicilia, Apulia, Nápoles, extendiéndose hasta Chipre y Grecia. Son famosos el Castilnuovo napolitano y el Castel del Monte en Apulia. Entre los c. ingleses figuran la famosa Torre de Londres, Windsor, Caernarvon, Edimburgo, Conway, Stirling, junto con los irlandeses de Trim y Blarney; residenciales son Hampton Court y Balmoral. Rusia se distinguió por la primordial utilización de la madera en sus fortalezas, la más notable de las cuales es el Kremlin de Moscú, que data del s. XIV. En México se construyó en 1783 el c. de Chapultepec, que habitó y amplió en 1866 el emperador MaXImiliano.MARIANO DEL POZO.
BIBL.: C. SARTHOU CARRERES, Castillos de España, Madrid 1963; I. ORTIz EcHAGÜE, España: castillos y alcázares, Madrid 1964; I. D. MACKENZIE, The Castles ol England, Londres 1884; C. W. C. OMAN, Castles, Londres 1926; M. BAYET, Les Cháteaux de France, París 1927; E. PAUMOU, Cháteaux de Flandre, Vilvarde 1947.
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