Castilla la Nueva. Etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
Ambiente y casa. C. la N. casi se identifica con La Mancha, porque ésta está incluida en ella, pero tiene su parte de sierra en Madrid, Cuenca, la Alcarria y Montes de Toledo. Por ser la más extendida vamos a referirnos esencialmente a C. manchega, dilatada llanura de unos 700 a 800 m. de altura, parda en invierno y verde en primavera por sus muchos trigales. Sus pueblos están distanciados debido a la falta de agua y por sus esenciales producciones de vid y cereales en grandes propiedades que sólo dos veces al año requieren labores. Las casas muy blancas se alinean buscando la plaza Mayor, amplia, presidida por el Ayuntamiento, rodeada de soportales sostenidos por columnas de piedra; en ella se celebran una o dos veces en semana los mercados.Se construye con adobes o tapial que son una masa de yeso, barro y piedrecitas prensadas entre dos tablones y secadas al sol. Las casas más nobles suelen tener planta y un piso, gran puerta central con batientes de madera oscura adornada con clavos y un aldabón, encima un balcón y entre éste y la puerta el escudo de la familia; las ventanas bajas están protegidas por rejas saledizas. La puerta da acceso al zaguán, y éste al patio, de tipo andaluz cuadrado con columnas de piedra o madera que sostienen los corredores. En el patio hay un aljibe que recoge el agua de lluvia; en él se hace la vida en verano; siempre tiene enredaderas y flores. Del patio se pasa al corral de elevadas tapias con un portón para acceso de carros y galeras; en él hay un pozo, alguna panzuda tinaja y la leñera; es lugar de reunión de labradores y braceros. Bajo las casas están las enormes bodegas, con tinajas de barro, hoy casi todas de cemento, que en pueblos muy vitivinícolas como en Tomelloso minan hasta el centro de la calle con respiraderos en las aceras. Cervantes describe la casa del caballero del Verde Gabán diciendo: "halló ser la casa de Don Diego Miranda ancha como de aldea, las armas empero aunque de piedra tosca encima de la puerta de la calle, las bodegas en el patio, la cueva en el portal y muchas tinajas a la redonda".Edificaciones indispensables para morada de los labradores en época de faena son las quinterías, destacando sus muros encalados en mitad del pardo terreno; de una sola planta, una gran portada da paso al patio, la cocina de fuego bajo que ocupa la pared del fondo; a los lados, poyos de mampostería que cubiertos de una estera de enea y alguna piel de cordero, les sirve para dormir; otra pieza esencial es la cuadra. Una curiosa construcción son los silos de Villacañas en Toledo, casas-cuevas cavadas en las margas yesíferas de la planicie terciaria, fáciles de trabajar y resistentes, ofrecen la ventaja de ser frescas en verano y calientes en invierno; tienen encima las grandes chimeneas y respiraderos y un rincón con un fogón donde guisan los días que en invierno luce el sol.Con la sustitución de carros y galeras por vehículos de motor, van desapareciendo las ventas y paradores, donde se alojaban feriantes y trajinantes; quedan algunas en los pueblos con una serie de fogones en el patio, donde cada cual puede hacer su comida; una gran cuadra, precisa para el mucho ganado de los días de feria, y unas galerías a las que dan las alcobas, galerías donde en el s. XVtt se representaban farsas y comedias. En la plaza de Almagro queda una de estas ventas, donde de cuando en cuando se hacen representaciones. La más típica construcción de La Mancha son los molinos de viento, enclavados en cerrillos para que el viento mueva sus aspas y éstas hagan girar las ruedas que muelen el grano. Hoy funcionan pocos (dos, en Campo de Criptana) y los hay en Consuegra, Mota del Cuervo, generalmente convertidos en pequeños museos. Fuera de la región manchega merecen recordarse las bellas casas colgantes sobre las hoces del Huécar en Cuenca y las construcciones de Madrid de ladrillo rojo y sillería blanca en dinteles de puertas y ventanas. En Madrid existen todavía algunas casas de patio central con gran número de vecinos.El traje. El atuendo manchego es pobre. Los hombres cubrían la cabeza con montera de piel, hoy conservada por los pastores, y usaban zamarras de piel sin curtir y peales de bayeta que sujetaban con las largas correas de las abarcas. La mujer lucía saya de lana o algodón a rayas de colores, mantón alfombrado o estampado sobre el jubón negro, peinaba moño de estera de una trenza ancha formando un lazo, y generalmente pañuelo. Con este traje sencillo contrasta el de la parte occidental de Toledo, la zona de Talavera, donde lucen varias sayas muy ahuecadas de lana o sedas y damascos, las de fiesta adornadas con encajes de plata y oro y cintas de flores de Talavera; bajo el jubón la gorguera o pechero de lino, ricamente bordado en negro, de traza geométrica, y a la cabeza un pañuelo de percal. El hombre usa traje muy ajustado con botones y cordones, grosella como el ribete de las aldetas de la negra almilla, sombrero de fieltro de ancha ala, a diario una zamarra de bayeta blanca cerrada y sin mangas. El traje del pueblo de Madrid de majos y manolas, con unas redecillas a la cabeza, sayas claras, ajustadas chaquetillas, grandes capas de los hombres, es bien conocido por los cuadros de Goya, al que sucedió el de las chulapas de mangas de jamón, "con una saya de percal planchá" y pañuelo blanco a la cabeza.Alimentación. El buen trigo de ambas C. hace que el pan sea base de la alimentación. Entre los trabajadores del campo es popular el gazpacho, sopa fría a base de agua con aceite, vinagre, un poco de cebolla, pimentón, tomate y trozos de pan; en las faenas de la siega es muy agradable y refrescante. Hoy lo sirven en verano en todos los restaurantes de Madrid, aunque es un batido a base de tomate. Las sopas de ajo o castellanas, con pan, aceite y pimentón, se enriquecen con torreznos y huevos. Comida más bien reservada a los pastores son las migas, con los mismos elementos que la sopa de ajo, sólo que sin agua, trocitos de pan rehogados con grasa animal o con aceite y ajo. Las toman con leche al desayuno, pero también para comida se pueden acompañar con algo de cerdo, o con huevos; aunque parezca extraño están ricas con café con leche o chocolate.Durante la vendimia toman uvas y queso, que según reza la copla saben a beso. El queso manchego tiene justa fama. En Madrid hay platos de taberna muy apreciados, como son los callos a la madrileña y los caracoles, así como una serie de alimentos guisados al ajillo, con ajo y pimienta, angulas, gambas, setas, etc. Como dulce vale la pena mencionar el mazapán de Toledo, hecho con almendras, los bizcochos borrachos de Guadalajara - y las almendras garrapiñadas de Alcalá de Henares.Industrias populares. Toledo es foco de industrias. El damasquinado, con el que hacen alhajas, objetos de escritorio y costura, consiste en embutir hilos de oro y plata en hierro a golpe de martillo, y es hoy una industria pujante. La provincia es rica en fabricación de cerámica. Desde el s. XIII, Puente del Arzobispo tiene una concesión, y hoy siguen trabajando con sus característicos verdes. Talavera de la Reina sigue produciendo algo muy diferente de lo que hay en los museos: cuencos y jarrones con, animales y árboles en castaños y verdes y en un azul tan característico que se le conoce como "azul de Talavera". En Cuenca hay varios alfares. En el Campo de Calatrava se tejen encajes, siendo foco destacado Almagro; encaje de bolillos generalmente de algodón, aunque también hacen blonda de seda. De esparto y también de mimbre, se hacen cestas, espuertas y asientos en diversas localidades.Fiestas. Las romerías, a veces con grandes desplazamientós de varios pueblos hasta el santuario donde está la imagen, en cuyas cercanías se encuentran y acampan los que forman parte de la fiesta; aunque algunos romeros se albergan en la hospedería: hay misa, procesión, comida, en ocasiones toros, y siempre animadas seguidillas manchegas. También se celebran ferias y fiestas en las capitales; en Madrid por S. Isidro, y más entrado el verano las verbenas, que en realidad son romerías nocturnas para disfrutar en las horas frescas; S. Antonio, donde las jóvenes van a pedir novio, y la Virgen de la Paloma, en el corazón del verano. En Madrid y en la Puerta del Sol, nació a fin de siglo una costumbre de Nochevieja, arraigada hoy en toda España, la de comer las doce uvas al bajar la bola de su reloj, para tener suerte todo el año, es un ejemplo del folklore naciente.N. DE HOYOS SANCHO.
BIBL.: T. CARAMILLO HIERRO, Cosas de mi tierra, Guadalajara 1947; P. ECHEVARRÍA BRAVO, Cancionero musical manchego, Madrid 1951; M. GARCíA MATOS, Danzas populares de España. Castilla la Nueva, Madrid 1957; B. GIL GARCÍA, La fama de Madrid según la tradición popular, Madrid 1958; N. DE Hoyos SANCHO, La Mancha, Madrid 1955; 1. RAMÓN y FERNÁNDEZ, Geografía popular toledana, Madrid 1965; E. DE OLAVARRíA Y HUARTE, El folklore de Madrid, Sevilla 1884; D. VACA GONZÁLEZ, Historia de la cerámica de la ciudad de Talavera de la Reina, Madrid 1918; G. VERGARA MARTÍN, Algunos casos notables y curiosos de la provincia de Guadalajara según los cantares y refranes, "Bol. R. Soc. Geográfica" LXXI, Madrid 1931, 558-572.
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