Carrera Andrade, Jorge
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Biografía GER
Poeta y diplomático. N. en Quito el 18 sept. 1903. Uno de los mayores poetas ecuatorianos de todos los tiempos. Obra abigarrada, del gran solitario, hecha en su Quito -ciudad de torres y de golondrinas, de valles silenciosos, de sol y de lluvia, de recuerdos y tristezay en el exterior, bajo ese influjo y, luego, el literario de los poetas franceses -es un traductor magnífico de Valéry- entre los que sobresale Jammes. Experimenta también la rica influencia de la micropoesía japonesa. Es poeta en constante evolución; en su juventud milita en el socialismo, un poco románticamente; en lo formal se mueve desde el vanguardismo hacia una suerte de clasicismo, que no impide la rapidez y potencia de sus imágenes.A pesar de sus emociones políticas, su obra se conserva intacta, sin lunares, ajena a los más urgentes requerimientos actuales. No tiene compromiso su arte sino con el arte mismo. Es arte de sencillez, de una oscuridad luminosa en los primeros días, de helada transparencia en los últimos poemas. Los páramos, la selva, la nieve, van hacia sus versos. C. A. viene a ser como la geografía poética del Ecuador. También escribe maravillosos ensayos en los que la historia no importa mucho: va más allá de su estatismo, la poesía lo ilumina todo; la historia se convierte en misterio... Así, es bien difícil decidirse por una de sus obras, la más representativa.Quizá lo mejor de su verso está en Aquí yace la espuma (1950), título que explica su retorno a la poesía de veras, consagrada a la confesión, al júbilo, a la esperanza. Contrasta con otros poetas ecuatorianos cuya constante es la desesperación. Es el poeta de la luz, de los hallazgos, de las más felices imágenes; quiteño y europeo, desatado e íntimo, desigual y extraordinario. G. Mistral llamó indofuturista a su poesía. Su única religión es la poesía, pero se advierte una honradez simple en su obra. Ama las cosas y de ellas hace su universo, nos dice uno de sus mejores críticos, Alejandro Carrión, quien lo llama el Simbad de nuestra lírica, y no es posible encontrar mejor calificativo. Siempre es el contraste del mundo interior y del mundo maravilloso de los paisajes; un juego de sombras y luces, en el que está ausente el dolor. Su obra -en prosa más perfecta es: La Tierra siempre verde (1956). En verso, Registro del mundo (1922-39) es una antología compuesta de Guirnalda del silencio, Boletines de mar y tierra y Estanque inefable.F. TOBAR-GARCÍA.
BIBL.: J. CARRERA ANDRADE, Poesías escogidas, prefacio de P. SALINAS, Caracas 1945; R. L. F. DURAND, Jorge Carrera Andrade, París 1966 (contiene bibliografía).
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