Carlos, Padre
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Biografía GER
La personalidad de este escultor quiteño del s. XVli es una de las más problemáticas. Fue salvado del olvido y enaltecido por el escritor Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, que escribió a fines del XVlli un discurso de tono patriótico en el que expresaba el alto grado alcanzado en la pintura y escultura, gracias al pincel de Miguel de Santiago y al cincel de C. Ya entonces adjudicó al escultor los grupos de la Negación de S. Pedro, La Oración del Huerto y El Señor a la columna, conservados en la iglesia de S. Francisco. La investigación no ha podido aportar datos más fidedignos que puedan contribuir a perfilar su biografía y su obra; así hoy no sabemos si fue jesuita o clérigo secular. Por ello hasta se llegó a pensar que el supuesto P. C. fuera un mito. Un reciente descubrimiento ha venido a dar firmeza a la existencia real del discutido escultor, puesto que, al restaurar un retablo de la capilla de Cantuña, se encontró esta inscripción: "El año de 1668 se acabó esta efigie del Señor San Lucas Evangelista y la hizo el Padre Carlos y la renovó Bernardo de Legarda siendo prioste el año 1731". Nuevos aportes documentales adjudicarán al maestro obras que como ésta fueron desfiguradas en restauraciones posteriores. Marco Dorta ha destacado de manera clara la vinculación del escultor quiteño con la escuela hispalense de Montañés (v.), ya porque recibiese la influencia directamente al formarse en Sevilla o por el estudio de obras importadas, según muestra el S. Juan Bautista de la catedral quiteña, que es semejante a imágenes de Montañés de S. Isidoro del Campo y de S. Clara, de Sevilla. Otra influencia que.denuncia C. es la de Juan de Mesa (v.). Se atribuyen a C. el S. Diego y el Cristo con la Cruz, de la iglesia de S. Francisco, y el S. Francisco de Paula de la catedral de Quito. C. personifica tina de las características de la escuela quiteña: la raigambre hispalense.V. t.: QUITO IV.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ÁNGULO, Historia del Arte hispanoamericano, II, Barcelona 1950, 324-325; G. KUBLER y M. SORIA, Art and architecture in Spain and Portugal and their American dominions 1500 to 1800, Bungay (Inglaterra) 1959; J. M. VARGAS, El arte ecuatoriano, Puebla (México) 1960, 131-132.
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