Caracalla
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Biografía GER
Emperador romano, hijo de Septimio Severo (v.) y de Julia Domna. N. en Lugdunum, actual Lyon, de padre africano y madre siria. Su padre era entonces gobernador de la provincia. Recibió el nombre de Septimio Basiano. El a. 196 (su padre era emperador desde el a. 192) fue proclamado césar y recibió los nombres de Marco Aurelio Severo Antonino. El a. 198 fue proclamado augusto. Pese a sus consulados (I, a. 202; 11, a. 205; III, a. 208; IV, a. 213) sólo ejerció efectivamente el poder tras la muerte de su padre (4 feb. 211). El nombre de Caracalla, con el que ha pasado a la historia, es un apodo impuesto por los soldados, alusivo a un manto galo con capucha, atuendo preferido del Emperador y que, al contrario, Calígula (v.), no aceptó nunca.La minoría de edad. Se designa con este nombre el periodo de reinado conjunto con el padre. Aunque a la muerte de éste C. tenía cumplidos al menos 24 años, la fecha exacta del nacimiento no es conocida. Probablemente el a. 201 intercedió ante su padre en favor de Alejandría, castigada por su apoyo a Pescenio Nigro. El a. 202 casó con Plautila, hija del privado C. Fulvio Plauciano. El a. 203 acompañó a su padre a África y visitó Leptis Magna, de donde procedía la familia. Su desacuerdo matrimonial motivó que su suegro tramara contra su vida (a. 205). C. hizo asesinar al privado en presencia del Emperador. Plautila y su hermano Plaucio fueron desterrados a las islas Lípari. La historiografía contemporánea, de inspiración senatorial, vio en ella la primera clara manifestación de la "naturaleza perversa" de C. Poco después empezaron a manifestarse con mayor agudeza las discordias entre C. y su hermano Geta. Desde el a. 208 al 211 luchó en .Britania a las órdenes de su padre.El carácter de Septimio Severo Emperador a los 10 años, y el de C., eran lo bastante distintos para no suponer roces entre padre e hijo. La educación del emperador en sus años mozos en un ambiente provincial como el de Leptis y el de su hijo, ya césar, en Roma o en el séquito imperial, no podían ser más opuestas. Quizá en ciertos aspectos padre e hijo se parecían demasiado, pero no en vano uno había sido proclamado Emperador poco antes de cumplir los 50 años y el otro en plena niñez. Sin embargo, estas diferencias no justifican las acusaciones de la historiografía senatorial referentes a los intentos de C., durante su estancia en Britania, de provocar motines para ser único Emperador o intentar asesinar a su padre. La política de padre e hijo fue demasiado parecida para poder aceptar la posibilidad de tal discrepancia.Emperador (4 feb. 211-17 abr. 217). Septimio Severo transmitió el trono a sus dos hijos. Este concepto colegial recordaba más al de Tito (v.) y Domiciano (v.) en tiempos de Vespasiano (v.) que al de Marco Aurelio (v.) y L. Vero-La discordia entre los hermanos era sobradamente conocida en Roma, al igual que la cortedad de Geta. Que C. intentase confirmar su preeminencia no puede sorprender en cuanto era con pleno derecho augusto senior. Difícilmente puede aceptarse la depuración que le atribuye Dión Casio, como la ejecución de todos los parientes de Septimio Severo, sus preceptores (! ), los médicos que se negaron al propósito de C. de envenenar a su padre (! ! ) e incluso a un viejo auriga, Euprepes, por el simple hecho de pertenecer a un equipo que no era el favorito del joven Emperador (! ! ! ). Tales referencias obedecen exclusivamente al propósito de la historiografía senatorial de presentar a C. como un ser demoniaco. Este propósito ha conseguido cierta acogida en la historiografía moderna, estimulada probablemente, aparte ciertas corrientes ideológicas, por la apariencia física de C. transmitida por los retratos antiguos. C. no puede ser considerado como un dechado de virtudes, pero la acumulación de acusaciones y la atribución de crímenes es tal que sólo puede ser considerada exageración partidista. La política de C. no fue tan distinta de la de su padre (v. SEVERIANA, DINASTíA) para poder explicar este extraordinario ensañamiento, pero su juventud hizo que sus discrepancias con el Senado, fueran más agudas en la forma que en el fondo. Finalmente, hay que anotar que esta particular animosidad no aparece en los autores cristianos contemporáneos, pese a que C. no fue particularmente favorable al cristianismo.El reinado conjunto con Geta no alcanzó al año. Geta fue asesinado el 12 feb. 212. Fuera cual fuera la participación de C., acusado de fratricida, no debe olvidarse que las exigencias de Geta de una partición efectiva del Imperio en nada complacieron a la opinión romana. El núcleo de la fidelidad dinástica, el ejército, no retiró por ello su fidelidad a C. Un tanto difíciles de explicar parecen ciertas represalias de C. contra amigos de Geta, como una anciana hermana de Commodo, Cornificia (?), su primo Severo, un sobrino de Marco Aurelio, un primo de Pértinax, su propia esposa y cuñado, Papiniano, Leto, diversas vestales e incluso ciertos espectadores del circo que aplaudían a un auriga no perteneciente al equipo favorito del Emperador. Se le atribuyen también prácticas mágicas, en su religiosidad morbosa, dada la admiración por Alejandro, que también sintió su primo Alejandro Severo (v.) tan grato a los círculos senatoriales; se han querido ver síntomas de locura.Lo apuntado puede indicar que sus contemporáneos, concretamente un grupo de presión, intentaron denigrar a C. estableciendo una tradición que se ha prolongado durante casi 2000 años, o sea, hasta nuestros días. C. no fue un modelo de virtudes. Pesó en él una dureza de carácter familiar. La conducta del padre y de la madre manifestaron siempre tanto una claridad de objetivos como una ausencia de inhibiciones para alcanzarlos. No fue el primer Emperador que tuvo un concepto teocrático del poder, aunque mantuvo el "Consejo" heredado de su padre, pero sí probablemente el primero que vivió circunstancias tales que le permitieron manifestarle. Tampoco hay que olvidar que el Senado, tras la dureza de Septimio Severo, se hallaba particularmente dispuesto a defender sus posiciones. No pudo, por obvias razones, defenderlas con hechos, pero se vengó con escritos. El reinado de C. se inauguró con desórdenes en Alejandría que en sí no eran particular novedad, pero que reprimió con cierta dureza, quizá por considerarlos ingratitud después de su intervención el a. 201. Otros desórdenes tuvieron lugar en Retia y se descubrió un abuso de autoridad en las Galias, lo cual tuvo también lugar bajo los Antoninos (v.). La crisis económica se agudizó, y de ello no fue particularmente responsable en cuanto sus causas se remontaban a los tiempos de Marco Aurelio. Se le puede culpar de no intentar atajarla, pero un esfuerzo decidido habría significado atacar en lo más sensible, su propia economía, a los senadores. La introducción de una moneda "blanda", el antoniniano, correspondió a las ideas imperantes en política económica. Aumentó el estipendio militar, un 50% según las fuentes, pero no se ha estudiado suficientemente hasta qué punto la medida significó una adecuación a las nuevas circunstancias económicas. Es necesario observar el especial silencio, o cuasi silencio, en torno a una de las medidas más vinculadas al concepto igualitario de la dinastía y que en cierto modo se remonta a Adriano, es decir, la amplia concesión de la ciudadanía romana efectuada el a. 212 y que sentaba una base justa para la ampliación de la imposición fiscal (Constitutio Anioniniano).La política de C. intentó hacer del ejército una nueva clase media, menos alejada de la vida habitual de los ciudadanos del Imperio, e, independientemente, ampliar el estatismo paterno. Si con ello acentuó la crisis económica no puede ser considerado enteramente responsable en cuanto continuó la idea de Septimio Severo y estableció una política que, sin críticas, siguieron sus sucesores. Su vinculación al ejército exigió de él una política militar; también le movió a esta política su convicción de ser un nuevo Alejandro. Ello le llevó a intervenir primero en Germanía (a. 213) y luego en las luchas sucesorias de Partía y a emprender una costosa campaña propagandista en Oriente. Durante la misma campaña fue asesinado el a. 217 entre Edessa y Carrae por un grupo de oficiales capitaneados por Maerino, pertenecientes al orden ecuestre. Es discutible hasta qué punto el Senado ignoró la conjura, pero es evidente que ésta significaba la protesta de un grupo social que exigía mayores privilegios de los obtenidos hasta entonces.V.t.: ROMANO, IMPERIO.ALBERTO BALIL.
BIBL.: A. CALDERINI, t Severi, Bolonia 1949.
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