Campaniforme, Cultura
Categoria:
Cultura
La llamada cultura del vaso campaniforme es un fenómeno propio de loss de la Edad de los Metales, que se desarrolló ampliamente en media Europa. En el norte de África se presenta con cierta debilidad, habiéndosele atribuido un origen hispano. Esta cultura recibe su denominación por la peculiar forma de su cerámica característica de tipo acampanado, con las variantes de cazuela y cuenco. La pasta es generalmente muy fina, de buena cocción y muestra cierto pulimento. Su color es variable debido a la arcilla de que está hecha y a la técnica de cocción, oscilando entre el amarillento, rojizo y negruzco. Su decoración, a veces muy compleja, consiste fundamentalmente en bandas horizontales distribuidas alrededor del vaso. En ella aparecen impresiones, incisiones, encontrándose, a veces, también la técnica excisa, sobre todo, al parecer, en los vasos más tardíos. La decoración se hace antes de la cocción. Los triángulos, rombos, zigzags o dientes de loco, etc., se encuentran también entre sus motivos decorativos.Expansión. El fenómeno c. ha planteado hasta la fecha una serie de problemas que aún siguen sin solución. La sistematización de lo que hoy se sabe, se debe principalmente a los trabajos de A. del Castillo, P. Bosch Gimpera y E. Sangmeister. Su origen constituye actualmente una incógnita. Su forma tiene precedentes en vasos egipcios, quizá del v o IV milenio a. C. y su técnica decorativa y motivos se pueden señalar en cerámicas impresas del Neolítico inicial. La difusión de esta cultura en Europa se ha señalado a partir de la zona meridional de la península Ibérica. Fue Schmidt quien primero le atribuyó un origen peninsular, A. del Castillo el que más a fondo se planteó en sus principios la problemática cuestión del c., señalando su foco de difusión europeo en Andalucía (v.), y posiblemente en Carmona. En la sistematización que presenta de esta cultura en la Península distingue varios grupos regionales. En el círculo andaluz o del Guadalquivir, la cerámica tiene gran variedad de motivos decorativos y formas, apareciendo tanto en poblados, como en tumbas de fosa o de tipo megalítico (v. MEGALITICOS, MONUMENTOS), estando acompañada de objetos de adorno, ídolos, hachas de piedra y puñales de cobre de hoja triangular alargada. El círculo de la Meseta inferior o toledano muestra también variedad en los motivos decorativos, predominando la línea continua sobre el puntillado. El círculo de la Meseta superior puede considerarse como grupo degenerado. El círculo portugués o de la costa occidental muestra menos pureza y menos variaciones en los vasos. El grupo gallego tampoco puede considerarse como rico en decoración y formas. En el sudeste se acusa el predominio del puntillado en la decoración y sus cerámicas son menos variadas y ricas en formas que las vecinas del Guadalquivir. Este círculo del sudeste se prolonga por la costa levantina, llegando a Cataluña. La zona vasca quedó alcanzada también por este fenómeno, siendo sus manifestaciones de gran pobreza.Fuera de la Península la c. del vaso se extiende por Francia, Cerdeña, Sicilia, Toscana y norte de Italia, apareciendo enterramientos con el cadáver encogido y recostado sobre su lado izquierdo. En el círculo de los palafitos subalpinos los motivos decorativos del c. y su técnica se encuentran aplicados a los vasos propios de esa zona cultural. En la parte central de Europa se extiende por Austria, Hungría, Bohemia y Moravia, donde los hallazgos son numerosísimos, influyendo hasta Polonia y alcanzando hasta Sajonia y Turingia inclusive. Desde Baviera llega al Rin, donde se combina con la cerámica de cuerdas (v. CERÁMICA I), originando una mezcla especial que desembocaría en la llamada cerámica de zonas. En la zona del Rin la cerámica típica c. se encuentra unida a cistas, puñales triangulares y entre otros elementos; a una cerámica sin decorar. El c. avanza por el Rin, haciendo sentir su influjo por círculos culturales del norte, hasta Dinamarca, aunque, no obstante, resulta imposible atribuir a esa zona una cultura típica c. Siguiendo la línea fluvial del Rin, penetra en Holanda y Bélgica donde los hallazgos son abundantes. De allí pasa a Inglaterra, formando el consiguiente círculo y desarrollándose ampliamente durante el Bronce con formas degeneradas, importado por un pueblo braquicéfalo, que puso en boga enterramientos en túmulos circulares. La fecha de llegada a Inglaterra es bastante tardía, señalándose el 1800 a. C. y llegándose a imitar los ejemplares cerámicos en oro. La c. del vaso aparece también en Irlanda, y en este caso su procedencia habría que buscarla más que en Inglaterra, en Bretaña, adonde habría llegado a través de los Pirineos o bien por vía marítima desde Galicia. Los puntos más lejanos y extremos de influencia del vaso c. se han señalado en Rusia y Finlandia.Descripción de la cultura campaniforme. La amplia difusión geográfica que abarcó plantea el problema dedar una explicación a su expansión. Las hipótesis han sido varias. Las investigaciones antropológicas han puesto de manifiesto que los hombres del c. eran con frecuencia braquicéfalos, en contraste con los tipos dolicocéfalos con que entran en contacto. El material que acompaña al c. como una constante, está compuesto esencialmente por un pequeño puñal triangular y por las llamadas muñequeras de arquero. En múltiples casos se encuentran agrupados en las cercanías de las principales rutas de comercio, como la del ámbar y cobre o muy próximos a centros mineros, lo que hace pensar, a su vez, en intereses comerciales y.en el importante papel que desempeñaran en las relaciones de este tipo. Actualmente se cree que además de su conocimiento de la metalurgia también practicaron la agricultura y ganadería y en algunas áreas de Europa se les ve ocupar zonas donde no existen yacimientos metalúrgicos.
La amplia difusión geográfica se realizaría en un periodo de tiempo muy breve, según permiten constatar varios datos. G. Childe le concedió un periodo de cuatro a cinco siglos, mientras que A. del Castillo y algunos otros amplían el margen, atribuyéndole una duración de nueve siglos desde el momento de su aparición hasta la extinción total.En su extensa difusión los hombres del c. hubieron de mantener contactos y relaciones con diversos grupos culturales distintos a ellos, observándose influencias mutuas que darían lugar a grupos mixtos. En los megalitos y cuevas artificiales se encuentran enterramientos con c. En Moravia aparecen. incluso con incineraciones. Se observan, además, modificaciones y variantes en los tipos cerámicos. En el bajo Rin los c. adoptan el hacha de combate. Todo ello demuestra una integración con los grupos culturales con los que debieron convivir.Cronología. Su cronología corresponde al principio de la Edad de los Metales, pero su momento inicial hay que colocarlo con posterioridad a la aparición del megalitismo, según han demostrado varias excavaciones. En el yacimiento almeriense de Los Millares (v.) el c. sólo aparece en las tumbas ya tardías o en los corredores de las mismas, indicando esto una reutilización posterior. En el poblado del Cerro de la Virgen (Orce, Granada) se observa la llegada del c. con posterioridad a las primeras fases eneolíticas que habían originado en el sudeste y resto de la Península los enterramientos megalíticos. En el yacimiento neolítico de Vilanova de San Pedro (Portugal) el c. se superpone a otro estrato anterior. El fenómeno c. alcanzó en la península Ibérica una expansión aún mayor que el megalitismo, abarcando una amplia cronología con largas perduraciones durante la Edad del Bronce en las áreas más apartadas y desapareciendo, por el contrario, en las más aptas, por motivos geográficos parala recepción de nuevos impactos culturales. En Europa se desarrolla en loss del II milenio a. C., continuando hasta la mitad del mismo en tiempo ya del Bronce pleno, según ponen de relieve algunos hallazgos realizados en Occidente, junto a elementos propios de la cultura de Aunjetitz.
P. ACOSTA MARTÍNEZ.
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