Callot, Jacques
Categoria:
Biografía GER
Dibujante y grabador francés, una de las figuras cumbres del s. XVII europeo; es también, con los pintores J. Bellangé y G. de la Tour, uno de los representantes más significativos del curioso núcleo artístico, mezcla de tradición gótica y de manierismo italiano, que florece a principios del siglo en la corte, entonces brillante, de los duques de Lorena. N. en Nancy en la primavera de 1592, en el mismo ambiente cortesano, siendo su padre rey de armas del duque Carlos III. Sus comienzos quedan envueltos en leyenda, difundida por sus primeros biógrafos, Félibien y Baldinucci. A los 12 años, hostiles sus padres a su vocación artística, se fugó a Italia con unos gitanos, y devuelto a su familia, reanudó sus escapatorias hasta conseguir el permiso paterno. Lo único seguro es que está en Roma antes de 1612, contratado por el grabador Ph. Thomassin para reproducir cuadros de iglesias romanas. Colabora con A. Tempesta para grabar las pompas fúnebres, dedicadas por la corte de Toscana a la memoria de Margarita de Austria, reina de España. De 1612 a 1621, vive en Florencia. Gracias a la amistad del arquitecto G. Parigi, organizador de las fiestas de la corte, consigue la protección del gran duque Cosme II de Médicis. Graba muchas estampas (primero al buril, que irá sustituyendo por el aguafuerte) de asuntos religiosos (Tentación de S. Antonio, Degollación de los Inocentes, Gran pasión de Cristo, etc.), cortesanos (fiestas, retratos, vida del gran duque Fernando, su obra maestra al buril), teatrales (Solimán) y populares (Capricci di varie figure, La feria de la Impruneta) donde caracteriza y anima con extraordinaria maestría figuras minúsculas. Al morir el gran duque, en 1621. vuelve a su patria, ya famoso.Se establece en Nancy. En 1623 se casa con una mujer rica que no le dará hijos, y se aloja en el nuevo barrio aristocrático de la Carriere. Como en Florencia, pero con un estilo menos manierista, cada vez más amplio y equilibrado, su producción se reparte entre la corte del duque Carlos IV (genealogías y medallas, aspectos de la ciudad nueva de Nancy, justas y torneos como el Combate en la Barrera) y la imaginería religiosa sin perjuicio de temas de la vida popular o picaresca: Los gitanos, Los harapientos, La feria de Gondreville, etc. Los encargos que recibe del extranjero ensanchan su horizonte. Invitado por Spínola a evocar la Rendición de Breda (el mismo tema que más tarde inmortalizará Velázquez), viaja en 1627 por los Países Bajos; en 1628 le pide Luis XIII dos grandes panoramas de la reconquista de La Rochelle y de la isla de Ré. C. aprovecha sus viajes a París para grabar dos admirables vistas del Sena y del nuevo Louvre.
C. se niega a representar la conquista de Nancy por las tropas de Luis XIII durante la guerra de los Treinta Años, pero refleja las Miserias de la guerra en dos series de aguafuertes episódicos: saqueos de aldeas y conventos, incendios, muertos y moribundos, castigo de maleantes, etc. A pesar de la brevedad de su vida (m. en Nancy el 24 mayo 1635), C. dejó una obra tan considerable como variada. En ella, fuera de los temas de actualidad ya señalados, ocupa el primer lugar la iconografía religiosa, Vida de la Virgen, Pasión de Cristo, Apóstoles, Milagros y martirios de santos, muy impregnada de espíritu medieval y popular y que refleja el renacimiento católico y monástico de la Lorena. A la muerte de C., su editor parisino Henriet compró más de 500 colores del artista y los divulgó por toda Europa. La influencia del estilo nervioso, ágil, de C., de su sentido luminista en la técnica del aguafuerte, de su curiosidad por todos los aspectos de la vida es patente en sus innumerables imitadores holandeses, franceses, alemanes e italianos.
No hay que olvidar la otra faceta artística de C.: sus dibujos. Aguadas y sanguinas no son únicamente estudios preliminares para grabados; son muchas veces apuntes del natural, especialmente, los admirables paisajes franceses, bosques, aldeas, castillos. En ellos predomina la mancha sobre el arabesco; se nota cierta antinomia sabrosa entre el dibujante y el grabador. Por su amplio naturalismo, por su fuerza de sugestión, los dibujos de C. se emparentan con los de Rembrandt.PAUL GUINARD.
BIBL. : E. MEAUME, Recherches sur la vie et les ouvrages de J. Callot, París 1860; E. BRUWAERT, J. Callot, biographie critique, París s. a.: I. LIEURE, Jacques Callot, París 1923-28.Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.