Burgos III HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Prehistoria. El hombre habitó las hoy tierras burgalesas desde los más lejanos tiempos. 39 hallazgos prehistóricos se hicieron en el quinquenio 196368. Pero 1969 ha visto reconocer el arte "ojoguarenesense", anterior al magdaleniense, referido a los hallazgos en cavernas burgalesas, sobre todo a la misteriosa e increíble de Ojo Guareña, de la que se han topografiado 38 Km. En la campaña investigadora de 1969 se han catalogado seis dólmenes en diversos lugares de la provincia. A medida que se hace luz, hallamos en ella a las tribus cántabras hacia el norte; el centro lo ocupaban los turmódigos; los autrigones se asentaban en la actual Bureba y, a su lado los berones, extendidos hacia la Rioja. Los pelendones habitaban al sudeste y los vacceos (v.) la parte sudoeste de la provincia. Los límites de estas tribus es difícil precisarlos, pero sus géneros de vida los podemos averiguar por los numerosísimos objetos de piedra, hueso, etc., que exhibe el Museo Arqueológico Provincial, destacando los torques de oro de Jaramillo.Época romana y visigoda. Los romanos, tras la desaparición de Numancia (133 a. C.), igualaron a estas tribus y sus comarcas. Las tierras del Alto Duero se incluyeron en la provincia Tarraconense (v.). Dentro de ella, algunas localidades alcanzaron especial preponderancia: Sasamón, cuartel general de Augusto en su guerra contra los cántabros (2619 a. C.); Castrojeriz, Poza de la Sal, Quintanar de la Sierra, Lara, Roa, etc. Pero ninguna como Clunia, capital de convento jurídico y corte del Imperio con Galba. Las excavaciones que en ella se realizan descubren una señera ciudad capaz para 60.000 almas. La red de vías debía ser tupida a juzgar por sus vestigios. La más importante era la que unía Zaragoza con Astorga, cruzando la provincia por los altos de la Brújula, donde se levantaba Tricio. La romanización fue más completa al sur que al norte; la pax augusta duró hasta la invasión de los bárbaros. Los tres siglos de dominación visigoda han dejado en B. huellas escasas pero brillantes. Sabemos de la presencia de Eurico en Clunia (476) y de Leovigildo en Amaya (570), a la que destruyó. El retiro de Wamba en Pampliega, tanto tiempo aceptado, puede ser mera suposición. En este periodo se erigió la sede episcopal de Auca.Edad Media. El s. x es probablemente el de mayor transcendencia. Durante los dos anteriores, de invasión árabe, los ejércitos asturleoneses y los de Córdoba habían trillado estas tierras. Pero ya a principios del 800 los valles del norte se animan con la repoblación foramontana, realizada sistemáticamente. El abad Vitulo y su hermano Ervigio se establecen en Mena (15 sept. 800). Castilla nacía. El conde Rodrigo repuebla Amaya, se restaura el obispado de Oca en Valpuesta, se instaura un obispado interino en el Candemuñó (granero de aquella España) y ya en el 884 el conde Diego Porcellos, por mandato de Alfonso III, puebla Amaya y B., que se alzará con la capitalidad del condado y del reino de Castilla (v.). Fernán González (v.), de la casa de Lara, es el primer conde soberano, cuyo preferente teatro de actuación son las cuencas del Arlanza y del Duero. Al morir, en el 970, lega a su hijo García Fernández un Estado de amplia base democrática, generosamente foral y de tan generoso empuje que llegará a vertebrar la unidad de España. Con este pórtico no debe sorprender la ascendencia de la provincia burgalesa en la España medieval. La ciudad es corte de condes, aun antes de Fernán González (m. 970) y de reyes, desde que Sancho el Mayor de Navarra elevara a Castilla a la categoría de reino en su hijo Fernando 1 (1035). Alfonso VI consigue para B. el obispado de Oca, convirtiéndose la. ciudad en centro comercial y político (contiendas sucesorias, Liga de 1464, Comunidades, etQ.), y enriqueciéndose con los grandes acontecimientos: bodas de reyes, coronaciones (la de Alfonso VI precedida del juramento cidiano), embajadas, concilios, cortes (reunidas 30 veces), etc. Se erigen grandes monasterios, como el de Las Huelgas (v.) (1178), la catedral (1221) y centros de beneficencia y enseñanza. Se estrenan fueros e instituciones como la del Consulado, con jurisdicción sobre todos los puertos del Norte y embajadores ante la Liga hanseática y las. cortes europeas; tan poderoso, que en 1379 prestó 30.000 doblas a Enrique II y negoció seguros altísimos. Durante la Edad Media, ciertas localidades provinciales se vieron animadas con hechos importantes; así, Aranda de Duero, Briviesca, Covarrubias, Frías, Miranda de Ebro, Oña, Roa, Santa María del Campo (capital de las behetrías), etc. Entre la pléyade de burgaleses de proyección nacional e internacional de esta época, Rodrigo Díaz de Vivar (m. 1099), el Cid, es prototipo de héroes.Época moderna. El reinado de los Reyes Católicos fue particularmente feliz. Pero las guerras de las Comunidades (v.) y las religiosas de Europa paralizaron el rico comercio de exportación de cereales y lanas. La peste de 1565, que causó en la capital 12.000 muertos, redujo a la mitad la población. La decadencia general de la nación se agudizó, y el s. xvii es desolador para B. En la guerra de Sucesión (v.), B. se alineó en el partido de Felipe V y observó durante el s. xvui la tónica general del país. A finales del xviii, la capital y la provincia se vieron afectadas por las contiendas con la Revolución francesa, recibiendo á gran número de realistas. En 1807 se acantonaron en B. hasta 15.000 soldados franceses. En abril de 1808 ya corrió sangre de patriotas en un motín contra los ocupantes. Durante la guerra de la Independencia, tras la desgraciada acción de Gamonal (9 nov. 1808), la ciudad fue entregada al saqueo. El campo burgalés se alzó en guerrillas contra el invasor. Dos guerrilleros alcanzaron éxitos y fama: jerónimo Merino, cura de Villoviado (Lerma), y Juan Martín el Empecinado. La liberación llegó en junio de 1813 con el ejército de Wellington. El enemigo en su retirada arrasó el país y desmanteló sus defensas, como los castillos de B. y de Pancorbo.Merino y el Empecinado contendieron en 1820 a favor y en contra respectivamente del absolutismo. El Empecinado fue ejecutado en Roa, en 1823. Diez años más tarde las discordias dinásticas ensangrentaron a B. Merino, por tercera vez, aunque con precaria suerte, se lanzó al campo. Los carlistas e isabelinos libraron enconados combates en 1837 en la zona de Covarrubias. La Sierra, la Bureba y Miranda de Ebro fueron las partes más castigadas. Balmaseda (n. en Fuentecén), brigadier carlista, se distinguió por su dureza. En 1936, B. volvió al primer plano nacional. Al estallar el alzamiento contra la segunda república, se estableció en B. la junta de Defensa Nacional. En el monasterio de Las Huelgas juró Francisco Franco la jefatura del Estado, y B. fue sede de su cuartel general y del primer Gobierno nacional. B. recibió, por sus servicios, el título de "ciudad benéfica y capital de la Cruzada", añadidos a los de "cámara regia", como aparece llamada en los documentos desde Alfonso X y "primera en la voz y en la fe" según determinaron las Cortes de Alcalá de 1349. Este último periodo ha supuesto una notable recuperación en diversos aspectos, sobre todo cuando en 1964 se declaró a B. Polo de Promoción industrial y a Aranda de Duero Polígono de Descongestión industrial de Madrid. El éxodo campesino extraprovincial se ha frenado y la renta per capita ocupa un lugar medio entre las provincias españolas. V. t.: CASTILLA LA VIEJA IV.VALENTÍN DE LA CRUZ.
BIBL.: "Bol. de la Institución Fernán González", Burgos 192269 (imprescindible para estudiar cualquier tema burgalés); T. LÓPEZ MATA, La provincia de Burgos, Burgos 1963; I. GARCÍA RAMILA, La zona de Salas de los Infantes en sus aspectos histórico, legendario y artístico, Burgos 1960; fD, Un glorioso rincón de Castilla la Vieja; Briviesca, Burgos 1963; fD, jirones gloriosos de Castilla: Miranda de Ebro..., Burgos 1964; fD, Forjadores gloriosos de Castilla: Lerma y sus pueblos, Burgos 1968; J. GARcíA S. DE BARANDA, La Ciudad de Burgos y su Concejo en la Edad Media, Burgos 1967; fD, Apuntes sobre la Historia de las antiguas Merindades de Castilla, Burgos 1952; L. HUIDOBRO, El Camino de Santiago a su paso por Castrojeriz, Burgos 1965; fD y J. GARcfA S. DE BARANDA, El Valle de Valdivielso, Burgos 1930; 1. MARTfNEz SANTAOLALLA, Antigüedades romanas de Poza de la Sal, Madrid 1932; P. DE PALOL, Guía de Clunia, Valladolid 1965; V. DE LA CRUZ, Autobiografía del Río Arlanza, Burgos 1967; R, VARGAS, Covarrubias, Burgos 1969; F. ZAMORA, La Villa de Roa, Madrid 1965.
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