Brasil XII
Categoria:
Cultura
ETNOGRAFÍA Y FOLKLORE. En un país continental, como B., con más de ocho millones y medio de Kmz, varían de forma notable las condiciones de habitación, vestuario y vida en general. Los elementos que forman el folklore de un país han de ser, forzosamente, los que integran la nacionalidad. En B. fueron tres las corrientes principales: la euroasiática, recibida de modo principal por el conducto portugués; la africana y la amerindia. Las contribuciones son muy variables, recibiendo de los dos últimos un enorme acervo de elementos de cultura material, al mismo tiempo que mitos, leyendas, historias y fábulas. De los negros, la principal importación se realiza en la música y en las danzas. Pero el sustrato principal es el portugués, no sólo el nativo sino de todo el folklore que a Portugal llegó y de allí fuá canalizado a B. Existen además otros elementos euroasiáticos traídos directamente, sobre todo, por las diversas corrientes inmigratorias.Literatura oral. La base es portuguesa, el elemento más fuerte en los procesos aculturativos, por poseer el instrumento comunicativo más eficaz, la lengua. El acervo portugués fue universal, de suerte que cuentos familiares al folklore brasileño se originan de viejos libros orientales o de tradición europea, de tal forma que leyendas, como las de Carlomagno y romances de la reconquista ibérica tienen una sorprendente vivencia en historias, autos, cantigas, etc. Los mitos y las leyendas de B. son los tradicionales europeos, muchos de los cuales aculturizaron los elementos indios o negros, como la sirena, que aparece en la figura de Iemanjá, divinidad de los cultos africanos. Es considerable la riqueza mitológica y legendaria de los indios, que por esa forma etiológica explicaban el mundo y sus orígenes y establecían directrices de la vida. De tales fuentes surgen no sólo seres míticos y legendarios, sino numerosos cuentos, que responden a motivos típicos universales adaptados a la ecología física y social del país. De todo esto surge una literatura oral, muchas veces según formas tradicionales, aunque adaptada al medio, variando así la presentación del enredo, personajes, episodios y todo lo que resalta el color local. En las fábulas y en el anecdotario es persistente la presencia de los animales. Todas las manifestaciones consuetudinarias de la literatura oral (adivinanzas, proverbios, trabalenguas, etc.) asocian al final formas nacionales, lo que las personaliza. La poesía folklórica es, casi siempre, cantada. Cuando se analizan las canciones folklóricas, se valoran el lirismo, el énfasis, la melancolía y la sátira populares. Entre las formas más destacadas de esa poesía están los duelos poéticos, en poesía alternada (desafíos), en que dos cantores, ayudados de la viola, cantan durante horas en torno a los más variados asuntos, preguntas y respuestas o aun violentas agresiones, destacándose la espontaneidad, la fuerza poética y el fondo de conocimientos tradicionales de esos trovadores populares. Entre las narrativas en verso, además de los romances provenientes de España, se cuentan las décimas, "abecés", etc. La literatura de cordel es muy abundante, publicando folletos que alcanzan una tirada elevada, sobre temas tradicionales o motivos de la vida corriente nacional o extranjera.Cultos populares. Los cultos de hechicería son, en B., negros y amerindios, o resultan del sincretismo de ambos. Los más destacados son los afroides, por su importancia, multiplicación y difusión, aparato y número de sectarios. Aparecen con varias denominaciones: candomblé, macumba, xangó, batuque, etc. Su función consiste en propiciar el bien y alejar el mal o transferirlo a otra persona, por medio de pases,. ritos y hechizos. Existe todo un proceso de iniciación, una jerarquía sacerdotal, un culto, con sacrificio de animales, preparación de hechizos, comidas especiales, etc. Tales cultos tienen la tendencia de reinterpretarse y adaptarse con elementos indios, amalgamándose con los católicos y una penetración cada vez mayor del espiritismo (v.). Existe la creencia en un dios supremo, pero sin culto especiál. Los santos u orixás personifican y divinizan las fuerzas de la naturaleza. De los cultos caboclos derivados de la magia india el más importante es el catimbó, cuya principal función es cerrar el cuerpo de una persona volviéndola inmune a cualquier. maleficio, aunque sirve para atraer la felicidad, alejar el mal y realizar curas. Aglutina elementos negros y amerindios, además de prácticas espiritistas. La pajelanca, en la zona de Amazonia, es una forma de chamanismo indio, aunque asimilado a otras hechicerías ya mencionadas. Pueden incluirse, entre los cultos populares, la celebración de ciertas fiestas religiosas a determinados santos, S. Jorge, S. Bárbara, S. Onofre, etc., que se realizan fuera de las iglesias y están plagadas de supersticiones, sincretizadas muchas veces a prácticas fetichistas.Merece destacarse una fiesta, por ser extraordinaria: el Carnaval, y esencialmente, el de Río de Janeiro. El punto de arranque es la Plaza Once a la que descienden de los cerros las gentes que llevan modestísima vida en las favelas, sin que falten de otras clases sociales. Allí se mezclan las macumbas con sus ritos, los maracatús con sus pasos variados, sambas y murgas multicolores, tan del gusto de los negros, que son los verdaderamente protagonistas del Carnaval. En Pernainbuco, el frevo es, con su ritmo violento y alucinante, insustituible y único, pues no es un grupo que baila, sino toda la multitud que parece electrizada.Arte y artesanado. Son siempre funcionales: objetos de culto, de la vida cotidiana y ornatos simbólicos. En las artes plásticas, los medios de trabajo condicionan la creación de las formas que, al final, se estabilizan y determinan un estilo, del que resulta una forma común y continuada en la cerámica de ciertas regiones, aunque difieran artistas y épocas, como los exvotos de madera del Nordeste, que "parten de un esquema fijo y llegan a una ¡limitada variedad de formas interpretativas". La cerámica utilitaria es de simple barro y puede estar pintada o con relieves, existiendo, además, piezas antropomórficas o zoomórficas. La figurativa se desarrolló con ceramistas célebres, modelando escenas bíblicas y de la vida común. La pintura folklórica se encuentra en la decoración de estandartes, banderas, ornatos y exvotos, y en cuadros_’ con pobre idea de la perspectiva, resultando deformaciones de valor plástico y un cierto sentido surrealista. En la cestería y plumería, con íntima comunión con lo indígena, se aprecia una técnica notable. En cuanto a los hilados, tejidos, artes en cuero y madera, coco, conchas y otros materiales, ingeniosa o groseramente aprovechados, son múltiples los aspectos y destinos, destacándose los vestidos para fiestas de diversión, con adornos de terciopelo, vidrios, espejuelos, etc.Música y danza. La mayor contribución se realizó a través de la música portuguesa, sobre todo la religiosa, a la que se unió el caudal del negro con su riqueza rítmica y el instrumental de percusión, y la aportación del indio. La música folklórica brasileña tiene hoy lenguaje propio. Melodía y verso generalmente unidos, con excepción de la lúdica, pregones y cantos de trabajo. La melodía es pobre, pequeña, de forma cuadrada, con intervalos de extensión menor y algunos saltos mayores. El pueblo tiene poca idea del compás, pero sorprende por la seguridád del tiempo y la sutileza rítmica. El síncope es común. La extensión tonal, generalmente de octava, tiene fraseado simétrico. El estribillo aparece sobre todo en las danzas.Las danzas en ruedas o hileras pueden ser clasificadas en dramáticas, de conjunto o según el número de los danzantes. Muchas de ellas son de origen europeo o se folklorizaron (vals, cuadrilla, mazurca), otras nacieron de la gran matriz que fue la samba, surgida del batuque africano, de donde proviene la forma de danza de salón más popular en el país y de difusión internacional. Otras formas son autóctonas. La contribución africana fue considerable, sobre todo por su riqueza rítmica. El sello indio está en las danzas imitativas y zoomórficas y en otras genuinamente indígenas. Las danzas dramáticas, de Portugal o traídas de allí, son bellas y magníficas, destacándose en los autos pastoriles, luchas de moros y cristianos, gente de fnar y, sobre todo, en los autos del buey, representaciones dé los negros que, con los congos, fueron importados por ellos. Siendo B. un país de formación pastoril, el buey fue el animal folklórico por excelencia. . El auto Bumba meu boy aparece repartido por todo el país, con variantes en los nombres y enredos, glorificando el tótem y satirizando la sociedad. De los instrumentos folklóricos musicales sobresalen la guitarra, la rabeca (violín rudimentario) y el berimbau o urucungo que es el viejo arco musical de las culturas primitivas, imperando el tambor entre los instrumentos de percusión.Cocina. Predomina la portuguesa, aunque existen fuertes impactos indígenas en la Amazonia, negros en Bahía, portugueses, alemanes y sirios en el Sur. La contribución indígena se concentra en la mandioca, maíz y peces. La negra se realiza por la curiosa vía del culto religioso, con la oferta de comida a las divinidades; de los altares pasaron a las mesas y se volvieron nacionales: acarajé, vatapá, caruru, etc. El negro reelaboró, enriqueció y recreó platos africanos y portugueses, uniéndoles coco, dendé y pimienta; en la floresta interior, la carne seca, harina y rapadura. Los frutos, variados y nutritivos, se aprovechan de varios modos. En dulces existen los de la mesa europea con algunos elementos nativos. Las bebidas son de zumo de frutas y entre las alcohólicas predomina el aguardiente de caña de azúcar.Habitación. Las casas más simples son de adobe, paredes con trenzado de bambú revestido de barro, cubiertas con hojas vegetales o tejas. En los alrededores de las grandes ciudades, paredes y techos son de cajas viejas, lata o zinc, (las favelas), generalmente en las colinas (morros) o en zonas pantanosas (mocambos). En la Amazonia muchos viven en barcos sobre las aguas. El campesino es menos nómada que los residentes en los tipos arriba descritos, y en general poseen casas de ladrillos. Los indios viven en construcciones hechas con elementos vegetales. Tres trajes típicos existen en B.: el del vaquero del Nordeste, en cuero; el del gaucho, en el Sur, y el de la bahiana, de influencia afrorreligiosa, espectacular por los adornos, dorados, bordados y joyas. En la vida agrícola y pastoril persisten numerosas prácticas folklóricas identificadas con la siembra, plantación y cosecha, símbolos protectores de los campos, reminiscencias de culto lunar, procesos de tratamiento del ganado, etc. Entre las expresiones folklóricas pueden citarse a aboios, que son cantos de conductores de ganado, para llevar los rebaños por largas distancias, y las fiestas colectivas para de plantación o cosecha, con variado programa de cantigas y danzas. Las supersticiones y prácticas agrícolas folklóricas son numerosas, muchas específicas de determinadas culturas. Las industrias rurales se relacionan con cada región, pero todo va siendo rápidamente absorbido por la técnica moderna, localizándose cada vez más.RENATO ALMEIDA.
BIBL.: R. ALMEIDA, Inteligencia do Folclore, Río de Janeiro 1957; G. BARRoso, Ao som da viola, Río de Janeiro 1949; L. DA CÁMARA CASCUDo, Dicionario de Folclore Brasileiro, Río de Janeiro 1954; D. DE LEYTANo, A estancia gaucha, Río de Janeiro 1952; M. MIRANGA MONTEIRO, Folclore Amazonico, Manaus 1950.
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