Brasil VI. 1 LIT.
Categoria:
Literatura
LENGUA Y CARACTERÍSTICAS LITERARIAS. 1. Lengua. Hablar de lengua brasileña sólo tiene sentido si por tal se entiende el portugués del B., que puede fecharse en 1532, año en que comienza su colonización, sin olvidar, salvadas las diferencias dialectales que no alcanzan a las estructuras, la enorme unidad del portugués a ambos lados del Atlántico. a) La lengua literaria, mantenida y desarrollada en B. por la intelectualidad cultural de la inmensa colonia portuguesa hasta 1822, sólo logra sus intentos más serios de independencia de la lengua literaria de Portugal después de esa fecha. La coincidencia de la independencia política y del movimiento romántico favorece extraordinariamente esa diferenciación de la lengua literaria de ambos países, diferenciación que se caracteriza sobre todo por las diferencias de los vocablos. Los elementos tupis (la lengua hablada por el grupo étnico más importante del litoral y la segunda de muchos grupos del interior) y amerindios, es decir, no tupis, los desarrollos lexicológicos de radicales del portugués arcaico, las modificaciones semánticas, los arcaísmos y el uso de ciertos dialectalismos portugueses constituyen la base de esa diferenciación. El vocabulario gramatical se ha mantenido fundamentalmente unificado.b) La lengua familiar, mucho más viva, representa, naturalmente, una separación más profunda que alcanza no sólo al vocabulario, más rico por la recogida de elementos propios de las condiciones y circunstancias de la vida locales, sino también a la sintaxis (p. ej., ele, ela, pronombres personales sujeto, con el valor de complemento indirecto), la fonética (aunque muchas de las diferencias se puedan explicar, y expliquen, por un conservadurismo natural de formas fonéticas del portugués de los s. xvi y xvii) y la entonación. Sin embargo, a pesar de la enorme extensión geográfica del portugués del B., la lengua familiar conserva una notable uniformidad que parece explicarse por el movimiento lento de la colonización a partir de centros civilizadores (ciudades, centros administrativos) concomitantes.c) Las zonas dialectales de B. no se encuentran aún concretadas más allá del esquema cuatripartito del territorio lingüístico brasileño (zona amazónica, del nordeste, de Bahía y el sur) que no garantizan fronteras dialectales nítidas y representan sólo una tentativa de localizar las grandes variedades regionales del portugués de B.Por lo que se refiere a la historia del portugués del B., parece que se han establecido dos grandes fases que representan el choque y la imposición de la lengua portuguesa a los grandes grupos lingüísticos indígenas más fuertes (tupi y lenguas tapuyas, es decir, no tupis). a) Entre 1532 y 1654 el elemento blanco es relativamente poco importante. La lengua general, el tupi, es hablada por todos y su uso, protegido por la Compañía de Jesús, sólo será prohibido después de 1759. Sin embargo, parece haberse establecido un criollo portugués de tipo tupi para las relaciones generales, mientras que el portugués era cuidadosamente cultivado en Pernambuco y en Bahía, ciudad ésta que enseñó, por así decirlo, el portugués al "emperador de la lengua portuguesa" el célebre predicador P. António Vieira (v.). b) Después de 1654, fecha de la expulsión de los holandeses del B., pierde terreno el elemento indígena, terreno que la importancia lingüística de blancos y negros (ahora en número elevado) va ocupando. La lengua general se refugia en el interior, y entre las clases menos cultas o incultas parece circular un mestizo resultante de la fusión de elementos africanos y tupis. Un momento importante en la vida cultural del B. es la época de la exploración del inmenso territorio brasileño. c) La segunda fase comienza en 1808 con la llegada de la familia real portuguesa a Río de Janeiro, que se convierte, gracias a la amenaza napoleónica, en la capital del Imperio portugués. Este hecho acarrea, desde el punto de vista lingüístico, una mayor diferenciación entre lenguaje rural y urbano.Sin embargo, un aspecto importante que ha de considerarse dentro de la historia del portugués de B. es el esfuerzo orientado a independizar el portugués literario de B. de la lengua literaria portuguesa, intentado y paulatinamente logrado por la generación literaria romántica. En este orden de ideas, el romanticismo brasileño quiso dar importancia lingüística y estética, naturalmente, a las variedades regionales brasileñas; momento polémico a ambos lados del Atlántico, del que resulta una lección bien aprendida por el modernismo brasileño que la supo aprovechar estéticamente en algunas de las más bellas páginas de la literatura brasileña y ¿por qué no? de la portuguesa.2. Características literarias. La literatura brasileña hasta finales del s. xvIII puede considerarse como una faceta de la portuguesa de esos siglos. Orientaciones estéticas y recursos estilísticos dependen del núcleo cultural portugués en Europa. No obstante, ese modo de hacer literatura fuera de Portugal, en contacto con otras realidades, consideradas entonces como indignas de la atención literaria, se fue poco a poco "brasileñándose". Mucho más tarde, en pleno Romanticismo, nace un movimiento que intenta descubrir los antecedentes brasileños en esa literatura.Dentro de esta orientación se puede dividir la historia literaria del B. en dos grandes periodos: a) Periodo de la literatura lusobrasileña, que engloba los s. xvi al XVIII, y que puede fecharse con más precisión entre 1549 y 1808. La primera fecha se refiere al año de las primeras cartas que el P. Manuel de Nóbrega envía desde Bahía a Europa. La segunda marca la llegada de la familia real portuguesa a Río de Janeiro y la precipitación del progreso general del B. Durante el s. xvi se notará, naturalmente, un casi exclusivo dominio de la actividad literaria informativa e historiográfica. La necesidad y el deseo de poner al corriente todo lo que asombra al colonizador, como lo que dificulta o favorece su acción, justifican esa casi exclusividad. A fines de siglo, se esparcirá por B. la influencia de la epopeya de Camoens y después, en pleno s. xvii, en poetas nacidos en tierra brasileña, pero educados en Europa, el gusto bien cultivado por la poesía barroca aplicada, muchas veces, a las realidades del medio. La crítica de costumbres será uno de los procesos para lograr esa aplicación. La oratoria sagrada conoce grandes momentos por caminos paralelos. La figura del P. Ántónio Vieira (v.) es característica para dividir las influencias entre Bahía y Lisboa. El academicismo (cerca de una veintena de academias literarias y científicas se fundan en el B. después de 1742), informará en gran parte la vida y la producción literaria del s. xvIII. La preponderancia de esta actividad tiene razón justificada por la protección, especie de mecenazgo, implantada por los gobernadores generales y el virrey. Pero sólo después de 1768, fecha de la publicación de las Obras de C. Manuel da Costa, se podrá hablar de frutos maduros del movimiento arcádico en el B., en la provincia de Minas Gerais sobre todo. Además de ese núcleo cultural minero, relacionado con el primer movimiento autonomista brasileño, no son extrañas algunas de las tendencias prerrománticas junto a los consabidos temas de reflexión moralizante. No es de extrañar que este grupo minero, que contiene en sí valores perennes de poesía en lengua portuguesa, haya sido presentado por los primeros románticos brasileños no sólo como su precursor, sino como fecha inicial de la literatura brasileña.b) Periodo de literatura brasileña. Éste, como se apuntó, comenzará después de 1808, y por eso no será muy arriesgado decir que, en sus líneas generales, la literatura brasileña fue, durante más de un siglo, equivalente de la literatura romántica: nacionalizante, entusiástica en sus temas y en su propensión oratoria y religiosa, depositando esperanzas en una patria nueva y, bajo la influencia de modelos portugueses románticos, que podrían abastecer los esquemas y los temas más fácil y más inmediatamente aprovechables, también sentimental y nostálgica. Este movimiento puede concretarse a partir de 1833, fecha del manifiesto romántico de la Sociedad Filomática de la Facultad de Derecho de Sáo Paulo, y sobre todo después de 1836 alrededor de la "Rev. de Niteroi", que tienden no sólo a divulgar los ideales del romanticismo, sino también a orientar a B. en los caminos de una literatura nacional. La poesía, como género que podía aprovechar las lecciones aprendidas en el periodo anterior, alcanza una altura estética notable, sin alabanzas forzadas. A. Gongalves Dias (v.) y Castro Alves (v.) pueden considerarse grandes poetas. No ocurre lo mismo con la novelística, género nuevo que desde muy temprano intentó encontrar una temática y estilo nacionales.
El teatro, pese al catequístico de la Compañía de Jesús, no tenía una gran historia que pudiera ampararle y socorrerle. El teatro romántico tiene corta vida, pues desde 1855 el dramón y las comedias de costumbres son sustituidas por el teatro de actualidad, de observación o de análisis psicológico, tan del gusto del realismo (v.), que surge después de 1868. El realismo como escuela alcanzará sus máximos valores alrededor de 1880 con Machado de Assis (v.), Memórias póstumas de Brás Cubas (1881), y A. de Oliveira con su Meridionais (1884). La literatura brasileña alcanza entonces un alto nivel que el simbolismo (v.), nacido después de 1893, ayuda, en la medida en que reacciona, a perfeccionar sus métodos. Este movimiento que agrupa algunas figuras de la escuela anterior, se impone en B., un poco como en todos lados, como una tentativa de.superar por medio del espiritualismo y del individualismo artísticos, las coordenadas estéticas del realismo, ahondando en su interpretación de la realidad brasileña. El simbolismo comienza a desvanecerse ca. 1920, fecha de la Primera Semana de Arte Moderno, celebrada en Sáo Paulo. Por muy discutida que haya sido, y aún lo es, el alcance que esta iniciativa tuvo en la realidad, el hecho de que muchos de los que a ella se habían adherido abandonaran revolucioriariamente el simbolismo al que aún pertenecían, marca el comienzo del movimiento modernista en B. (v. MODERNISMO). Es la época de dos grandes manifiestos modernistas brasileños: Manifesto do PauBrasil de Oswald de Andrade y el Manifesto do verdeamarelo de Menotti del Picchia, ambos de 1924. Y será esta aventura modernista la que, directa o indirectamente, favoreciendo o contrariando, influya aún en el riquísimo y complejo panorama de la litératura brasileña contemporánea.JOSÉ A. DE CARVALHO,
BIBL.: L. BETTENCOURT, Nova História da Literatura Brasileira, 6 vol., Río de Janeiro 1945; ANDRADE MURICEY, Panorama do Movimento Simbolista Brasileiro, Río de Janeiro 1952; A. SOARES AmoRA, História da Literatura Brasileira, Lisboa 1961; G. PONTIERO, Brazilian Modernismo, "Annali", Sezione Romanza VII (1965) 5379.
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