Botánica CIENCIA
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Ciencia
La B. es la ciencia que tiene por objeto el conocimiento y clasificación de los vegetales. Junto con la Zoología, Histología, Paleontología y ciencias afines, forma parte de la Biología o estudio de los seres vivos. Como todas las ciencias, la B. ha pasado por una serie de etapas que la han conducido, desde ser en sus comienzos un cúmulo de conocimientos elementales relativos a la utilización de las plantas con fines alimenticios o curativos, hasta constituir en nuestros días un conjunto de conocimientos organizados y sistematizados sobre los más diversos aspectos del mundo vegetal que le otorga la categoría de ciencia.1. Subdivisiones y bosquejo histórico. La investigación de los vegetales y su estudio está dividido en una serie de ramas íntimamente relacionadas entre sí y jerarquizadas de .forma que se puede considerar como base de todas ellas a la Morfología o Anatomía vegetal (v. ANATOMÍA I, 1). La Morfología es la parte de la B. que se ocupa de descubrir y analizar, de acuerdo con los diferentes niveles de observación, las distintas estructuras que presentan las plantas, comenzando por la unidad de vida más elemental, la célula, hasta llegar a alcanzar gradualmente las estructuras de mayor complejidad que presentan las plantas superiores. Esta rama del conocimiento botánico puede subdividirse en tres partes, correspondientes al estudio de los tres tipos de estructuras anatómicas que presentan los vegetales (v. ANATOMÍA I, 1). En íntima relación con la Morfología aparece una segunda rama de la B. no menos importante que la primera: el estudio de las funciones propias de la vida de las plantas, es decir, aparece la Fisiología vegetal (v. FISIOLOGÍA I, 1). Dada la complejidad y el número de los conocimientos que han aportado estas dos ramas y la gran diversidad de formas y funciones que presentan las plantas, se hace necesaria su ordenación según criterios científicamente elaborados. Para poder ordenar las plantas por los caracteres conocidos es necesario establecer primero unas bases morfológicas y funcionales comunes que permitan incluirlas en grupos de diferente amplitud, desde los más generales a los más particulares. Esta ardua tarea de prefijar unos grupos comunes de estructuras y equiparar con ellos cada uno de los vegetales para poder encuadrarlo en su correspondiente registro, lo lleva a cabo la parte de la B. conocida con el nombre de Taxonomía (v.) o Sistemática vegetal. Una vez que cada elemento vegetal está ordenado de acuerdo con sus características, la conservación y transmisión de este conocimiento, la descripción de las diferentes formas vegetales, es misión de la B. descriptiva.El descubrimiento de los restos de vegetales que vivieron en otros tiempos, y que no han llegado como seres vivos a nuestros días, es decir, el hallazgo de fósiles vegetales, ha dado lugar al desarrollo de la Paleobotánica o rama que se ocupa de estudiar cómo fueron, cuándo y dónde vivieron, y por qué se extinguieron dichos vegetales (v. FÓSILES I). Al igual que la Morfología sienta las bases para que la Fisiología continúe su misión investigadora, la Paleobotánica sirve de base a una nueva rama; con la descripción de los elementos de las plantas fósiles, se puede elaborar la hipótesis de cómo fue apareciendo la capa vegetal en el Planeta; y, más aún, de cómo fue evolucionando hasta tomar el aspecto que presenta en nuestros días, en las sucesivas zonas climáticas del Globo. Toda la síntesis de estos conocimientos están encuadrados en la Filogenia vegetal. Al comparar unas categorías taxonómicas con otras, se encuentra una diversidad estructural muy amplia, diversidad que atañe tanto a los órganos reproductores de las plantas como a su porte, hojas, raíces, tallos, ramas, y en general a todas las partes del vegetal. Además estas variantes morfológicas son transmisibles de padres a hijos con una perfecta regularidad, o, por el contrario, aparecen de súbito en un ejemplar rasgos anatómicos que no aparecen en el estudio de los progenitores que la originaron. El porqué de estas modificaciones, o, en caso contrario, las leyes que rigen la transmisión de caracteres, entra de lleno en el campa de una nueva rama, la Genética vegetal o Fitogenética con sus derivaciones de aprovechamiento y mayor rendimiento económico de las plantas, basado en facilitar la selección y transmisión de los caracteres que benefician el consumo.Una vez que la B. nos ha presentado el estudio de la planta como individuo, con todos sus aspectos, al ampliar la visión del vegetal y relacionarlo con el medio en que vive y con las demás plantas que están en su vecindad, aparecen nuevas facetas del estudio botánico. Como ser vivo que es, la planta necesita unas condiciones favorables de luz, humedad, temperatura, suelo, etc., que condicionan su presencia o ausencia en una determinada área climática, es decir, cada planta está sujeta a un medio ambiente o hábitat que le resulta imprescindible para la realización de sus funciones vitales. El estudio de las relaciones de las plantas respecto del ambiente inmediato que las rodea, es misión de la Ecología (v.) vegetal. La interrelación de la planta con el medio y con los demás seres vivos que viven en su hábitat no es un proceso al azar, sino regido por complicadas leyes sociológicas que determinan la aparición de los vegetales en grupos más o menos fijos, debido a sus mutuas necesidades; organizando sociedades de la misma forma que podía hacerlo cualquier otro ser vivo de mayor complejidad, o al menos, de distintas características. La Fitogeograf ía (v.), Geobotánica, o Geografía de la distribución de las plantas sobre la superficie de la Tierra, trata de desentrañar estas leyes sociológicas. Generalmente se subdivide en cuatro partes: a) Florística, cuyo fin es el estudio de la distribución de cada una de las unidades sistemáticas; b) Fitosociología, que trata de las comunidades vegetales; e) Geobotánica ecológica, que se refiere a los fundamentos ecológicos de la distribución de las plantas; y d) Geobotánica genética, que investiga la historia de la flora y de la vegetación. Finalmente, la necesidad humana de aprovechar las plantas como fuentes de alimento o como suministradoras de elementos útiles, ha desarrollado una serie de ramas aplicadas, que derivan del conocimiento puramente biológico propio de la B., pero que también han contribuido al desarrollo de la ciencia de los vegetales y a su mejor conocimiento y utilización. El estudio de las propiedades terapéuticas de los principios químicos de las plantas y de su empleo es misión de la Farmacognosia. Como rama de B. aplicada se considera también el estudio de las enfermedades que atacan a las plantas, los agentes que las producen y el mejor medio de combatirlas, disciplinas que entran todas en el dominio de la Patología y Teratología vegetal (v. FITOPATOLOGÍA).La B. no se ha presentado siempre con la complejidad de materias que vemos en nuestros días, sino que, como toda ciencia, ha tenido un laborioso proceso de formación y perfeccionamiento. Aunque el hombre se ha interesado por las plantas y su utilización desde los albores de la civilización, no han constituido estos conocimientos el estudio seriado y ordenado que se requiere para tener la categoría de ciencia, hasta un momento muy reciente en la historia de la Humanidad. En una ojeada retrospectiva, que abarque desde la época del hombre paleolítico hasta nuestros días, se pueden establecer varias etapas en la elaboración de la B.: la primera, que se puede denominar de la B. primitiva, comprende desde el primer contacto del hombre con el reino vegetal hasta la llegada de la Edad Media, que sirve a su vez para marcar el comienzo del segundo #eriodo. teste, que se suele llamar de los herboristas, es época de escaso progreso científico en la B.; termina con la llegada del s. xviii. La aparición de los grandes botánicos marca el paso a la época moderna, llena de positivos logros y realizaciones que culminan con los hallazgos y las perspectivas que marcan la pauta de la B. actual.2. La Botánica primitiva. El primer documento botánico de que se tiene noticia, encontrado en una caverna paleolítica, es un trozo de hueso de reno que lleva grabado un dibujo: una rama portando varias hojas, pertenecientes a una especie vegetal irreconocible; las muestras de este tipo son mucho menos abundantes que los correspondientes documentos relativos a la existencia y conocimiento de los animales, quizá porque el hombre primitivo vivía casi exclusivamente de la caza, y hasta que abandonó su hábito de cazador nómada no aparecen las primeras comunidades sedentarias en torno a un punto geográfico, condición que le fue indispensable para que se desarrollara su interés por las plantas que lo rodeaban, y que dio origen a una primitiva agricultura. La atención interesada del hombre sobre las plantas a fin de lograr de ellas algo más que frutos, semillas y raíces comenzó a surgir antes en las regiones frías que en los trópicos. En aquéllas las condiciones de vida eran más difíciles; el hombre primitivo, que quizá fijándose en procesos naturales fue capaz de hacer fuego, inmediatamente conoció el uso de la madera como combustible, y es de suponer que después la considerase como material para edificar albergues donde vivir protegido; así parecen confirmarlo los palafitos lacustres de Suiza. En los tiempos que podemos denominar preagrícolas, el contacto con las plantas se limitaba a recoger frutos y semillas en el momento de consumirlos, pero es posible que una vez ya establecido en viviendas, cayesen semillas silvestres en las proximidades de estas rústicas casas, y al encontrar un terreno propicio, rico en nitrógeno por las deyecciones de la vida cotidiana, germinasen, inspirando al hombre para reproducir artificialmente este proceso, naciendo así la agricultura. El cultivo voluntario de la tierra parece ser que tuvo su origen en varios puntos diferentes al mismo tiempo, siendo probablemente el noroeste de África, el continente americano y el sudeste y sudoeste de Asia las primeras zonas donde apareció. Es en el Mesolítico cuando parece que tuvo lugar la iniciación de la agricultura, que avanza en el Neolítico con la aparición de nuevas herramientas y nuevas formas de tratar la piedra, que dan al hombre mayor habilidad y alcance en sus rudimentarias labores agrícolas.En las civilizaciones primitivas el interés por las plantas se centraba tanto en sus virtudes curativas como en su rendimiento alimenticio. Bajo este aspecto de utilidad, el documento más antiguo que se conoce data del 1500. antes de Cristo; consiste en una serie de plantas de propiedades curativas que se encuentran grabadas en el templo del faraón Totmés III, perteneciente a la IV Dinastía, en la ciudad de Karnak. Estas plantas, que sobrepasan las 200, fueron recolectadas por los ejércitos del Faraón en sus campañas por Siria. Algunas de ellas son irreconocibles para nosotros, bien por no existir en la flora actual, o bien por una deficiente representación de la que sólo es culpable el tiempo; pero entre las mejor conservadas se puede reconocer aún varios tipos de calabazas, brezos y tulipanes. La primera actitud científica en el conocimiento de las plantas, es decir, la actitud de simple observación y descripción de los conocimientos adquiridos, con el mayor rigor y sin dar concesiones a la literatura, no aparece, como ocurre en el resto de las ciencias, hasta la época de la Antigua Grecia. El gran benefactor del conocimiento botánico es Aristóteles, quien gracias a su amistad con Alejandro Magno, tuvo a su disposición ejemplares de plantas de todos los dominios griegos, y legó a su discípulo Teofrasto, junto a gran número de conocimientos, el primer jardín botánico (v.) que registra la Historia. Teofrasto (387287 a. C.) es considerado como el padre de la B. Entre sus muchos escritos figura la Historia de las Plantas, que es el trabajo más antiguo que se conoce, y en el que se describen con todo detalle unas 500 plantas, que además clasifica por primera vez atendiendo a su porte en herbáceas, matas, leñosas y árboles, clasificación que aunque carente de valor taxonómico representa un conocimiento estructural. En Roma, la B. cuenta con la figura de Plinio el Viejo (2379; v.), autor de numerosos trabajos recogidos en su Historia Natural, compendio de 37 libros que narran todo el saber biológico de su épócá y que fueron durante mucho tiempo el único almacén de conocimientos botánicos. En los tiempos de Nerón, Dioscórides (v.) continúa el estudio de las plantas, pero únicamente lo enfoca bajo la visión terapéutica. Crateuas, en el s. i de la Era Cristiana, puede citarse no tanto como científico estricto y biólogo, sino como el primer ilustrador fidedigno de plantas que se conoce, ilustrando las obras de Dioscórides. Con el ocaso de Roma termina este primer periodo de la ciencia y deja paso al conocido como época de los herboristas.3. Época de los herboristas. En la Edad Media no aparece ninguna aportación en el avance de las ciencias, y en lo referente a la B. únicamente se transmiten de generación en generación los manuscritos antiguos, copiándolos hasta la saciedad, pero sin modificar su contenido. Al iniciarse el s. xvi aparece en Europa central un movimiento de naturalización de las ciencias encabezado por figuras como L. Fuchs, G. Bauhin y H. Bock, que se dedicaron a herborizar de nuevo todos los ejemplares a su alcance, y a reestructurar una B. que seguía estando presidida por la intención curativa. Coincide esta época con la entronización de la imprenta en toda Europa, permitiendo así una rápida proliferación de los "herbarios", no en el sentido que tiene ahora la palabra, sino como conjunto escrito de los conocimientos terapéuticos de las plantas; aunque en su mayoría eran copia de los trabajos de Dioscórides comenzó a revivir la B. por el interés que supieron despertar. Entre los más notables herbarios de este tiempo figuran el de Fuchs en 1542, y el publicado por Lobelius en 1576. Aunque estas obras eran de indiscutible mérito, propagaban con su difusión innumerables mitos tales como el de la mandrágora o la notable "teoría de los símbolos", que atribuía propiedades curativas a las plantas según la morfología de sus órganos. Se creía que una planta con hojas acorazonadas era útil para curar enfermedades del corazón, si tenía hojas arriñonadas habría que utilizarlas para remediar males renales y así sucesivamente. La mandrágora, planta perteneciente a la familia de las solanáceas que se denomina Mandrágora officinarum, presenta la particularidad de que sus raíces se dividen fácilmente cuando en su evolución bajo tierra encuentran algún obstáculo que las impide seguir el crecimiento en la misma dirección; por esa razón, al ser extraídas de la tierra pueden presentar sus divisiones formas que las hagan semejarse al tronco humano. Según la doctrina de los símbolos, esta planta serviría para cuidar diversas dolencias del cuerpo humano. El no ser una planta común en estado silvestre, junto con ser difícil de cultivar, contribuyó a propagar el mito de que todo aquel que la arrancase oiría un grito desgarrador proveniente de las raíces. Para evitar esta situación se ataba la mandrágora por su base a la pata de un perro y se le incitaba a andar, salvándose así el que la arrancaba con fines lucrativos de oír el estremecedor grito de la mandrágora. Fue en 1889 cuando por primera vez se analizaron los componentes de dicha planta, y se encontró que contenía una mezcla de alcaloides, entre ellos escopolamina, capaces de amortiguar los dolores sin la necesidad de provocar una insensibilidad completa; este descubrimiento vino a explicar su uso y aprecio en la Antigüedad.Entre las tareas de estos primitivos botánicos aplicados, estaba ya la de describir y denominar las primeras clases de plantas, y acomodarlas en grupos de acuerdo con sus relaciones. Algunas veces lo hacían atendiendo a su porte, otras por orden alfabético según sus nombres; hasta 1583 no apareció la primera ordenación con carácter científico, clasificación debida al gran botánico italiano Caesalpino, que fue director del jardín Botánico de Bolonia y más tarde profesor de la Universidad. Su herbário se conserva todavía en el Mus. de Historia Natural de Florencia y contiene 768 plantas secas con sus correspondientes nombres en latín o en italiano. Al mismo tiempo, considera nuevos caracteres para la clasificación de las plantas consistentes en la flor, el fruto y la semilla que, junto a los clásicos de porte leñoso o herbáceo, contribuyen a perfeccionar la Sistemática vegetal. Al llegar el s. xvui aparece la figura del gran naturalista sueco Linneo (v.), con su aportación genial a la B. El sistema sexual de clasificación de plantas, el Species plantarum y el Systema Naturae, pueden citarse como bases de una nueva tendencia en el saber botánico. Linneo aporta al mismo tiempo una clara nomenclatura para las plantas, consistente en designar a cada una por medio de dos nombres: el primero, genérico, habla de propiedades generales de individuos de una misma familia, y dentro de éste, el específico, designa solamente a los individuos de un mismo género capaces de cruzarse entre sí. El herbario y la biblioteca personal de Linneo fueron vendidos por su viuda a J. E. Smith, quien fundó y fue primer presidente de la Soc. Linneana de Londres, donde se conservan más de 14.000 plantas originales del sabio naturalista sueco.A partir de este momento no hay una clara línea que marque la transición al periodo moderno, sino que más bien viene caracterizado por la investigación de las tendencias naturales de afinidad entre los diversos grupos de plantas. B. de Jussieu (16991777), A. de Candolle (17781841) y R. Brown (17731858), son, entre otras, grandes figuras mundiales de la B. En el s. xix aparecen hombres de la importancia de A. Brogniart, G. Bentham, J. Hooker, A. Gray, Hofmeister, y, sobre todos ellos, Charles Darwin (180982; v.), que con sus principios de la teoría de la evolución no sólo aporta solución a numerosos problemas planteados, sino que abre nuevos caminos de investigación en la ya existente ciencia de las plantas. A. Engler (184488), R. von Wettstain (18621931) y J. Hutchinson (1844) marcan el paso que seguirá la B. hasta nuestros días. En el desarrollo de la ciencia desde el s. xvll, es de particular interés la figura de Antonio José de Cavanilles (v.), botánico español de renombre universal; y la de M. Willkom, autor de una obra monumental sobre la B. peninsular: Prodromus Florae Hispanicae de tal importancia y exactitud que aún hoy, después de 90 años de su primera aparición, sigue siendo pieza fundamental en la determinación de las especies ibéricas. También hay que mencionar la importante contribución de botánicos españoles en las exploraciones de la flora y vegetación del Nuevo Mundo. Quizá las figuras de mayor relieve histórico sean las de H. Ruiz y J. Pavón, que fueron los primeros en pisar, con afán de recoger plantas, los reinos de Chile y Perú en una misión científica de varios años de duración, dirigida y patrocinada por el entonces monarca Carlos III. Asimismo hay que citar el nombre de C. Mutis (17321808), que al igual que los anteriores llevó a cabo la ardua tarea de herborizar el reino de Nueva Granada, actual Colombia, tras de pasar mil fatigas y penalidades en su trabajo.4. Panorámica y problemas de la Botánica actual. Algunos consideran a la B. como una ciencia muerta, dedicada únicamente a la nomenclatura y clasificación de las plantas; aunque éste es uno de sus aspectos genuinos, no es el único y presenta muchos otros de indiscutible interés científico y económico. Las plantas seguirán siendo siempre fuente de productos útiles al hombre, todas ellas son organismos que sintetizan sustancias orgánicas, y son por ello el origen primario en la formación de alimentos. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, etc., son compuestos formados primariamente por vegetales, imprescindibles para la vida animal. Igualmente, productos de la importancia de la penicilina, estreptomicina, aureomicina y otras sustancias antibióticas (v.j son productos de organismos vegetales. La búsqueda de nuevas especies de mayor efectividad es una tarea que no cesará jamás en la lucha contra la enfermedad y el dolor. Asimismo las levaduras, aunque muy primitivas, son también organismos pertenecientes al reino vegetal y causantes de importantes procesos de fermentaciones industriales que originan productos de tanto consumo como son el pan, la cerveza, la sidxa, y, en general, todas las fermentaciones (v.) alcohólicas de los azúcares. La madera, el carbón, la celulosa, las resinas, las drogas, son principios que seguirán siendo útiles al hombre a pesar del adelanto de las industrias en síntesis artificiales (v. ÁRBOL I, 1). La gran mayoría de la población mundial sufre escasez de proteínas en su alimentación; esto ha de conducir por fuerza a revalorizar las fuentes de energía y el espacio dedicado a producción de alimentos. Este análisis obliga a considerar el grupo de las algas (v.) con nuevos ojos; éstas son organismos vegetales, que junto a la gran ventaja de vivir en el agua, presentan la de elaborar proteínas asimilables por el hombre a partir de sustancias inorgánicas mediante la fotosíntesis. En experimentos realizados con ejemplares de diversas especies del género Chlorella se han obtenido resultados sorprendentes que coinciden en asegurar que su rendimiento en hidratos de carbono, proteínas y aceites es, en igualdad de condiciones, mayor que el que proporciona cualquier cultivo terrestre. Además cabe esperar que las algas macrosc6picas se conviertan en fuentes económicas de alginatos, yodos y productos de aplicación industrial que hoy no es rentable extraer, precisamente por plantear problemas que la falta de dedicación de científicos no permite resolver.Éstos son los campos en que continuará el trabajo del botánico. Teniendo presente que el organismo vegetal es mucho más sencillo y elemental que el correspondiente animal, pueden ser las plantas el sustrato conveniente para el estudio de problemas de Biología general, al ser la actividad protoplásmica más sencilla y más embrionaria la célula entera; y no estar enmascarada por las complicaciones estructurales de la célula animal. La estructura y funcionamiento del propio protoplasma, la química del núcleo, la síntesis de los ácidos nucleicos de las proteínas, el código genético, la respiración celular, la incorporación de los nutrientes al organismo, el crecimiento, la aparición, resultado y aprovechamiento de las mutaciones y, en general, todos los aspectos de la problemática vital, debido a la simplicidad de su estructura es mucho más fácil de estudiar en vegetales, muy especialmente en bacterias (v.), que en animales. Constantemente la técnica avanza a marcha de gigante abriendo nuevas incógnitas que la ciencia ha de esclarecer. En B. hay preguntas tan nuevas que solamente podemos en la actualidad dejarlas planteadas como interrogantes que por sí solos hablan de su interés: ¿Habrá vida en otros planetas del sistema solar? ¿Cómo será esta nueva vida? ¿Será posible adaptar a nuestro suelo plantas extraterrestres desconocidas, o viceversa? ¿Podrían servir las plantas, en su condición de purificadoras de aire, para las naves espaciales en largos recorridos?, etc. Son innumerables las cuestiones que el progreso deja planteadas, pero baste decir que mientras el hombre se preocupe de desentrañar los misterios que le rodean, la B. seguirá avanzando y enriqueciendo al mismo tiempo la vida del hombre.5. Instituciones, congresos y publicaciones. La B. es una rama de las Ciencias Naturales cuya enseñanza en España se centra en las Facultades de Ciencias, Farmacia, Escuelas Técnicas Superiores de Ingenieros de Montes e Ingenieros Agrónomos, y en las correspondientes de grado medio, distribuidas por España en Madrid, Barcelona, Granada, Valencia, Sevilla, Oviedo, Salamanca, Santiago de Compostela, etc. Al mismo tiempo, el CSIC, en sus diversos institutos, aúna parte de la investigación botánica española.En Europa, sin dar preferencia por ello a ninguno, podemos citar los siguientes centros e instituciones: Departamento de B., Univ. de Manchester (Inglaterra); Inst. de B., Acad. Búlgara de Ciencias, Sofía (Bulgaria); Inst. de B., Coimbra (Portugal); Escuela de B., Univ. de Cambridge (Inglaterra), etc.En el resto del mundo: Inst. de B., Univ. Mayor de S. Marcos, Lima (Perú); Soc. Egipcia de B., El Cairo (Egipto); Smithsonian Institution, Washington (USA); Departamento de Ciencias Biológicas, Univ. de California, Santa Bárbara (California), etc.Congresos internacionales. Son muy importantes por sus ambiciosas y positivas realizaciones los Simposios que periódicamente organiza el Comité de Flora Europea, encaminados a la elaboración conjunta de una obra que recopile todas las especies vegetales de Europa. El último se celebró en Sevilla en mayo de 1967 con asistencia de representantes de todo el continente. También hemos de mencionar el Simposio Int. de Algas que se celebra cada tres años en diferentes países del mundo; el último tuvo su sede en Santiago de Compostela en 1968.Publicaciones. Entre las más importantes se pueden citar: "Anales de la Real Acad. de Farmacia de Madrid"; "Acta Phytotaxonomica Barcinonensia", Facultad de Ciencias de la Univ. de Barcelona; "Ars Pharmaceutica", Cátedra de B., Univ. de Granada; "Bol. de la Real Soc. Española de Historia Natural", Madrid; "Trabajos del Departamento de B. y Fisiología Vegetal", Facultad de Ciencias, Univ. de Madrid; "Anales del Inst. Botánico Antonio José de Cavanilles", CSIC, Madrid; "Taxon, Journal of the Int. Association for Plant Taxonomy", Utrecht (Holanda); "Candollea", jardín Botánico de Ginebra (Suiza); "Anaals of the Missouri Botanical Garden", San Luis (Missouri); "Notes from the Royal Botanic Garden", Edimburgo (Escocia); "Rev. de Biología", Inst. de B. de Lisboa ’(Portugal). V. t.: PLANTAS; ANATOMÍA 1, 1’ FISIOLOGÍA 1, 1; JARDfN BOTÁNICO; FOTOSÍNTESIS; FITOGEOGRAFÍA.M. E. RON ÁLVAREZ.
BIBL.: C. R. BELL, Variación y clasificación de las plantas, México 1968; 1. G. HAWKES, Reproductive biology and taxonomy of vascular plants, Oxford 1966; S. CII. DATTA, A hapdbook of sistematic botany, Londres, 1965; M. GUINOCHET, Notions fondamentales de botanique générale, París 1965; 1. BARREIRO, Relación de los viajes hechos a los reinos de Chile y Perú, Madrid 1931; W. BLuNT, The art of botanical illustration, 2 ed. Londres 1967; C. GómEz ORTEGA, Historia natural de la malagueta o pimiento del Tavasco, Madrid 1780; H. Ruiz, Quinologia o tratado del árbol de la quina, Madrid 1792; fD, Relación de los viajes hechos a los reinos de Chile y Perú, Madrid 1931; G. HERNÁNDEZ DE ALBA, Archivo epistolar del sabio’ naturalista José Celestino Mutis, Bogotá 194749; P. FONT QuER, Botánica pintoresca, Barcelona 1958; O. STOCKER, Compendio de Botánica, Barcelona 1959; R. TATON, Histoire Générale des Sciences, París 1961.
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