Bogotá HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Fundada por el licenciado cordobés Gonzalo Jiménez de Quesada (v.) el 6 ag. 1538, en el corazón mismo del Nuevo Reino de Granada. Pocos meses después del 6 ag. 1538 se presentaron de improviso dos nuevos y aguerridos grupos de aventureros, unos guiados por el alemán Federmann, que llegaron por el Oriente, después de tremenda odisea emprendida desde la remota Venezuela, y los que procedían de Quito bajo el mando del caudillo Belalcázar (v.). Así, providencialmente, ante medio millar de hombres venidos de regiones tan distantes, se ratificó, esta vez jurídicamente, el 27 abr. 1539, la fundación de Santa Fe de Bogotá, que en lo venidero estaba llamada a constituirse en capital del Estado libre de Cundinamarca, elevada a la dignidad de sede nacional y, más tarde, en la capital escogida por Bolívar (v.) para dirigir los destinos de la primera Colombia, en cuya formación intervinieron en 1819, al igual que en 1539, los hombres prestantes tanto de Quito como de Venezuela. El capitán Juan de Céspedes, de los fundadores de la ciudad, perito en arquitectura española, y con 61 los artífices llegados a partir de 1540 con Lugo y Gerónimo Lebrón, en cuya compañía entraron también en el reino las primeras mujeres españolas, proyectaron los edificios urbanos al gusto mudéjar de Andalucía.La ciudad antigua. Recostada en las faldas de los dos cerros que la custodian por Levante, el plan urbano se desarrolló a uno y otro lados de los ríos San Francisco y San Agustín, dentro de un área de 25 manzanas, de calles angostas, bien trazadas. Dos años después de poblada, el 27 jul. 1540, le dio el Emperador el título de ciudad; Maximiliano y la princesa, en nombre del emperador y de la reina Juana, le concedieron armas que calificaron su nobleza (3 dic. 1548), y Felipe II la distinguió con el renombre de "muy noble y muy leal ciudad", cuando hacía 15 años que había sido erigida en cabeza del Nuevo Reino de Granada, sede de la Real Audiencia y asiento de las más altas dignidades civiles y eclesiásticas. Desde 1563 se inició la cultura académica, con la apertura de cátedras de Arte y Teología a las que siguieron seminarios y colegios mayores, al tiempo que prosperaban conventos de franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas.El s. XVII santafereño fue por excelencia el siglo creador. Por el contrario, el s. XVIII sorprende a la ciudad y a todo el reino en bancarrota; pasa "El Dorado" y parece detenerse el ritmo eufórico de la pasada centuria, que también en letras conoce su "siglo de oro". La fuerza creadora del siglo de las luces se manifiesta en la segunda mitad de la centuria con la presencia de José Celestino Mutis (v.). Los virreyes liberales dejaron también su contribución. En 1776 abrió sus puertas la real biblioteca pública de la ciudad, formada con los libros secuestrados a los jesuitas, expulsados en 1767. En 1781, la paz se alteró con la revolución llamada de los Comuneros. En 1785, se abrió el Colegio de La Enseñanza, primer colegio femenino fundado en Hispanoamérica. El s. XIX, que señala el momento de la liberación, sorprende a Santa Fe de Bogotá con un desarrollo urbano de 195 manzanas y una población de 21.464 hab. La ciencia y la sabiduría del venerable director de la expedición botánica José Celestino Mutis y su propio dinero elevaron el primer Observatorio erigido en América hispana (1802). El 20 jul. 1810 nace la libertad. El pueblo entero se da cita en la plaza mayor para proclamar la nueva era con el establecimiento de la junta Suprema del Nuevo Reino de Granada. Durante la primera república (181016) la ciudad aquilata sus timbres de letrada. Son sus abogados los rectores de la cosa pública; los dividen dos ideas básicas; centralismo o federalismo. De nuevo, en 1814, la guerra civil ataca a la confiada ciudad de letrados. Dos años después se escucha el paso ferrado de los pacificadores españoles que comanda el general Pablo Morillo. 1819 es el año de la liberación. Los cascos de los caballos llaneros, los centauros del Pantano de Vargas, los vencedores del campo de Boyacá (7 de agosto), sorprenden la abandonada ciudad de la cual salen fugitivos los partidarios y representantes del rey. Santa Fe de Bogotá aclama jubilosa a Bolívar y a Santander (v.). Por voluntad de los libertadores, la metrópoli neogranadina se denominará en lo venidero solamente Bogotá, como perpetuo homenaje al pueblo muisca, cuyos territorios sojuzgara España en 1538. La ciudad del s. xix permanece con su armoniosa estampa virreinal. Lento es el crecimiento de su población, paulatinas las conquistas del progreso. Se incorporan a su sociedad industriales, comerciantes y banqueros de otras latitudes. El espíritu francés seduce a las altas clases. El ímpetu juvenil, que no acierta a respetar el pasado, se adueña de la ciudad. Conspira a su favor una conmoción popular que dejó su impacto dramático en los días de abril de 1948. Sobre esas ruinas materiales y morales renace una nueva era de dignificación, de valorización del pasado. Excelentes museos, que atesoran los mejores recuerdos, son ufanía de B. Varias universidades, numerosas facultades para el estudio del derecho, colegios mayores, institutos especializados como el de Caro y Cuervo, escuelas de todo linaje, academias nacionales de prestigio internacional, periódicos y revistas celebrados en todas partes, mantienen el prestigio de ciudad letrada. B. es todo porvenir. Su futuro lo será de indiscutible grandeza. Más aún después de haber sido visitada y bendecida por Paulo VI, señalando los días mayores de su historia, del 22 al 24 ag. 1968, con ocasión del XXXIX Congreso Eucarístico Internacional.G. HERNÁNDEZ DE ALBA.
BIBL.: M. ROJA, Calles de Santa Fe de Bogotá, Bogotá 1938; P. MAÑA IBÁÑEZ, Crónicas de Bogotá, Bogotá 1951; J. M. CoRDovEz, Reminiscencias de Santa Fe de Bogotá, Madrid 1957.
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