Boers, Guerra de los HIST.
Categoria:
Historia
Conflicto armado que se desarrolló en África del Sur entre los colonos de origen holandés (b.) y los ingleses, durante los años 18991902 por la hegemonía en el territorio.En 1815 cedió Holanda a Inglaterra la colonia de El Cabo y unos años después comenzaron a llegar colonos ingleses que se establecieron junto a los holandeses africanos, dedicados principalmente a la agricultura. Pero éstos emigraron pronto hacia el N, de tal manera que llegaron a existir en África del Sur dos colonias británicas (la de El Cabo y la de Natal) y dos repúblicas holandesas (Transvaal y el Estado Libre de Orange).La rivalidad entre británicos y holandeses aumentó considerablemente cuando en 1886 se descubrieron en la región del Rand, en el Transvaal, las minas de oro más ricas del mundo y millares de aventureros y mineros ingleses (uitlanders) inundaron este territorio. La situación empeoró cuando los británicos cortaron la salida del Transvaal al mar al apoderarse de Zululandia y el territorio al S de Delagoa Bay, que hasta entonces perteneció a Portugal; y cuando el doctor Jameson inició un raid para derribar al gobierno b., presidido por Paul Krüger, con el propósito de facilitar un tendido de ferrocarril desde El Cabo a El Cairo, por instigación de Cecil Rhodes. Este intento de Jameson fracasó y .la situación llegó a estabilizarse en 189698. Pero esta tranquilidad era sólo aparente, puesto que uitlanders instalados en el Transvaal mostraban su inquietud por lograr la ayuda inglesa contra la opresora política de los b., que no les permitía ninguna participación en la vida pública del territorio. Para tener derecho al voto eran necesarios 14 años de residencia v no contaban con ningún representante en la Asamblea, a pesar de que la administración se beneficiaba con los impuestos que recaudaba en la industria minera y de los que en ella trabajaban. En realidad, la resistencia que mostraban los b., terratenientes muy conservadores, ante la población industrial de lengua inglesa, se debía al temor de que su pequeño Estado agrícola perdiera su carácter nacional holandés ante la gran afluencia de inmigrantes.Fracaso de las negociaciones. El fallido intento de sir Alfred Milner, comisario británico en El Cabo, por llegar a un acuerdo satisfactorio con Krüger, hizo adivinar el inevitable conflicto. Por su parte, Chamberlain, ministro británico de colonias, quería evitar que se llegara a ello y mostraba una actitud conciliatoria, con gran desesperación de los colonos ingleses. El presidente Krüger accedió al fin a otorgar algunas concesiones, reduciendo a un plazo de siete años el anterior de 14 para obtener derecho al voto y ofreció cinco puestos a los uitlanders en el Consejo Nacional. Milner, sin embargo, no se conformó con esto y siguió presionando en Londres para que se adoptase una actitud más firme. El gabinete inglés se dejó convencer de que existía una conjura holandesa para expulsar a los ingleses de África del Sur y envió una expedición de 10.000 hombres, a la que siguieron otras. Krüger lanzó un ultimátum a Inglaterra (9 oct. 1889) para que retirase sus tropas de la frontera de Transvaal. Ante la negativa inglesa, la República de Transvaal y el Estado Libre de Orange, comprendiendo que todos los intentos para llegar a un acuerdo pacífico estaban condenados al fracaso, firmaron una alianza y declararon la guerra a Gran Bretaña.Inglaterra subestimaba la fuerza de los b. estos no sólo poseían mejores armas de infantería, sino que además luchaban con la convicción de que estaban defendiendo la independencia de su propio suelo. La falta de pericia de sus jefes militares era suplida por su perfecto conocimiento del terreno en el que luchaban. Por otra parte, los ingleses tenían que recibir su abastecimiento desde la metrópoli, que se hallaba a 6.000 millas del teatro de operaciones, lo que suponía un retraso de cuatro semanas. Los b., por el contrario, tenían sus tropas y sus centros de aprovisionamiento en el mismo campo de batalla y podían disponer al momento de todos sus hombres útiles.La guerra. Así comenzó la guerra con una serie de derrotas del ejército británico en las ricas minas de diamantes de Kimberley y en Ladysmith. En aquel momento los b. contaban con un ejército de 40.000 hombres, contra unos 25.000 británicos. Además poseían jefes hábiles como Louis Botha y Christian de Wet. La opinión pública mundial se puso al lado de los b. y en todas partes se admiraba a un pueblo pequeño y audaz que había sido capaz de enfrentarse a una primera potencia en defensa de su suelo.Los generales Roberts y Kitchener fueron puestos al frente del ejército colonial británico y su primera labor fue la de unificarlo, ya que hasta entonces había operado en tres grupos, lo que había contribuido en gran parte a sus derrotas. Se recibieron refuerzos de voluntarios de Inglaterra y Escocia y cuerpos expedicionarios del Canadá, Australia y Nueva Zelanda, hasta llegar a reunir un ejército de 350.000 hombres. El curso de la guerra cambió radicalmente y en un año los b. tuvieron que retirarse de Natal y de la Colonia de El Cabo. Pretoria, la capital de Transvaal, fue tomada por lord Roberts (septiembre de 1900). Las elecciones de este mismo año en Inglaterra habían proporcionado un fuerte apoyo a la política gubernamental que estimaba que debía continuarse la guerra hasta la victoria final.El presidente Krüger huyó a Europa, donde buscó infructuosamente ayuda, y Gran Bretaña proclamó la anexión de Transvaal y del Estado Libre de Orange. Lord Kitchener recibió el mando supremo del África del Sur, pero la resistencia b. no había terminado. Comenzaba ahora una laboriosa y dura lucha de guerrillas. No obstante, se iniciaron conversaciones que esta vez iban a dar el fruto apetecido. En 1901 ya hubo una entrevista secreta entre Kitchener y Botha y un año más tarde el gobierno holandés consiguió mediar entre los dos beligerantes, firmándose el tratado de Vareeniging (mayo 1902). Los b. depusieron sus armas; el gobierno británico respetaría la lengua holandesa en África del Sur y concedería la autonomía a las antiguas repúblicas holandesas en 190607. V. t.: SUDAFRICANA, REPÚBLICA III.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: J. R. DE SALIS, Historia del Mundo Contemporáneo, I, Madrid 1960; J. HOFMEYR, South Africa, Londres 1930.
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