Bleuler, Eugen
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Biografía GER
Psiquiatra suizo cuya aportación a la historia de la Psiquiatría constituye un decisivo capítulo de ésta. N. en 1857 y m. en 1939.La labor de B. como clínico, investigador y maestro está contenida en dos obras bien conocidas de los cultivadores de la especialidad. En la primera, de carácter monográfico, revisa el concepto y extensión gnoseológica que su maestro Kraepelin había dado de la entonces y aun hoy más grave y oscura de las enfermedades mentales: la demencia precoz; en el subtítulo de este trabajo se propone un nuevo nombre para la referida dolencia y que, a partir de su publicación, quedó definitivamente consagrado: el de esquizofrenia. La obra completada en 1908 se edita por primera vez en 1911 bajo el epígrafe Vementia precox oder Grupe des Schizophrenien. Casi en seguida comenzó la redacción de su segundo trabajo fundamental, éste de carácter sumario: El Tratado de Psiquiatría, cuya primera edición alemana de 1916 fue seguida de otras nueve. De la décima alemana (1960) procede la segunda española (Madrid 1967). Bastarían estos datos para acreditar la fecundidad y pervivencia de las ideas del autor.
Tres son los rasgos personales y determinantes de su obra: a) La larga convivencia con los enfermos en la clínica de Rheinau dirigida por él desde los 30 años hasta los 42. Era la época de una psiquiatría fundamentalmente hospitalaria y exigitiva de un tipo de relación médico-enfermo que sólo podía ser servida con radical fidelidad vocacional y desde una perspectiva típicamente psicológica. Esta experiencia favoreció la sentida necesidad de revisar las tendencias sistematizadoras de las enfermedades mentales, basadas en los métodos de las ciencias de la naturaleza e impuestas por Krapelin.
b) Su contacto con el psicoanálisis de la primera época, uno de cuyos fundadores C. G. Jung era discípulo del propio B. A la sazón, nuestro autor regentaba la cátedra de Psiquiatría de Zurich y su anejo Hospital Psiquiátrico de Burgholzli. B. acogió las ideas innovadoras del psicoanálisis y tras una primera reunión con Freud, Jung y otros surgió el "Anuario para la investigación psicopatológica". Dos años más tarde, en 1910, tuvo lugar un segundo congreso en Nuremberg, donde a propuesta de Freud, se creó la Asociación Psicoanalítica Internacional y se designó a Jung como presidente. Pero en 1913 el grupo fundacional, incluido Adler, se había disgregado. B., que vio en el psicoanálisis la posibilidad de una renovación a fondo del pensamiento psicopatológico y que había situado en su obra sobre la esquizofrenia las opiniones psicoanalíticas al mismo nivel de las académicamente consagradas, rompe su contacto oficial con el psicoanálisis, señalando claramente sus discrepancias con el psicologismo a ultranza de éste, e iniciando la rigurosa crítica de las doctrinas freudianas que hoy es común a la mayoría de las escuelas psiquiátricas.
c) El tercer factor resultó, precisamente, de las referidas experiencias. Estimaba necesaria la readaptación de la psicología al pensamiento médico, pero sin perder de vista la observación clínica, ni los puntos de vista biológicos; de hecho, la psiquiatría como disciplina académica ha dependido más que ninguna otra especialidad médica de la propia experiencia profesional. Supo abrir posibilidades psicoterapéuticas y señalar a la vez sus límites. Así ha sido como el B. médico pudo crear con su talento observador conceptos gnoseológicos como el de la esquizofrenia y puntos de vista sobre la afectividad o nociones psicológicas como la ambivalencia y el autismo vigentes en el pensamiento psiquiátrico actual.
El II Congreso mundial de Psiquiatría se celebró en Zurich en 1957 coincidiendo con el centenario del nacimiento de E. B. En el prólogo a la edición española antes citada de su Tratado, López Ibor justifica la necesidad de su publicación como una exigencia de la "fluidez del frente en que se mueve la psiquiatría actual". Es, justamente, la idea que impulsó a su autor en su dilatada tarea docente: ayudar a adquirir los conocimientos precisos cuya completa comprensión no es posible si se soslaya la realidad humana del enfermo que ofrece la clínica.
J. M. POVEDA ARIÑO.
BIBL. : V. la citada en el texto.
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