Biotipología BIOL.
Categoria:
Biología
La constitución individual engloba todas las características morfológicas, funcionales y reaccionales de una persona. Existen caracteres comunes en relación con la especie y raza fijos e inamovibles, incluso también con los grupos etnológicos y con las familias y estirpes, pero estamos refiriéndonos al biotipo y a la constitución del individuo, términos ambos que se utilizan indistintamente.Es evidente que en muchos aspectos nos parecemos a nuestros progenitores y antepasados. Esto quiere decir que existe un factor hereditario, dependiente de la carga genética vehiculada en los cromosomas. Lo resultante sería el genotipo, aunque no toda la carga hereditaria se manifiesta en la forma y función del ser humano. Es el fenotipo lo que expresa estas cualidades resultantes, influenciado a su vez por la continuada acción del ambiente o peristasis sobre el nuevo ser, incluso aun dentro del claustro materno (alimentación, estado social, educación, hábitos de trabajo, lugar de residencia, etc.). Estas influencias exógenas, actuando constante y tenazmente sobre el ser humano, constituyen lo que se denomina el paratipo y van moldeando poco a poco el fenotipo hasta llegar a constituir plenamente el biotipo o situación constitucional del individuo. Bien es verdad que lo que predomina en el hábito morfológico es lo heredado, es decir, el fenotipo. Los factores peristáticos pueden modificarlo en casos extremos, como las privaciones de las guerras, la sobrealimentación, el ejercicio muscular, etc. En otras circunstancias, es evidente la modificación del sujeto en muchas enfermedades que se desarrollan en la época del crecimiento o por trastornos endocrinos (raquitismo, gigantismo y enanismo, acromegalia, obesidad, etc.); por lo general, estas variaciones se denominan displasias.Hay que destacar que por constitución no se entiende tan sólo el aspecto morfológico o plástico, sino lo que constituye el ser vivo en su totalidad. Tenemos que incluir, por tanto, los mecanismos fisiológicos de cada ser, la armonía humoral y neuroendocrina, junto con la capacidad de reacción ante muchos impulsos, los factores psíquicos, intelectivos, morales, etc. Todas estas circunstancias dan una especial individualidad a cada ser humano el cual es diferente de los demás. Aquí nos referimos a otra capacidad de reacción diferente: la especial resistencia de algunos seres a determinadas enfermedades y su fácil predisposición a otras, en relación con su biotipo o con la estirpe familiar; en esta última es donde más fácilmente se encuentran hábitos constitucionales parecidos. En esa resistencia y susceptibilidad ante las enfermedades descansa la relación más importante entre la constitución individual y la Medicina, y es muy posible que sea la base hipotética de la supervivencia de las especies atete las grandes plagas infectivas que las atacan. En esas mismas relaciones estriba el fundamento de la Eugenesia (v.) por una parte, y de la otra en las criminales aberraciones racistas que ha sufrido la Humanidad últimamente. Mas si en el biotipo pretendemos resaltar las diferencias de unos seres a otros, se engloban a su vez en determinadas tipologías establecidas por diferentes escuelas, en relación con el predominio estadístico de unas características morfológicas y funcionales.Tipos constitucionales. Por el estudio y análisis morfológico del organismo (dimensiones, diámetros, cara y cráneo, estructura corporal, piel, glándulas, vísceras) y sus mecanismos fisiológicos, funcionales y de reacionabilidad, se tienen las bases analíticas precisas para establecer la tipología individual. Se ha llegado a describir una serie de normotipos constitucionales, con diferentes puntos de vista, como ahora veremos, aunque según Carmena Villarta podrían reducirse a dos: un tipo delgado y alto y otro de más corta estatura y grueso, con algunas formas intermedias. Existen diferentes clasificaciones. Así, la de la escuela francesa de Sigaud y MacAuliffe, que distingue los biotipos respiratorio, digestivo, muscular y cerebral, en relación con el predominio de tales funciones. En la escuela italiana tenemos la clasificación de Giovani (hábito tísico, atlético y pletórico), la de Viola (normoesplácnicos, megaloesplácnicos y microesplácnicos) y la de Pende (normolíneos, longilíneos y brevilíneos, con algunas subvariedades). Es tal vez la del psiquiatra alemán Kretschmer (v.) la más conocida y aceptada, con la división de los tipos en leptosómicos, pícnicos, atléticos y displásicos.Tipo leptosómico (de leptos: delgado y soma: cuerpo). Con una subvariedad, el tipo asténico. Correspondería al respiratorio, tísico, microesplácnico y longilíneo de otras clasificaciones. Son personas delgadas, aparentemente altos, de cuello estrecho y largo, hombros reducidos, extremidades flacas, tórax estrecho y aplastado, vientre delgado y sin panículo adiposo. Poco desarrollo óseo y muscular. Cabeza pequeña y ovoidea, nariz saliente, barbilla hundida y perfil angular o de pájaro. En definitiva, el tipo del Quijote.Tipo pícnico. Sería la morfología de Sancho Panza. Similar al digestivo, pletórico, macroesplácnico y brevilíneo. Tienen un "desarrollo intenso de los perímetros cefálico, torácico y abdominal, y por la tendencia adiposa del tronco, con mayor gracilidad del aparato locomotor (cinturón escapular y extremidades)" (Kretschmer). Su talla es corta, de rostro ancho con aspecto pentagonal mirado de frente, cuello corto y cabeza inclinada hacia adelante, con papada que une el mentón al esternón. El tórax ancho y en tonel se continúa con un vientre adiposo. Esta adiposidad es muy manifiesta, aunque existen pícnicos que no son gruesos o que han perdido peso, como en la juventud y en la vejez.Tipo atlético. Destaca el gran desarrollo óseo y muscular. Son personas entre talla media y alta "de hombros muy anchos y angulosos, caja torácica robusta, abdomen tenso, tronco estrechado hacia abajo de tal forma que la cadera y las piernas, a pesar de su robustez, parecen casi gráciles en comparación con los miembros superiores" (Kretschmer). Los contornos musculares son muy prominentes, al igual que el resalte óseo, con fuertes clavículas, hombros y mandíbula inferior; manos y pies grandes. Piel gruesa e hipertrófica, con reducido panículo adiposo. La cara es ovoidea y alargada por el saliente de la mandíbula.Tipos displásicos. Serian morfologías deformes, raras y antiestéticas, como si fueran exageraciones de los tipos anteriores. Se incluyen también aspectos somáticos ya verdaderamente patológicos mencionados más arriba.Fue mérito especial de Kretschmer establecer una evidente relación entre sus tipos morfológicos y las reacciones psicológicas, es decir, el temperamento (manera de ser y de reaccionar). Hay que mencionar que este autor era psiquiatra y que realizó sus estudios con enfermos de manicomio. Kretschmer observó que la mayor parte de los enfermos esquizofrénicos eran leptosómicos o asténicos, y que los que sufrían de psicosis maniacodepresiva o cíclica tenían un tipo pícnico. De esta relación dedujo que en los leptosómicos existía un temperamento esquizotímico y en los pícnicos un temperamento ciclotímico, situaciones ambas totalmente normales, remedando como una caricatura, según expresión de Carmena Villarta, aquellos estados demenciales. Las personas con temperamento esquizotímico son frías, reservadas, poco sociables, con vida interior, antipáticas, agresivas y mordaces. Los ciclotímicos son alegres, risueños, sociables, simpáticos, afectuosos, o bien melancólicos y contemplativos, pero sin la hostilidad de los esquizotímicos.Aparte de esta dependencia, parece existir alguna predisposición a determinadas enfermedades en relación con el tipo constitucional. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que las enfermedades que ahora mencionaremos sean obligadas en un tipo y no en otro, de igual manera que un obeso pícnico puede padecer una esquizofrenia. Los leptosómicos sufren más frecuentemente de úlcera gastroduodenal, hipertiroidismo, tuberculosis, entre los padecimientos importantes. Los pícnicos son propensos a las enfermedades vasculares, como arteriosclerosis, angina de pecho, crisis cerebrales (hábito congestivo o apoplético que ya conoce el vulgo), diabetes, cálculos biliares, artrosis, etc.Se ha encasillado a muchos escritores, artistas, filósofos, caudillos, etc., dentro de los temperamentos antes citados, basándose en sus propios escritos y obras y en el análisis de los caracteres somáticos. No hacemos más que señalar algunos nombres famosos:Ciclotímicos: Lutero, Darwin, Pasteur, Koch, A. Humboldt, Goethe, Mirabeau, Siemens. De los iberoamericanos, Castelar, general Primo de Rivera, Zorrilla, Lope de Vega, Rubén Darío. Esquizotímicos: Voltaire, Federico el Grande, Nietzsche, Schiller, Tasso, Erasmo, Spinoza, Kant, Leibniz, Newton, Calvino, Robespierre, Cardenal Cisneros, S. Ignacio de Loyola, Larra, Jovellanos, el Greco. V. t.: TEMPERAMENTO; CARÁCTER.
M. BONDÍA GARCÍA PUENTE.
BIBL.: E. KRETSCRMER, Constitución y Carácter, 2 ed. Barcelona 1954; M. CARMENA VILLARTA, Constitución, en Patología General, dir. por BALCELLS,, 2 ed. Barcelona 1968; L. Momeó ALIÑO, Biotipología, Barcelona 1941.
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