Bielorrusia (rusia Blanca) HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Parece que su nombre deriva de la preferencia que sus habitantes tenían por el color blanco (bielo) en sus vestidos tradicionales. Aunque nunca ha existido como Estado independiente, los caracteres etnográficos y lingüísticos de B., también llamada Rusia Blanca, le dan una personalidad propia, distinta tanto de la Gran Rusia como de Ucrania. Los rasgos característicos del lenguaje bielorruso (v. III) se manifiestan en un territorio más amplio que el que corresponde a la República de B. y la precisión de sus fronteras etnográficas sigue siendo una cuestión muy debatida. Generalmente, se acepta que los bielorrusos descienden de las primeras tribus eslavas (krivichi, radimichi y dregovichi) que se establecieron desde tiempos muy remotos en el Alto Dnieper, en el Dvina occidental y en el Niemen.La occidentalización. Durante la época hegemónica del principado de Kiev (v. UCRANIA II), se establecieron en tierras bielorrusas unos pocos principados rusos, Polotsk, Smolensko y Turov fueron los más importantes. Estos principados, protegidos por los pantanos del Pripet, se libraron de la invasión tártara que, en la primera mitad del s. XIII, destruyó el principado de Kiev. En cambio, muy pronto (s. xiv), fueron conquistados e incorporados por el Gran Ducado de Lituania (v. LITUANIA II), por entonces, pagano e inculto; pero con excelentes políticos: respetaron tanto el cristianismo de los conquistados bielorrusos como su idioma y, así, el bielorruso llegó a convertirse en el lenguaje oficial del Gran Ducado. En la primera mitad del s. XVI, con la difusión de libros sagrados impresos, surgen las primeras manifestaciones de una cultura escrita propiamente bielorrusa. Este proceso de personalización se rompió bruscamente en la segunda mitad del s. xvi, cuando Lituania fue absorbida por Polonia (Unión de Lublín, 1569). Los rusos blancos, aislados de Rusia desde hacia más de dos siglos, se sentían cada vez más orientados culturalmente hacia Occidente y acabaron por aceptar la unión religiosa con Roma (1596). Sus clases elevadas se polonizaron completa y rápidamente. Y, en fin, el polaco acabó por reemplazar al bielorruso en todos los actos oficiales (1696); desde entonces, el bielorruso sólo sobrevivió en los cantos populares. Hasta los repartos de Polonia, a fines del s. .XVIII, la historia de B. se identifica con la polaca.La rusificación. Por el tercer reparto de Polonia (1795), Rusia se incorporó todo el territorio de B. que, en alguna ocasión, había sido llamado Belaya Rus (es decir, Rusia blanca), aunque tal término no fue empleado nunca de forma general. Los zares se negaron a considerarlo como un país autónomo e, integrado en Rusia como Territorios noroccidentales, fue sometido a una intensa rusificación. En 1839, millón y medio de bielorrusos católicoromanos de rito oriental, uniatas (v.), que constituían la mayoría del pueblo bielorruso, fueron obligados a aceptar la religión ortodoxa y sólo unos 300.000 permanecieron fieles al rito latino. Fue entonces cuando a los católicos que conservaron el rito oriental o uniatas empezó a llamárseles bielorrusos, para distinguirlos tanto de los católicos de rito latino como de los ortodoxos griegos rusos; y el pueblo aceptó el término que acabaría por convertirse en el símbolo del nacionalismo. Cuidadosos de mantener su personalidad peculiar, los bielorrusos fomentaron pronto un nacionalismo literario publicando en Vilna (1906) el semanario Nasha Dola (Nuestro Destino). Suprimido por los rusos, fue reemplazado por otro titulado Nasha Niva (Nuestra Tierra). Al nacionalismo literario sucedió el político, clandestino, que se exteriorizó en la 1 Guerra mundial, cuando los alemanes ocuparon la B. occidental en 1915.Los tiempos conflictivos. Cuando Alemania y la Rusia soviética firmaron el tratado de Brest Litovsk (3 mar. 1918), en él no se hablaba para nada de una B. independiente; sin embargo, pocos días después (25 de marzo), un Consejo Nacional proclamaba la República de B. Ahora bien, al producirse el colapso de los Imperios centrales, la Rusia soviética repudió el tratado de Brest Litovsk, anunció la creación de la República Socialista Soviética de B. (1 en. 1919) y, cuando los alemanes evacuaron todo el territorio bielorruso, penetró el ejército rojo que, en febrero 1919, ocupó todo el país. Esta situación se mantuvo muy poco. Las discusiones fronterizas rusopolacas desencadenaron una guerra que provocó la escisión política de los bielorrusos, dando origen a un Gobierno prosoviético y a un Consejo anticomunista. Cuando la paz de Riga (1921) puso fin a la guerra, B. quedó dividida en dos partes: la oriental, más extensa, se convirtió en República Socialista Soviética que, en 1922, se unió a Rusia, Ucrania y Transcaucasia para formar parte de la URSS; la occidental fue anexionada a Polonia.La B. soviética. Un nuevo cambio se produjo en septiembre 1939, cuando, tras el pacto germanosoviético, los rusos ocuparon la Polonia oriental, incluida naturalmente la B. polaca. Para legalizar la situación, los soviéticos organizaron unas’"elecciones" de las que salieron los diputados que constituyeron la Asamblea del Pueblo bielorruso. Los candidatos oficiales obtuvieron el 91% de los sufragios emitidos y la Asamblea, en su primera sesión, pidió unánimemente la incorporación de la B. polaca a la URSS, aceptada por el Soviet Supremo de la Unión Sovié. tica el 2 nov. 1939. La B. soviética, con la incorporación de la B. polaca, se duplicó en territorio y población. Invadida por los alemanes durante la II Guerra mundial (junio 1941), permaneció tres años bajo su ocupación. Hitler no trató a B. como un país independiente, pero estimuló a los nacionalistas para que crearan una República Nacional bielorrusa. Ésta, supervisada por el Gauleiter o Comisario de los Territorios Orientales, tuvo una duración efímera, aunque pretendió sobrevivir después de la guerra con dos Gobiernos en el exilio, rivales entre sí, ninguno de los cuales logró el reconocimiento de las potencias mundiales más importantes.Tras la derrota germánica, los rusos restauraron la B. de 1941, excepto una pequeña franja de terreno, entre el Niemen y el Buj, que se cedió a Polonia. Los polacos que vivían en la antigua B. polaca emigraron a Polonia para instalarse en las regiones que hasta poco tiempo antes habían pertenecido a Alemania. También se restableció el statu galo político anterior de B., sobre la base de la Constitución soviética de 1937, con las enmiendas de 1939 y 1944, que garantizaban sus derechos soberanos dentro del conjunto de la URSS. Esta "soberanía legal" fue precisamente la que dio pie para su ingreso en la ONU (1945), lo mismo que Ucrania, en situación de aparente igualdad con la propia Unión Soviética.Independencia de la URSS. En las últimas décadas del s. XX, la URSS caminó imparablemente hacia su disolución. Para evitarla, se propuso un nuevo Tratado de la Unión, aceptado por B., que transfería a las Repúblicas importantes poderes económicos y políticos del gobierno soviético. Poco antes de firmarlo, dirigentes comunistas contrarios a ese Tratado dan en agosto 1991 un golpe de Estado, que resultó fallido. Fue el preludio del acta de defunción de la URSS. El 8 dic. 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y B. fundan una nueva Unión o Comunidad de Estados Independientes, a la que el 21 diciembre se adhieren varias Repúblicas ex soviéticas. La URSS deja de existir oficialmente en 25 dic. 1991 y B. es reconocida oficialmente como Estado independiente.País no muy rico en recursos, sufrió gravísimos daños materiales durante la II Guerra mundial, calculados en unos 75.000 millones de rublos. Aunque las destrucciones fueron reparadas en pocos años, la industrialización sigue siendo relativamente escasa. Culturalmente, el bielorruso es, con el ruso, idioma oficial y las principales actividades están centradas en torno a la Univ. estatal de Minsk, capital de B.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: Además de la correspondiente a la Unión Soviética, Rusia, Lituania y Polonia son particularmente pertinentes: S. KONOVALOV, RussoPolish Relations: Historical Sursey, Londres 1945; N. P. VAKAR, Belorussia: The Making of a Nation, Cambridge 1956; B. CHUDOBA, Rusia y el oriente de Europa, Madrid 1980 (Rialp).
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