Bergman, Ingmar
Categoria:
Biografía GER
Realizador cinematográfico y director teatral sueco, uno de los autores que más han influido en la evolución argumental y expresiva del cine de mediados del s. XX.N. en Uppsala el 14 jul. 1918, hijo de un pastor calvinista que llegó a ocupar el cargo de capellán de la Corte. Después de brillantes estudios secundarios ingresó en 1937 en la Facultad de Historia y Letras de la Univ. de Estocolmo, y comenzó a frecuentar los ambientes bohemios del barrio de Gamla Stan. Tuvo relación con una serie de grupos literarios, existencialistas de la angustia, y en los cuales ocurrieron varios suicidios durante la Guerra mundial. En ese ambiente B. escribe cuentos y novelas cortas para revistas universitarias, e intenta el teatro con la dirección escénica de El drama de los espectros, de August Strindberg, que sólo tuvo cuatro representaciones. En 1940 conoció a Per Lindberg, dramaturgo y renovador de la dirección teatral y cinematográfica, que influyó decisivamente en su orientación artística. Decidido a dedicarse a la dirección escénica, B. ingresó como ayudante en la Opera Real de Estocolmo, y en 1943 pasa temporalmente al Teatro de la Medborgarhuset. Habiendo conocido a Carl-Anders Dymling, director general de la famosa productora cinematográfica Svensk Filmindustri, escribió en 1944 por encargo suyo el guión de Tortura, realizada seguidamente por Alf Sjoberg con gran éxito en el cine mundial. Su tema era el sadismo de un profesor.
Treinta películas en veintidós años. Al mismo tiempo que era nombrado director del Teatro Municipal de Halsingborg en 1945, le contrataba Dymling para realizar su primera película, Crisis, sobre guión propio que reflejaba el pesimismo existencialista de la época. Desde entonces simultaneó el cine - durante los veranos- con la dirección escénica - de septiembre a marzo-, pasando por los Teatros Municipales de Goteborg y Malmo, el Intima Teatern, la Opera Real, y finalmente, el Real Teatro Dramático de Estocolmo. Siempre sobre guiones propios, salvo contadas excepciones, dirigió B. en 1946 Llueve sobre nuestro amor, y siguieron Barco para la India, Mujer sin rostro y Música en la oscuridad (1947); Ciudad portuaria, Prisión y el guión de Eva, que realizó Gustaf Molander (1948); La sed, A la alegría y Mientras la ciudad duerme (1949); Juegos de verano, Esto no puede suceder aquí - con un tema de espionaje comunista, Única referencia política en toda su obra- y Divorciada ( 1950). Aunque sus películas no tienen en estos años un claro atractivo comercial, B. cuenta con la confianza de la Svenska Filimindustri, que le da gran libertad de acción. Esta confianza se va a ver pagada con un gradual reconocimiento internacional.
Así como el guión de Tortura había sido premiado en Cannes, y Juegos de verano había concurrido a Venecia, un creciente número de críticos se interesan por la obra de B., que en 1952 realiza Mujeres que esperan y Verano con Mónica. En 1954 concurre La noche del payaso al Festival de Sáo Paulo, y en 1955 Una lección de amor al de Punta del Este. Después de Sueños de mujer (1955), realiza Sonrisas de una noche de verano, que recibe en Cannes, 1956, un premio especial "por su humor poético" y hace que se conozca más extensamente a B. A continuación dirige La última pareja que corre y en 1957 triunfa con El séptimo sello, premio especial del Jurado en Cannes, y su película de mayor belleza plástica y más sincero contenido. En 1958 logra el premio del Oso de Oro de la Berlinade por Fresas salvajes, los de dirección e interpretación femenina colectiva de Cannes por El umbral de la vida y el especial del Jurado en Venecia 1959 por El rostro. El manantial de la doncella, con guión de Uila Isaksson, recibe una mención especial en Cannes, 1960. En este año dirige El ojo del diablo, comedia barroca de fantasía diabólica. Le sigue su gran trilogía sobre la búsqueda de la divinidad (Como en un espejo, El silencio - rechazada en varios países por su erotismo formal- y Los comulgantes), con la que parece saciar su obsesión en busca de la explicación del mal, la desesperación y la duda, y respecto a estas mujeres (1964), desconcertante comedia en color con abundantes simbolismos, fue seguida, en 1966, por Persona, complicada adrede en tema e imágenes, al igual que Gritos y susurros ( 1972) donde retornan, al rechazar B. cualquier búsqueda de lo trascendente, las constantes de la soledad, el pesimismo y la triste visión del hombre. En sus últimos films, Secretos de un matrimonio (1975) y Cara a cara al desnudo (1976), trata de la desintegración de la pareja sueca; El huevo de la serpiente (1977) describe el ambiente de la Alemania de los años 30, y en Sonata de otoño (1979) vuelve a su tema central: la pérdida del sentido de la vida.
El universo íntimo de Ingmar Bergman. Como se ha dicho, B. busca un sentido a la vida y no lo encuentra. Su evolución ha ido de la simple descripción de conflictos internos a los atisbos de una respuesta vaga o misteriosa. Sus primeras obras son existencialistas, en las que presenta la vida como un infierno en la tierra que gira negativamente en torno a las constantes de la desesperada soledad y la tragedia del matrimonio. En 1950, con Juegos de verano, pone B. experiencias propias en una mirada nostálgica hacia la generosa plenitud del primer amor. Se introduce así en la psicología femenina con una asombrosa agudeza que constituye su segunda etapa cinematográfica. El séptimo sello (1956) comenzó la tercera, inmersa en elucubraciones trascendentes en busca de una revelación personal que para él acaba en un terrible silencio de Dios. Desde 1964, superada al parecer su época teocéntrica, explora diversos caminos en comedia y drama.
Para B. "la religión y el arte subsisten por razones sentimentales". No puede negarse su destreza narrativa y la belleza plástica de sus imágenes, influidas por la experiencia teatral. Pero al retratar a "su" humanidad ha descendido a un realismo inadmisible en busca de contrastes. El misterio de la muerte y la animalidad del sexo se escudriñan una y otra vez con frialdad más sensacional que sincera. Cuando intenta comprometerse, su mensaje es la duda y su tónica la ambigüedad. De aquí que la obra de B., que tiene incondicionales admiradores, sea susceptible de cualquier interpretación.
MARIANO DEL POZO.
BIBL.: I. SICLIER, lngmar Bergman, Madrid 1963; P. COWIE. lngmar Bergman, Londres 1962; I. DONNER. The personal vision of lngmar Bergman, 1ndianápolis 1964.Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.