Beneficio ECON.
Categoria:
Economía
Concepto. Se entiende por b. la remuneración que recibe el empresario (v.) por su actividad específica. Contablemente se calcula por diferencia entre los ingresos habidos y los costes totales en que se ha incurrido en un periodo determinado. Sin embargo, existe cierta discrepancia sobre qué conceptos se han de considerar como ingresos y, sobre todo, como coste (v.). Los principales puntos en disputa son el criterio a seguir en el cálculo de la amortización (v.), en el cómputo de los aumentos y disminuciones en el valor de los activos, y en los precios a que se deben valorar. Habitualmente se contraponen un criterio contable, conservador e histórico, y un criterio económico, dinámico y de previsión. La elección de uno u otro, o de alguna fórmula intermedia, suele depender de la finalidad del cálculo: determinación del b. fiscal, de los dividendos, del valor de la empresa, etc. Habitualmente, el cálculo del b. como guía para la gestión se hace con criterios que se aproximan a lo que el economista suele llamar "beneficio puro" o "neto".El b. puro es lo. que queda como residuo una vez deducida de los ingresos la totalidad de los costes. Entre éstos se incluyen los llamados "costes de oportunidad", que son la remuneración que obtendría el empresario si dedicase sus recursos (capital, trabajo propio, etc.) a otras actividades, a las cuales renuncia cuando los dedica a su empresa. Por ello, no se computa como b., sino como coste, el rendimiento del capital: esto resulta natural si es capital ajeno pero también si lo es propio, ya que en otro uso recibiría un interés, al que renuncia en espera de un b. mayor. Igualmente, la remuneración del trabajo personal del equipo directivo debe excluirse del b. y tratarse como un sueldo (el que recibiría en otra actividad, si no lo tiene fijado). En resumen, el b. así definido será el excedente total de los ingresos de la empresa sobre los costes, tanto aquellos en que incurre efectivamente como los de oportunidad.Por supuesto, esta concepción del b. puro no es aceptada por todos. los autores, pues no es evidente que las decisiones empresariales se tomen pensando en ese b. excedente y no en otro concepto más amplio; sin embargo, resulta útil, ya que es de esperar que, si la remuneración que la empresa proporciona a todos sus factores es inferior a la que podrían obtener en otro lugar, tarde o temprano acabará perdiéndolos y desapareciendo. Los autores americanos suelen preferir el concepto estricto de b., y los ingleses uno más próximo al concepto vulgar y contable.Teorías sobre el beneficio. Teorías funcionales. Se caracterizan por considerar al b. como la. remuneración del empresario por la función que desempeña (v. EMPRESA; EMPRESARIO). Esa función es propia y distinta de la de los demás factores productivos: no es la del capital ni la del trabajo, aunque no está muy perfilado en qué consiste. Incluye la tarea de organización de los factores productivos; la toma de decisiones estratégicas, la asunción de un riesgo y la introducción de innovaciones (v. apartado siguiente), el ejercicio de una autoridad, etc. Sin embargo, estas explicaciones no justifican todo el b., pues una parte de él es atribuible a factores objetivos (p. ej., dominio del mercado). Por otro lado, dejan sin resolver la cuestión de quién recibe el b. Esto no ofrece dificultades cuando el propietario de la empresa es también su directivo, pero sí cuando la gestión y la propiedad están desligadas, como ocurre en muchas sociedades modernas: en este caso, el que parece desempeñar la función de empresario es, frecuentemente, un directivo asalariado, recayendo el b. o una parte de 61 sobre los accionistas. Por ello, algunos autores limitan la función del empresario a la asunción del riesgo (que recae en el accionista); otros prefieren computar los sueldos de dirección como b., y otros soslayan el problema atribuyendo el b. a la empresa en abstracto, y haciendo depender su distribución en el seno de ella de criterios institucionales, políticos, de oportunidad, etc.Relacionadas con las teorías funcionales están las que consideran que el b. es la remuneración de las cualidades y capacidades personales del empresario: habilidad organizadora, espíritu de riesgo e innovación, aprovechamiento de oportunidades, etc.Teorías dinámicas. El b., cuando se toma como excedente, esto es, aparte del interés del capital y del sueldo de dirección, es una renta resultante de una actividad dinámica, incompatible con el equilibrio estático en competencia perfecta. Por ello (y porque el b. es una renta no contractual) no se puede explicar por la teoría marginalista (v. DISTRIBUCIÓN DE BIENES I; MARGINALISMO).1. A. Schumpeter (o. c. en bibl.) explicaba el b. por la innovación, que convierte un estado estacionario en otro dinámico. La introducción de una innovación con éxito concede al empresario una situación temporal de privilegio que le permite obtener el b. Una innovación no es un invento, aunque puede ser la aplicación práctica de un invento. Son innovaciones las modificaciones en el proceso productivo que lo hacen más económico; los cambios en la organización; la introducción de primeras materias mejores o más baratas; la sustitución de unos bienes por otros; la apertura de nuevos mercados, etc. El b. del empresario puede considerarse como retribución de su función innovadora, aunque se calcula como un residuo de los ingresos sobre los costes, y puede no guardar proporción con dicha función, según sea la reacción de sus imitadores. Porque el b. de innovación es una renta temporal, que atrae a la competencia, lo cual acaba por reducirlo, salvo que consiga prolongar la situación de monopolio (v. SCHUMPETER y su síntesis de la teoría de la innovación en relación con la del crecimiento y del cielo económico).Aunque la relación del b. con la incertidumbre fue puesta de manifiesto ya en la Edad Media, su desarrollo se debe a F. H. Knight (Riesgo, Incertidumbre y Beneficio; v. bibl.). Existe riesgo cuando los acontecimientos futuros no se conocen con seguridad, pero cabe determinar las probabilidades ligadas a ellos, permitiendo el cálculo actuarial y la contratación de un seguro. Si la empresa no lo hace así, deberá considerar que parte de sus ingresos son la prima de ese riesgo, excluyéndolos del b. Cuando el riesgo no es asegurable, porque las probabilidades de ocurrencia de los acontecimientos futuros no pueden conocerse, nos hallamos ante la incertidumbre. El hacer frente a ella con éxito justifica el b., que viene a ser así la prima de los riesgos no asegurables. Knight califica a su teoría de funcional, pues incluye la asunción de la incertidumbre como una tarea del empresario, junto con el liderazgo (similar a la innovación) y la adaptación al cambio. Se comprende, pues, que la incertidumbre no pueda justificar la totalidad del b.; además, éste no suele ser proporcionado a aquélla. El carácter dinámico de esta teoría se deriva del hecho de que en una situación estática nó hay incertidumbre y, por tanto, tampoco b. También de carácter dinámico es la explicación de los b. (o pérdidas) ocasionales resultantes de desfases en los costes respecto de los precios, excedentes coyunturales, etcétera.Explicaciones institucionales y estructurales. Ya hemos hecho notar que en un mercado en equilibrio y competencia perfecta, la empresa no púede obtener b. puros aunque sí la remuneración de su capital, sueldos de dirección, etc. Cuando la empresa participa en un mercado monopolístico u oligopolístico y, en general, cuando hay restricciones en la competencia, sea en sus compras o en sus ventas (v. MERCADO I), aparece el b. Esta teoría no es incompatible con la de Schumpeter, pues éste atribuye al innovador una ventaja temporal de carácter monopolístico sobre sus competidores; tampoco con la de los b. ocasionales, ni con la de la incertidumbre, pues ésta supone un freno a la entrada de competidores.A menudo se trata a los b. obtenidos mediante el dominio del mercado como rentas o cuasirentas (V. RENTA), y no como b., arguyendo que son la remuneración de una ventaja diferencial y no de una función, debiendo computarse como costes de oportunidad. Sin embargo, resulta evidente que su desaparición no daría lugar por sí sola a la existencia de pérdidas netas, como ocurriría si se tratase de un verdadero coste: parece lógico, pues, tratarlos como b., sobre todo si resultan del esfuerzo consciente del empresario por mantener su ventaja en el mercado.De entre las explicaciones institucionales del b., la más interesante es la teoría de la explotación de Marx (v. MARX Y MARXISMO). Este autor, como sus predecesores los clásicos ingleses, no distinguía entre b. e interés, lo cual resulta lógico, ya que en su época las funciones de capitalista y empresario se confundían en una sola persona. De acuerdo con la teoría del valortrabajo (v. VALOR, TEORÍA DEL), el valor de un bien es igual al volumen del trabajo que lleva incorporado. De este valor global se deducen los pagos de todos los factores, principalmente el salario, quedando el b. como un residuo. Según Marx, el salario es el coste del trabajo, esto es, el valor de las mercancías necesarias para reponer la fuerza de trabajo, en tanto que el rendimiento de esa fuerza de trabajo es superior a su coste. La diferencia es la "plusvalía", que en el sistema capitalista se queda el empresario, integrando su b. Esta apropiación no se debe a una injusticia voluntaria o de mala fe, sino a la misma lógica del sistema capitalista (v. CAPITALISMO I), resultante de la separación del trabajo y de la propiedad de los instrumentos de producción: de ahí el carácter institucional de esta teoría.A Marx se debe también una teoría de la tendencia decreciente de la tasa de b., justificada por el hecho de que sólo el capital circulante (fondo de salarios) producía plusvalía, en tanto que la proporción de dicho capital circulante al capital fijo (composición orgánica del capital) era cada vez menor, como consecuencia de la mecanización creciente que la competencia exigía. De esa tendencia deducía Marx la disminución del ritmo de acumulación de capital, la progresiva explotación de los obreros y, en fin, la ruina del sistema capitalista.Las teorías expuestas no son incompatibles entre sí. Es más: difícilmente se podrá explicar el b. si no es recurriendo a varias de ellas, esto es, a factores coyunturales, estructurales (forma del mercado, principalmente), personales (habilidad diferencial de unos empresarios sobre otros), de eficiencia interna (innovación, riesgo...), etc. Como fenómeno dinámico, el b. debe ser objeto de una explicación múltiple.Acerca de las políticas de b., establecimiento de standards, reparto de b., etc., cfr. las obras de Dean y de Spencer y Siegelman citadas en bibl. V. t.: COSTES; DISTRIBUCIÓN DE BIENES I; EMPRESA; EMPRESARIO; PRECIO.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: R. BARRE, Economía Política, I, 5 ed. Barcelona 1967, 162176; C. NAPOLEONI, Beneficio, en Diccionario de Economía Política, Madrid 1962, 5584; R. A. GORDON, La Empresa, los beneficios y la sociedad moderna, en W. FELLNER y B. F. HALEY (ed.), Ensayos sobre la Teoría de la Distribución de la Renta, Madrid 1961, 477488; 1. DEAN, Economía para directores de empresa, Buenos Aires 1960, cap. 1;, M. H. SPENCER y L. SIEGELMAN, Economía de la Administración de Empresas, México 1963, cap. 4; A. MARSHALL, Principios de Economía Política, VI, Madrid 1948, cap. 7 y 8; F. H. KNIGHT, El Beneficio, en Ensayos..., o. c., 455466; B. BILT, Théories Contemporaines du profit, París 1956; 1. ULLMo, Le Profit, París 1969; B. S. KEIRSTEAD, Capital, Inierest and Profits, Nueva York 1959; 1. A. SCHUMPETER, Teoría del desenvolvimiento económico, 3 ed., México 1963, cap. 4; F. H. KNIGHT, Riesgo, Incertidumbre y Beneficio, Madrid 1947, cap. 512; S. WEINTRAUB, An Approach to the Theory of Income Z)istribution, Filadelfia 1958, cap. 10.
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