Bell, Alexander Graham
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Biografía GER
Inventor inglés, n. en Edimburgo (Escocia) el 3 mar. 1847. Hijo de Alexander Melville B., lector de textos clásicos ingleses para perfeccionar la dicción, siguió los primeros estudios en su ciudad natal y más tarde en Londres. B. auxiliaba a su padre poniendo en práctica la representación de los sonidos mediante signos gráficos de pronunciación figurada; ambos iniciaron los primeros estudios sobre un método que pudiera mejorar las condiciones de expresión de los sordos de nacimiento. Emigrada la familia a Ontario (Canadá) en 1870, aquellos métodos de enseñanza se hicieron famosos y después de residir en Massachusetts (EE.UU.), fue llamado por la Escuela de Retórica de la Univ. de Boston que le encomendó las explicaciones de fisiología del lenguaje. Consiguió métodos de mejora en la expresión verbal de los sordomudos, conocimientos y experiencias que le llevaron muy directamente a la invención del teléfono que es el motivo culminante de su fama.La invención del telégrafo que había realizado S. F. Morse y el conocimiento que tuvo de sus aplicaciones, le permitieron utilizar un manipulador telegráfico para excitar un electroimán encargado de actuar sobre un diapasón, regulando sus vibraciones y adaptándolas a la frecuencia de las corrientes eléctricas de excitación. Como carecía de formación en la ciencia eléctrica, siguiendo consejo del físico Henry, se impuso en los conocimientos fundamentales de electricidad. Con la colaboración de Watson, como ayudante, llegó a conseguir la reversibilidad del fenómeno anteriormente indicado, observando que las vibraciones de laminillas metálicas, influenciando el campo del electroimán, eran reproducidas a distancia a través de conductores, por las corrientes eléctricas engendradas. Un paso más le llevaría rápidamente a la transmisión telefónica, con empleo de corriente eléctrica continua, modulada bajo acción de la palabra por las vibraciones causadas por el impulso sonoro de la voz; la reversibilidad del fenómeno sería para el futuro la clave que haría posible la conversación a distancia a través de conductores. Cuando esta invención fue lograda inicialmente, B. contaba 28 años de edad. Dado a conocer el aparato y, sistema telefónico en la Exposición de Filadelfia (1876), tuvo que sostener varios pleitos para mantener sus derechos de los que B. salió triunfante, atacado, entre otros, por Gray, que también había presentado al Registro de patentes un dispositivo telefónico, precisamente el mismo día que lo hizo B.La expansión rápida por todo el mundo, de tan atractivo medio de transmisión de la palabra dio a B. renombre universal. En.1877 fundó la Bell Telephone Company; los derechos de invención protegieron la explotación del teléfono en manos exclusivas de B. hasta 1894, en que se extinguieron los privilegios de sus últimas patentes; continuó posteriormente con fruto en sus inquietudes técnicas.
En 1880 recibió del Inst. de Francia el Premio Volta, cuya cuantía invirtió íntegra en el establecimiento de un laboratorio donde llegó a fabricar el disco fonográfico de cera. No abandonó los trabajos de perfección del lenguaje para sordos, pasión de toda su vida y acentuada con motivo de su matrimonio con una alumna que padecía aquella deficiencia física. Inventó el alerón, que aún hoy se emplea, para la estabilidad de los aviones; puso en práctica métodos de transmisión de la palabra mediante un rayo de luz cuya intensidad variable excitaba una placa de selenio (efecto fotoeléctrico); diseñó un aparato eléctrico para detectar la presencia de balas y objetos metálicos en el cuerpo humano.
La invención del teléfono es uno de los más grandes del ingenio humano de todos los tiempos y de mayor influencia en las transformaciones políticas, sociales y económicas en la vida de los hombres, dada su enorme utilidad y extraordinaria difusión.
Nacionalizado norteamericano, m. a los 75 años de edad en Nueva Escocia, el 2 ag. 1922.
EMILIO NOVOA.
BIBL. : E, ROBERT SOUTHEY, Life of Alexander Bell, Londres 1944; C. D. MAC KENCIE, Alexander Graham Bell, Nueva York 1928; E. LA PORTE, Alexander Graham Bell, en Forjadores del mundo contemporáneo, III, Madrid 1966; K. K. DARROW, Alexander G. Bell, en Les inventeurs célebres, París 1950.Guarda este contenido en tu perfil
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