Barrios, Eduardo
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Biografía GER
Novelista chileno. N. en Valparaíso el 1884 y m. en Santiago de Chile el 13 sept. 1963. Hijo de chileno y de peruana con mezcla de sangre germánica, ofrecía Barrios Hudtwalcker en su persona como en su estilo cierta blanda y armoniosa suavidad y una pulcritud correcta distinta de la imagen, digamos, popular del carácter más bien seco de sus compatriotas, generalmente sobrios de palabra y actitud.Su psicología era compleja: bajo la dulzura amable del homme a femmes, seductor y de hermosa presencia, su trayectoria combatida y ascendente muestra un vigor singular y el don de la perseverancia tenaz y a la par flexible, escasa entre los escritores. Si añadimos los finos matices de su sensibilidad y la amplitud de su prosa, castiza con soltura, coloreada y realista, completaremos una figura que se aparta de lo común de un modo natural.
Empieza su juventud fugándose de la Escuela Militar que le impusieron los suyos, para correr aventuras entre mujeres galantes que lo llevaban cuesta abajo. Desempeñó en varios países oficios muy diversos, hasta el de levantar pesos en un circo, valido de su contextura atlética, desconcertante en hombre de su tipo. Fue taquígrafo en el Parlamento, funcionario en la Universidad, sin dejar de escribir y cultivarse, hasta adquirir prestigio. Partidario de un político triunfante, aunque ajeno a las batallas de partido, alcanzó elevados cargos, fue ministro de Educación Pública y, al fin, dos veces, director general de Bibliotecas, Archivos y Museos de la República, miembro de la Academia chilena de la Lengua, Premio Nacional de Literatura en 1946, todo un personaje, conformista y burgués, modestamente acaudalado.B. compuso, sin éxito, obras de teatro y publicó cuentos, pero son sus novelas, sobre todo cuatro de ellas, las que lo definen y cuentan. El niño que enloqueció de amor (1915) tiende al poema dentro de la órbita posmodernista que ya declinaba. Hay en el prólogo una música sutil y el argumento es el diario de un niño precozmente sentimental, poseído de una pasión que lo va trastornando hasta parar en la demencia. Ese libro lo sacó a luz y tuvo vasto público. El siguiente es un ensayo de tipo religioso que transcurre en un convento franciscano: El hermano asno (1922), al margen de las Florecillas de Asís. Retórica excelente, pero que no esconde el artificio, con la historia de un monje atormentado por el amor y los escrúpulos en un fondo monástico, reconstituido no sin delicadeza. Viene a continuación Un perdido (1919), novela autobiográfica basada en las experiencias de su primera juventud, exégesis de un tímido frente a su padre, que también la era, a su modo, con páginas de penetrante análisis y escenas crudas, bien trazadas, convincentes, a ratos espléndidas. Sin duda la mejor de B., lo más logrado y pleno, suficiente para retratarlo y justificar su categoría.Gran señor y rajadiablos ( 1948) es una tentativa voluminosa para crear un héroe rural, terrateniente a la antigua, atrabiliario y conquistador, don Juan dueño de vidas y haciendas, acostumbrado al mando. B. utiliza en la obra su experiencia agrícola como administrador de un fundo en el valle central. Pero el tema no convenía del todo a su temperamento. Cuando una escena fuerte se aproxima, no se atreve a afrontarla y esquiva el paso con destreza de experto narrador. Pero la tensión dramática decae y el relato, que pedía una explosión, se resiente. La novela, al final, parece deshabitada. No hay la riqueza de Un perdido y sólo a ratos algún paisaje se ilumina de gracia.Debe también citarse, en grado inferior, Los hombres del hombre (1950), el tema de la multiplicidad interna tratado mediante laboriosas personificaciones que se entrechocan y suceden, alternadamente, dentro del mismo ser, sin conseguir que éste y los demás adquieran consistencia. De todas maneras, en el panorama de los novelistas chilenos, B. sobresale y queda como un ejemplar del buen escritor, refinado y abundante, observador y artista, que sabe la belleza de las palabras y ennoblece el idioma vulgar, manteniéndolo en un nivel de dignidad dentro de la soltura narrativa. Alguien a quien le falta muy poco para ser un gran escritor, aun fuera del marco nacional.
H. DÍAZ ARRIETA.
BIBL. : ALONE, Historia personal de la literatura chilena, 2 ed., Santiago de Chile 1962; J. ORLANDI y A. RAMÍREZ, Eduardo Barrios. Obras, estilo, técnica, Santiago de Chile 1960.Guarda este contenido en tu perfil
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