Bárbaros, Pueblos III. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Introducción. El asentamiento de los p. b. en las provincias del Imperio romano de Occidente, con la consiguiente fragmentación política y cultural de dicho Imperio, determina la solución de continuidad de la cultura antigua y el nacimiento de un nuevo periodo artístico, el prerrománico (v.). El arte b. constituye la primera fase del arte prerrománico, comprendido aproximadamente entre los s. V al VIII ambos inclusive, es decir, al periodo anterior al renacimiento carolingio (V. CAROLINGIOS II).La base germánica de estos pueblos es el fundamento de su uniformidad, lo que no obsta para que el arte de los p. b. ofrezca una rica variedad, dentro de su homogeneidad, debido a diversos factores. En primer lugar, es un factor determinante de esta variedad el diverso grado de cultura de estos pueblos, pues sus contactos con el mundo romano, antes de la invasión, al ser fronterizos o auxiliares del Imperio romano durante largo tiempo y, de otra parte, sus relaciones con pueblos asiáticos, son aspectos esenciales de la cultura de cada uno de ellos. De otro lado, el diverso nivel de romanización de las provincias ocupadas es, a su vez, otro factor determinante del futuro de las formas artísticas. Otros aspectos, como la religión, el ordenamiento jurídico que facilita o dificulta la integración, el número de invasores, etc., son fundamentales en la consideración de la diversidad cultural, dentro del carácter homogéneo que ofrece el arte bárbaro, asentándose así los principios estéticos que han de regir el arte de cada provincia romana y, al mismo tiempo, los principios estéticos del arte medieval.Realmente, el arte bárbaro, ofreciendo una gran originalidad, es el fruto de la fusión de dos culturas, la germánica y la clásica. Toma elementos formales de ambas, que en todo caso son interpretados conforme a la estética germánica y conforme a los limitados medios técnicos de las incipientes monarquías, que en ningún caso tienen los amplios medios técnicos y económicos del Imperio.Arquitectura. Es pobre, fundiendo los modelos paleocristianos y bizantinos con la tradición de la arquitectura en madera típicamente germánica. Así lo vemos en el arte (V. MEROVINGIOS II), de pobres estructuras en ladrillo y sillarejo, con arcos de medio punto y cubierta de madera generalmente, aunque en algún caso se emplee la bóveda de cañón. Esta arquitectura merovingia se halla representada por las basílicas y baptisterios; de las primeras, aunque no se conservan, las investigaciones arqueológicas y las abundantes noticias literarias nos permiten comprobar el mantenimiento del tipo basilical paleocristiano, como se percibe en la renovada iglesia de S. Pedro de Vienne, de tres naves, con cubierta de madera, pilares rectangulares y arcos de medio punto, todo ello quizá de la reconstrucción románica, pero manteniendo de la disposición primitiva tanto la planta como los dos órdenes de columnas y arcos de medio punto adosados a los muros laterales. En relación con el tipo basilical y como desarrollo de la confesión paleocristiana, se encuentran las criptas, como las de S. Pablo de Jouarre y de S. Lorenzo de Grenoble, ésta ya de fines del s. viii, con original planta que tiene su eco en la disposición de la basílica de GermignydesPrés, ya carolingia. En el periodo paleocristiano de la Galia eran frecuentes las basílicas gemelas, una dedicada a la Virgen con baptisterio anejo y otra dedicada a un mártir; el baptisterio de planta central e independiente parece mantenerse en el de S. Juan de Poitiers, rectangular con tres absidiolos e interesante por su cubierta externa a dos aguas y por el empleo del arco en mitra; de plantas más relacionadas con los modelos paleocristianos son los baptisterios de Fréjus y Riez.Carácter en más íntima relación con la tradición germánica en madera son los escasos restos de Inglaterra, como lo vemos en la torre de BartononHumber, en el pórtico de Monktivearmouth y en la iglesia de Brixworth. Muy características son las cruces monumentales anglosajonas, como las de Bewcastle y Ruthwell, ricamente decoradas con temas cristianos y paganos.Se distingue la arquitectura de los godos por la fuerte influencia clásica y bizantina y singularmente por el empleo de la sillería bien labrada, como vemos en el arte visigodo (V. VISIGODOS II) y en las construcciones ostrogodas de Italia. Entre éstas sobresale el gran mausoleo de Teodorico en Rávena, una de las más bellas creaciones del arte prerrománico y el palacio de Teodorico. El oratorio de S. María del Valle, en Cividale (Udine), ya del periodo lombardo es también significativo.Escultura y pintura. La escultura bárbara, aunque escasa y ruda, ofrece un altísimo interés, ya que supone el triunfo de una concepción técnica y estética que rompe con la continuidad clásica. La expresión, el simbolismo, el carácter significante de la representación predominan. La talla a dos planos, los distornos filiformes y el absoluto desprecio respecto al concepto clásico de la belleza y de las proporciones, son sus notas dominantes. En el arte merovingio sobresalen los relieves del hipogeo del abad Mellebaude, en Poitiers, constando, asimismo, la existencia de un taller de sarcófagos en Aquitania y otros ejemplos en la cripta de Jouarre, como las tumbas de Teodiquilda, con veneras e inscripción y la de S. Agilberto, con la representación del juicio final.En Inglaterra, son de gran interés los relieves de las cruces de Bewcastle y Ruthwell, en íntima relación con las obras escandinavas y célticas, así como son representativas las labores decorativas de las artes suntuarias o cofrecitos como el llamado cofrecito Franks (Museo del Bargello, Florencia, y British Museum), del s. vil, en el que se funden curiosamente temas paganos y cristianos. En Italia, prescindiendo de las labores decorativas del mausoleo de Teodorico, hemos de llegar al periodo lombardo para encontrar canceles con decoración de entrelazos y temas simbólicos, que alcanzaron gran difusión por el norte de Italia. El conjunto conservado en Cividale (Udine) es sumamente característico, donde asimismo percibimos claramente la fuerte penetración bizantina en el cortejo de santas de S. María del Valle (v. VISIGODOS II).Aunque hay abundantes referencias sobre la decoración parietal de las iglesias bárbaras no subsisten restos, salvo en Italia, donde se funden con la tradición paleocristiana y bizantina. En el campo de la miniatura son representativas las obras merovingias, como el Sacramentarlo de Gellone (Bibl. Nacional de París), y las procedentes de la escuela de Canterbury, como el Códice áureo (Bibl. de Estocolmo) y el Salterio de Canterbury (British Museum).Orfebrería. De suma importancia son las armas y las obras suntuarias, broches, fíbulas, pendientes, sellos, anillos, etc., por su riqueza y originalidad. En ellas se funden influencias escitas, sármatas y bizantinas, prodigando la estilización de animales, curvas y contracurvas, espirales, entrelazos, etc., con técnicas de esmalte en frío, cabujones, filigranas, repujados y nielados, lo que supone una renovación en este campo de las artes industriales. Aparte de las obras del arte visigodo, son representativas las merovingias como las que integran el tesoro de Childerico (Louvre), el tesoro de Pouan (Museo de Troyes), el de S. Mauricio de Agaune, el cáliz y patena de Gourdon y la arqueta de St. BenoitsurLoire; las riquísimas joyas anglosajonas (Museo de Liverpool y British Museum) y el magnifico conjunto del tesoro de la catedral de Monza, en relación con los lombardos y particularmente con la reina Teodolinda.V. t.: PRERROMÁNIco, ARTE.JOSÉ MARÍA DE AZCÁRATE.
BIBL.: E. KNOGEL, schriftquellen zur Geschichte der Kunst der Merowingerzeit, Darmstadt 1936; J. BAUM, La sculpture figurale en Europe á~i’époque mérovingienne, 1937; C. NORDENFALK, Le Haut Moyen Age, Ginebra 1957; B. SALIN, Die altergermanische Tierornamentik, Estocolmo 1935; ID, La civilisation mérovingienne, París 1950; J. HUBERT, L’art préroman, París 1938.
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