Bancos I. Economia. ECON.
Categoria:
Economía
Origen, evolución y desarrollo. Los estudios realizados por el americano Usher aseguran que en el s. XIII existieron los campsores o canvidors que se dedicaban al trueque de monedas, las pesaban y valoraban, obteniendo con ello grandes beneficios que pronto empezaron a emplear en realizar préstamos. Surgió, de este modo, el negocio bancario. Hasta dicho siglo, las operaciones de préstamo habían estado concentradas en manos de los judíos, debido a la condena del interés del dinero por parte de la Iglesia. La forma de burlar las penas. canónicas que encontraron los banqueros consistió en negociar con letras de cambio. Banca y efectos de comercio comenzaron en esta época su espectacular carrera. El negocio bancario comprendía dos tipos de operaciones: el cambium minutum o trueque de monedas, del cual se originó la Banca de depósito; y el cambium per fitteras o negociación con letras de cambio.En el s. xiv, conocieron gran auge la banca florentina y la genovesa de San Jorge. Posteriormente adquirieron importancia los banqueros alemanes y los franceses. Todos estos b. tenían carácter privado. El primer b. del Estado que se creó fue el Riksbank de Suecia, aunque ese carácter de b. del Estado lo obtuvo posteriormente el B. de Inglaterra, considerado como el primer b. central que llegó a desempeñar las funciones que hoy entendemos como propias de tal institución. El B. de Inglaterra lo fundó Charles Paterson en 1694. Se le concedió el privilegio de establecerse como compañía por acciones para emitir billetes y negociar en letras y descuentos, a cambio de servir de intermediario entre el gobierno y el público en la emisión de empréstitos destinados a financiar la guerra con Francia. Este b. fue un gran apoyo de la corona en las dificultades financieras del s. XVIII. Y fue así, paulatinamente, convirtiéndose en el B. del Estado. Al mismo tiempo atendía las necesidades de los comerciantes londinenses. En 1833 se concedió el carácter de dinero de curso legal a los billetes del B. de Inglaterra, y en 1844 se limitaron las cantidades de billetes emitidos por los demás b. Pronto pasó a configurarse como banco de bancos, y después de las crisis del s. xix su ayuda a la Banca comercial se transformó de esporádica en institucionalizada.Breve historia de la Banca española. La historia de los b. en España sigue en general la misma trayectoria que la de la Banca europea. En Cataluña comienza el auge de la Banca ya en el mismo s. XIII, organizándose el negocio bancario en las Cortes de 1300 a 1301. En el segundo tercio del s. XIV, la Banca catalana atraviesa un periodo de auténtico auge. Pero la contracción de 1381 trajo consigo la bancarrota de los principales banqueros de Barcelona, Gerona y Perpiñán. A partir de este momento, los monarcas de la corona de Aragón, acudieron a la Banca extranjera y a las familias de judíos conversos. En los municipios, los ciudadanos y.los mercaderes fundaron en 1401 los depósitos bancarios comunales o taules. Es así como nació la Taula de Canvi de Barcelona, imitada luego en Valencia y Gerona, institución que funcionó hasta la guerra de Sucesión, quedando prácticamente la Banca a partir de entonces en manos de extranjeros, especialmente genoveses y franceses.En Castilla, las operaciones de crédito continuaron en manos de los judíos hasta el s. xv, en que fueron sustituidos por los conversos. En realidad, la mayor parte de los negocios de crédito público eran realizados por banqueros extranjeros, sobre todo genoveses y alemanes. Según Carande, los mercaderes castellanos sólo suscribieron una quinta parte de estos negocios, y la mayor parte de este quinto la realizaban mercaderes castellanos instalados en Flandes. En 1751, apareció la "Oficina del Real Giro" encargada de situar fondos en los países extranjeros. Su finalidad era sustituir a los cambistas y regular la extracción de monedas. Una vez logrado su propósito, su misión fue paulatinamente absorbida por los banqueros. A finales del s. XVIII, destacaron en Barcelona dos entidades bancarias, la "Compañía de Fondos Perdidos" y la "Compañía de Banco en Cambios". Ambas desaparecieron con la inflación de la época de Carlos IV. En 1782, Carlos III creó el B. de San Carlos, con el fin de cubrir el déficit de la Hacienda ocasionado por las obras públicas y por la guerra con Inglaterra. Los fracasos de este b. fueron tales que en 1829 Fernando VII lo sustituyó por el B. Español de San Fernando, que debía limitarse a servir de caja de amortización, ampliándose sus actividades en 1833.En 1844, José de Salamanca y el conde de Santa Ola lla crearon el B. de Isabel II, que después de un periodo de euforia sufrió una depresión en 1847, por lo que tuvo que fusionarse con el B. de San Fernando, que se llamó entonces Nuevo B. Español de San Fernando, pasando en 1856 a recibir el nombre de B. de España. En esta época, la Banca privada conoció un momento de gran auge, instalándose en Madrid las Casas Rothschild, Laffitte, Manzanedo, Girona, etc., que se dedicaban a operaciones con el Tesoro, suscripciones de Deuda pública, arbitraje de valores, etc.En Barcelona, la Banca estaba dirigida por el B. de Barcelona. Su orientación principal eran las inversiones en empresas ferroviarias y empréstitos municipales. Entonces se crearon el B. de Bilbao (1855) y el de Santander (1857). Por su parte, el B. de España obtuvo el monopolio de emisión de billetes el 19 mar. 1874, mediante una disposición del ministro José Echegaray, pasando a partir de este momento a realizar todas las funciones propias de un b. central.
Clases y funciones. Aunque los sistemas bancarios de los diversos países varían sustancialmente de uno a otro, todos han tendido en las últimas décadas a gravitar alrededor de los sistemas de Banca central cuyo arquetipo es el inglés y que tiene tres partes: b. central, b. comerciales y varias instituciones auxiliares que se dedican a ciertos tipos concretos de crédito.El banco central. Es la pieza fundamental de la política monetaria de un país, ya que realiza las principales operaciones financieras del Gobierno, y actúa como banco de bancos. Es también el único, o, por lo menos, el principal emisor de billetes de b. Debido a este papel fundamental que desempeña dentro de la economía en todos los países, el b. central se encuentra subordinado al Estado, si bien esta subordinación puede variar.Los bancos comerciales. El objetivo de los b. comerciales es obtener utilidades mediante préstamos a sus clientes, a un coste superior al que satisface por los depósitos que le son confiados. En la mayor parte de los países, el b. comercial típico es una gran institución con numerosas sucursales diseminadas por todo o casi todo el país. Es el b. múltiple, cuyos mejores ejemplos se encuentran en Inglaterra, Canadá y Australia. En EE. UU. existe el sistema opuesto, los b. unitarios, y se caracteriza porque las operaciones de un b. están confiadas en general a una sola oficina, y sólo a algunos se les permite tener sucursales dentro de un área estrictamente limitada. Estos b. están ligados entre sí por el sistema de b. corresponsales, que se ocupan de transferir fondos de la cuenta de un b. a otro, en los grandes centros urbanos.Problemática de las actividades bancarias. Los b. comerciales desempeñan una importantísima tarea de mediación financiera en la economía de un país. Su principal actividad consiste, por un lado, en la concesión de créditos y adquisición de valores, con lo cual proporcionan al público los medios que necesitan para realizar sus actividades comerciales, y, por otro, atraen el ahorro del mismo, el cual les confía su dinero. De este modo, los b. fomentan el ahorro (v.), facilitan su movilización y ayudan y estimulan a los inversores (V. INVERSIÓN).Los b. constituyen, junto con el mercado de emisiones de títulos y otros intermediarios financieros, las principales fuentes de financiación de las empresas. La proporción en que éstas recurren a una u otra de estas instituciones varía en los distintos países, pero la financiación bancaria es especialmente importante para las pequeñas empresas y para las nuevas que no tienen acceso al mercado de emisiones o lo tienen muy limitado. Es tal la importancia de los b. en su carácter de acreedores de las empresas, que una restricción en los créditos por parte de ellos trae consigo una contracción en la actividad productiva del país y viceversa. Pero la más importante de las actividades desarrolladas por los b. es que crean dinero (v.) El dinero bancario está constituido por los depósitos a la vista mantenidos por el público en los b. y que son movilizables mediante cheques. Dichos depósitos a la vista son generalmente aceptados como medios de pago sin ser convertidos en dinero legal, es decir, sin ser convertidos en billetes y moneda fraccionaria, y, por tanto, esta clase de depósitos, constituye dinero. Y puesto que los b. pueden crearlo en sus operaciones de concesión de créditos y de compra de títulos valores (v.), dado que sólo mantienen como reserva de dinero legal en sus cajas una fracción del volumen total de depósitos, resulta que los b.crean dinero al confiar en que dichos depósitos a la vista no serán reclamados en su totalidad por el público.El dinero total de un sistema económico resulta así formado por el dinero legal más el dinero bancario. Si de este total deducimos el dinero legal que se encuentra en las cajas bancarias, obtenemos una magnitud fundamental de la economía: la oferta monetaria. Esta magnitud afecta de modo importante a la liquidez del público y, en consecuencia, a los flujos de demanda de la comunidad. De aquí se deduce que los creadores de dinero, es decir, el b. central y los b. comerciales pueden controlar dicha magnitud, la cual a su vez incide sobre la estabilidad de los precios, el nivel de actividad económica y el ritmo de desarrollo. Los depósitos de los b., tanto a la vista, como a plazo, se originan de dos formas: por entregas de dinero legal y de cheques a su favor efectuadas por los clientes o como contrapartida en la adquisición de valores y en la concesión de créditos, en los cuales el b. abre un depósito a favor del acreedor. Los b. saben que las retiradas de dinero legal por parte del público suelen compensarse con nuevas entregas, y, por tanto, una gran parte de sus depósitos son estables. Entonces los b. procuran obtener beneficios concediendo créditos y adquiriendo activos rentables, es decir, creando nuevos depósitos. De este modo, las reservas de dinero legal que mantienen los b., como ya hemos dicho, serán sólo una fracción de sus depósitos, pero esta fracción no puede ser tal que ponga en peligro su capacidad para satisfacer las demandas de dinero legal de los depositantes, o sea, su liquidez. Esto nos lleva al problema bancario fundamental, que es la armonización de los tres principios que deben guiar su actividad: rentabilidad, liquidez y solvencia. En consecuencia, los dirigentes bancarios estarán desarrollando continuamente una tarea de decisiones encaminadas a obtener la combinación óptima de estos tres principios.Estructura de la Banca en España. La Banca española está compuesta por el B. Central o de España, los b. oficiales y los b. privados. El B. de España, según la Ley de Bases de 14 abr. 1962, realiza las siguientes funciones: a) asesoramiento y ejecución de la política monetaria y de crédito, elaboración de las estadísticas bancarias e inspección de la Banca privada, y b) funciones estrictamente bancarias y que son: 1) emitir billetes de curso legal, es decir, crea dinero; 2) es el tesorero del Estado y realiza el servicio financiero de la Deuda pública; 3) concede créditos al sector público; 4) decide qué billetes deben ser retirados de la circulación y canjeados; 5) mantiene abierta una cuenta de crédito a favor del Instituto de la Moneda; 6) es banco de bancos; 7) realiza operaciones en mercado abierto, o sea, adquiere y enajena valores y efectos, con lo cual regula el mercado de dinero; y 8) realiza algunas operaciones con el sector privado, pero sólo en casos de interés público y previa autorización del Consejo de Ministros.Los b. oficiales son un conjunto de instituciones estatales de crédito especializado para determinadas ramas de laeconomía, además del B. de España que también forma parte de este grupo. Comprende las siguientes entidades: B. de Crédito Industrial, B. de Crédito a la Construcción, B. Hipotecario de España, B. de Crédito Local, B. de Crédito Social Pesquero y B. de Crédito Agrícola. Hay que añadir el B. Exterior de España que no está nacionalizado debido a su carácter predominantemente comercial, por lo que se encuentra sometido a la regulación de la Banca privada. Estas instituciones dependen del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo, que es quien provee los recursos con los que cuentan los b. oficiales.Los b. privados están desglosados en b. comerciales y b. industriales. Las entidades que los componen se clasifican en tres grupos: nacionales, regionales y locales. Sus actividades son las siguientes: a) reciben depósitos del público; b) émiten bonos de caja, con lo que obtienen recursos a largo plazo; c) conceden créditos a los particulares; d) conceden créditos a organismos y Banca oficial; e) adquieren fondos públicos.La Banca en Iberoamérica. La Banca comercial tiene en Iberoamérica una organización tradicional. Excepto en Costa Rica y algunos b. de otros países, es de propiedad privada. Dentro de cada país, los b. comerciales operan con arreglo al sistema departamental, entre los que figuran los departamentos de ahorros, hipotecario, fiduciario y de operaciones externas. Es tradicional que estos b. se dediquen a financiar las necesidades de operaciones a plazos con vencimiento inicial no mayor de un año. En general, los créditos que conceden se destinan más a fines productivos que a fines comerciales. En algunos países existe un sistema completo de b. agrícolas, tal es el caso de México; en otros son los b. regionales coordinados por una institución central los que se ocupan de ese sector; así ocurre en Ecuador, Venezuela y Brasil, mientras que en otros, como Argentina y Chile, son b. oficiales los que realizan estas operaciones.Los b. centrales no existieron en Iberoamérica hasta después de la I Guerra mundial, excepto el B. de la República Oriental de Uruguay, creado en el s. XIX según el modelo del B. de Inglaterra. Sólo hay tres países que carecen de b. central: Brasil, Haití y Panamá. La estructura de los b. centrales iberoamericanos está basada en la experiencia europea, pero refleja las fuerzas económicas y políticas de cada país en particular. En los años 30 gozaban de gran independencia respecto al gobierno debido a que realizaban sobre todo operaciones a corto plazo y de b. comerciales, y a que eran de propiedad mixta. La reorganización de los b. centrales y la ampliación de sus funciones después de la II Guerra mundial condujo a una mayor subordinación al Gobierno; se limitó su autonomía para dirigir la política monetaria y en algunos casos se convirtieron en organismos de financiación de programas gubernamentales. La formulación de planes de estabilización en los últimos años está llevando este tipo de b., en número cada vez mayor, a una posición de responsabilidad monetaria, de orientación y dirección de las instituciones financieras locales.Los bancos supranacionales. El principal órgano de crédito internacional es el B. Mundial o B. Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (v.). Otro órgano de crédito internacional lo constituye el B. Interamericano de Desarrollo creado por los EE. UU. y 19 países iberoamericanos el 30 dic. 1959. Su objeto, al igual que el del B. Mundial, es la financiación de proyectos concretos. Posteriormente extendió su actividad a la ayuda técnica y económica a favor de los programas de desarrollo de carácter social. Al firmarse la Carta de Punta del Este, prestó también ayuda al sector de la planificación regional del desarrollo.JOSÉ V. GUARNIZO.
BIBL.: M. H. DE Kocx, La Banca Central, México 1964; R. S. SAYERS, La Banca Moderna, México 1963; F. TAMAGNA, La Banca Central en América Latina, Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos 1963; R. TAMAMES, Introducción a la Economía Española, Madrid 1968; J. VICENS VIvEs, Historia Económica de España, Barcelona 1964; BANCO DE ESPAÑA, Ensayos sobre la economía española a mediados del siglo XIX, Madrid 1970; L. A. Rojo, Apuntes de Teoría Económica, Madrid 1966.
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