Baleares III. Prehistoria y Arqueología. HIST.
Categoria:
Historia
El archipiélago balear se muestra durante la Prehistoria ligado estrechamente a las culturas de las islas del Mediterráneo central. Su desarrollo cultural, desde loss hasta la incorporación definitiva a Roma, ha planteado, en algunos de sus aspectos, ciertos problemas a la arqueología, a pesar de los intensos estudios realizados directamente en las islas. El Servicio de Investigaciones Prehistóricas de la Univ. de Barcelona, dirigido por J. Colominas, efectuó hace años diversas excavaciones en B. Actualmente, las principales se realizan a través de la fundación Bryan. En Mallorca trabaja también un equipo italiano dirigido por los prof. Liliu y Biancofiore.La ocupación de las B. data del Encolítico. Los restos más primitivos, consistentes en cerámicas decoradas y pertenecientes a un horizonte cultural eneolítico, únicamente aparecen en Mallorca y Menorca. En Ibiza, el poblamiento sólo se conoce plenamente a partir de la llegada de los púnicos. Formentera estuvo, al parecer, deshabitada hasta época muy avanzada. La aparición en una cueva ibicenca de ciertas pinturas rupestres con características indefinidas no abogan en favor de un poblamiento anterior. A partir de los primeros vestigios de población, en Mallorca y Menorca se observan tres etapas arqueológicas pertenecientes a otros tantos momentos. El primero correspondería a un horizonte cultural del Eneolítico y Bronce pleno, el segundo, al Bronce final, y el tercero, a las colonizaciones y Roma.
La cultura inicial. Respecto a la primera etapa, la aparición de un tipo de vasos cerámicos parecidos a los encontrados en la península Ibérica en el momento argárico (v. EL ARGAR, CULTURA DE), originó la teoría de una relación directa. Sin embargo, actualmente se tienen motivos para pensar que el proceso ha sido distinto. Los hallazgos más antiguos de B. tienen relación con los restos encontrados en las islas mediterráneas, como Malta y Sicilia, e incluso en Italia, todos ellos pertenecientes al mismo momento del Bronce I mediterráneo, lo que da pie para pensar que tales estaciones han actuado de puente de paso en la trayectoria cultural que con origen oriental se dirigió hacia Occidente. Mallorca muestra estrecha relación con Malta en ciertas manifestaciones culturales del Bronce, como unos puñales triangulares, vasos carenados, cerámicas incisas, etc. La mayoría de los hallazgos arqueológicos de la primera etapa se realizaron en cuevas, bien de habitación, bien de enterramiento. Los primeros habitantes de B. utilizaron para su vivienda cuevas naturales o artificiales en las que quedan vestigios. Las cuevas funerarias artificiales son bastante más numerosas que las naturales. Se excavan en las laderas de las colinas o en el suelo llano, como un pozo con escaleras. Existen varios tipos, si bien hay uno que podría llamarse general, consistente en uno o dos vestíbulos, escaleras, entrada pequeña y cámara alargada de techumbre plana o aquillada, a la que a veces se abren otras cámaras secundarias. Entre las cuevas funerarias artificiales son destacables las de Sa Garriga de Ses Comes, la de la Mola y otras en Artá, Lluchmayor, etc. Entre los materiales aparecen cerámicas toscas, a mano, con formas bicónicas y carenadas, o globulares con asas de suspensión, siempre sin decorar. Los únicos vestigios de cerámica decorada a base de incisiones se encuentran en una cueva en Sa Canova. De metal, hay punzones de sección circular o cuadrada, y puñales triangulares con remaches análogos a los argáricos. Completan los ajuares de esta primera etapa objetos de adorno consistentes en botones con perforación en V, discos de hueso y marfil y cuentas de collar planas.La cultura talayótica. El carácter mediterráneo de la cultura de B. se ve continuado y aun reforzado en la etapa siguiente, que presenta un estrecho paralelismo tipológico con el Bronce III hispánico, aunque sus monumentos sean peculiares de las islas. Es ésta la época de la llamada cultura talayótica. Se encuentra sólo en Mallorca y Menorca y su característica más sobresaliente, en principio, la constituye la arquitectura ciclópea. El poblado es el elemento fundamental, formado por un gran recinto que llega a alcanzar en ocasiones 500 m. de perímetro. La muralla de fortificación es siempre de gran espesor (v. MEGALÍTICOS, MONUMENTOS). Los precedentes de esta arquitectura se encuentran en Creta (v. CRETA III), Anatolia y Grecia continental (v. GRECIA III), dándose asimismo en construcciones de islas mediterráneas, como Malta y Cerdeña, y también con analogías peninsulares en los Millares (v.), Vilanova de San Pedro y Zambujal. Los talayots ofrecen múltiples variaciones en sus plantas cuadradas, elípticas y circulares, y sirvieron de viviendas fortificadas y monumentos funerarios. Las viviendas, todas en el interior del recinto amurallado, generalmente adosadas a la muralla, formando hileras y comunicadas entre sí varían en sus plantas, dándose las circulares en Menorca, y las de tipo rectangular en Mallorca. La cubierta era de lajas de piedra. La planta de los poblados también presenta variaciones, y su emplazamiento, al parecer, no responde a un plan preconcebido. Entre los poblados más importantes, sobresalen los de Capocorp Vell, Es Pedregar y Son Juliá en Lluchmayor, Ses Pahisses en Artá, dels Antigors en las Salinas, etc. En la isla de Menorca, los poblados son menos numerosos, apareciendo en ellos las taulas, formadas por una piedra vertical clavada en el suelo que sostiene a otra horizontal sobre ella. Su significado, muy discutido, parece ser el de santuario, aunque también se. les ha supuesto un papel meramente funcional, creyéndolas pilares centrales de cubiertas. Entre los poblados más importantes de Menorca pueden citarse los de Torre d’en Gaumés, Son Carlá, Talatí de Dalt, Trepucó, etc.Los ritos funerarios y necrópolis cambian respecto al periodo anterior, aunque continúen utilizándose todavía las cuevas naturales y artificiales como lugares de enterramiento. La primera diferencia estriba en la aparición de la incineración. Como monumento funerario se emplean el talayot reutilizado y la naveta, variante de este último, muy frecuente en Menorca. Reproducen éstas las llamadas "tumbas de gigante" de Cerdeña, con forma de nave invertida y paredes en talud. Un pequeño corredor une la puerta de acceso, de escasas dimensiones, con la cámara funeraria donde se encuentran los cadáveres incinerados y sus ajuares, siendo, por tanto, enterramientos colectivos. Es posible que a estas navetas las envolviese una construcción de tipo circular, tal como en sus similares sardos. Existen, asimismo, santuarios en cuevas.El material encontrado, tanto en poblados como en necrópolis, es diverso. Las formas cerámicas varían, aunque en técnica se asimilan a las de la época anterior. Son normales los vasos sin decoración, globulares, de gran tamaño, y los troncocónicos de base plana. Hay también otros vasos de finalidad quizá ritual, de volumen muy reducido. Generalmente, todos los vasos tienen asas realzadas, perforadas, etc. Entre el material de bronce, destacan las espadas con nervio central y de empuñadura maciza, puntas de lanza tubulares, hachas tubulares con anillo lateral, hachas macizas, planas y con filo en media luna, siendo éstas las más frecuentes. Estos materiales tienen un paralelismo acusado con los del Bronce III hispánico. Entre las ofrendas de los santuarios, predominan las cerámicas. Los famosos toros de Costig, fechados hacia el s. III a. C., se hallaron en el santuario de Son Corró. La cronología de esta cultura es un tanto problemática. El hecho de seguir utilizándose las cuevas con fines funerarios hace pensar en una secuencia cultural ininterrumpida, sólo modificada y transformada por nuevas aportaciones mediterráneas. La larga utilización de los monumentos de la etapa talayótica pone de manifiesto dos épocas claras, la primera, en la que se levantan los grandes poblados, puede considerarse la de esplendor. A continuación, se produce una decadencia paulatina, que marca la segunda. Este estado de cosas continúa hasta la ocupación de las islas por los colonizadores semitas, griegos y romanos respectivamente.La colonización púnica. La isla de Ibiza se convierte a la llegada de los púnicos, a mediados del s. VII a. C., en un inmenso yacimiento. Los primeros restos se encuentran en la llamada Isla Plana, junto a la actual capital ibicenca, siendo ésta el primer emplazamiento. El santuario de Astarté en la cueva des Cuyran ha entregado una serie de exvotos, consistentes en bustos femeninos con kalathos de terracota, que representan algunos, al parecer, a la diosa Tanit. Este santuario parece ser que tuvo dos siglos de vida, del IV al II a. C. Igualmente, ha sido hallada una inscripción dedicada a Tanit, grabada en bronce. Los restos púnicos se extienden también por Formentera. En Ibiza, son importantes la necrópolis de Purmany y el poblado de Puig d’en Valls. Pero hasta ahora el yacimiento más rico lo constituye la necrópolis de Puig des Molins, primer asiento púnico en Ibiza. Esta necrópolis ha sido continuamente víctima de excavaciones clandestinas, dificultando los resultados obtenidos por arqueólogos profesionales. Los enterramientos, de los que se han encontrado más de 4.000, se dan en hipogeos de pequeñas dimensiones, apareciendo los cadáveres en sarcófagos de piedra de una sola pieza y sin decoración alguna. Los ajuares funerarios contienen grandes cantidades de material, consistente en terracotas, amuletos, sellos, joyas,, vasos de pasta vítrea, cerámicas, etc. En todos estos materiales se acusa diversidad de origen, apuntando claramente a Oriente, con predominio de lo egipcio, griego y púnico.La romanización. La presencia romana en las islas dejó varios restos en los que actualmente se sigue excavando. El teatro de Pollentia parece responder a patrones helenísticos. Han aparecido lápidas, cerámicas, etc. Entre los templos cristianos más antiguos de Hispania sobresalen los del grupo de B., en Mallorca y Menorca, con una cronología que se inicia en el s. IV y con un momento de esplendor en el v. Su origen habría que buscarlo en las corrientes africanosirias. Los templos paleocristianos de Mallorca son los de Sa Carrotxa, Son Peretó y probablemente Santa María. En la isla de Menorca, destacan Son Bou, Es Fornás de Torelló, Illeta del Rey y Puerto de Fornells. Santa María del Mar, excavada ya en 1893, ha sido principalmente conocida por su pavimento de mosaico policromo, presentando una estructura de tres naves. La basílica de Son Peretó es la más completa de Mallorca, con una estructura de tres partes dentro de un rectángulo, abriéndose la piscina bautismal, polilobulada, en un nartex casi cuadrado. Los restos de sus mosaicos se encuentran en el Museo de Manacor. La basílica de Sa Carrotxa consiste en un aula rectangular con un nartex, en cuyo centro se abre un baptisterio de planta cruciforme. Esta basílica, lo mismo que la de Son Peretó, ocupó el centro de una necrópolis paleocristiana, con sepulcros cubiertos algunos por laudas de mosaicos. Con relación a este momento no dejan de ser de interés los estratos de los s. IV y V de la ciudad de Pollentia, actualmente en estudio. En la isla de Menorca, la basílica de Son Bou es de estructura rectangular, auténtico prototipo africano y sirio. Su cronología ha sido definida entre los s. V y VIII. La basílica de Es Fornás de Torelló es del mismo tipo, conservando casi entero el altar. Junto al edificio basilical se extienden otras construcciones, y su cronología sería de los s. V y VI.P. ACOSTA MARTÍNEZ.
BIBL.: A. GARCÍA BELLIDO, Nuevos hallazgos griegos en España, "Archivo Español de Arqueología" 45, Madrid 1941; W. HEMe, Some Rockcut tombs and habitations caves in Mallorca, "Archaeologia" LXXVI, Oxford 1927; fD, The navetas ol Minorca, "The Antiquaries Journal" XII, Londres 1932; J. MARTfNEZ SANTAOLALLA, Elementos para un estudio de la cultura de los talayots en Menorca, "Actas y Memorias de la Soc. Española de Antropología, Etnología y Prehistoria", Madrid 1935; M. MURRAY, Cambridge. Excavations in Minorca, I y II, Londres 193234; 1. MALUQUER DE MOTES y oTRos, España Prehistórica, en HE, I, 715754; P. DE PALOL, Arqueología cristiana de la España romana, Valladolid 1967.
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