Azaila GEOG.
Categoria:
Geografía
El nombre de A. corresponde a un pueblo situado al N de la provincia de Teruel, próximo al río Ebro y a su orilla derecha. Con el nombre de A. se identifica, además del pueblo indicado, el famoso yacimiento céltico, ibérico e iberorromano del Cabezo de Alcalá en la Dehesa de los Pedriñales, situado a 1.300 m. al SO de A. El estudio del yacimiento arqueológico se debe a las excavaciones de J. Cabré y de L. Pérez Temprado de 1919 a 1935 y de 1940 a 1942. Últimamente A. Beltrán ha realizado excavaciones en la necrópolis céltica, habiendo efectuado también un corte estratigráfico en la acrópolis. El Cabezo de Alcalá aparece como una acrópolis que se extiende en la cumbre del cerro con cota de 323 m. sobre el nivel del mar. Además de la acrópolis hay otros restos de edificaciones que se extienden también por las llanuras contiguas. Aparte del habitat existe una necrópolis tumular de tipo céltico, situada al SE del Cabezo de Alcalá, sin que hasta el presente se conozca el emplazamiento de la necrópolis ibérica, salvo por algunos indicios de un gran túmulo que excavó J. Cabré. El habitat céltico se desconoce casi completamente ya que las chozas de que habla J. Cabré se extendían esporádicamente por la ladera y por el llano, ignorándose las características del núcleo principal, destrozado por los poblados ibéricos posteriores. A las fases siguientes, tanto ibérica como iberorromana, corresponden casas de planta rectangular con calles pavimentadas con losas, aceras y atarjeas construidas con lajas de piedra.Según J. Cabré, existen en la acrópolis tres niveles, perfectamente definidos por tres incendios sucesivos. El primer nivel corresponde al poblado céltico y los dos superiores a los poblados ibérico e iberorromano, respectivamente. La acrópolis, acomodándose a la topografía del cerro, se extiende alargada, con ciertos salientes, en dirección NS. Los restos defensivos se reducen a un foso artificial en el frente E de la acrópolis, en donde hay indicios de un puente levadizo. Las murallas, formando varios órdenes de cierta complicación, determinados por la topografía del cerro, están constituidas por un aparejo de mampostería o hiladas irregulares de losetas y piedras sin escuadrar dispuestas en talud, terminando la parte superior en un camino de ronda paralelo a otro interior en la base de la muralla. En la parte más alta de la acrópolis se levantan dos torresvigía de sección rectangular con acceso por escaleras exteriores. J. Cabré localizó dos accesos, uno por el puente levadizo y otro más primitivo por la parte S dirigido hacia donde se construyó después el templo romano. En cuanto a los santuarios, se conoce la existencia de uno de pequeñas dimensiones y de otro algo mayor, totalmente destruido con pavimento de opus tesellatum geométrico, estucos pintados, revestimiento de mármol, etc. Pero ya de la última época fue identificado un templo romano frente a la entrada principal con pronaos y cella de mampostería y tapial, con estuco pintado, y pavimento geométrico de opus tesellatum.Las casas del poblado se presentan en su fase final generalmente pobres, de mampostería, con lajas de caliza, adobes y tapial, techumbre de ramaje y barro, sostenida por postes de madera sobre basas de piedra, siendo de planta rectangular con vestíbulo enlosado, atrio, diversos cubícula rodeados de departamentos anejos e independientes, destinados quizá para almacenes, cuadras, bodegas, talleres, etc. En la calle intermedia de la pendiente, fuera del recinto interior se abre una fila de edificaciones identificadas como tabernas o tiendas. En el extremo N del foso fue excavada una edificación con planta que sugiere unas termas romanas.La necrópolis céltica, la única bien conocida, es de incineración en urnas ocultas, en número de una a cuatro, en pequeña cista de lajas cuadradas de 0,5 m. de lado y cubierta por un túmulo de planta circular o cuadrada. Aparte de esta necrópolis céltica con abundantes túmulos, se levanta entre ella y la muralla un gran túmulo de piedras ovalado con unos ejes de 75 m. por 26 m. y una altura de 4 m., construido encima de las ruinas de unas viviendas. En el interior del túmulo se abre una cámara circular cubierta con falsa bóveda.En cuanto a los materiales arqueológicos, de la primera época de población de A. existe abundante cerámica a mano, con superficie espatulada y decoración acanalada geométrica, de formas panzudas con cuello estrangulado y borde saliente, grandes tinajas panzudas también a mano con decoración de cordones con impresiones digitales. Otros vasos de raigambre céltica, sin decoración, están fabricados a torno lento. Los materiales más importantes de la segunda y tercera época son las tinajas de influencia púnica llamadas de tipo Ilduratin, póndera rectangulares de alabastro o barro cocido con grafitos, estampillados o sin decoración, cerámica helenística, italiota y campaniense, lucernas romanas republicanas, diversos tipos de ánforas vinarias y frumentarias, y otros tipos de cerámicas púnicas y romanas, esculturas de bronce, como un toro, lucernas, los mencionados bronces de los supuestos Octavio y Livia, broches de cinturón, braserillos, vasos de bronce, etc. Las monedas halladas forman un conjunto del máximo interés, procedentes de cecas griegas, púnicas, ibéricas e hispanorromanas.
Entre todos los materiales, lo más característico de la arqueología de A. es su cerámica a torno pintada, de tipo ibérico, que forma el lote más abundante y mejor conocido de todo el Valle del Ebro y que, como prototipo, define la cerámica ibérica de esta región. Las formas, generalmente pesadas, monótonas y provinciales, se reducen a vasos esféricos, de tendencia cilíndrica con bases biseladas, kalathoi, oinochoai, olpes, kráteras, kylikes y otras derivaciones. En cuanto a la decoración pintada en rojo vinoso, sumamente variada y rica, predominan las líneas y bandas paralelas, metopas, círculos y semicírculos, ajedrezados y enrejados y otros motivos geométricos de clara tradición clásica, motivos florales, zoomorfos, figuras humanas y animales formando escenas, pero sobre todo un complejo de estilizaciones vegetales que llegan en su evolución a un barroquismo y a un sentido del horror vacui difícilmente superable.Por ahora A. sigue siendo el más septentrional de los grandes talleres ibéricos y con una originalidad muy propia pero con estrechos contactos con otros yacimientos vecinos, como el Castelillo de Alloza, Cabezo de la Val de Oliete, Cabezo de la Guardia de Alcorisa, etc. u otros más lejanos como Belmonte de Calatayud (Segeda ?), San Antonio de Calaceite, que no alcanzan el grado de evolución de las cerámicas de A. Aparte de la Pedrera de Vallfogona de Balaguer, a pesar de ser el Cabezo de Alcalá el único yacimiento ibérico del valle del Ebro excavado casi exhaustivamente y con estratigrafía de tres niveles, sus fases y periodización fueron estudiadas por J. Cabré primordial y casi exclusivamente en función de la tipología y decoración de sus cerámicas.P. ACOSTA MARTÍNEZ.
BIBL.: P. BoscH, Etnología de la Península Ibérica, Barcelona 1932; íD, El problema de la cerámica ibérica, Barcelona 1915; M. PELLICER, La cerámica ibérica del Valle del Ebro, "Caesaraugusta", XIXXX, Zaragoza 1962; I. CABRÉ, Los bronces de Azaila, "Archivo Español Arte y Arqueología", 1, Madrid 192526; fo, Dos tesoros de monedas de bronce autónomos de Azaila, "Memorial Num. Español", Madrid 1921; íD, La cerámica pintada de Azaila, "Archivo Español Arte y Arqueología", no 6, II, Madrid 1926; íD, Azaila, "IV Congr. Intern. Arq.", Barcelona 1929; ID, Corpus Vasorum Hispanorum. Cerámica de Azaila, Madrid 1945; íD, La cerámica céltica de Azaila, "Archivo Español Arte y Arqueología", Madrid 1943; A. BELTRÁN, Notas sobre el poblado ibérico del Cabezo de Alcalá en Azaila (Teruel), "Caesaraugusta", Zaragoza 1946.
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